FUTURO SOSTENIBLE: LLAMADO COLECTIVO A LA ACCIÓN POR EL CLIMA

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A principios de noviembre entró en vigor el Acuerdo de París firmado en diciembre de 2015. Es el primer pacto mundial para evitar el agravamiento del cambio climático. La importancia que reviste es que está destinado a sustituir en 2020 al Protocolo de Kioto y tiene como objetivo mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales. No obstante, los países se comprometieron a llevar a cabo todos los esfuerzos necesarios para que no se rebasen los 1,5 grados y evitar así los impactos más catastróficos del cambio climático. Revisamos el estado de situación y las tareas pendientes.

Texto: Baher Kamal / Angeles Couto / Fotos: Gentileza Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma)

La conferencia de Marrakech

La comunidad internacional exhortó al presidente electo Donald Trump a no romper los compromisos de Estados Unidos en esta lucha.

La comunidad internacional exhortó al presidente electo Donald Trump a no romper los compromisos de Estados Unidos en esta lucha.

A mediados de noviembre, se llevó a cabo en Marrakech, capital de Marruecos, la 22 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP 22). En principio, los 200 países allí reunidos establecieron un calendario de trabajo para poder aplicar el Acuerdo de París firmado en 2015. El principal objetivo es mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales e intentar limitar dicho incremento a 1.5 grados. Además, la comunidad internacional exhortó al presidente electo Donald Trump a no romper los compromisos de Estados Unidos en esta lucha.

Si bien esta cumbre se pensaba como un encuentro de transición, la reciente victoria de Trump, quien ha calificado al cambio climático de “cuento chino”, agregó incertidumbre y tensión sobre la postura futura de Estados Unidos en esta lucha. Por su parte, los países ricos reafirmaron su compromiso con generar el fondo de 100 mil millones de dólares anuales para los países menos desarrollados a partir de 2020.

Durante la conferencia, muchas delegaciones pudieron ver con sus propios ojos que Marruecos ya ha avanzado hacia el futuro de la generación de energía: en Ouarzazate, a 200 kilómetros al sur de Marrakech, se está construyendo la mayor planta de energía solar térmica del mundo. Algo que no sucedió ni en Alemania ni en Estados Unidos, sino ¡en Marruecos! De este modo, Africa se salta en su desarrollo la era industrial del uso de combustibles fósiles y pasa directamente al futuro solar.

2016: el año más caluroso

Desde que hay registros de las temperaturas en el planeta, es decir desde el siglo XIX, jamás se había tenido un año tan caluroso como este 2016. Esa conclusión entregó el informe de la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), la agencia de la ONU para el clima, dado a conocer en Marrakech, en el marco de la cumbre climática que se desarrolló en la capital marroquí. “Es muy probable que 2016 sea el año más cálido de todos los registrados, con temperaturas que estarán 1,2 grados por encima de los niveles preindustriales y 0,88 grados por encima del período 1961-1990”, señaló el reporte, basándose en los datos recogidos entre enero y septiembre de 2016. Si eso llega a suceder, se romperá la marca máxima, que ostenta hasta ahora el año 2015.

Entre los máximos de calor nunca alcanzados hasta esta fecha, el informe citó los de Pretoria, Sudáfrica (42,7 grados), Tailandia (44,6 grados), Phalodi, India (51 grados), Basora, Irak (53,9 grados) y Mitribah, Kuwait (54 grados). El aumento de las temperaturas ha ido asociado además a la disminución del hielo ártico, los incendios forestales, la merma de la barrera de coral y el aumento de fenómenos extremos como los ciclones, los maremotos y las sequías de grado severo

Tareas pendientes

Día histórico. El 4 de noviembre los países levantaron una barrera ante los inevitables desastres del cambio climático.

Día histórico. El 4 de noviembre los países levantaron una barrera ante los inevitables desastres del cambio climático.

Aprobado el 12 de diciembre de 2015 en la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (COP21), en la capital francesa, el histórico Acuerdo para contener el incremento de la temperatura del planeta, apenas sentó las bases de la arquitectura global y ahora requiere una minuciosa tarea para definir la letra menuda. Este es un proceso que tardará años, coinciden expertos y negociadores. Al entrar en vigor el Acuerdo el viernes 4 de noviembre, la ONU urgió al mundo a redoblar esfuerzos para aumentar en un 25% la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Numerosos científicos coinciden en que limitar el aumento de temperatura global a dos grados este siglo (respecto de los niveles preindustriales) reduciría la probabilidad de que ocurran tormentas severas, sequías prolongadas, aumento del nivel del mar y otros eventos climáticos devastadores. “Si no empezamos a hablar ahora de medidas adicionales, sufriremos por la tragedia humana evitable. El creciente número de refugiados climáticos golpeados por el hambre, la pobreza, las enfermedades y los conflictos será un constante recordatorio de nuestra falta de respuesta”, apuntó el director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Erik Solheim.

Apocalipsis climático

Desde que hay registros de las temperaturas en el planeta jamás se había tenido un año tan caluroso como este 2016.

Desde que hay registros de las temperaturas en el planeta jamás se había tenido un año tan caluroso como este 2016.

El aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos más extremos representan una amenaza inminente para las islas del Pacífico, como las de Fiji. Por otra parte, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación aseguró que las sequías y las inundaciones que afectan a muchas partes del mundo están vinculadas a la corriente de El Niño, que habría impactado a 60 millones de personas a lo largo de 2016.

“En algunas zonas, incluso en el noreste de Brasil, Somalia, Etiopía, Kenia y Namibia, las consecuencias de El Niño se hacen sentir tras años de sequías severas y recurrentes. La recuperación es imposible para los hogares que dependen de la tierra para su alimentación y mano de obra agrícola, sobre todo cuando se degrada la tierra”, declaró la secretaria ejecutiva de la Convención, Monique Barbut.

Estas condiciones no solo son devastadoras para las familias y las comunidades. Si no se atienden, pueden convertirse en una causa de migración y terminar con graves abusos contra los derechos humanos y amenazas a la seguridad a largo plazo.

La agricultura representa una quinta parte de las emisiones totales

“Los impactos del cambio climático en la agricultura y las consecuencias para la seguridad alimentaria ya son alarmantes”, advirtió el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, en referencia al informe “El estado mundial de la agricultura y la alimentación de 2016”, donde se interroga cómo se pueden adaptar al cambio climático los pequeños agricultores para hacer que los medios de vida de las poblaciones rurales sean más resilientes.

Una conclusión importante es que existe la necesidad urgente de apoyar a los pequeños agricultores a adaptarse al cambio climático, que entre otros grupos, son los más vulnerables al fenómeno. “Van a exigir mucho mayor acceso a las tecnologías, mercados, información y créditos para la inversión para adaptar sus sistemas y prácticas de producción al cambio climático”, señaló Da Silva. “A menos que se tomen medidas ahora para hacer que la agricultura sea más sostenible, productiva y resistente, los efectos del cambio climático comprometerán seriamente la producción de alimentos en los países y regiones que ya son sumamente expuestos a la inseguridad alimentaria”, subrayó Da Silva.

Las olas: buena opción para el desarrollo sostenible

Artico. Los ecosistemas de ese lugar están amenazados por el cambio climático y otras actividades humanas. Irreversible.

Artico. Los ecosistemas de ese lugar están amenazados por el cambio climático y otras actividades humanas. Irreversible.

Las olas están omnipresentes en los más de 20 estados insulares esparcidos por 165 millones de kilómetros cuadrados en el océano Pacífico. Pero recién en la actualidad, tras un estudio pionero realizado por oceanógrafos, se empezó a considerarlas como una fuente económicamente viable de energía renovable en la región. El informe sobre el análisis de costos de la energía de las olas, publicado por la Comunidad del Pacífico (SPC, por sus siglas en inglés) –la principal organización científica y técnica del área– es importante porque por primera vez analiza los costos de la compra, instalación, operación y mantenimiento de dispositivos de este tipo de energía en la zona. El estudio concluye que “los costos de generación de energía a partir de las olas están a la par con otras energías renovables, como la eólica y la solar”.

Rafiuddin Ahmed, del Grupo de Energía Renovable de la Universidad del Pacífico Sur (USP), con sede en Fiji, coincide en que el océano es una alternativa energética importante dado que “el costo de la generación de electricidad en los países insulares del Pacífico es actualmente muy alto, teniendo en cuenta que la mayoría son dependientes de los combustibles fósiles importados”. Según los expertos, la fiabilidad de la energía extraída del océano –la mareomotriz, generada por las mareas, y la undimotriz, exclusivamente por el oleaje– hace que sea una buena opción para el desarrollo sostenible.


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