FIDEL CASTRO CUMPLIÓ 90 AÑOS EN UNA CUBA EN REFORMAS

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Su última aparición en público, retirado del poder desde 2006, había sido en abril pasado durante la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), donde pronunció un discurso que sonó a despedida y en el que reafirmó la fortaleza de las ideas socialistas. Sin embargo, a mediados de agosto, Fidel Castro asistió, junto a su hermano, el presidente Raúl Castro, a un espectáculo por su 90 aniversario en el emblemático teatro Karl Marx de La Habana, donde fue ovacionado por los más de 5 mil espectadores presentes en la gala. En tanto, se le compuso una sinfonía, una página web, se inauguraron lugares de interés histórico e incluso se hizo una peregrinación en bicicleta hasta su pueblo natal.

Texto: Patricia Grogg / Fotos: Carlos Lezama / Norberto Arenas

En la celebración por sus 90 años estuvo acompañado por su hermano Raúl y por el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro.

En la celebración por sus 90 años estuvo acompañado por su hermano Raúl y por el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro.

El sábado 13 de agosto cumplió 90 años. Puede que Fidel Castro aún añore pararse en una esquina, un deseo incumplido que en cierta ocasión confesó al fallecido escritor colombiano Gabriel García Márquez. No es posible saberlo, porque los medios oficiales de Cuba raras veces recogen sus recorridos por La Habana. Cada tanto, alguien cuenta que lo vio pasar o que visitó tal o cual lugar, pero con datos imprecisos o demasiado escasos como para una crónica periodística. Quizás en alguna de esas salidas se detuvo en un cruce de dos calles habaneras por el puro placer de hacer algo que no hizo en más de seis décadas de vida política.

El 19 de abril se le vio emocionado en una de sus escasas apariciones públicas de 2016, cuando en la sesión final del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) habló en lo que tuvo mucho de despedida. “Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala”, dijo, tras recordar la proximidad de su 90 cumpleaños y atribuir al azar haber vivido tanto. La celebración de su aniversario ha estado precedida de un vasto despliegue mediático en homenaje al líder de la Revolución Cubana, que comenzó el primero de enero de 1959. Exposiciones fotográficas, lanzamientos de libros, conciertos, mensajes de felicitación en las redes sociales, foros y documentales sobre su vida y obra integraron el programa festivo.

“Yo diría que los festejos preparados este año por el cumpleaños del comandante, que siempre fue una fecha destacada, aunque de manera más discreta, son parte de una campaña para reafirmar su figura como principal valor simbólico de la Revolución”, indicó un antiguo militante comunista que pidió no ser identificado. Esta fuente admitió que en los últimos años “Fidel se ha ido desentendiendo” de asuntos trascendentales para el país. “La visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en marzo pasado, no pareció gustarle mucho y tampoco reformas como la apertura al trabajo privado. El siempre estuvo en contra del trabajo por cuenta propia”, comentó.

El nonagenario líder reaccionó molesto ante un discurso de Obama “al pueblo cubano” durante su visita. “No necesitamos que el imperio nos regale nada”, alegó en un escrito, tras rechazar el llamado del mandatario estadounidense a olvidar el pasado, pero sin mencionar el embargo de más de 50 años y las agresiones contra el país, en medio siglo de confrontación ahora en deshielo.

Para las generaciones más jóvenes, Fidel Castro representa más que nada una figura histórica que conocen sobre todo por referencias familiares o escolares.

Sin embargo, la fuente consultada descartó probables contradicciones con su hermano menor, Raúl, de 85 años, quien conduce el país desde hace una década. “Son estilos diferentes”, aseguró. Al caer gravemente enfermo, el 31 de julio de 2006, Fidel Castro delegó provisionalmente la jefatura ejecutiva en Raúl Castro quien el 28 de febrero de 2008, fue electo presidente. Al asumir su cargo, el actual mandatario propuso a la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), que lo aprobó por unanimidad, seguir consultando a su hermano Fidel, quien había renunciado a todos sus cargos, las “decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación” en materia de defensa, política exterior y desarrollo socioeconómico.

Cambia, todo cambia

Desde entonces, el paisaje cubano ha cambiado. Los hoteles reservados al turismo internacional están abiertos a la ciudadanía cubana con poder adquisitivo para pagar sus estancias, que también puede comprar libremente su teléfono celular, computadora y otros equipos de venta restringida hasta principios de 2008. Pronto comenzaron transformaciones de mayor calado, como la entrega de tierras en usufructo para estimular la producción agropecuaria. Hoy un emergente sector privado que prospera con la renta inmobiliaria y lujosos restaurantes, en tanto el trabajo independiente beneficia a más de 500 mil personas, aunque sin incluir actividades profesionales.

La población cubana también puede comprar o vender sus casas y automóviles libremente. Desde enero de 2013, ciudadanos de este país insular viajan al extranjero sin los engorrosos trámites de antaño, solo con su pasaporte y la visa del país correspondiente. En tanto, una nueva ley de inversiones extranjeras intenta desde 2014 atraer mayor capital extranjero. El turismo, un sector que Fidel Castro apoyó con llamados a promover una industria del ocio sana y cuidadosa del ambiente, creció desde dos millones de viajeros en 2008 a 3,5 millones en 2015.

El primer semestre de este año, Cuba, con una población de 11,2 millones, recibió ya dos millones de visitantes. El interés por la isla aumentó tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el 17 de diciembre de 2014, y la reapertura de embajadas, en julio de 2015, un hito en el proceso de transformaciones emprendido en la última década por el gobierno, cuyo corolario fue la histórica visita de Obama.

El diálogo con Washington fructificó bajo la actual administración de La Habana, pero se sabe que los primeros tanteos de acercamiento comenzaron bajo la dirección de Fidel Castro, lo cual permite suponer que estuvo al tanto de las negociaciones que culminaron con el restablecimiento de los nexos diplomáticos. “Imagino que se le consulten todavía los grandes temas de política, pero no creo que pasen por sus manos los asuntos que toca a otros y otras echar a andar”, comentó una mujer de mediana edad vinculada a las filas del PCC, que también pidió no dar su nombre.

En su opinión, aunque ya no salgan con frecuencia sus “reflexiones” (columnas de opinión) en la prensa, o no se le vea como antes en la televisión, “la figura moral y la trayectoria de Fidel sigue teniendo un peso para Cuba y para lo que aún representa este país en América Latina y el mundo. Eso lo saben quienes nos quieren bien y nos respetan en el mundo y también quienes se esfuerzan porque caiga definitivamente ‘la fruta madura’ del árbol”, añadió esta fuente, en referencia a políticas adversas al proceso revolucionario.

Y es que al cabo de los años, la mera mención de su nombre aún sigue concitando entre personas de uno y otro lado de la frontera ideológica esos sentimientos totalmente contrarios de amor u odio que lo han acompañado durante décadas. Más de uno de sus entrevistadores, ha querido conocer su reacción ante tal dualidad. “Vivo con una tranquilidad absoluta, plena, total. Ese odio no me lo explico bien”, señaló, por ejemplo, al periodista francés Ignacio Ramonet en su texto Cien horas con Fidel (2006).

Dentro de este país caribeño, entre las personas de más edad se añora su frecuente contacto con la gente o sus recorridos por las zonas más afectadas por un huracán. “Creo que las reformas de estos años benefician a unos poquitos, pero no a los profesionales. Quizá yo esté muy vieja para entender, pero es que antes, Fidel nos explicaba todo”, afirmó una profesora de 55 años. Sin embargo, para las generaciones más jóvenes, Fidel Castro, alejado del poder y de la vida pública desde hace una década, representa más que nada una figura histórica que conocen sobre todo por referencias familiares o escolares.

La economía vuelve a los tiempos de crisis

El fantasma del período especial, como se denominó a la aguda depresión de los años 90, recorre otra vez estos días los hogares de Cuba, aunque gobierno y especialistas coinciden en que la nueva crisis es diferente y existen recursos para afrontarla. El presidente Raúl Castro reconoció en julio la crisis y alertó al país que vienen tiempos duros, mientras tomó medidas a favor del ahorro energético y la contención del gasto de divisas, además de sustituir al ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, por Ricardo Cabrisas, un veterano y eficaz negociador de las áreas de comercio exterior y las relaciones financieras.

A principios de julio, Castro y el entonces aún ministro Murillo insistieron en que el programa de ajustes diseñado para enfrentar la falta de liquidez financiera y el desabastecimiento petrolero afectará “lo menos posible” a los 11,2 millones de habitantes del país. No obstante, ya son numerosas las quejas por imprevistos cortes de energía eléctrica. La estatal empresa Unión Eléctrica insistió en que las interrupciones en el sector residencial, se deben a imprevistas roturas y a la poda de árboles, usual al inicio de la temporada ciclónica, de junio a noviembre. De hecho, tormentas eléctricas ocurridas desde el comienzo del período de huracanes ya provocaron fallas de electricidad en varios barrios habaneros.

Cuba Fidel CastroLas medidas aplicadas por el gobierno para enfrentar la crisis incluyen disminución del suministro de electricidad en organismos y empresas de Estado y reducción de gastos en divisas. Además, se da prioridad al uso de la reducida disponibilidad de divisas y de oferta energética en aquellos sectores que aseguren ingresos externos, como el turismo, y que sustituyan importaciones. “Por ahora no vendrá un nuevo período especial, pero sí es muy probable que la economía entre en una recesión; es decir, que decrezca el producto interno bruto (PIB) y obviamente ello tendrá un impacto negativo en el consumo y el nivel de vida de los cubanos”, consideró desde Colombia el economista cubano Pavel Vidal.

Durante la grave recesión que siguió a la extinción de la Unión Soviética y desaparición del campo socialista, a inicios de la década de 1990, Cuba perdió el suministro petrolero proveniente de Moscú y sus principales mercados. Los apagones pasaron a llamarse popularmente “alumbrones” por su frecuencia. Entre 1989 y 1993, la fase más crítica del período especial, el país registró una caída del 34,8% de su PIB. La contracción en el suministro de combustible desde Venezuela, el principal socio comercial de Cuba durante este siglo, se repite entre los analistas como el origen de los problemas que han desacelerado la economía en el primer semestre de 2016, cuando apenas creció un 1%, la mitad de lo previsto.

De acuerdo a un convenio vigente desde 2000, Caracas abastece a La Habana de unos 90 mil barriles diarios de petróleo, a cambio de profesores, médicos y otros servicios. El corte abrupto de este intercambio generaría a este país insular caribeño un gasto de 1.300 millones de dólares anuales, según expertos internacionales. “La analogía es evidente, aunque Caracas representa hoy menos de lo que Moscú significó, hace más de dos decenios, para el comercio, el desarrollo y las finanzas de Cuba”, comentó en un artículo sobre el tema el periodista especializado en temas económicos Ariel Terrero. No hay datos oficiales sobre la disminución del arribo de crudo venezolano al país.

Pese a su baja calidad, el crudo extra pesado y gas de producción cubana satisfacen el 40% del consumo energético del país, entre ellos la generación de electricidad, que requiere aligerarlo con petróleo de importación. Existen planes para elevar hasta un 24% en 2030 la matriz energética proveniente de fuentes renovables. Vidal alertó que “se sabía” que la crisis de Venezuela tendría un efecto negativo sobre la economía cubana, pero aun así se mantuvo alta la dependencia comercial y financiera con ese país, en tanto la renegociación con acreedores y la apertura de nuevos espacios de integración internacional no se han traducido en mayores flujos comerciales y de inversiones. Antes de llegar a un nuevo período especial, “la primera etapa por la que transitaremos es una fuerte contracción de la disponibilidad de divisas, que pondrá en riesgo la acertada política de estos años de renegociar y poner al día las finanzas internacionales”, opinó este profesor de la colombiana Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

Por tanto, el primer desafío será evitar un “corralito financiero” como el de los años 2008 y 2009, consideró este experto, en referencia a medidas bancarias restrictivas a empresarios extranjeros que adoptó el gobierno cubano en ese entonces para equilibrar su balanza de pagos. Reiteró que en la actualidad, las opciones para amortiguar el impacto incluyen dar luz verde a los proyectos de inversión extranjera que están en proceso de aprobación y eliminar el monopolio estatal sobre el comercio externo, lo que implica abrir un “mercado competitivo de insumos y bienes de capital físico”.

Vidal también propone expandir el espacio a la pequeña y mediana empresa privada y las cooperativas con posibilidad de que participen los profesionales. “Es decir, la respuesta a la crisis tiene que ser una combinación de ajuste (que es lo que ya tiene planeado el gobierno) pero también de liberalización de los mercados”, alegó.


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1 comentario

  1. Frank Rodríguez on

    Las reformas de Raúl Castro son cosméticas en relación al control tan totalitario que ejerce este regimen totalitario. El publicar textualmente lo que dicen los voceros del regimen sin consultar fuentes que den la opinión contraria no conduce a lograr un reportaje imparcial.