HARRY REID: EL HOMBRE QUE DA PELEA

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Líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid es uno de los más férreos opositores del presidente George W. Bush. En sintonía con Nancy Pelosi, jefa de los demócratas en el Congreso, el legislador defiende la retirada de tropas estadounidenses en Irak, pide renovar puentes con Latinoamérica y reclama retomar el diálogo con Irán. Además dice que los republicanos perderán las elecciones presidenciales de este año.

Texto: Mariano Zucchi / Fotos: AP

George W. Bush, Harry Reid

Asumir la derrota. El senador por Nevada, Harry Reid, afirmó que la guerra de Irak está perdida y que alguien debe avisarle a Bush.

Ring de boxeo. Cuadrilátero al rojo vivo. El Madison Square Garden, si hay que optar por un escenario emblemático. Guantes en mano, protección bucal, platea instalada. En uno de los rincones, el presidente George W. Bush encara el final de su mandato con un gran desgaste de su capital político y una popularidad en caída libre. En el otro lado del lateral, el Congreso en manos de la oposición tras 12 años de dominio republicano. Allí asoma el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, junto a su colega en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Ambos son los responsables de más de un dolor de cabeza para los planes de la Casa Blanca. El senador por Nevada levanta las manos. Guardia en alto, espera el momento justo y lanza un golpe fulminante: luz verde a una ley que establece el retiro escalonado de las tropas estadounidenses en Irak, calendario que da urticaria a los “halcones” de Washington. El mandatario siente el impacto pero no se amilana. Rápido de reflejos, responde con el veto presidencial. Sin duda, un cross letal que deja sin aire al proyecto. Suena la campana. Cada uno vuelve a su rincón. Pero la pelea se va a repetir con otros temas sensibles: la política exterior con Irán, los costos ocultos de las guerras, la crisis hipotecaria, el sistema de salud para los hispanos, el problema de los indocumentados y la infl uencia sobre Latinoamérica. Reid es un peso pluma peleando contra un peso pesado, pero incomoda. El dedo en la llaga. Irrita al mandatario con sus declaraciones. Sus dardos venenosos (“La guerra en Irak está perdida. Que alguien se lo diga a Bush. Yo ya lo hice”) no coinciden con la figura tímida y el bajo perfil que cultiva desde que comenzó, allá por 1968, su ascendente carrera política en la asamblea legislativa de Nevada. “Tenemos un mensaje de esperanza y cambio que los estadounidenses apoyan. Por eso es que recuperamos la mayoría en el Congreso y por eso es que expandiremos nuestra mayoría y ganaremos la Casa Blanca en noviembre”, lanza Reid sin medias tintas.

ALMA MAGAZINE: ¿Sería una derrota para los demócratas no lograr que la actual administración acepte un retiro de las tropas?

HARRY REID: El presidente Bush y los republicanos del Congreso han impedido el progreso constantemente. El mismo presidente vetó el primer proyecto de ley que le enviamos con un calendario para la retirada de las tropas de Irak y no tuvimos sufi cientes votos para sobreponernos al veto. No tenemos los votos necesarios en el Senado para impulsar los proyectos más controversiales porque los republicanos han elegido bloquear el cambio y luchar por mantener el statu quo. Por eso es que necesitamos más senadores que estén dispuestos a defender lo correcto y que voten por el cambio, ya sea en Irak, inmigración u otros asuntos importantes para el pueblo estadounidense.

AM: De acuerdo al último informe presentado por su partido, los costos de las guerras de Irak y Afganistán ascienden a un total de 1,5 billones de dólares, es decir el doble de lo estimado por el gobierno de George W. Bush. ¿A qué se debe esto?

H.R.: Hay gastos ocultos significativos en la guerra en Irak, incluyendo la tragedia de decenas de miles de soldados estadounidenses heridos que requerirán cuidado permanente y soportarán la carga de las heridas que recibieron al luchar por la libertad de los iraquíes. Pero los costos ocultos también incluyen los préstamos masivos que hemos tenido que hacer –gran parte de ello a China y otros países extranjeros– para solventar esta guerra, incluyendo pagos de interés de esa deuda y la oportunidad perdida de invertir en el crecimiento de la economía estadounidense.

Nancy Pelosi, Harry Reid

Dolor de cabeza. Reid y la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, son un duro obstáculo para los planes de Bush.

AM: La Casa Blanca cuestionó el informe y dijo que era un intento por “ensuciar las aguas”.

H.R.: Los demócratas luchamos arduamente y continuaremos haciéndolo todo lo posible por traer las tropas a casa y darle un fin responsable a esta guerra. Desafortunadamente, Bush y sus aliados republicanos en el Congreso continúan testarudamente impidiéndonos darle a las tropas una estrategia para el éxito.

AM: Más allá de las críticas, debe considerar que algo bien hizo este gobierno.

H.R.: Me alegra que el presidente Bush haya firmado algunos de los proyectos de ley que nosotros impulsamos y aprobamos, incluyendo el primer aumento en el salario mínimo en diez años; o el proyecto de ética más abarcador desde el Watergate. También el proyecto que aumentará los estándares de combustibles en los automóviles por primera vez en 30 años y que va a disminuir nuestra dependencia del petróleo, además de ayudar a proteger nuestro medio ambiente.

“Tenemos un mensaje de esperanza y cambio que los estadounidenses apoyan. Por eso ganaremos la Casa Blanca en noviembre. Bush y los republicanos del Congreso han impedido el progreso constantemente. Los demócratas luchamos arduamente y continuaremos haciéndolo todo lo posible por traer las tropas a casa y darle un fin responsable a esta guerra en Irak. Desafortunadamente, Bush y sus aliados republicanos en el Congreso continúan testarudamente impidiéndonos darle a las tropas una estrategia para el éxito.”

AM: Hablemos de Irán. ¿Realmente es un peligro para el mundo por su plan nuclear?

H.R.: Irán sigue siendo un gran reto para nosotros, pero éste es el momento para una intensificación diplomática. Si Ronald Reagan pudo sentarse a hablar con la Unión Soviética, nosotros definitivamente podemos hablar con un país con el que no estamos de acuerdo pero con quien necesitamos trabajar para cumplir nuestras metas en Medio Oriente.

AM: Pero Pakistán es un aliado de Estados Unidos, pese a ser una potencia nuclear inestable. ¿Hay una contradicción en el discurso ofi cial?

H.R.: Estados Unidos tiene que apoyar al pueblo pakistaní a favor de los derechos humanos, la democracia y el imperio de la ley. Precisamos dejarle muy en claro al presidente Musharraf que este compromiso es la mejor forma de combatir el extremismo. Tenemos que asegurarnos que Pakistán esté estable y que no sea un refugio para terroristas. Nuestro deber es recordarle a Musharraf que tiene que hacer más en la lucha contra Al Qaeda, dados los recursos signifi cativos que les ofrecemos para la lucha contra el extremismo y para el apoyo al desarrollo del país. Hace unos meses, Reid encabezó una delegación bipartidista del Senado que visitó varios países de Latinoamérica para abordar temas de mutuo interés en materia de seguridad nacional, combate al narcotráfi co, economía y comercio La gira incluyó a México, Guatemala, Paraguay y Colombia, así como la zona denominada “Triple Frontera” entre Brasil, Argentina y Paraguay. “Varios funcionarios de gobierno con quienes nos reunimos en los países que visitamos nos dijeron que Estados Unidos no debería preocuparse tanto por lo que hace el presidente venezolano Hugo Chávez; lo que importa son las acciones de Estados Unidos en la región. No hemos sido buenos vecinos y tenemos que hacer más para atender a nuestros amigos en el hemisferio. Espero que mis viajes a la región sean parte de ese proceso”, explicó.

AM: ¿Por qué muchos tienen una imagen negativa de Estados Unidos?

H.R.: Si vemos los números, mientras gastamos 160 mil millones de dólares al año en Irak, disponemos anualmente un poco más de 500 millones en ayuda de desarrollo para toda Latinoamérica. Esto es menos del 1% de lo que gastamos en Irak para nuestra región. Tenemos que aumentar significativamente el gasto en desarrollo básico para América Latina y no solamente enfocarnos en una estrecha agenda comercial con dos o tres países. Asimismo queremos realizar un mayor compromiso con los líderes de la región, y una política pública que no sólo alcance a la elite, sino a todas las personas. Si tomamos estos pocos pasos iniciales modestos, podemos hacer mucho para reestablecer las relaciones con nuestros vecinos en el hemisferio.

EL PODER DEL VOTO HISPANO

Harry Reid

Harry Reid.

Más allá de los temas de política exterior, los estadounidenses enfrentan a nivel doméstico otros problemas que afectan directamente sus bolsillos. La creciente cesación de pago de hipotecas que sacudió los mercados fi nancieros es uno de ellos. Y la pérdida por miles de millones de dólares en garantías respaldadas por las hipotecas terminó por instalar defi nitivamente la crisis en la agenda política. El fenómeno dejó a grandes bancos con pérdidas multimillonarias y afectó el circuito crediticio. Tanto es así, que se llegó a temer una recesión en el país. “Esta crisis afecta a todos los estadounidenses; los hispanos en particular están sufriendo desproporcionadamente. De las estimaciones realizadas por el Centro para Préstamos Responsables se desprende que de los préstamos de alto riesgo hechos en 2005, cerca de 110 mil latinos perderán sus casas debido a las ejecuciones hipotecarias”, analizó Reid.

AM: ¿Hay una receta para salir de la emergencia de vivienda?

H.R.: El Senado aprobó en diciembre pasado un proyecto de ley de reforma de la Administración Federal de Vivienda (FHA, por sus siglas en inglés) y otras piezas legislativas importantes que comenzarán a ayudar a las familias a lidiar con esta crisis. El presidente Bush también debería intervenir y aumentar el límite de “Fannie Mae y Sallie Mae” para que puedan injerir y ayudar a más familias estadounidenses que están sufriendo por el problema de embargos de propiedad.

“Irán sigue siendo un gran reto para nosotros, pero éste es el momento para una intensificación diplomática. Si Ronald Reagan pudo sentarse a hablar con la Unión Soviética, nosotros definitivamente podemos hablar con un país con el que no estamos de acuerdo pero con quien necesitamos trabajar para cumplir nuestras metas en Medio Oriente.”

AM: Usted dijo que los demócratas ganarán las elecciones presidenciales. ¿Cómo se conquista el voto hispano?

H.R.: Los latinos, como todos los estadounidenses, se preocupan por una variedad de asuntos. Se preocupan por la educación de sus niños, por vivir en vecindarios seguros. Quieren oportunidades económicas y comprar un hogar, quieren acceso a servicios de salud que sean confi ables y económicos. Esos son sólo algunos temas, pero creo que está claro que están haciendo que sus voces se escuchen en distintas regiones. Aún así, eso tiene que continuar y fortalecerse. La única manera en la que nuestros funcionarios electos podrán representar las prioridades de las poblaciones hispanas es si los latinos salen a votar, y se mantienen en comunicación con sus representantes electos. Los hispanos tienen que recordar la fuerza que tienen y la autoridad que poseen de darle a alguien el privilegio de servir como su representante electo, y el poder que tienen de quitarle esa oportunidad a ese funcionario si no está respondiendo a sus prioridades.

AM: ¿No deberían entonces los líderes políticos prestar más atención a esta comunidad?

H.R.: Los líderes de todos los partidos definitivamente deberían prestarles más atención a los hispanos. Estoy muy orgulloso de los asuntos por los cuales los demócratas del Senado hemos combatido y que benefi cian a los hispanos: aprobar el aumento en el salario mínimo que ya mencioné y las reformas de la Comisión del 11 de septiembre; luchar para terminar con la guerra en Irak; aprobar un proyecto de ley de educación universitaria que provee el aumento más grande de ayuda estudiantil desde la Segunda Guerra Mundial y pelear por una reforma migratoria, entre otros asuntos. Los hispanos mismos deberían hacer más para participar en el proceso político. Son como un gigante durmiente que aún no ha despertado completamente. Los latinos tienen que salir a inscribirse a votar y hacer que sus voces se escuchen en las urnas.

AM: ¿Cuáles son las leyes pendientes para impulsar durante 2008?

H.R.: Espero que el Senado pueda aprobar el proyecto de ley de “AgJobs”, que proveería estatus legal a muchos trabajadores agrícolas. Anticipo que algunos congresistas tratarán de aprobar medidas antiinmigrantes este año con el objetivo de hacer chivos expiatorios de los inmigrantes en la medida que se aproximen las elecciones presidenciales de noviembre. Prometo que lucharé para vencer tales esfuerzos, tal y como lo he hecho con mucho éxito en el pasado.

“Anticipo que algunos congresistas tratarán de aprobar medidas antiinmigrantes este año con el objetivo de hacer chivos expiatorios de los inmigrantes en la medida que se aproximen las elecciones presidenciales de noviembre. El sistema de inmigración de Estados Unidos está roto y se tiene que reformar. Luché arduamente y continuaré impulsando una reforma migratoria integral que sea firme, justa y práctica para resolver este problema. Esta reforma tiene que atender todos los aspectos de la situación.”

AM: El drama de los miles de indocumentados sigue siendo un pesado problema sin resolver…

H.R.: ¡Claro! El sistema de inmigración de Estados Unidos está roto y se tiene que reformar. Luché arduamente y continuaré impulsando una reforma migratoria integral que sea firme, justa y práctica para resolver este problema. Esta reforma tiene que atender todos los aspectos de la situación: mejorar la seguridad en nuestras fronteras, endurecer las sanciones contra los empleadores que rompan la ley. Crear un camino hacia la ciudadanía para que los trabajadores indocumentados paguen multas, aprendan inglés, paguen impuestos y aprueben un test de historial criminal. Del mismo modo, un programa de trabajadores nuevos para que los flujos futuros de inmigración se lleven a cabo de manera segura y ordenada.

AM: ¿Por qué aún no hay una reforma migratoria?

H.R.: Llevé el proyecto de ley de inmigración al pleno del Senado por cuatro semanas durante el año pasado, una cantidad de tiempo inusualmente generosa. Pero nuestros esfuerzos fueron bloqueados por los republicanos, que se preocupan más por tener un tema para las elecciones y por convertir a los inmigrantes en chivos expiatorios, que por resolver el problema.


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