FRANCIS FORD COPPOLA: UNA LEYENDA DEL CINE

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Es uno de los mejores cineastas de todos los tiempos. Francis Ford Coppola ha recibido meses atrás el Premio Princesa de Asturias de las Artes. El director de clásicos del cine como la saga de The Godfather o Apocalypse Now nos cuenta sus inicios, la forma en la que trabaja y cómo ve los diferentes conflictos que sacuden el mundo. A sus 76 años, esta leyenda italonorteamericana está lejos de retirarse.

Texto: Javier Villagarcía (Euronews) / Fotos: Richard Lautner / Bill Horsey / Allisa Rosenberg / Michael Palmer

Ultimo deseo. Rodar una película especial sobre la amistad, el dolor y el destino del género humano en nuestros días.

Ultimo deseo. Rodar una película especial sobre la amistad, el dolor y el destino del género humano en nuestros días.

El cineasta Francis Ford Coppola ha sido galardonado el año pasado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2015. Considerado uno de los grandes renovadores del cine estadounidense en la década de 1970, ha dirigido películas como Apocalypse Now (1979), la adaptación al cine de la novela Drácula (1992) o la trilogía de The Godfather (1972, 1974 y 1990). Nacido en Detroit el 7 de abril de 1939, hijo del compositor y director de orquesta Carmine Coppola y de la actriz Italia Pennino, ese ambiente creativo familiar le llevó a graduarse en Teatro por la Universidad de Hofstra y en Cinematografía por la Universidad de California (UCLA).

Su primer acercamiento al mundo del cine fue como ayudante del director y productor Roger Corman y como guionista de la compañía Seven Arts Productions, donde muy pronto se reveló como uno de los autores de peso con guiones como Is Paris burning? (Renè Clemènt, 1966) y Patton (George C. Scott, 1970), que le catapultó a la fama en Hollywood con el Oscar al guión adaptado. En 1963, Coppola dirigió su primer largometraje documental, Dementia 13, tras lo que llegarían filmes como The Rain People (1969), con el que ganó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián.

Sin embargo, el gran golpe lo dio en 1972 cuando hizo historia en el cine al dirigir la primera parte de The Godfather que, basada en una novela de Mario Puzo, le valió tres Oscar: mejor película, guión y actor (Marlon Brando), a pesar de su recelo a que no gustase “a nadie porque era larga, lenta y oscura”. Finalmente, su secuela The Godfather: Part II (1974) aportó a su carrera cinco estatuillas doradas más, incluidas las de mejor director, película y guión adaptado. No corrió igual suerte, aunque sí éxito comercial, la última de la saga Corleone, The Godfather: Part III (1990).

Otro de los hitos cinematográficos de Coppola es Apocalypse Now (1979), una historia épica de la guerra de Vietnam reconocida con dos Oscar (fotografía y sonido) y la Palma de Oro del Festival de Cannes, transformada con el paso del tiempo en una obra de culto. No obstante, su trayectoria experimentó un declive profesional con One From the Heart (1981), fracaso que le obligó a subastar su productora General Studies de Hollywood, que había fundado años antes. En este ámbito, también erigió con George Lucas en Los Ángeles en 1969 la productora American Zoetrope y la Director’s Company con Peter Bogdanovich en 1972.

“Nadie invierte en una película para hacer algo nuevo sino para asegurarse de que se va a recuperar la inversión.”

Futura película

“Todo arte interpretativo es una creación y un subproducto de la tecnología”, afirmó en su discurso de la entrega del premio.

“Todo arte interpretativo es una creación y un subproducto de la tecnología”, afirmó en su discurso de la entrega del premio.

En junio último, Francis Ford Coppola presentó en el Community Film College de Oklahoma su última obra experimental, a la que tituló Distant Vision. La presentación consistía en una actuación en vivo que se retransmitió en directo a pases privados en París, Nueva York y Los Ángeles. Coppola la describió como un “intento de cine en directo”, limitado a un solo set en el que se emplearon 22 cámaras de video que relatan la experiencia de las familias italonorteamericanas con la televisión. El director la calificó como un proyecto “notoriamente autobiográfico”. “Teníamos los derechos civiles, movimientos post-opresores, la guerra de Vietnam, la muerte de un presidente. Me di cuenta de que todas estas cosas llegaron a mí a través de la televisión”, indicó.

En diciembre pasado, durante el Marrakech International Film Festival, Coppola anunció que este proyecto inicial de 50 minutos se convertirá en su próxima adaptación cinematográfica y que, al igual que The Godfather, su longitud llevará a que Distant Vision se transforme en una saga. “Casi todos los invitados quedaron bastante impresionados con la presentación. Voy a reescribir la versión larga con lo que he aprendido, pero lo voy a hacer de un modo completamente diferente”, comentó este hombre de 76 años.

A partir de entonces comenzó a probar como director contratado, y realizó películas como The Cotton Club (1984), con guión propio, o Peggy Sue Got Married (1986). Tras ambos estrenos, vivió años difíciles de crisis financiera que le llevarían a cerrar, en 1990, la productora American Zoetrope, así como dos empresas inmobiliarias, Sophia Properties y Niebaum-Coppola Estate. Su salvación fue, de nuevo, The Godfather: Part III, triunfo comercial al que siguió una taquillera Dracula (1992), premiada con tres Oscar: montaje de efectos sonoros, vestuario y maquillaje. Luego aparecieron trabajos que pasaron sin dejar apenas huella como Jack (1996), el drama judicial The Rainmaker (1997), la teleserie de ciencia ficción que produjo en 1998 First Wave, inspirada en las profecías de Nostradamus, y Apocalypse Now Redux (2001), versión de su famosa película en la que el cineasta recuperó 53 minutos.

Aparte del cine, Coppola es propietario de una empresa vitivinícola en California, de la revista cultural Zoetrope: All Story y de un pequeño hotel en Bernarda (Italia), levantado en recuerdo de su abuelo paterno, nacido en esa localidad de la región de Basilicata. En 2011, rodó su última cinta como director, Twixt, un thriller que protagonizó Val Kilmer y que intercala secuencias en 2D y en 3D, y en 2013 recibió el Praemium Imperiale de las Artes en Japón. Casado y padre de tres hijos –Giancarlo (fallecido en 1986 en un accidente de tráfico), Roman, realizador y ocasional actor, y Sofia, la conocida directora, con la que ha colaborado como productor en ocasiones (caso de Lost in Translation, 2003)–, Coppola afirma en esta entrevista que hará “una película tras otra mientras pueda caminar”.

ALMA MAGAZINE: ¿Se siente orgulloso de sus logros o un poco nostálgico?

FRANCIS FORD COPPOLA: Sinceramente, me siento un poco avergonzado. Toda mi vida he querido ser uno más del grupo. Cuando era joven, por el trabajo de mi padre, cambiábamos mucho de lugar así que no tenía muchos amigos y siempre me sentía como un forastero. Siempre quise ser uno más. Cuando te vuelves famoso y recibes maravillosas distinciones como el Premio Princesa de Asturias de las Artes también te conviertes en una especia de extraño. Sin embargo, por otro lado estoy muy orgulloso y es un honor para mí.

AM: Ha dicho muchas veces que no quiere hacer películas comerciales, que quiere hacer cintas más independientes. ¿Se acabó el tiempo de las grandes producciones de Coppola?

F.F.C.: Puede que sí y puede que no. El tiempo lo dirá pero lo que quiero decir es que incluso cuando era joven estaba interesado en las películas más experimentales, películas que intentan entender cómo podría evolucionar el cine. Cuando hice las grandes producciones había más flexibilidad. Ahora todas las grandes películas son Spiderman, Batman, man, man, man…

AM: Películas de superhéroes…

Pelicula El Padrino.

Pelicula El Padrino.

F.F.C.: Sí, a mí me parecen productos. No creo que se hagan porque alguien tenga que hacerlas sino porque alguien tiene que ganar dinero. Nadie invierte en una película para hacer algo nuevo sino para asegurarse de que se va a recuperar la inversión. El riesgo es bueno, es lo que te hace avanzar. Si no quieres arriesgarte, a mí no me interesa.

AM: Permítame citarle. Hace unos años usted dijo que lo que querían los estudios eran películas sin riesgo, pero que no tomar riesgos es como no practicar sexo y después esperar que nazca un niño.

F.F.C.: Es cierto. No me acuerdo cuándo lo dije, pero es verdad que tiene que haber riesgo. El arte es riesgo. Siempre lo ha sido. Si estás completamente seguro de que lo que vas a hacer va a ser maravilloso, probablemente no lo sea.

AM: También ha dicho que el auténtico premio es haber hecho películas que 30 o 40 años después la gente todavía recuerda. Lo consiguió con la saga de The Godfather, Apocalypse Now… Películas filmadas en los 70 y los 80. ¿Qué pasó después?

F.F.C.: Las películas que se consideran clásicos se hicieron hace 30 o 40 años. Las que hice después todavía no tienen tantos años, así que veremos si se convierten en clásicos o no, aunque siempre intento construir algo nuevo, eso es lo que me gusta. Hago películas por placer, no para hacer dinero. No necesito sacar dinero de mis películas.

AM: ¿Qué lo seduce de las producciones ambiciosas en que ha incursionado?

F.F.C.: Una de las películas que hice –tachada de cine comercial, pero que en realidad era experimental– fue Apocalypse Now, que en la época fue una de las iniciativas más locas. Los estudios no querían hacer nada sobre la guerra de Vietnam y decidí hacerla solo, pedí prestado el dinero y me convertí en el único en financiarla. Claro que tenía miedo pero era una gran oportunidad. Eso es lo que la hace interesante. El guión no fue de mano en mano de productores que decían que tenía que realizar esto o lo otro o hacerla como The Guns of Navarone. Todo el mundo lo sabe. ¿Quién pondría dinero en una película en la que el mismo director decía que no estaba seguro de lo que estaba haciendo? ¿Quién?

AM: Hablando de Apocalypse Now, ¿cree que esa película ayuda a entender los conflictos que estamos viviendo ahora?

F.F.C.: De lo que realmente habla la película es de la moralidad porque mucha gente dice: “Somos los buenos, tenemos principios y los terroristas no tienen ninguna moral, son los malos”. Eso en si es una mentira y lo que más odia Apocalypse Now es la mentira. Si vas a realizar algo tienes que ser honesto con lo que haces. Los terroristas son muchas veces terroristas porque no tienen ningún ejército. Es fácil para un país que tiene un ejército decir que están luchando contra los terroristas, aunque estos últimos están peleando con lo que tienen en sus manos y con valor. Así que si quieres comprender lo que pasa en el mundo y resolver los terribles problemas que sufre la gente, como los millones de refugiados que no han hecho nada malo, tienes que dejar de mentir.

AM: En cuanto su carrera, ¿qué importancia ha tenido en su vida Marlon Brando?

F.F.C.: Era un gran hombre, aparte de un gran actor. Era un genio, un genio intelectual y no uso ese término con mucha frecuencia. En mi vida he conocido a dos o tres personas a las que calificaría de genios y Marlon lo era porque pensaba de una forma única y era un hombre lleno de amor.

AM: ¿Era difícil de dirigir?

F.F.C.: No, cualquier objeto que le dabas le interesaba. Si le dabas un animal, un queso italiano o un puro actuaba con ello con toda la naturalidad del mundo. Para dirigirle sólo le tenías que decir: “Puedes hacerlo más enfadado o menos”. No tenías que hablarle desde el punto de vista de la dirección de actores. No le gustaba para nada.

AM: Su familia está llena de directores. ¿Le piden ayuda o consejo su hija Sofia o su hijo Roman cuando están con sus proyectos?

F.F.C.: Si bien aún me piden ayuda, cuanto más mayores son menos lo hacen. Los más jóvenes, como mi nieta Gia, que sólo tiene 29 años, me pide consejo todo el tiempo. Los otros lo hacían cuando tenían su edad. Ahora ya tienen 40 y 50 años, y tienen más vergüenza o más seguridad en lo que quieren, aunque de vez en cuando me preguntan algo. Mi mujer realizó hace poco la primera película de su carrera a los 79 años y me preguntó muchas cosas. A medida que van ganando confianza no me necesitan tanto.


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