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Viernes 27 de Agosto de 2010

Redes sociales

Hiperconectados

por Nicholas A. Christakis & James H. Fowler / Fotos: Gentileza Editorial Taurus

En los últimos años, redes sociales como Facebook, Twitter o MySpace han disparado tanto la información sobre las redes sociales como el deseo de entenderlas. Christakis y Fowler, dos de los teóricos de las redes sociales más reconocidos del mundo, presentan una novedosa concepción de estas redes humanas basada en descubrimientos recientes en campos tan dispares como la genética, las matemáticas, la psicología o la sociología. Conectados aclara el origen y funcionamiento de éstas, y revela sus efectos concretos en nuestra vida cotidiana. Según Christakis y Fowler, el amigo del amigo de un amigo ejerce una influencia mayor en nuestro estado de ánimo que cinco mil dólares en el bolsillo. Compartimos fragmentos de un libro que nos ayudará a la hora de “saber quiénes somos, para comprender cómo estamos conectados”.

Cientos de millones de personas han integrado el uso de servicios de redes sociales en su vida cotidiana. Reciben actualizaciones de estado sobre sus amigos, hacen nuevos contactos, juegan, y "cuelgan" nuevos vínculos todos los días. Pero en esencia, los servicios de redes sociales fundamentalmente reflejan interacciones reales, no virtuales. A pesar de que nos permiten mantener contacto con gente con la que de otra manera sólo mantendríamos lazos débiles (como por ejemplo antiguos compañeros de apartamento, compañeros de clase del instituto, personas a las que hemos conocido brevemente en una fiesta, etcétera), no están diseñados para conocer gente nueva.

 

El primer portal reconocido como red social, SixDegrees.com, se lanzó en 1997. Atrajo a gran número de usuarios, pero fracasó como negocio en 2000, probablemente porque el mercado aún no estaba preparado para asimilar este concepto. Parte del problema fue que, como ocurre con el teléfono o con el fax, una red social virtual no es útil hasta que mucha otra gente la usa.

 

En 2002 se lanzó Friendster para competir con Match.com. Al contrario que Match.com y otros portales de encuentros dedicados a facilitar la presentación de desconocidos, Friendster explotó la idea de que los amigos de amigos son la mejor fuente de recursos para encontrar pareja. En esencia, era la versión informatizada del proceso de búsqueda de pareja en redes sociales del mundo real. Friendster creció rápidamente, llegando a los 300.000 usuarios en 2003. Sin embargo, cuando comenzó a llamar la atención de los medios el interés se disparó, y aparecieron los primeros problemas técnicos y sociales. Sus servidores y bases de datos no fueron capaces de hacer frente a las necesidades logísticas de una red cuya complejidad crecía de forma exponencial. Desde el punto de vista social, y como si de una avalancha masiva de estudiantes universitarios ruidosos y borrachos en una tranquila isla griega se tratara, el aluvión de nuevos usuarios cambió la cultura del portal, llevando a la ruptura de las normas convencionales y de la cohesión entre usuarios.

 

Por ejemplo, en su inicio Friendster limitó los perfiles que uno podía ver a cuatro grados de separación (amigos de amigos de amigos de amigos). Es interesante que esta práctica estaba sólo un grado más allá de la esfera de influencia normal (recordemos la Regla de los Tres Grados de Influencia) y de la cadena de presentaciones a las que uno tiene acceso en el mundo real. Es decir, de forma implícita, el diseño de Friendster se servía de la tecnología informática para ampliar nuestros horizontes sociales en un grado. Sin embargo, los nuevos usuarios intentaron penetrar más en la red creando atajos. La estrategia era hacerse amigo de desconocidos a cuatro grados de separación para ganar acceso a áreas distantes de la red que de otra manera les estarían vedadas. Sin embargo, la capacidad de ver más allá del horizonte social natural hizo que un porcentaje mucho mayor de las amistades del portal no estuvieran basadas en una conexión en el mundo real. La popularidad de Friendster en Estados Unidos cayó, en parte debido a este factor.

 

MySpace se lanzó en 2003 para capitalizar la decepción de los antiguos usuarios de Friendster. Desde el principio se esforzó por atraer a los fans de bandas de rock independiente y permitió a los usuarios desarrollar conexiones con dichas bandas y con otros fans. MySpace también permitió a los usuarios desarrollar perfiles altamente personalizados y cortar y pegar materiales de otros sitios web en sus perfiles. Sin embargo, como red social general, pronto se vio desbancada por un competidor.

 

La red social virtual de Facebook nació en Harvard en 2004, pero su historia tiene su origen en un fenómeno del mundo real. El nombre proviene de una antigua costumbre de Harvard muy anterior a internet. Cada año la universidad publicaba y distribuía un libro en el que figuraban todos los alumnos de la promoción y su dirección en el campus universitario. Se trataba de una especie de directorio telefónico con fotos, y los estudiantes acabaron dependiendo de él para su vida social. De hecho, un año en el que la impresión de este facebook (libro de caras) se retrasó debido a problemas editoriales, cuatro alumnos de una de las residencias de Harvard se declararon en huelga de hambre.

 

En una práctica que se anticipó a la versión online, algunos estudiantes buscaban pareja utilizando el facebook, mientras que otros, más ambiciosos, intentaban aprenderse de memoria los nombres y las caras de todas y cada una de las personas que aparecían en él. La referencia más temprana al facebook aparece escrita en el periódico universitario Harvard Crimson (1979) por una joven Susan Faludi (que más tarde ganaría el premio Pulitzer al periodismo divulgativo). Relató que en la época los alumnos de primer año lo utilizaban para evaluar potenciales mentores: "Utilizábamos el facebook para ver qué aspecto tenía la gente (...) a veces una foto basta para hacerse una idea".

 

Veinticinco años más tarde, Mark Zuckerberg, entonces un estudiante de segundo año en Harvard, llevó el facebook a la red y éste se volvió tan popular que pronto se extendió a otras instituciones. Originalmente los usuarios debían ser miembros de una comunidad universitaria y el portal promovía una sensación de intimidad y privacidad, algo parecido a la versión virtual de un mundo real protegido. Los miembros podían ver el perfil de todos los otros miembros de la comunidad como si se hubieran encontrado con ellos en el campus, sólo que ahora de forma anónima. Además, lo importante era que los vínculos virtuales que se formaban eran visibles para los demás. En el plazo de un año Facebook abrió sus puertas a los estudiantes de secundaria y, más tarde, a comunidades de determinadas áreas geográficas y a redes de empresas.

 

En junio de 2008 Facebook superó a MySpace en usuarios mundiales, convirtiéndose en la red social de mayor tamaño. A principios de 2009 más de 175 millones de usuarios se habían registrado y utilizaban el portal de forma activa. Una de las características que probablemente haya contribuido al éxito de Facebook, y donde Friendster fracasó, son las restricciones sobre lo que pueden ver los usuarios de la red. Al contrario que Friendster, que mostraba a personas con hasta cuatro grados de separación, Facebook sólo permite ver a los amigos directos (un grado) y ocasionalmente a amigos de amigos (dos grados, a través de la función "Gente que tal vez conozcas"). Esto reduce el número de vínculos entre desconocidos y hace que la gente sienta que su vida online es relevante para sus redes sociales del mundo real.

 

No está claro si los portales de redes sociales perdurarán y de qué forma lo harán, pero después de una década de innovación parece que sobrevivirán de alguna manera. Las redes sociales virtuales están añadiendo funciones de comunicación en tiempo real, como la mensajería instantánea, el correo electrónico y demás. Al mismo tiempo, otros portales con contenido generado por los usuarios (como Flickr.com para las fotos, o iLike.com para la música) añaden funciones propias de las redes sociales. Incluso los adultos de mayor edad están uniéndose a portales de redes sociales como Eons, ReZoom y Multiply. Lentamente, pero con paso firme, estamos llevando nuestras vidas reales al mundo virtual.

 

 

Masivo y pasivo

 

Second Life, World of Warcraft, Facebook y MySpace son portales completamente independientes. Para participar en los cuatro, uno debe mantener un perfil y una identidad separada para cada portal. Sin embargo, pronto será posible tener una única identidad gestionada desde un perfil único que nos permita entrar en muchos mundos virtuales y redes sociales. Algo parecido ocurrió con el correo electrónico. Los programas originales de correo electrónico sólo permitían comunicarse con gente que tuviera el mismo programa. Esa restricción fue superada pronto, y la interoperabilidad se convirtió en la norma, a medida que la gente exigía un único punto de acceso a todas las redes de correo electrónico. De hecho, es posible que estemos dejando atrás los portales que están diseñados exclusivamente para la interacción social. Es seguro que los nuevos sitios virtuales estarán menos aislados y que cada vez será más fácil comunicarse con gente en portales sociales de redes múltiples, llevar listas de amigos de un portal a otro o utilizar funciones de búsqueda de portales ajenos. Pero además, otras fuentes de datos empleadas desde hace tiempo podrán convertirse en la base de las redes sociales virtuales.

 

Las listas de correo electrónico ya capturan mucha información relevante desde el punto de vista de una red social, y lo hacen de manera más dinámica y explícita que los portales de redes sociales. Las agendas y calendarios también ofrecen información de valor. Las carpetas de correo recibido y enviado de una persona nos indican con quién se pone en contacto, cuándo y con qué frecuencia. Esta información podría emplearse para dibujar redes y clasificar a los individuos en función de lo asiduo o lo reciente de sus contactos. El correo electrónico incluso permite graduar la direccionalidad de un vínculo: uno recibe un montón de correo de Juanito y Pepito, pero sólo contesta a Juanito. Así, los sistemas de correo electrónico podrían suministrar la infraestructura para las redes sociales, incluso aunque no hayan sido diseñados para este propósito.

 

En la actualidad las redes sociales virtuales nos obligan a facilitar información explícita acerca de nuestras conexiones con otros y nuestras actividades diarias, pero pronto estas redes serán implícitas. Hay nuevos sistemas en evolución que automáticamente generarán cantidades ingentes de información online, recogida de forma pasiva y que nos permitirán seguir el rastro de nuestros amigos. Con iLike se puede elegir enseñar a nuestros amigos qué canciones estamos escuchando en nuestro ordenador o iPhone. También podemos publicar nuestra agenda en Google y difundir nuestra posición GPS mediante nuestro teléfono móvil usando aplicaciones como Twinkle. Estos programas pronto nos darán acceso a información aún más detallada sobre nuestros amigos, con algoritmos que utilizan información pasiva para realizar inferencias sobre su vida. Una oleada de correos a una nueva persona puede indicar que nuestro amigo ha hecho una nueva amistad. Visitas repetidas a un portal pueden sugerir que nuestro amigo tiene una nueva afición. De hecho, las empresas se están apresurando a sacar partido de estas nuevas tecnologías, porque les pueden ayudar a concentrar su publicidad y a predecir qué productos y servicios comprará una persona. Si yo sé lo que tus amigos están haciendo, puedo adivinar lo que harás tú dentro de poco tiempo.

 

El reciente auge de los teléfonos móviles, de internet y de las redes sociales virtuales ha multiplicado nuestra capacidad para estar en contacto los unos con los otros y nos ha llevado a estar hiperconectados. Esta nueva tecnología nos puede informar del grado de conexión o desconexión en tiempo real. ¿Nos permitirá también mejorar la eficacia del lenguaje de la misma manera que el lenguaje en sí supuso una mejora sobre el acicalado? ¿Cómo cambiará la tecnología las redes sociales?

 

Internet ha facilitado nuevas formas sociales que introducen cuatro modificaciones radicales en los tipos de redes de interacción social existentes hasta ahora:

 

1. Enormidad: la vasta magnitud de nuestras redes y del número de personas a las que se puede llegar.

2. Comunalidad: una ampliación de la escala en la que podemos compartir información y contribuir a esfuerzos colectivos.

3. Especifidad: un impresionante incremento en la particularidad de los vínculos que podemos formar.

4. Virtualidad: la capacidad de asumir identidades virtuales.

 

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