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Miércoles 22 de Febrero de 2012

Marie Colvin

En la primera línea

por Patricia Souza / Fotos: EFE

Era una veterana de la información bélica y una representante de la vieja escuela a la hora de hacer periodismo: siempre era la primera en estar en el frente de combate.

A sus 55 años, Marie Colvin era desde 1986 una de las grandes firmas del dominical británico Sunday Times por su trabajo especializado en conflictos bélicos. Además de su fama por la experiencia en terrenos peligrosos y una pluma audaz y precisa para detallar los acontecimientos desde el escenario de los hechos, era especialmente reconocida por llevar un parche negro desde que, en 2001, perdió el ojo izquierdo al ser alcanzada por una granada mientras informaba de la guerra en Sri Lanka.

 

En sus 30 años de carrera como enviada especial, por la que fue galardonada en numerosas ocasiones en el Reino Unido y alabada por su valentía, ella narró conflictos como los de Sierra Leona, Timor Oriental, Kosovo, Zimbabwe y Chechenia, si bien estaba sobre todo especializada en Oriente Medio y el mundo árabe.

 

En estos tiempos de crisis y confusión mediática, el periodismo de la neoyorquina era el de toda la vida: información de primera mano, cobertura sobre el terreno y noticias centradas en el coste humano de los conflictos. A respecto solía decir: “A pesar de los videos que vemos del Ministerio de Defensa o del Pentágono y de todo ese lenguaje aséptico describiendo las bombas inteligentes y la precisión de los ataques, la escena sobre el terreno es sorprendentemente semejante desde hace cientos de años. Cráteres. Casas quemadas. Cuerpos mutilados. Mujeres llorando por sus hijos y sus maridos. Hombres llorando por sus esposas, sus madres, sus hijos”. En los últimos tiempos se había dedicado a cubrir la primavera árabe, por lo que viajó a países como Túnez, Egipto, Libia y Siria, donde hoy, 22 de febrero, encontró la muerte en un bombardeo sobre Homs, la ciudad rebelde sitiada por el régimen de Bachar al Asad.

 

Su último reportaje lo emitió ayer martes la cadena pública británica BBC; un relato por teléfono acompañado por una foto de la reportera en el que denunció que lo que sucede en Homs es repulsivo. "Aquí nadie entiende cómo la comunidad internacional está permitiendo que esto ocurra. La carnicería de Homs es absolutamente enfermiza. Hoy he visto como moría un bebé. Absolutamente horroroso. No hay más que proyectiles, misiles y tanques disparando en las áreas civiles de esta ciudad y es algo simplemente implacable”,  relató luego de narrar cómo había presenciado el fallecimiento de un niño de dos años ese mismo día en una clínica improvisada.

 

Colvin era la única reportera de un periódico británico presente en Homs, donde la ofensiva lanzada desde comienzos de este mes por el Ejército sirio ha dejado cientos de muertos. Al confirmarse la noticia de su muerte junto al fotógrafo francés de 28 años Rémi Ochlik, de la revista Paris Match, sus compañeros de profesión elogiaron su valentía y su apuesta por escribir siempre desde la primera línea de combate.

 

En un discurso pronunciado en noviembre de 2010 en homenaje a periodistas fallecidos cubriendo guerras, ella admitía los serios riesgos de la profesión que había elegido, cuya misión es "informar de los horrores de la guerra con rigor y sin prejuicios". Y puntualizó: " Nunca ha sido más peligroso ser corresponsal de guerra, porque el periodismo en las zonas de combate se ha convertido en objetivo principal". Pero además recomendó: "Siempre tenemos que preguntarnos si el nivel de riesgo que corremos es parejo al interés de la historia que queremos contar; distinguir entre lo que es valentía y lo que es bravuconería”.

 

Y pidió a los medios que sigan enviando a periodistas a cubrir los conflictos bélicos. "No se puede conseguir la información sin ir a los lugares donde se dispara a la gente y otros te disparan a ti. La dificultad estriba en tener la suficiente fe en la humanidad para creer que habrá bastante gente -el gobierno, los militares o la gente de la calle- que le importe que lo que cuentas llegue a las páginas de los periódicos, la página web o la televisión. Nosotros tenemos esa fe porque pensamos que lo que hacemos tiene un impacto".

 

Aunque nacida en Nueva York y educada en la Universidad de Yale, Marie Colvin era toda una leyenda para el periodismo británico. Entre otros, había ganado en dos ocasiones el premio de la prensa británica a la mejor corresponsal, el galardón a la Valentía en el Periodismo de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios y el de mejor periodista del año de la Foreign Press Association.

 

Su biografía personal dice que se casó tres veces, la segunda de ellas con el periodista boliviano de El País Juan Carlos Gumucio, fallecido hace casi una década, y no tenía hijos.

 

Fuente: EFE

 

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