JENNIFER ANISTON: LA CHICA MAS DULCE

0

A poco de estrenar su última película, The break up, y envuelta en rumores que la vinculan sentimentalmente con su coestrella, Vincent Vaughn, Jennifer Aniston se muestra más fuerte que nunca. Atrás quedaron su matrimonio con Brad Pitt y el escándalo que la llevó a formar parte de un involuntario triángulo amoroso con Angelina Jolie. Sus raíces griegas, el precio de la fama y los cambios de roles ocupan los días de esta actriz que supo conquistar al público del mundo con su imagen dulce, serena y, sobre todo, cercana. Muy cercana.

Texto: Luciana De Luca / Megan Medrano / Fotos: AP y AFP

The Break up

Una escena de The Break up, que filmó con Vince Vaughn, acaso el nuevo dueño de su corazón.

Quizá sea la ansiedad lo que la lleva a confesar que cada vez que tiene que enfrentar a la prensa le vienen unas ganas enormes de comer algo dulce. Entre sus dedos tiembla un chocolate. Y la elección puede ser intuitiva en el caso de Jennifer Aniston, pero lo cierto es que el chocolate es, muchas veces, el refugio de los deprimidos. Además de tener propiedades curativas y preventivas, este delicioso tesoro es un alimento vivificante, estimulante, que sirve para reparar un ánimo dañado y para eliminar la fatiga. El bienestar es inmediato; apenas con desenvolverlo alcanzaría para que los niveles de serotonina aumenten y una sensación cálida invada el cuerpo. Sin embargo, Aniston deja su golosina intacta. El cacao, sin un mordisco siquiera, queda sobre la mesa. Es una prueba de que ella no lo necesita porque, claro, ya no está triste. La angustia ha remitido hasta casi desaparecer. “La chica más dulce”, “America’s sweetheart”: Jennifer Aniston pertenece a esa categoría de estrellas de Holywood que parecen más cercanas al público. Bella sin enceguecer; elegante, pero no aristocrática; carismática sin ser avasallante, tiene ciertas cualidades que la hermanan con “cualquier chica de la casa de al lado”. Pero al repasar su historia personal y sus cuentas bancarias, por supuesto, las distancias se vuelven enormes. Estuvo casada durante unos años con Brad Pitt, considerado el hombre más sexy del mundo. Fue una figura esencial dentro de la serie Friends, y llegó a cobrar un millón de dólares por episodio. Y, finalmente, dicen que su fortuna personal alcanza los 200 millones de dólares. Su escandaloso divorcio de Brad Pitt, que un buen día la dejó, casi sin aviso, por Angelina Jolie, la puso en el ojo del huracán de los tabloides y la prensa del mundo entero. Le tocó ser la engañada, la mujer humillada. Tuvo que ver las fotos de su ex esposo junto a los niños de su nueva conquista y, recientemente, enterarse de que Brad y Angelina –tan poco tiempo después– se convirtieron en padres de una niñita. Y es probable que ese rol de víctima sea el responsable de una mayor empatía hacia ella. Esa misma empatía fue la que decidió a miles de chicas de Los Angeles a llevar, orgullosas, camisetas con la inscripción “Equipo Aniston”, claramente opuesto al team Jolie –por otra parte solidario y en comunión con causas más universales que las de Jen–, acusado de ser responsable de la ruptura. Su serenidad no se interrumpe aun cuando sabe que son inevitables las referencias a su tragedia personal. Y tiene un as en la manga –al que protege con su silencio amable– que la hace más fuerte: su coestrella en The break up es Vince Vaughn. Y Vince Vaughn sería, además, el nuevo amor de Jennifer Aniston.

AM: ¿Usted perdona fácil? ¿Está a favor del perdón?

Actriz Jennifer Aniston

Aún cuando hoy asegura estar serena, Jennifer confesó “No veía la hora de terminar el 2005”.

JENNIFER ANISTON: No sucede demasiado, pero me parece que la gente es más honesta, hoy en día. Yo creo que siempre es bueno perdonar.

AM: ¿Y a quién recurre cuando precisa un buen consejo en medio de los momentos más difíciles?

J.A.: ¿A quién le pido consejo? A mis amigas y también a mí. Tenía una persona realmente increíble que yo llamo consejera espiritual, maestra, terapeuta o como quieras llamarla, pero falleció hace un año. Con ella aprendí a manejar ciertas herramientas. Por eso, si no tengo a alguien a quien recurrir, me parece muy importante desarrollar la habilidad para cuidarse una misma, planteando nuestras propias preguntas. Porque cuando procesas demasiado en grupo, se vuelve todo muy confuso, te distrae. Una siempre sabe. Jamás me defraudaría. Hay que creer en una misma.

DESPUES DEL DOLOR

Aniston y Vaughn se conocieron mucho antes de filmar The break up, cuando aún Jennifer y Brad eran el matrimonio más atractivo de Hollywood. Pero la realidad supera a cualquier guión de comedia- de-enredos: él actuó en “Mr. & Mrs. Smith”, película en la que, entre filmaciones, se conocieron y enamoraron Brad y Angelina. Por lo tanto, si los cálculos son correctos, los cuatro (Pitt-Jolie y Aniston-Vaughn) se conocieron al mismo tiempo. Los resultados parecen positivos: Brad se convirtió en padre y Jennifer encontró un par de hombros en los que recuperar su felicidad perdida. La historia de la película que comparten Jennifer y su nuevo novio parece más que apropiada para la vida presente de la actriz: una pareja que se resiste a abandonar el mismo departamento que comparten, aún después de haberse peleado definitivamente. Y por consejo de sus propios amigos se enfrentan en una guerra psicológica, tratando que el otro se vaya primero, hasta que se dan cuenta de que, tal vez, la constante lucha sea un intento por mantener viva la relación.

EL PASADO DE UNA MESERA

Ex de Brad PittJennifer nació en Sherman Oaks (California), el 11 de febrero de 1969. Vivió durante un año en Grecia, por decisión de su padre, el actor John Aniston, de raíces griegas. Convocado para trabajar en la famosa telenovela Days of our lives, su padre se mudó a Hollywood y Jennifer terminó viviendo en Nueva York, con su madre, también actriz. Antes de cumplir los 12 años, y posiblemente guiada por el espíritu artístico de sus padres, Jen ingresó en la escuela de teatro Rudolf Steiner. Continuó sus estudios secundarios en la escuela artística Fiorello H. La Guardia –aquella que inspiró a la película Fama–. Después de participar en algunos comerciales, un puñado de producciones teatrales off Broadway y algunas películas de poca importancia, decidió aprovechar una visita a su padre para procurarse un mejor futuro en Hollywood. Atrás dejaba su empleo como mesera, que curiosamente volvería a su vida en cuatro de sus trabajos como actriz: Friends, Office space (1999), The iron giant (1999) y Along came Polly (2004). En 1994 llegó su gran oportunidad: consiguió el papel de la princesa desclasada Rachel Green en la comedia de televisión Friends, una de las sitcoms más populares en la historia de la TV norteamericana. Allí mismo, como una premonición extraña, compartió la pantalla con su futuro esposo Brad Pitt, que encarnaba a un muchacho que odiaba a Rachel Green. Cuando Friends llegó a su fin, Aniston hizo con Jim Carrey el éxito de taquilla Bruce Almighty (2003), que sólo en los Estados Unidos recaudó 243 millones de dólares. Su siguiente película, Along came Polly (2004), con Ben Stiller, recibió buenas críticas y recaudó 90 millones de dólares. Sin embargo, y a pesar de ser una figura instalada con comodidad en la industria, sus últimas producciones fueron menos exitosas: las cifras bajaron a 43 millones en Rumor has it (2005) –que contaba con un elenco encabezado por Kevin Costner y Shirley MacLaine–, y a 36 millones de dólares por el thriller Derailed. Jennifer Aniston sabe que todos los ojos están posados sobre su carrera, y carga sobre sus espaldas la presión de mantener el éxito si realmente pretende –como muchos han señalado– ocupar el espacio que otras estrellas como Julia Roberts, Sandra Bullock o Meg Ryan dejaron vacante en el mundo de las comedias románticas.

AM: Jugando un poco con el título de sus películas, ¿qué opina de los rumores (Rumor has it) después de una ruptura o separación (The Break up) que descarrrilan (Derailed) a cualquier pareja?

J.A.: (Riéndose) Ya sabes, hay ciertas distracciones de una relación que pueden atraparte.

AM: ¿No es irónico haber filmado una película con el título The break up justo en el momento en el que acaba de vivir una verdadera separación en la vida real?

J.A.: Es irónico, sí. Y cuando vi el título me reí, claro. Me pareció gracioso. Pero después lo pensé mejor y me pareció una buena señal para filmarla. En cierta forma me sentí con suerte, porque si me hubieran ofrecido esta película en otro momento de mi vida, a lo mejor no habría podido entenderla tanto como ahora.

AM: Es difícil entender cómo hizo para trabajar tranquila filmando esas tres películas en medio de un divorcio y el escándalo posterior.

J.A.: Yendo a trabajar. No puedo gastar mi energía ni mi tiempo en ese tipo de cosas. Es ridículo.

AM: ¿Qué piensa de los problemas románticos por los que pasan sus propios personajes en The break up o inclusive la anterior película Rumor has it?

J.A.: ¿Qué siento por ellas? Me gustan. Me gusta ver cómo la gente pasa por cierto proceso para darse cuenta de las cosas. Termina más fuerte, más sabia y mejor que antes.

EL PRECIO DE LA FAMA

La vida privada de Jennifer pasó a ser, es evidente, carne fresca para toda clase de rumores. De pronto, todo lo que la actriz hacía –películas, entrevistas, fotos– era objeto de estudio minucioso, frenéticamente especulativo. Si hasta el diario New York Times publicó, hace muy poco, un artículo demoledor en el que, analizando sus últimos roles, la acusan de manejar desastrosamente su vida pública, de cometer errores en la elección de sus últimos papeles, de pretender ser sencilla cuando su imagen es exageradamente trabajada y hasta de conspirar contra su propia carrera.

AM: ¿Cuántas veces por día se le acercan para preguntarle sobre su vida privada?

J.A.: A cada lugar que voy me preguntan. Nadie me habla de cine.

AM: ¿Le molesta?

J.A.: ¿Qué te parece? Un poco sí, claro. Tengo que decirlo. Se torna aburrido, molesta.

AM: ¿Hasta qué punto la pasión por el trabajo supera el lado malo de la fama?

J.A.: Es ponerle valor a algo que no es tan real. Es como en una perla, el grano de arena adentro de la ostra. Soporto las presiones porque tengo muy buena base familiar y estoy rodeada de un grupo de gente maravillosa. Eso es grandioso. La única molestia llega cuando quiero ir de un lugar a otro. Si no miro los puestos de revistas, estoy bien. La calle es el problema, salir me cuesta.

AM: ¿Pero al mismo tiempo se da cuenta de la preocupación de la gente en general por verla bien?

J.A.: Absolutamente. Eso también. Hay un poco de todo. El apoyo que tuve de la gente ha sido increíble. ¿Pero a lo mejor no es lo suficientemente interesante como para contarlo? (Sonríe). Hay personas que enfrentan problemas serios en sus propias vidas personales y a lo mejor se sienten bien al ver que otra persona también los tiene.

Friends

Junto a sus cinco co-protagonistas de la serie Friends, por la que llegó a cobrar un millón de dólares por episodio.

AM: ¿El drama personal también la hace mejor actriz?

J.A.: Seguro. Por eso no cambiaría ni el más mínimo gramo de lo que he pasado desde que nací hasta ahora. Nada. Hay gente que aprovecha lo malo a su favor, deja que corra por las venas, para reflejarlo en el trabajo y lucir magnífico. Yo no veía la hora de terminar el 2005. Recibí el año 2006 con los brazos abiertos.

AM: ¿Recuerda con cariño los tiempos en que no era famosa y podía ir a Disneylandia, como cualquier otra persona?

J.A: Yo puedo ir, pero no quiero (se ríe). Puedo hacer lo que quiera… Bueno, es el precio que una debe pagar. En el momento en que íbamos a empezar con Friends, el director Jim Burrows nos llevó a todos, en un avión privado de Warner a Las Vegas. Saliendo del restaurante Spago del hotel Caesars Palace, nos dio 500 dólares. Y dijo: “Ahora vayan y disfruten, porque es la última vez que entrarán a un casino, anónimos”. Tenía razón.

CAMBIO DE ROLES

AM: ¿Le molesta o le gusta cuando la señalan como la actriz más dulce de Hollywood?

J.A.: La etiqueta de Actriz más dulce de Hollywood se la adjudican a varias actrices, y yo no le presto mucha atención. Tampoco trato de cambiar nada, solo sigo mis instintos y elijo los trabajos que me ofrecen.

AM: ¿Pero no intentó cambiar la imagen de Friends, al estrenar tres películas tan diferentes como Rumor has it, Derailed y The break up?

J.A.: Yo siempre busco un buen trabajo. Dramas, comedias o lo que fuere.

AM: ¿Resulta más fácil hacer reír en Rumor has it o The break up que filmar la escena de violación en Derailed?

J.A.: Aquella escena (de violación) tenía una coreografía determinada. Estaba muy controlada y planeada. Además estuve en buenas manos, con profesionales. Me sentí segura y no me resultó difícil. No iba más allá del “Acción” y “Corte”. El aspecto físico tampoco es demasiado gráfico y fue algo muy rápido.

AM: ¿Dudó en algún momento en filmar una película con tanto contenido erótico?

J.A.: Para mí era un territorio diferente, difícil, pero sentí confianza en el director, con cierto instinto, sin debatir o cuestionar nada. Era muy importante para una película como ésta. Fue bastante intrigante, porque vivimos una realidad incómoda y ver la película tampoco me puso cómoda. En las manos equivocadas pudo haber sido una pesadilla. Y está muy lejos de serlo. Por supuesto que viví cierto momento, con mis propias dudas de saber si podía hacerlo bien, pero agradezco que haya directores como él, que eligen actrices como yo para este rol. Lo aprecio mucho.

AM: ¿Más allá de las influencias familiares, hubo algún momento de su vida en particular que influyó para que se decidiera por la actuación como forma de vida?

J.A.: Me parece que tenía 15 años cuando decidí entrar a la misma escuela artística donde habían filmado la película Fama, en Nueva York. Y en aquel entonces no creía que pudiera hacer otro trabajo. No quería hacer nada más. Lo tenía muy en claro. Además, así crecí en mi familia. Mi padre es actor (John Anniston) y estuvo en la telenovela Days of our lives más de 100 años (riéndose).

AM: ¿Y qué opinó su padre, al principio, cuando le comentó que quería seguir sus pasos?

J.A.: Al principio, papá puso cara de pánico. Para nada quería que yo fuera actriz. Cualquier padre entiende lo difícil que puede resultar este trabajo… Quiere que su hijo evite cualquier dolor de cabeza o rechazo, y que sufra lo menos posible. Por eso prefieren que los hijos sean doctores o abogados, con cierta profesión más estable.

AM: ¿Cuándo fue que se mudó de Nueva York a Los Angeles?

J.A.: Estaba cansada de trabajar como mesera. Disfrutaba ese trabajo, pero no conseguía que me contrataran. Ni siquiera un comercial que pudiera salvar mi vida. Lo único que conseguía era teatro y, para ser honesta, será muy artístico y creativo, pero no paga la renta. El viaje a California tampoco fue una mudanza, no quería ser una de esas actrices que se mudan a Los Angeles. Vine para visitar a mi padre y al principio trabajé en telemarketing. Agradezco que solo hayan sido dos semanas. Era horrible vender tiempos compartidos, molestando a la gente. Yo era la peor, porque me disculpaba y colgaba el teléfono. Pero después conseguí un trabajo en televisión, con un programa que duró seis episodios. Era una serie llamada Molloy. Así tuve mi propio apartamento y lo demás se fue dando de a poco.

AM: ¿Es cierto que en la comedia Friends, al principio le habían ofrecido el papel de Mónica en vez de Rachel?

la nueva America s Sweetheart Jennifer Aniston

En Hollywood, las revistas especializadas la consagraron como la nueva America’s Sweetheart.

J.A: Había ido a la audición para el rol de Mónica, pero yo no quería ese personaje. Me sentía más conectada con Rachel porque era completamente opuesta a mí… Una especie de millonaria, princesita malcriada, de una familia que lo tenía todo, ella no necesitaba trabajar. Me pareció más interesante. Y estuvieron de acuerdo. Además, Courtney (Cox) supuestamente iba a ser Rachel, pero también había preferido ser Mónica.

AM: ¿Hay algún lugar en el mundo donde puede moverse con comodidad, a pesar de la fama?

J.A: Me gusta Chicago, porque la gente es muy buena y respetuosa. Allá me dejaban tranquila y podía trabajar bien, además de los buenos museos y restaurantes del lugar. Es hermoso. Tampoco voy a decirte que puedo pasear a mi perro por la mañana, porque es muy extraño, pero la paso bien.

RETORNO A LAS RAICES

AM: Conociendo las incomodidades de la fama, ¿hubiera preferido otra profesión?

J.A.: Es mi trabajo y amo lo que hago. Tengo una gran profesión. Lo demás… Es bastante doloroso, pero tampoco sobrepasa el valor de lo que hago y cómo paso mi tiempo, la gente maravillosa que conozco o las grandes experiencias que tengo. Además, esto es lo único que puedo hacer. Es todo lo que quiero hacer.

AM: ¿Volvió a viajar a la tierra de su padre, en Grecia?

J.A: Quiero visitar Grecia y posiblemente lo haga este año. Quiero viajar.

AM: ¿Algún plato griego preferido?

J.A: Spanakopita (pastel de queso y espinaca), pero la receta de mi abuela.

AM: ¿Lo prepara usted misma?

J.A: Lo he preparado, sí. Tardo ocho horas, pero vale la pena.

AM: ¿Habla bien el griego?

J.A.: Para nada, pero el apellido verdadero de mi padre era Anastassakis.

AM: ¿Qué nombre figura en su pasaporte realmente? J.A: En mi pasaporte figuro como Aniston, porque mi padre ya lo había cambiado cuando se mudó de Creta a Estados Unidos. Tenía entre cinco y seis años, cuando viví allá por un año. Papá había vuelto para estudiar medicina, cuando la actuación no parecía funcionar tan bien. Vivimos seis meses en Atenas y otros seis meses en Hania, donde había nacido mi abuela, en un campo hermoso. Desde aquel entonces, solamente volví una vez. Definitivamente quiero volver, porque allá tengo una familia maravillosa.

AM: ¿Los actores de Friends también los considera familia? ¿Volvería a la televisión?

J.A: Aquellos fueron los mejores diez años que pueda recordar. Y no es que no quiera hacer televisión de nuevo, pero no me parece que sea posible superar lo que hicimos con Friends. Fue lo mejor de lo mejor.

AM: ¿Qué tan lejos quiere llegar como actriz? ¿Sueña con ganar un Oscar, por ejemplo?

J.A: Yo nunca estuve sometida a enfocar mi trabajo en un premio como el Oscar. Por supuesto, tampoco lo rechazaría si se me cruzara por el camino.


Compartir.

Dejar un Comentario