GUERRA CIVIL: LAS VENAS ABIERTAS DE ESTADOS UNIDOS

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La guerra civil norteamericana fue el primer conflicto bélico en el que se realizaron tomas por primera vez que no escondían el horror de lo sucedido. Las escenas de muerte, rapiña, destrucción y prisioneros famélicos se tradujeron en una auténtica conmoción para quienes pudieron contemplarlas, porque los alejó del ideal romántico de lo que se pensaba que era una guerra. Meses atrás, el Smithsonian de Washington celebró los 150 años del inicio del conflicto con una gran muestra de pintura y fotografía que ahora desembarcó en el Metropolitan de Nueva York.

Texto: Ulises Parigi / Fotos: Gentileza Metropolitan Museum of Art de Nueva York

guerra civil USALa guerra civil estadounidense o guerra de secesión fue un conflicto significativo en la historia de Estados Unidos, que se desarrolló entre 1861 y 1865. En el trasfondo, fue una lucha entre dos tipos de economías: una industrial-abolicionista (norte) y otra agraria-esclavista (sur), la cuales eran totalmente diferentes. Simbólicamente, podría decirse que era un litigio entre el siglo XX y el siglo XIX. Y, además, fue un conflicto que marcó un antes y un después en la fotografía pues se logró utilizarla como un método de poder incalculable: desde forma propagandística hasta para desmitificar al enemigo.
Tras cuatro años de combates, la guerra civil dejó 750 mil muertos –el 3% de la población del país– y una crisis económica nunca antes conocida en el territorio derrotado, cuyos habitantes perdieron casi la mitad de su poder adquisitivo. Al hilo de los 150 años del inicio de la contienda, que enfrentó a los estados mayoritarios de la Unión contra los once secesionistas Estados Confederados de América, el museo Metropolitan es el escenario que trae a la ciudad de Nueva York la primera exposición temática –antes estuvo en el Smithsonian de Washington– que ahonda en la influencia sobre el arte y la fotografía del sangriento conflicto.

El procedimiento de Timothy O’Sullivan
El fotógrafo y su ayudante llegaban al sitio, y éste último era el encargado de realizar la mezcla de productos químicos. Una vez que éstos habían tenido tiempo de emulsionar, la placa vitrificada que registraría la imagen era sumergida en el líquido resultante de la mezcla dentro de un cuarto oscuro. Posteriormente, la placa era colocada dentro una funda deslizable que la protegía de la luz, y de inmediato se la disponía en la cámara, mientras O’Sullivan ya había enfocado y encuadrado la imagen que iba a fotografiar. Luego retiraba rápidamente la funda para que la placa quedase impresionada con la imagen, destapaba el objetivo de la cámara y volvía a deslizar la funda de nuevo en torno a la placa para extraerla de la cámara. Se trataba, literalmente, de un trabajo “a ojo” en el que el tiempo en el que la placa estuviese sumergida en los productos químicos y el tiempo que permaneciese expuesta a la imagen en la cámara resultarían determinantes en el resultado final. Evidentemente, el poder realizar fotografías nítidas en las que salieran personas era una tarea ardua y difícil, ya que no era menos trabajoso conseguir que la gente se quedara quieta durante ese tiempo, como el lograr realizar el trabajo de exposición fotográfica y la preparación antes puntualizada.

Photography and the American Civil War será exhibida hasta el 2 de septiembre y conforma con la muestra The Civil War and American Art –también expuesta en el Metropolitan– un certero desembarco en las horas trágicas que vivió la nación. Es que tanto los pintores como los fotógrafos más importantes de la época no se sustrajeron a lo que estaba sucediendo. Artistas plásticos que ya gozaban de gran notoriedad, como Winslow Homer, Eastman Johnson, Frederic Church y Sanford Gifford, renunciaron a pintar marinas o paisajes de ensalzado romanticismo, e introdujeron tonos oscuros y un sentimiento de ansiedad al afrontar obras relacionadas directa o indirectamente con la destrucción causada por los combates, la pobreza y el hambre. Homer y Johnson, por ejemplo, trataron por primera vez temas humanistas como la emancipación y la reconciliación, mientras que Church y Gifford propusieron que se dejase de considerar a Estados Unidos como un “nuevo Edén”.
Las fotografías, por otra parte, fueron empleadas por primera vez en el país para documentar la realidad de las operaciones y su reguero de fatalidades, y llevaron a los hogares la verdad sin mediación del enfrentamiento. Algunos de los primeros reporteros –Alexander Gardner, Timothy H. O’Sullivan (cuya foto The Harvest of Death mostró por primera vez de modo explícito tras la batalla de Gettysburg, en 1863, cadáveres de soldados) y George Barnard– testimoniaron las matanzas y la destrucción de una forma tan clara que las imágenes tuvieron un impacto visceral e inmediato sobre la sociedad.

Es la fotografía, estúpido
Estados UnidosCasi en los albores, desde que se comenzó a aplicar la fotografía para retratar el campo de batalla, la manipulación fue una herramienta empleada por los fotógrafos que, sin demasiados escrúpulos, no tenían el menor inconveniente en mover cadáveres de lugar para obtener el mejor encuadre. Era la primera vez que se tomaban fotografías representando tanta crudeza.
En septiembre de 1862, Gardner fue enviado al campo de batalla de Antietam (Washington). Movilizado por el neoyorquino Matthew B. Brady Brady –quien había visto la oportunidad de hacer negocios con el asunto y que luego se prodigó, sin haber pisado en ningún momento el campo de batalla, de la autoría de las imágenes de varios de los fotógrafos que representaba–, Gardner tenía la misión de fotografiar lo que ocurría en el frente. Los reportajes que éste realizó entonces, incluidos ahora en Photography and the American Civil War, transformaron el modo de documentar los conflictos armados. Fue durante la deflagración estadounidense cuando empezó a asentarse lo que consideramos hoy como la “estética” fotográfica de guerra.
La exposición del Metropolitan es, en suma, una ocasión ideal de comprobar la historia de estos inquietos profesionales, que con sus cámaras se confundieron con los soldados.

Photography and the American Civil War se exhibe hasta el 2 de septiembre. The Metropolitan Museum of Art, 1000 Fifth Ave., Nueva York.

www.metmuseum.org


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