FRANCIS ALYS: ENTRONIZAR LO INSIGNIFICANTE

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Francis Alys artista

Francis Alÿs artista.

Mediante un acuerdo de colaboración con Dia Art Foundation, la sala dedicada a exponer pinturas del siglo XIX de Hispanic Society of America Museum and Library de Nueva York exhibe en estos días Fabiola, una instalación del artista contemporáneo Francis Alÿs, que retoma alguna de las inquietudes que hacen de su trabajo artístico una búsqueda singular y compleja. Cuando aún se buscaban cadáveres en medio de las ruinas de la ciudad de México devastada por un terremoto a mediados de los 80, Francis Alÿs (Antwerp, 1959) arribó con ansias de desarrollar su vocación de arquitecto en la reconstrucción. Ser testigo directo de la destrucción literal –lo que él llamó “modernismo ciego”, la fe secular del siglo XX–, lo llevaron a cambiar la arquitectura por el arte. Desde entonces, América Latina se convirtió en su entorno creativo y sus trabajos aluden a los problemas cíclicos de la región: la enorme disparidad económica, el arraigo de la corrupción política, el ritmo agobiante de cualquier reforma y la exasperante rutina de la vida cotidiana entre la clase trabajadora. La idea de un continente entero afectado por la sensación colectiva de déjà-vu eterno, condenado a seguir repitiendo sus traumas históricos y retrocesos, configura menos el tema que el ritmo pendular de la obra de Alÿs, tan política como poética. El crítico y curador mexicano Cuauhtémoc Medina, colaborador de Alÿs, observó que las intervenciones políticas del artista comentan el problema de entropía de la vida económica del día a día en Latinoamérica: “el inimaginable esfuerzo que todos hacemos para llegar a ningún lado”. Fabiola fue una santa católica fallecida en Roma en 399 d.C. Criada en medio de una familia acomodada, protagonizó un escándalo de la temprana iglesia cuando se divorció de un esposo abusador, para después abandonar por completo la vida mundana y entregarse a la fe de la mano de San Jerónimo. Durante mucho tiempo su figura se mantuvo casi ignorada, hasta que en 1854 una novela sentimental que relataba su vida se convirtió en best seller. Más tarde, en 1885, el artista francés Jean-Jacques Henner la inmortalizó en una pintura que se transformó en su icono. Un retrato que no sobrevivió. Pero en los últimos 120 años, artistas profesionales y amateurs desesperanzados recrearon el mismo retrato en primer plano, de perfil en cientos de copias que saciaron la sed de iconografía religiosa de los fieles devotos de la patrona de las mujeres abusadas. Fabiola, la muestra de Francis Alÿs, está formada precisamente por una horda de 300 retratos que el artista belga residente en México recolectó durante 15 años en mercados de segunda mano, casas de anticuario y colecciones privadas, en América y Europa. Si muchos artistas devinieron coleccionistas de importantes obras de arte, unos pocos, como Alÿs, dedicaron tanto tiempo y esfuerzo a la creación de una menor, compuesta por piezas de escaso valor, copias insignifi cantes de un original extraviado y también poco valioso. Una obra construida por piezas de colección pero que tiene como materia prima el tiempo y el esfuerzo del propio artista.


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