HACKERS EMBLEMÁTICOS: ULTIMA GENERACIÓN

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El mundo actual, donde las tecnologías de la información avanzan a grandes velocidades, es cada vez más vulnerable al ataque de ciertos individuos, los hackers. No por nada los delitos informáticos han puesto en jaque las legislaciones penales de todo el mundo. Mientras el sistema jurídico intenta modernizarse constantemente, confeccionamos una breve actualización de los hackers más emblemáticos de los últimos años.

Texto: Ángeles Couto

fbi-may-put-anonymous-hacker-behind-bars-for-440-years-on-44-charges-2Una de las series más exitosas y de mejor recepción por parte de la crítica en 2015 fue Mr. Robot, la historia en la que Rami Malek encarna a un perturbado hacker neoyorquino que se propone derribar a las grandes corporaciones digitales. El encanto de la serie no sólo reside en la maestría con la que es contada –e interpretada–, sino también en que pone en boca de todos un tipo de delito del que se conocen más mitos que realidades.

En primera instancia hay que reconocer a los legisladores su capacidad para prever que el desarrollo digital iba a traer tantas soluciones como dolores de cabeza. En 1989, cuando el mundo de internet y los e-mails era difícil de entender para la mayor parte de la población mundial, el Congreso de Estados Unidos ya había promulgado el Computer Fraud and Abuse Act (CFAA). Se trata de un estatuto federal que prohíbe el acceso no autorizado a computadoras y redes. Desgraciadamente, la ley contiene muchas vaguedades –al margen de su desactualización– y los abogados han echado mano a su creatividad para abusar de ella en favor de sus clientes.

Aquí un pequeño repaso por los hackers de mayor renombre.

Aaron Swartz

Aaron Swartz poses in a Borderland Books in San FranciscoEl caso de Aaron Swartz se convirtió en uno de los estandartes principales por los cuales un sector especializado pide a gritos por una reforma del CFAA. En 2011, Swartz fue acusado de bajar 4,8 millones de artículos y documentos académicos que estaban disponibles gratuitamente sólo para los campus universitarios asociados a la base de datos de publicaciones académicas JSTOR (del inglés Journal Storage). Lo que en principio fue una causa por cuatro delitos graves, terminó siendo una causa individual por cada día que Swartz bajó documentos: un total de 13 denuncias que sumadas le harían pasar 50 años en prisión y lo obligarían a pagar una potencial finanza de 1 millón de dólares. Si bien sus abogados ofrecieron medio año de cárcel como trato para no ir a juicio, Swartz se negó a pasar un día en prisión y se suicidó tres meses antes de enfrentar a la Corte.

Andrew Auernheimer

Andrew-AuernheimerTambién conocido como “weev”, Andrew Auernheimer logró, con la ayuda de su coequiper Daniel Spilter, en 2012, obtener las direcciones de e-mail de todos los usuarios de iPad que fueran clientes de AT&T. Auernheimer fue condenado a tres años y medio de prisión, aunque fue absuelto en una posterior apelación. ¿Cómo consiguió su libertad? Sus abogados argumentaron que ninguno de los ilícitos había sido cometido en Nueva Jersey, estado donde se lo enjuició.

Matthew Keys

Matthew KeysLuego de perder su trabajo como productor de KTXL Fox 40, en Sacramento, Matthew Keys develó el usuario y la contraseña para que un grupo de hackers pueda entrar al servidor de Tribune Company –empresa encargada del hosting de sus ex empleadores pero también del LA Times. Así fue que un hacker conocido como “Sharpie” alteró superficialmente una noticia publicada en la web del periódico. Pese a que lo de Keys fue un delito menor, los abogados de la empresa exageraron las pérdidas de sus clientes para que el juicio cobre relevancia mediática. La Corte lo encontró culpable, aunque todavía no emitió una sentencia firme.

Fidel Salinas

Uno de los pedidos de condena más severos y a la vez ridículos en la historia de los delitos informáticos tal vez sea el de Fidel Salinas. En 2012, se le abrieron 44 causas por fraude digital y hackeo sistemático, cada una de ellas conllevando una potencial pena a 10 años de prisión, lo que da un total de 440 años. El mismo Salinas declaró que todo se trató de un acto coercitivo por parte del FBI que quiso reclutarlo para sus filas, aunque sin éxito alguno. Hacia fines de 2014 las denuncias habían sido archivadas y sólo se mantuvo firme una por haber hackeado un sitio gubernamental. Fue encontrado culpable y sentenciado a seis meses de prisión y a pagar una multa de 10,600 dólares.

Lori Drew

lori-drewEn 2006, Lori Drew tenía 46 años y muy poco que ver con el mundo de los hackers. Sin embargo, creó un falso usuario en MySpace, llamado John Evans, para atormentar a una adolescente de 13 años que se había peleado con su hija. Megan Meier terminó suicidándose luego de discutir con el falso John y el Estado decidió actuar contra Lori. Así, Drew fue declarada culpable, no del crimen, sino de violar los términos y condiciones de uso de MySpace. No obstante, en última instancia, el juez entendió que la interpretación del CFAA por parte de la fiscalía era demasiado vaga y que un fallo en contra de Lori “convertiría a una multitud de usuarios inocentes en potenciales criminales”.

David Nosal

Otro caso de un ex empleado que atenta contra sus antiguos jefes. David Nosal trabajó para la firma Korn/Ferry International y luego de irse convenció a sus viejos compañeros de acceder a la base de datos de la compañía y que le facilitasen secretos comerciales para que él pudiese abrir su propia firma. Nosal no fue acusado de robar información confidencial, pero sí de inducir a sus ex colegas a divulgar datos privados. Fue hallado culpable en 2013 y condenado a un año y un día de prisión, aunque luego de una serie de apelaciones aún no se llegó a una sentencia firme.

Sergey Aleynikov

A diferencia de Nosal, Sergey Aleynikov no necesitó ayuda de nadie para hackear los códigos que él mismo había programado para Goldman Sachs. En 2009, fue acusado de acceso no autorizado según las leyes del CFAA; de robar información secreta y de transporte interestatal de propiedad robada. La Corte sólo lo encontró culpable por el “uso ilegal de material científico para uso secreto”, pero lo desestimó de los cargos más graves alegando que “un empleado con autoridad para acceder a la computadora de su empleador no viola el CFAA por usar ese privilegio para acceder a información inapropiada”.


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