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Lunes 1 de Marzo de 2010

Modernismo en el Guggenheim

La escuela de París

por Marcela Mazzei / Fotos: Solomon R. Guggenheim Museum

Como corolario de los festejos de su 50° aniversario, el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York organizó una exhibición con las gemas de su colección que datan del fructífero período conocido como Escuela de París, y al que pertenecieron artistas de estéticas tan diversas como Marc Chagall, Pablo Picasso y Alexander Calder. Hasta el 12 de mayo, Paris and the Avant-Garde: Modern Masters from the Guggenheim Collection presenta las obras que transformaron la historia del arte a través de su virtuosismo y creatividad innata.

Durante las primeras décadas del siglo XX, con más intensidad en el período entreguerras, numerosos pintores y escultores exiliados se instalaron en París. Búlgaros, lituanos, rusos, españoles, algunos judíos, artistas de todas nacionalidades se reunieron en la capital que se había convertido en el nexo internacional para el arte de vanguardia, en busca de libertad y condiciones favorables para la expresión de su talento. "Traje mis cosas de Rusia y París les dio la luz'', abrevió Marc Chagall la perspectiva común de este grupo que traía consigo sus costumbres pero, lejos de imponerlas o perpetuarlas, absorbió otras y contribuyó a los últimos avances creativos, a menudo fusionando nuevos elementos formales con sus respectivas tradiciones locales y los intereses individuales. Aunque los artistas asociados con la Escuela de París (École de Paris) no se adherían a un estilo único -como generalmente se define a una escuela-, sino que estaban unidos en su desafío al academicismo, la fe en el arte como lenguaje universal, sin olvidar su voluntad de seguir su propio camino sin limitaciones.

 

El Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York posee varias de las obras más representativas de este período en su colección permanente, y las presenta en Paris and the Avant-Garde: Modern Masters from the Guggenheim Collection, una exhibición con 34 trabajos de 18 artistas, entre ellos significativos grupos de esculturas de Constantin Brâncuşi y Alexander Calder. La exhibición, curada por Tracey Bashkoff con la asistencia de Megan Fontanella, estará abierta al público hasta el 12 de mayo de 2010.

 

Una de las innovaciones estilísticas destacadas en este período fue el cubismo, nombre acuñado en 1908 y por accidente, por el crítico francés Louis Vauxcelles, cuando en realidad lo consideraba un nombre irrisorio y pretendía burlarse de aquellos primeros cuadros. Georges Braque y Pablo Picasso, dos de sus principales exponentes, se habían conocido sólo un año antes. Inspirados en parte en las composiciones geométricas de Paul Cézanne, crearon formas simplificadas y facetadas, planos espaciales aplanados y de colores apagados que llegaron a asociarse con el cubismo analítico. La nueva técnica floreció con una rapidez asombrosa desde su creación hasta 1914, y llevó a la experimentación artística a pintores como Marc Chagall, Robert Delaunay, František Kupka, Fernand Léger y escultores como Constantin Brâncuşi.

 

Después del hiato en la productividad que acarreó la Primera Guerra Mundial, la vanguardia parisina reanudó su actividad con más ímpetu. El cubismo sintético emergió hacia 1913 con colores más brillantes, estampados ornamentales, líneas ondulantes y redondeadas, así como las formas irregulares, que eran muy comunes ya en la década de 1930.

 

Los partidarios del surrealismo -movimiento inaugurado en 1924 cuando André Breton publicó su primer manifiesto- también se cuentan como parte de la Escuela de París. Estos escritores y artistas visuales, aprovechando en parte las teorías de Sigmund Freud, intentaron dar forma y articular las nociones de deseos reprimidos, las imágenes de los sueños y el inconsciente. Mientras unos experimentaban con imágenes yuxtapuestas disociadas y objetos incongruentes, otros se concentraban en el dibujo automatizado, sin tema o composición premeditada.

 

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, el centro del mundo del arte desplazó a numerosos artistas europeos, incluidos muchos de los surrealistas, que buscaron refugio en Nueva York. Yves Tanguy, Matta (Roberto Antonio Sebastián Matta Echaurren) y Léger, entre otros, emigraron a Estados Unidos para esa época. El escultor estadounidense Alexander Calder había regresado de París poco antes, en 1933, con un vocabulario de formas influenciado por Jean Arp y Joan Miró que se tradujo a su propio lenguaje de movimiento y equilibrio.

 

Otros artistas, como Miró y Picasso, permanecieron en Europa y aparecían regularmente en exposiciones temporales en Estados Unidos, permitiendo que un nuevo grupo de pintores norteamericanos conocieran su trabajo. Con el fin de la guerra y la llegada del expresionismo abstracto, sobre todo los pintores figurativos que habían encarnado la vanguardia parisina fueron desplazados del centro del mundo del arte.

 

Paris and the Avant-Garde: Modern Masters from the Guggenheim Collection se exhibe desde el 23 de enero al 12 de mayo de 2010.

 

www.guggenheim.org

 

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