PHILIPPE STARCK: ICONOCLASTA UNICO

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Ha recibido el reconocimiento del público por su trabajo de diseño de interiores, pero es igualmente reconocido por sus diseños industriales y sus objetos cotidianos como exprimidores de limón y muebles, hasta revolucionarios megayates y microturbinas de viento. El diseñador francés Phillipe Starck describe su trabajo como “subversivo, ético, ecológico, político y divertido”. Conozca las ideas y los cuestionamientos de un provocador nato.

Texto: Isabelle Kumar (Euronews.com) / Fotos: Laurence Kirschen / Marie Luyssen

A Philippe Starck (París, 1949) no hay ámbito que se le resista. El eclecticismo es la palabra que mejor define al diseñador francés por excelencia. La polémica también ha rodeado a Starck en algunas ocasiones, pero probablemente sea su infinita creatividad la que le ha permitido salir airoso de cualquier aprieto. Su carrera como diseñador comenzó en los años 80 y su trayectoria profesional empezó a adquirir fama internacional a partir de que su nombre apareciese al frente de la renovación de los apartamentos privados del entonces presidente galo François Mitterrand en el Palacio del Elíseo. Su trabajo abarca desde cepillos de dientes hasta hoteles y el barco de Steve Jobs o el interior de la nave espacial Virgin Galactic. A lo largo de su carrera, tanto en la arquitectura como el diseño, ha impulsado proyectos en ciudades como Nueva York, Tokio, San Francisco, Hong Kong, Miami, Los Angeles o San Pablo. Además, las obras del diseñador francés se pueden ver en los museos europeos y estadounidenses.

ALMA MIAMI: Hace décadas que usted es un creador, pero da la impresión de que todos los días tiene un montón de ideas…

Diseñador Philippe Starck.

Diseñador Philippe Starck.

PHILIPPE STARCK: Pienso que hay que considerarlo como una mezcla de muchas cosas, pero la base es una enfermedad mental. Una enfermedad mental que comprendemos cada vez mejor gracias a las resonancias magnéticas del cerebro, que muestran diferentes arquitecturas, diferentes conexiones entre las sinapsis y así sucesivamente. Cuando somos jóvenes, queremos expresarnos, queremos existir. Yo lo he hecho, pero ya no soy joven, ya he vivido gran parte de mi vida y sigo adelante. Creo que el deber principal para merecer existir es servir.

AM: ¿Y usted a quién sirve exactamente?

P.S.: Sirvo a mi comunidad. Usted sabe que cada uno tiene su tribu. Cada uno representa a su tribu. Nunca debemos pensar por los demás. Hay que pensar por uno mismo, por su esposa, por su hija, por su madre, por sus amigos; sólo de este modo las cosas pueden funcionar. Y la tribu de al lado tendrá otro diseñador, y la de al lado otro. No hay que intentar ser el diseñador de otro.

AM: Y su inspiración, usted lo dice, viene de sus sueños…

P.S.: Bueno, soy autista. Afortunadamente a un nivel muy bajo, pero claramente autista, así que…

AM: ¿Cómo lo sabe?

P.S.: Cuando no se habla con nadie, cuando no se ve a nadie, cuando no se ve la televisión, cuando no se llega a comprender si nos explican algo, cuando se prefiere estar solo que acompañado, se acaba por entender ciertos mecanismos. Y este autismo me hace vivir en una autarquía casi total, no tengo ninguna información del exterior. Lo que me interesa lo encuentro a través de mi profunda curiosidad y mi amor profundo por nosotros, los seres humanos, por lo que somos.

AM: Pero si está aislado de todo el mundo, ¿cómo puede saber quiénes somos?

P.S.: Porque nosotros somos nosotros, es muy fácil. Usted se vale por sí misma para comprender ciertas cosas. Además, están todos los signos, los nanosignos inconscientes emitidos por la sociedad para poder comprender. Y lo que resulta interesante al trabajar así es que no estamos en las mismas corrientes de pensamiento. Así se evita repetir y repetir lo que la gente dice en las cenas y los cócteles.

AM: ¿Cuáles son los obstáculos que ha encontrado en su carrera?

P.S.: No conozco obstáculos. Vivo de mis diseños y de mis creaciones desde que tengo cinco años. Y poco a poco, haces esto para un amigo, haces aquello para su pueblo, haces lo de más allá para su país. Después alguien en la otra punta del mundo dice: “El pequeño francés no lo hace mal” y empiezas a construir, construir y construir. Por eso es importante ser honesto, porque si haces cualquier cosa mal, se sabrá inmediatamente. Así que la honestidad, la complicidad en lo humano, la implicación en la creatividad, el trabajo constante en uno mismo y en los otros y el mayor conocimiento estructural es un todo, así que no hay obstáculos.

“No hay nada bello que antes no sea estructurado para ser funcional.”

AM: ¿Uno puede hacer lo que sea donde sea?

P.S.: Sí. Había gente en los campos de concentración de Dachau y Treblinka que realizaron radios con patatas, que encontraron formas de intentar escapar. En el fondo de un agujero o en el fondo de una mina todavía hay una forma de sobrevivir. Así que en cualquier situación siempre puedes hacer algo. Eso es lo bonito y emocionante. Si fuera fácil, ¿quién se preocuparía en llevarlo a cabo? Nos quedaríamos en la cama, que también es fácil.

AM: Se le reconoce como el mejor diseñador del mundo actualmente. ¿Le molesta esta etiqueta o lo tiene asumido?

P.S.: No hay que confundir la imagen pública con la imagen privada. Ustedes los medios necesitan gente de la que poder hablar, para poder contar cosas. Pero eso no quiere decir que esos con los que hablan sean realmente famosos. Si ve los periódicos, rara vez nos verá a mi mujer y a mí. Me podrá ver en un programa de televisión y si me gusta el programa, podemos hablar de cosas que no sean estúpidas, pero aparte de eso, no somos celebridades en absoluto. Vivimos como monjes; digamos como monjes con lujos, como monjes extraordinariamente bien organizados, pero como monjes. Es difícil encontrar a gente a la que le vaya menos ser famoso.

AM: ¿Es usted una persona que crea división de opiniones?

P.S.: Es increíble ver hasta qué punto algunos me adoran. Hay gente que cree que soy Dios, evidentemente esto es ridículo. Hay gente que no me puede ver sin llorar, que sólo se casaría si yo estoy allí. Es una locura, una idiotez. Es escandaloso. Y luego hay otros que me odian. Los que estarían dispuestos a matarme lo harían por razones que se me escapan, no pueden decir que yo les haga ningún daño.

AM: También hay algunos que no son tan extremos y que dicen que es usted un personaje bastante contradictorio. Por un lado habla mucho de ecología, pero por el otro, una de las materias que más usa es el plástico. ¿Cómo explica esta contradicción?

P.S.: Si hay alguien que no es contradictorio, ese soy yo. Usar plástico puede ser mucho más ecológico que cortar árboles o matar vacas. Es la forma en la que lo hacemos y con quién lo hacemos. Evidentemente todos los días promuevo el plástico, y ahora estamos usando plásticos ecológicos, así que es totalmente coherente trabajar con materiales sintéticos y cuidar la naturaleza. Simplemente hay que ser cauteloso con los análisis rápidos que todo el mundo hace.

AM: Precisamente, ¿calcula los daños colaterales –medioambientales y sociales– generados por sus creaciones?

Philippe Starck.

“Hoy hay dos tipos de trabajos: los que salvan vidas y los que no salvan vidas”, afirma el provocador diseñador francés.

P.S.: ¡Evidentemente! ¡Nosotros lo hacemos! Por eso desde hace unos años trabajo en la era post-plástico. ¿Qué pasará cuando el petróleo haya desaparecido y no haya más plástico, que representa la comodidad y también la necesidad de un 80% del mundo que es pobre? Será como una vuelta a la Edad Media, es la única imagen que se me ocurre para definir cómo será el mundo en el futuro. La contaminación no es la cuestión en sí misma. La contaminación es lo que compramos. Pero incluso yo, una persona que piensa en esa cuestión y la analiza, no soy completamente capaz de imaginar cómo podremos vivir sin plástico, un material que se utiliza en todos los niveles.

AM: ¿Qué es más importante: la funcionalidad o la belleza?

P.S.: La funcionalidad lo es todo. Incluso un poema tiene una funcionalidad. Un poema será bueno en un momento porque el ritmo del poema tiene encanto. Las imágenes creadas por las palabras van a darnos ideas. Y al final la joven a la que le recitas el poema va a caer en tus brazos. La funcionalidad será respetada por completo. No hay nada bello que antes no sea estructurado para ser funcional.

AM: ¿De qué creación se siente particularmente orgulloso?

P.S.: De mi vida y mi trabajo. Es muy paradójico porque a la vez no estoy en absoluto orgulloso de mí personalmente: nunca estoy suficientemente bien en relación a cómo pienso que debería estar. Por otro lado, ya soy bastante viejo. Creo que en quince años como máximo seré incinerado y entonces podré escribir con mis cenizas que fui un hombre honrado.

AM: ¿Podría diseñar la felicidad?

P.S.: Sabe, hay una especie de obsesión enfermiza con la felicidad. Tenemos la impresión de que la vida tiene que ver con una obligación con la felicidad, como si la felicidad fuese el objetivo de la vida.

AM: Siempre andamos buscándola…

P.S.: No es mi caso. Y me parece que es un poco estúpido. Pienso que en primer lugar tenemos que cumplir con nuestro papel. O sea, somos como una cuerda trenzada, cada persona es una fibra, la recibimos cuando nacemos: de los padres, de la civilización, de la comunidad. Y vamos a tejer esa fibra en otra cuerda. El único deber que tenemos es hacer esta última mejor que la que hemos recibido, para dejar algo mejor a nuestros hijos. Yo lo hice lo mejor que pude. Hacer el trabajo de transmisión con la mayor belleza, con el mayor lirismo, con el mayor rigor, la mayor honestidad y mucho humor.

AM: En una de sus últimas incursiones en Miami, usted ha sido el artífice del interiorismo del renovado hotel SLS Hotel South Beach. ¿Qué fue lo que persiguió?

P.S.: Traté de recrear un mundo ideal, mezclando influencias latinas, asiáticas y contemporáneas con el estilo art déco del edificio original.


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