HIROSHI SUGIMOTO: LA MAQUINA DEL TIEMPO

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Hiroshi Sugimoto es uno de los fotógrafos más reconocidos de la actualidad. Ganador del prestigioso premio Hasselblad en 2001, sus fotografías en blanco y negro combinan el riguroso tratamiento conceptual con un excelso dominio de la técnica fotográfica. Su obra gira en torno a la relación entre la historia y la existencia temporal. El artista japonés utiliza la fotografía como máquina del tiempo, preservando y plasmando la memoria. Hasta el 8 de junio es posible visitar la muy recomendable muestra Hiroshi Sugimoto: Past Tense en el Getty Center de Los Angeles.

Texto: Florencia Rolón / Fotos: Gentileza The Getty Center

A lo largo de estas últimas cuatro décadas, Hiroshi Sugimoto (Tokio, 1948) ha sido considerado una de las figuras más significativas en la historia del arte contemporáneo japonés y un maestro de la fotografía actual. ¿Las causas? La excelencia de la técnica y la profundidad conceptual y filosófica puesta en su trabajo: ha utilizado la fotografía para investigar cómo la representación visual interpreta y condensa a la historia. Su muestra que alberga en estos días el Getty Center en Los Angeles, Hiroshi Sugimoto: Past Tense, reúne tres series del artista –Dioramas, Portraits y Photogenic Drawings– que presentan objetos de un significado histórico y cultural fundamentales. Al fotografiar situaciones que replican momentos de un pasado remoto, Sugimoto critica la presumida capacidad técnica de retratar la historia con precisión.

Tuvo influencias del dadaismo

Su desarrollo artístico tuvo como influencias al dadaísmo y al surrealismo, siendo Marcel Duchamp una de sus obsesiones.

No soy de aquí, no soy de allá
El artista de origen japonés lleva más de 40 años en Estados Unidos. “Soy una mezcla de cultura oriental y occidental, tengo las dos influencias”. Pero su primer contacto con el mundo occidental fue un viaje a la Europa del Este: “Fue muy deprimente, viví en un pesimismo total, pero pude entrar en contacto con el arte, lo que me convirtió en optimista. Hoy me defino como un pesimista optimista. Cuando era adolescente creía en la fantasía del marxismo. Ahora no creo en nada, ni en el marxismo ni en el budismo, y probablemente tampoco en el arte”.
Sugimoto estudió ciencias políticas y sociología en su país natal y, a partir de 1972, arte en el Art Center College of Design de Los Angeles. Más tarde se mudó a Nueva York, donde reside en la actualidad. Para el artista la fotografía funciona como una máquina del tiempo que es capaz de capturar y preservar un momento y espacio determinados. La experimentación técnica –principalmente con las aberturas y tiempos de exposición fotográfica– que ha practicado Sugimoto tiene que ver con objetivos estéticos y con involucrar escultura, pintura, arquitectura y filosofía en su obra.
Sus series más conocidas son Dioramas –en que fotografió este tipo de instalaciones de los museos de ciencias naturales como si fueran auténticos paisajes–, Theaters y Seascapes, proyectos que siguen en marcha y comenzaron a realizarse a finales de la década de 1970. Sin olvidar los retratos –con personajes tan sorprendentes como Enrique VIII, Lenin, Fidel Castro, Napoleón– como tampoco sus fantásticas revisiones de edificios tan característicos como la Torre Eiffel, Villa Saboya o las desaparecidas Torres Gemelas.
En un punto, su fotografía permite observar cómo la historia puede ser interpretada de manera gráfica. El detalle en la captura de sus imágenes, así como los blancos, grises y negros, logran establecer ideas sobre la naturaleza y la realidad en su cotidianeidad más inmediata. Su obra, que ha sido expuesta en los principales museos del mundo, obtuvo en 2009 el Premio Imperial de Japón. Ese mismo año se convirtió en una figura pop cuando la foto Boden Sea, Uttwil (1993) fue utilizada por el grupo de rock U2 como portada para el álbum No Line On The Horizon.
Sugimoto también ha realizado interesantes proyectos de carácter arquitectónico en los que revela un profundo conocimiento de la tradición constructiva japonesa. No por nada el año pasado ha declarado estar en contra del diseño vanidoso de los nuevos museos y acusó a los arquitectos de no tener en cuenta el uso artístico. Esto le llevó a presentar un proyecto en Japón para un espacio minimalista de casi 10 mil metros cuadrados donde el arte “parezca aún mejor” colgado en las paredes. Como no tiene diploma, ha contratado a tres arquitectos para que desarrollen la idea, que está basada en el concepto del espacio vacío del zen.
Como resultado de esa frustración, Sugimoto ha diseñado su propio museo, un edificio a su gusto que cumpla las normas de simplicidad de sus arquitectos favoritos, sobre todo el alemán Ludwig Mies van der Rohe. Ya tiene un terreno, en Odawara, en la prefectura de Kanagawa, a menos de una hora en tren bala al sudeste de Tokio. La institución, que será la sede de la Odawara Art Foundation, una de las muchas iniciativas artísticas en las que está embarcado el fotógrafo –coleccionista de objetos de culturas ancestrales, director escénico de un teatro de marionetas y diseñador de interiores de otros museos (el Izu Photo Museum) y restaurantes (el Kanetanaka de Tokio)–, está diseñada con una objetivo primordial en mente: la luz.

Reina Victoria

Sugimoto se mueve entre lo conceptual y la experimentación. Busca la perfección técnica para forjar su personal visión.

Pasado tirante
Hiroshi Sugimoto: Past Tense saca a relucir tres búsquedas del artista que se emparentan mucho. La serie Dioramas se remonta a cuando Sugimoto se encontró inesperadamente con los dioramas de animales en el American Museum of Natural History después de mudarse a Nueva York en 1974 y comenzó así a enfocar su cámara en escenas individuales. Omitiendo los materiales didácticos circundantes en cada disparo de la cámara, estos trabajos intensificaron la ilusión de que estos animales eran fotografiados en su hábitat natural. Si bien cada fotografía daba la impresión de ser un momento cándido capturado por un experimentado fotógrafo naturalista, los temas representados mantendrían con el paso del tiempo sus poses indefinidamente.
Años atrás Sugimoto reflexionó sobre su oficio: “Hay una contradicción entre el hombre y la naturaleza, ya que el hombre destruye la naturaleza para construir su propia civilización. Creo que el papel de la fotografía es conservar la memoria de la naturaleza, como vemos ahora las partes destruidas por los testimonios de las imágenes del siglo XIX. El paisaje marino, el mar, es una naturaleza que no cambia tanto como otros paisajes, y si cambia en el siglo XXI me gustaría que mis fotos quedaran como recuerdo de lo que se ha perdido”.
En cuanto a los Portraits, se trata de una serie creada por encargo de la galería Guggenheim Berlín. En ella, Sugimoto ha retomado las figuras de cera que ya había trabajado en Dioramas. En esta ocasión, las imágenes están realizadas a escala natural y son retratos en blanco y negro de personajes históricos, tales como Enrique VIII, Isabel I o Voltaire. En cada caso, el autor aisló las figuras, la mayoría de ellas representadas en el museo Madame Tussauds de Londres. Envueltas en una dramática iluminación, Sugimoto escogió un plano que mostraba tres cuartos de la figura y buscó su imagen más inquietante.
Sus representaciones pictóricas están repletas de detalles y rememoran las distintas fuentes pictóricas –tales como Hans Holbein, Anthony van Dyck y Jacques Louis David– de las cuales se extrajeron originariamente las figuras de cera. Sugimoto hizo resurgir un diálogo ya existente desde la invención de la fotografía: la relación entre la pintura y la técnica de la reproducción mecánica.
Por último, encontramos Photogenic Drawing, serie para la que utilizó la misma técnica del siglo XIX que desarrolló William Fox Talbot, que hacía fotos sobre papel sensitivo a la luz sin necesidad de emplear una cámara en el proceso. Sugimoto dedicó años a localizar y comprar algunos de los negativos de Fox Talbot, todos de tamaño pequeño. Al ampliarlos y tratarlos ha conseguido una serie de fotos de una pureza evocadora.

Hiroshi Sugimoto: Past Tense se exhibe hasta el 8 de junio. Getty Center Exhibitions, 1200 Getty Ave., Los Angeles.
www.getty.edu

 


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