ESCOCIA: TIERRA DE LEYENDAS

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Ningún viajero se siente defraudado al visitar este rincón del Reino Unido durante diciembre. De la mano de las tradiciones celtas y sus inquietantes leyendas, Escocia parece recobrar su esencia para comenzar el año con fuerza. Numerosas fiestas y actividades llenan de emoción y alegría a las señoriales ciudades de Edimburgo y Glasgow. Nunca falta el whisky ni los eventos artísticos ni la música de gaitas. En las noches de Navidad, San Andrés y Año Nuevo todo es posible, menos aburrirse.

Texto: Felipe Real / Fotos: VisitScotland / Scottish Viewpoint / Seeglasgow.com

El misterio siempre rodeó a las tierras del norte de Gran Bretaña. De allí provenían noticias asombrosas sobre castillos encantados y monstruos que emergían de sus lagos. Los amos del lugar eran unos indómitos guerreros que, empapados en whisky y portando faldas, bailaban al son de una peculiar música. Ya hace tiempo que esos seres no asustan a los viajeros y Escocia puede jactarse de tener algunas de las ciudades más seductoras de Europa. En diciembre, el clima nórdico cede ante las febriles fiestas organizadas en Glasgow y Edimburgo en consonancia con las tradiciones celtas.

Edimburgo

Impecable. Edimburgo posee 16 mil edificios con un alto valor arquitectónico e histórico.

Edimburgo. Desde hace centurias, la mayor ciudad de Escocia es considerada como la puerta a las míticas Scottish Highlands. Por su influencia durante el Siglo de las Luces, fue denominada como “la Atenas del Norte” y esa impronta continúa en la actualidad. Muchos creían que su esplendor no persistiría en el tiempo y sin embargo mantiene una imagen señorial e inalterable. Con sólo 400 mil habitantes, Edimburgo posee 16 mil edifi cios de importancia histórica y carece de construcciones modernas que rompan ese paisaje urbano propio del siglo XIX. Caminar por los distritos New Town y Old Town –salvaguardados por la Unesco– es como viajar en el tiempo. La arteria más emblemática es la Royal Mile que nace en el majestuoso Palacio de Holyroodhouse y se pierde en la colina del Castillo de Edimburgo, una de las joyas más admiradas de la arquitectura británica.

Letras. Al recorrer Royal Mile, los paseantes se pierden en los angostos callejones medievales y descubren las fascinantes historias de esta ciudad. Por aquí transitó William Brodie, un carpintero famoso por sus obras de caridad que, para combatir la delincuencia, donó un patíbulo de madera. Nadie imaginó que allí mismo terminaría sus días: tenía una doble vida y era un cruel ladrón. El autor de Treasure Island, Robert Louis Stevenson, se inspiró en esa dualidad para escribir Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde. También en Edimburgo nació Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, el detective que descubría los enigmas a través de procedimientos racionales. Aunque su personaje hacía uso del método científico, el escritor fue engañado con un truco fotográfico y terminó sus días creyendo que existían las hadas.

De copas. No puede pensarse Escocia sin el whisky, ni puede pasarse un invierno sin el calor de este añejo elixir. Según los historiadores, los primeros en introducir los secretos de la fermentación alcohólica fueron los monjes cristianos del siglo IV, dando inicio a una larga tradición hoy convertida en una importante industria. Nadie puede irse de Edimburgo sin degustar los diferentes tipos de whisky que se producen en la fermentadora Caledonian Brewery, fundada en 1869, y en la prestigiosa Scottish & Newcastle, auténticos emblemas de una ciudad famosa por sus bulliciosos e informales bares, ideales para conversar con los parroquianos y conseguir compañía.

Gallery of Modern Art de Glasgow

La legendaria sede de la Gallery of Modern Art de Glasgow.

Glasgow. Situada en las orillas del río Clyde, la enérgica y cosmopolita ciudad tuvo su momento de esplendor de la mano del comercio británico hacia América en los siglos XVIII y XIX. No es casualidad que uno de sus hijos dilectos sea el economista liberal Adam Smith, cuya influencia se extiende hasta nuestros días. Parte de esos réditos se reflejan en su pomposa arquitectura y en los poderosos edificios de la solemne Trades House, el Banco de Escocia y el ayuntamiento City Chamber. Todavía hoy es la mayor ciudad de Escocia y el tercer destino turístico más visitado del Reino Unido después de Londres y Edimburgo. Dueña de un importante centro fi nanciero y comercial, Glasgow es perfecta para buscar regalos navideños. En sus malls encontrará desde indumentaria y joyería de primer nivel hasta discos y películas que difícilmente pueden hallarse en otros sitios. El corazón de Glasgow es el George Square, epicentro de su vida social, donde desde finales de noviembre hasta el 1º de enero se organizan eventos artísticos y entretenidas fiestas que permiten matizar las bajas temperaturas.

Arte. Muy cerca de la plaza, se encuentra la catedral de San Mungo, una solemne iglesia gótica que alberga a la cripta del santo que le da nombre. En el pequeño museo adjunto se hallan destacadas piezas de arte religioso como el Cristo de San Juan de la Cruz, producido por el maestro español Salvador Dalí. Sin embargo, todos sus museos son dignos de elogio: los recorridos por el Burrell Collection como la Gallery of Modern Art deben realizarse con calma y sin apuro para apreciar las finas selecciones de obras y la grandilocuencia de sus edificios.

Druidas. Uno de los lugares más enigmáticos de Escocia es el Anillo de Brodgar, ubicado en las islas Orcadas, al norte del archipiélago. Este yacimiento arqueológico de forma circular tiene un diámetro de 104 metros y está conformado por 27 piedras de más de 3 metros de alto erguidas hace 5 mil años para celebrar rituales celtas bajo la tutela de los druidas, que lejos de ser meros sacerdotes o magos, se desempeñaban como dirigentes políticos, filósofos y médicos. Su sabiduría estaba basada en las fuerzas de la naturaleza y el mago más emblemático fue Merlín, colaborador del mítico Rey Arturo. Los historiadores sostienen que estos predios anillados funcionaban como observatorios astronómicos y santuarios. Durante el solsticio de invierno, día en el cual el sol está más alejado de la tierra, los druidas organizaban celebraciones que se prolongaban entre el 20 y 23 de diciembre. Visitar en esas fechas Brodgar, declarado por la Unesco como patrimonio de la humanidad, es una experiencia única y sugestiva.

Sabores. Todas las comidas escocesas están pensadas para enfrentar el frío y disfrutar de una romántica cena junto al fuego. Lejos de lo que puede pensarse a primera vista, sus platos típicos no están basados sólo en pescados y mariscos. También se puede disfrutar la carne de Aberdeen Angus, raza vacuna autóctona, y del venado salvaje de las Tierras Altas. Las fresas, moras y frambuesas del valle del Clyde endulzan la pródiga pastelería británica y en los desayunos, el queso de la región de Ayrshire se combina con los shortbread, un tradicional bizcocho.

George Square

Durante diciembre, George Square luce imponente y mágica.

Navidad. Esta fiesta se vive con doble pasión. Pocas personas recuerdan que los símbolos de esta festividad –tan cristiana– provienen de la cultura celta. Estos pueblos tenían la costumbre de adornar las casas con hiedras, guirnaldas de acebo y muérdago. Como en este período del año los días comienzan a ser más largos, se consideraba a la fecha como una época de nacimiento. Para representar la vida y la fertilidad, decoraban los hogares con rojo y verde, colores que hoy se utilizan para esperar la Navidad. Un resabio de la cultura gaélica puede rastrearse en la larga serie de espectáculos artísticos, actividades deportivas, encuentros culturales, ferias de compras y artesanías que se organizan en Edimburgo –al igual que en todos los rincones del país– y fi nalizan con el año. Estos animados eventos y las numerosas veladas nocturnas garantizan entretenimiento y diversión durante todo el último mes del año.

Corazón valiente. William Wallace, quien enfrentó a los invasores ingleses hace 700 años, se volvió famoso en todo el mundo gracias a la película Braveheart, protagonizada por Mel Gilson. Sus seguidores pueden viajar hasta el pequeño pueblo de Stirling –en el centro del país– donde conocerán el romántico castillo erguido sobre un pico volcánico y el campo donde se libró la batalla descripta al fi nal del fi lme. Al visitar el lugar se podrá sentir el lejano sonido de las antiguas gaitas, instrumento de viento que cumplía una función esencial para organizar y envalentonar a las tropas al ritmo de Scotland the Brave. Es importante señalar a todos aquellos interesados en conocer la cultura de los guerreros highlanders que los escoceses se ofenden si se denomina “falda” al tradicional kilt, término adecuado para las vestimentas realizadas con calurosas telas que dan abrigo a sus piernas. Otra aclaración pertinente: los kilt se usan sin ropa interior.

Antiguo Glasgow tomada desde el parque Kelvingrove

Una mágica postal del antiguo Glasgow tomada desde el parque Kelvingrove.

Nessi. Sólo los más valientes contratan las excursiones que se internan en el famoso Lago Ness para ir en busca del legendario monstruo. Desde el año 515, se han estado registrando extraños avistamientos en las turbias aguas de este lago cercano a la ciudad de Inverness, en las Tierras Altas. Los repetidos testimonios dan cuenta de la presencia de un plesiosaurio, especie desaparecida hace millones de años. Aunque los científicos insisten en explicar que muchas fotos son falsas y que debido a la falta de alimentos no podría habitar un animal de tales características, todavía siguen llegando curiosos y científicos intentando encontrar a Nessi.

THE ARMADILLO, GLASGOW.

Ante el río Clyde, brilla su innovador auditorio.

San Andrés. Dentro de las actividades de fin de año, nadie puede obviar St Andrew’s Night Dinner. El 30 de diciembre es el día del patrono de Escocia –simbolizado con un cardo– y el de la bandera escocesa, por lo tanto, es una jornada dedicada a celebrar la cultura del país. En el centro de Edimburgo se realiza una gran Ceilidh, divertida fi esta donde los músicos y bailarines celtas son los protagonistas de la noche. En cambio, en Glasgow se realiza la Ceilidh en una pista de patinaje sobre hielo y con músicos en vivo; mientras que en la pintoresca Inverness, las comunidades locales desfi lan en honor a la diversidad cultural escocesa. Por la noche, la gente se reúne a cenar y los restaurantes ofrecen las recetas más tradicionales, como la cock-a-leekie, sopa que se elabora con puerros, mantequilla, caldo de pollo y ciruela seca. Luego de la cena, las fi estas continúan. Y se prolongarán durante el último día del año y el primero de 2008. Como es habitual en Escocia, los brindis abundarán.

 

 


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