FILMES DE CULTO: CON EL CINE A FLOR DE PIEL

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Existen momentos donde la ficción supera a la realidad, otros en los que se vuelve parte de ella. Desde hace unos años, los festivales que reúnen a los fanáticos de ciertas películas de culto se han transformado en eventos muy particulares. Con el fin de recrear diálogos destacados y personajes imborrables de esos filmes, una turba siempre dispuesta a pasarla bien se desplaza a distintos puntos de Estados Unidos. Un cronista rescata el placer de ser parte de esa fiesta colectiva, con una visita a tres de los festivales que homenajean a sus películas favoritas de la mejor manera: reviviéndolas.

Texto: Joaquín Cruzalegui / Fotos: Paul West / Sean Hyde / Barbara Strauss / Zoe Cooper / Kevin Drake / Sheldon Hudson / Jason Rappeport

Abril – 2014. Vodka, crema y licor: Una noche con el Gran Lebowski

El icónico “Dude” Lebowski, personaje de la inolvidable The Big Lebowski de los hermanos Coen, genera adhesiones increíbles.

El icónico “Dude” Lebowski, personaje de la inolvidable The Big Lebowski de los hermanos Coen, genera adhesiones increíbles.

Rachel Wax es una editora audiovisual de Los Ángeles. En su antebrazo izquierdo, escrito con letra cursiva negra, se puede ver un tatuaje con la palabra “acatar”. Inmortalizado en su piel, es uno de los verbos preferidos de “The Dude”, el grandioso antihéroe creado por los hermanos Joel y Ethan Coen en la inolvidable The Big Lebowski en 1998. Unos años antes, Rachel conoció a Jeff Bridges, el actor que personificó a Lebowski en la pantalla grande, y le pidió, sin dudarlo, un autógrafo. Pero no uno cualquiera. “No lavé mi brazo por dos días”, exclama mientras muestra en su teléfono móvil rosado una foto con el barbudo: “Este es el texto que escribió, la tinta hizo el resto”.

Rob, como tantos otros, se vio cautivado por la intensidad de la trama creada por Lynch y Mark Frost hasta volverla parte de su vida.

Cuatro manzanas de personas en sandalias, muy lejos de la playa, forman una fila casi interminable en el centro de Los Ángeles. La gran mayoría de los hombres utilizan sweaters con distintos motivos haciendo juego con el calzado relajado y sus gafas de sol. Muchos, acompañados por personajes con chaleco militar, khakis y botas. ¿El motivo? Esta noche comienza otra edición del Lebowski Fest y nadie quiere perdérselo. El festival viaja a lo largo y ancho del país desde su nacimiento en 2002 para conmemorar las excéntricas andanzas del icónico “Dude” Lebowski, congregando miles de súper fanáticos del filme que contó con las actuaciones de Flea, del grupo de rock Red Hot Chili Peppers, John Turturro, Steve Buscemi y Tara Reid. Los mismos se hacen llamar “achievers” en honor a otro de los diálogos célebres que construyeron una historia que, para muchos, hoy es una filosofía de vida.

Entre batas y White Russians, trago que popularizó Bridges en la película por beberlo… casi siempre, se contemplan varios “Dudes” escoltados por fieles representaciones de su inseparable ladero Walter, iracundo y hostil veterano de Vietnam. Otros personajes también se encuentran presentes: una Maude (el personaje interpretado por Julianne Moore), algún Donny (en la piel de Steve Buscemi). Todos esperan el ingreso al teatro Wiltern, espacio elegido para la celebración de este año, que anuncia una noche repleta de sorpresas. Dentro del recinto, todo es como podría esperarse en una celebración dedicada a Lebowski: un festejo caótico y alegre del espíritu humano que ahora tiene como protagonistas a un par de jóvenes vikingas que desfilan por la pasarela entre flashes y arengas.

“La idea del festival surgió en una convención de tatuajes y piercings en Louisville. Con el fin de entretenerse, pasamos el día repitiendo algunos de los diálogos y frases más célebres de la película”, rememora Scott Shiffutt, uno de los organizadores del Lebowski Fest. Desde 2002, cientos de fans acuden cada año con el fin de ensalzar su interés común por el filme. Transcurre durante un fin de semana y su principal acontecimiento consiste en una competición de bolos nocturna, juegos de trivia y disfraces. Este año, para satisfacción de la joven Rachel Wax y tantos otros “achievers”, el escenario principal albergará a la estrella máxima de este gran show: Jeff Bridges brindará una presentación exclusiva con su banda, The Abiders.

El Lebowski Fest transcurre durante un fin de semana y su principal acontecimiento consiste en una competición de bolos nocturna.

Varios White Russians después, el actor de Tron y Crazy Heart sube equipado con una guitarra acústica para el deleite de todos los presentes. Tras varias líneas de humoradas y comentarios elocuentes, ejecuta –al frente de un grupo diseñado para entretener– canciones de blues y rock que conformaron la ecléctica banda de sonido original de la película. El público enloquece siempre que Bridges pronuncia sus palabras mágicas: “acatar” y “nihilista” con la inconfundible y relajada voz del Gran Lebowski. Su presentación termina con “algo de Creedence”, según él mismo, y una lluvia de aplausos y gritos.

“Es sorprendente como un actor como Jeff Bridges se encuentra dispuesto a hacer estas cosas, revivir un viejo personaje y divertirse con él”, comenta Scott emocionado luego del pequeño concierto del actor ganador de un Premio Oscar en 2009. Scott afirma que disfrutó del filme cientos de veces, sin aburrirse jamás de las escenas: “Jeff realmente ama a Lebowski, ama el festival y sin dudas, ama a sus fans”, concluye.

La proyección de la película de los hermanos Coen funciona como broche de oro en esta velada excéntrica y dinámica regada por tragos cargados de alcohol y varios diálogos repetidos sin hartazgo. Con Jeff sentado entre sus devotos fanáticos disfrutando de The Big Lebowski, la noche de los “achievers” se cierra en Los Angeles y tendrá que esperar otro año y otra ciudad para recibir sus barbas, batas y, por supuesto, White Russians.

Julio – 2015. Fuego camina conmigo: el Twin Peaks Festival cumple un cuarto de siglo

Desde hace 25 años, el Twin Peaks Festival reúne a cientos de fans en North Bend, escenario de la popular serie de David Lynch.

Desde hace 25 años, el Twin Peaks Festival reúne a cientos de fans en North Bend, escenario de la popular serie de David Lynch.

En el norte de Estados Unidos sucede algo similar, otro suceso excéntrico y llamativo por su convocatoria. “El concurso de disfraces es, según mi opinión, el momento más divertido del festival”, admite, casi gritando, un joven risueño con campera de cuero y gafas de sol Wayfarers negras. A simple vista, puede notarse su intención. Con entusiasmo, reproduce a la perfección la estética de James Hurley, el renegado motociclista que llora la muerte de Laura Palmer en la mítica y extraña serie Twin Peaks.

Un salón repleto de personas en medio de un campo de golf es el entorno ideal para una fauna de personajes tan particulares como el motivo que los congrega esta noche: en North Bend, Washington, se celebra el Twin Peaks Festival y, como es costumbre hace 25 años, cientos de fans de la serie creada por David Lynch arriban desde todos los rincones del país para pasar tres días en esta pequeña región montañosa para recrear las andanzas de sus personajes preferidos y revivir las escenas más famosas.

Entre las cuatro paredes empapeladas de un beige profundo, el bullicio de mujeres risueñas, hombres de aspecto duro, parejas que bailan entrelazadas, hasta jóvenes de Alemania, Italia y Noruega, hacen de la noche en esta tierra de lloviznas y días grises, un oasis en la imaginación colectiva de los 300 afortunados, que en menos de diez días han agotado las entradas para esta edición. La mesa atestada de rosquillas, la música estridente y la intensa neblina que pasea afuera parecen afirmar que en las próximas 72 horas el poblado de Twin Peaks, con su esencia misteriosa, se volverá tan real como cualquier otra ciudad.

“La idea del festival nació con el estreno de Twin Peaks: Fire Walk with Me en 1992, y desde ahí no ha detenido su crecimiento”, alega Rob Lindley, quien se encarga de la organización del mismo desde 2013, pero hace más de una década que integra, junto con su esposa Deanne, la convocatoria estable de la reunión anual: “Mirando la serie y sus hermosos paisajes me dije: ‘Ese es el lugar donde deseo vivir’”. Rob, como tantos otros, se vio cautivado por la intensidad de la trama creada por Lynch y Mark Frost hasta volverla parte de su vida. Cumpliendo sus obligaciones en el ejército estadounidense en Alemania, Rob disfrutaba los capítulos que Deanne grababa y enviaba por correo a principios de los años 90. Cuando su esposa viajó con él, su madre en Texas tomó la iniciativa y continuó despachando las grabaciones para que la pareja siguiese los pasos del agente Dale Cooper (interpretado por Kyle MacLachlan). En 1999, los Lindley regresaron a Estados Unidos y desde ese momento no dejaron de concurrir al festival. Hoy se encargan de la organización con mucho esmero y dedicación.

En su segundo día de recorrido, esta peregrinación incluye una visita guiada por las locaciones donde se rodó la serie: cientos de flashes se disparan sobre la inmensa fachada del Salish Lodge & Spa, mejor conocido en la ficción como el emblemático Great Northern Hotel. La cascada y sus chorros de agua gemelos remiten rápidamente a la cámara lenta de los títulos de crédito. El agua cae y la atmósfera parece acompañada por la introducción de piano compuesta por Angelo Badalamenti.

Entrada la tarde, la visita al Twede’s Cafe, conocido en la serie como Double R Diner, trae consigo los colores distintivos de Twin Peaks: el día comienza a despedirse y el asfalto empapado hace de las calles largas sendas de vinilo oscuro. El bosque, con su movimiento y oscuridad, encuadra este modesto paraje de neón titilante. Mientras la neblina avanza tranquila, un sinfín de platos con tarta de cereza y tazas de café humeante desfilan por el pequeño recinto. El piso cuadriculado y las inconfundibles banquetas rojas demuestran como, a veces, el tiempo puede detenerse para algunos. Cae la noche y aún resta la proyección de algunas películas de David Lynch en el cine de North Bend.

En el último día de festival el ambiente amigable y enérgico no merma. El destino es Bainbridge Island y los fans se entusiasman ya que allí se filmaron los interiores del Great Northern Hotel y los exteriores del Blue Pine Lodge. “Hay algo que me intriga filosóficamente”, subraya Chris Mathew en el almuerzo dentro del hotel Kiana Lodge. Chris, de 50 años, es un actor y guionista de North Bend que escribió varias hipótesis sobre el futuro de Twin Peaks. Dos de sus producciones fueron proyectadas en el Seattle Fringe Festival. “Mirando debajo de la superficie, esa blanda superficie, hay un enfoque romántico. Pienso que David Lynch quiere creer en la bondad de las personas y en el poder del amor”, desliza Chris. También confiesa que posee la mayor colección de tatuajes relacionados con la saga. Siete para ser exactos.

Los flashes continúan afuera. Detrás del hotel hay una playa de piedras donde duerme apaciblemente el gran tronco de un pino. Allí es donde hallan a Laura Palmer muerta dentro de una bolsa de plástico en el primer capítulo. Entre risas y frases características de la serie, los participantes del evento se fotografían en la orilla imitando el macabro hallazgo de la joven asesinada. El vaivén del agua emite un susurro aletargado y el viento frío atraviesa los árboles ondulantes. Con la recreación de una de las escenas más famosas, el Twin Peaks Festival llega a su fin y se despide dejando algo en claro: la realidad no es más que una construcción imaginaria y el mundo que conocemos, más de una vez, puede llegar a sorprendernos.

Diciembre – 2015.  Jedis y siths unidos por un estreno

Un imponente y siempre temible Darth Vader se encuentra de pie al principio del pasillo del AMC Orange 30 en California. Es la primera función en la maratón de Star Wars que organiza la cadena de cines en todo el país con motivo del estreno de su último capítulo, The Force Awakens. Vader no sonríe y mucho menos responde a las muestras de afecto de los emocionados fans que entran a la sala para disfrutar de todas las películas de la saga a lo largo de casi 20 horas.

Es difícil creer que esta reunión de los fans de Star Wars se está celebrando en California y no en un confín recóndito de la galaxia.

Esta travesía por el universo creado por George Lucas empezó a la 1 am con The Phantom Menace (1999), continúa con Attack of the Clones (2002) y así hasta llegar a las 7 pm con la premiere del nuevo filme. Hombres y mujeres ataviados con túnicas y armaduras futuristas han luchado contra el frío de diciembre para ingresar al cine. Ahora, el sable láser de Darth Vader resplandece tanto que pareciera quemar de verdad cuando las luces bajan su intensidad y se anuncia la quinta proyección: The Empire Strikes Back (1980) se encuentra cercana a comenzar pasado el mediodía y algunos desprevenidos apuran la comida para retomar su carrera hacia la sala.

“Respeto enormemente a los fans que se encuentran haciendo la maratón”, dice Matt Busch en el AMC. El es uno de los artistas oficiales de Star Wars que trabajó para crear los más de veinte posters y cientos de libros, discos, camisetas y todo lo relacionado a la fiebre intergaláctica que hoy entrega una nueva aventura. “Siento que soy el mayor fan de Star Wars aquí dentro, pero la verdad es que me involucro tanto emocionalmente luego de una película que mis nervios quedan agotados. No sabría cómo ver siete seguidas”, agrega.

Distinto es el caso de Brett Light, joven de 27 años, que aguantó una fila de seis horas para ingresar al cine que hoy respira la energía de la Fuerza junto con su amiga Brittany, también en sus 20. Brett, que vio la trilogía original durante un relanzamiento a mediados de los años 90, considera esta maratón una oportunidad única en la vida. “Cuando eres un nerd aficionado a Star Wars de mediana edad, esta es la única maratón que planeas terminar”, aclaran divertidas estos dos entusiastas.

Luego de la proyección de Return of the Jedi (1983), la intensidad en el ambiente empieza a crecer: personajes caracterizados desfilan por el edificio buscando calmar su ansiedad. Darth Maul con sus cicatrices y cuernos brotando del cráneo podría atemorizar a cualquier desprevenido. Princesas Leias y Padme Amidalas también se presentan con una fidelidad asombrosa. Es difícil creer que esta reunión se está celebrando en California y no en un confín recóndito de la galaxia.

Matt deambula por el salón y señala cuáles son sus obras. El rostro de Chewbacca con una expresión grave aparece en el centro de un gran afiche que aglomera varios personajes característicos de la saga que hace casi 40 años marca tendencia en el cine mundial. “Estuve esperando desde 1983 para saber cómo continúa esto”, indica Mark Ronsard, que está aquí para ver el séptimo episodio. “Quiero tener mi mente todo lo despejada posible. Pero para aquellos que ya asumieron el compromiso de atravesar la maratón completa… Que la Fuerza los acompañe”, bromea Matt Busch.

Faltan escasos minutos para la hora pactada y cada fanático en el AMC concluye su ritual. Algunos se abrazan, otros gritan. La gran mayoría destila una emoción digna de resaltar. Así, sin más preámbulos que una maratón de 16 horas y 40 minutos, las puertas de la sala se abren para presentarle al mundo el estreno exclusivo de la última película de Star Wars. Una vez más, y como siempre, quedó demostrado que la Unión hace la Fuerza.


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