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Jueves 26 de Agosto de 2010

Sendero Luminoso

Las huestes de José

por Mónica Martínez / Fotos: EFE

El clan Quisque Palomino es una neo firma del narcotráfico en el valle de los ríos Apurímac y Ene en el sur de Perú. Aseguran que no tienen conexión alguna con los cárteles de México o Colombia; todos los grupos que trabajan clandestinamente en la selva son nacionales.

Los líderes de la banda armada Sendero Luminoso encabezan una nueva mafia del narcotráfico en el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), en la selva sur de Perú, una cuenca que produce el 76% de la cocaína fabricada en este país.

 

"El clan Quispe Palomino (en referencia a los hermanos conocidos por sus alias de José, Raúl y Alipio) es una neo firma del narcotráfico en el VRAE", afirmó el comandante general del Comando Especial del VRAE, general Leonel Cabrera. Según el máximo jefe de ese comando militar, Jose decidió continuar en 1992 con la llamada "guerra popular", tras la captura de la cúpula dirigida por Abimael Guzmán, aunque en realidad los remanentes senderistas se convirtieron "en una firma más del narcotráfico en el VRAE".

 

El valle de los ríos Apurímac y Ene está entre las regiones sureñas de Ayacucho, Cuzco, Junín y Huancavelica, en unos 326 kilómetros cuadrados de selva, que poseen el 60% de la diversidad natural de todo el Perú. En sus extensas quebradas, entre montañas de entre 600 y 4.000 metros de altura, se observan distintos focos de fuego durante la noche, y a la mañana siguiente esos terrenos humeantes son talados y preparados para el cultivo de la hoja de coca. Según cifras de Naciones Unidas, que maneja el gobierno peruano, en ese valle hay 17.486 hectáreas cultivadas de hoja de coca, con la más alta productividad agrícola, pues en localidades como Llochegua cada hectárea puede producir 5 toneladas de coca al año.

 

El sobrevuelo en un helicóptero militar sobre el centro poblado de Palmapampa, en la región Ayacucho, permitió observar las laderas cubiertas de hoja de coca, los terrenos quemados y talados que serán cultivados en breve, y también las hojas secándose al sol sobre enormes plásticos tendidos en el campo. Además, un grupo de corresponsales extranjeros viajó con la policía antidrogas hasta la comunidad de Comunpiari, cerca a Palmapampa, para observar un operativo de interdicción en el que los agentes incautaron el insumo y los químicos utilizados en la elaboración de la droga. En el operativo, la policía, en compañía de un fiscal, descubrió dos pozas de maceración de hoja de coca, en proceso de preparación de la pasta básica de cocaína, paso previo a la elaboración del clorhidrato de cocaína.

 

También se observó un lugar de almacenamiento, con la hoja en bolsas, campos sembrados con arbustos en distintas etapas de crecimiento y bolsas con los distintivos que identifican a las "firmas" que las procesan, en este caso, un par de delfines. El jefe del frente policial en el VRAE, general Italo Perochena, aseguró que "las huestes de José están trabajando y dando seguridad a los cárteles nacionales o a algunas familias que trabajan en droga en esa jurisdicción". Perochena agregó que "no hay presencia física de cárteles de México o Colombia en el VRAE, pues todos los grupos que trabajan clandestinamente en el valle son firmas nacionales".

 

El oficial explicó que la policía realiza operativos diarios tanto por carretera como por vía aérea. Sin embargo, reconoció que años atrás era difícil que la policía accediera a estos lugares, pues en muchas zonas no había comisarías ni bases militares, ya que en el año 2000 se desactivaron las bases contrasubversivas en el país. El gobierno peruano inició hace dos años un plan para atacar al narcoterrorismo en el VRAE, con la activación de 27 bases militares y en paralelo lanzó una serie de obras de desarrollo.

 

Pero el general Cabrera declaró que aún no se ha podido lograr el objetivo de la pacificación, aún cuando el plan termina el próximo año, por motivos que sus colaboradores más cercanos atribuyeron a una falta de presupuesto. El narcotráfico genera una economía sumergida de 800.000 millones de dólares al año, por 306 toneladas de cocaína anuales, según cifras del representante del Consejo de Ministros en el VRAE, Fernando Valer, mientras que el presupuesto de las operaciones militares en esa zona es 230 millones de dólares.

 

Fuente: EFE
 

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