JENNIFER GARNER: PERFECTA SENCILLEZ

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2015 fue un año complicado para la actriz, que enfrentó su separación del actor Ben Affleck con mucha valentía y siempre pensando en el bien de sus tres hijos en común. A mediados de marzo, Miracles from Heaven es la película que marcará el regreso a la pantalla grande de una de las sonrisas más amorosas de Hollywood. Siempre contenta, hasta cuando luce seria, Jennifer Garner sonríe. Implacablemente bella.

Texto: Gonzalo Paz / Fotos: Erykah Moreland / Dave Garrat / Justin Staples / Jack Deusner

2015 no fue un año fácil para Jennifer Garner. Tras una década de un matrimonio que se llevó las miradas de la prensa de todo el mundo, el amor se apagó y la actriz decidió alejarse de Ben Affleck, con quien tiene tres hijos. La pareja se había conocido durante el rodaje de Pearl Harbor (2001) y terminó por enamorarse cuando volvieron a coincidir en Daredevil (2003). Luego de casarse en una ceremonia íntima en las Islas Turcas y Caicos, Garner y Affleck se convirtieron en la familia ideal de Hollywood: ambos exitosos, carismáticos y con tres hijos adorables.

Miracles from Heaven está basada en una historia real, y es el regreso a las salas de cine de Garner luego de un 2015 áspero.

Miracles from Heaven está basada en una historia real, y es el regreso a las salas de cine de Garner luego de un 2015 áspero.

Pero la vida de Jennifer Anne Garner no se limita a su relación con el actor y director, sino que posee peso propio. Nacida en Houston, Texas, el 17 de abril de 1972, es hija de una profesora de inglés y un ingeniero químico cuyo trabajo obligó a la familia a vivir en diferentes puntos del país hasta establecerse en el estado de West Virginia. Allí Jennifer y sus dos hermanas comenzaron a inclinarse hacia la actuación y el ballet. Al día de hoy, la actriz cita a Melissa, su hermana mayor, como su principal influencia. Al terminar la escuela secundaria, Garner entró a la Universidad Denison para estudiar química como su padre, pero aquello no fue más que la confirmación de que su gran pasión era actuar. Así fue como decidió mudarse a Nueva York donde al principio trabajó como mesera mientras buscaba empleo en la industria cinematográfica y televisiva.

“Me parece que es importante que haya algo más valioso que una carrera profesional. No importa lo que sea.”

Luego de hacer sus primeras incursiones en el teatro neoyorquino y conseguir papeles menores en televisión, Jennifer se animó a pensar en grande y finalmente se asentó en Hollywood con el objetivo de continuar aprendiendo. Allí fue parte de la serie televisiva Felicity (1998-2002) y conoció al actor Scott Foley con quien se casó el 19 de octubre de 2000. El mismo productor de Felicity, J. J. Abrams, le dio la gran oportunidad de transformarse en la protagonista de la serie de acción Alias que le abrió ahora sí la puerta a las grandes producciones de Hollywood.

Con el personaje de Elektra en Daredevil obtuvo el reconocimiento de la prensa y, una vez separada de Foley, comenzó su relación con Ben Affleck, que recién se había alejado de Jennifer Lopez. Desde entonces, la actriz no ha cesado de lograr papeles de todo tipo. Juno (2007), The Invention of Lying (2009), The Odd Life of Timothy Green (2012) y Dallas Buyers Club (2013) son algunas de las películas más importantes en las que participó en el pasado reciente.

“No vivo pensando en la fama ni dejo que me afecte. En esta vida nada está garantizado.”

Si bien anunciaron su separación, Jennifer Garner y Ben Affleck siguen conviviendo de forma cercana por el bien de su familia.

Si bien anunciaron su separación, Jennifer Garner y Ben Affleck siguen conviviendo de forma cercana por el bien de su familia.

A estrenarse a mediados de marzo, su primera aparición en la pantalla grande en este 2016 es con Miracles from Heaven, que trata sobre la historia real de Christy Beam (Jennifer Garner), cuya hija de 12 años Anna (Kylie Rogers) sufre de una enfermedad que le impide comer, y para alimentarse necesita ser entubada. El doctor Nurko (Eugenio Derbez) es un importante pediatra que se encarga de su caso, sin embargo no les da muchas esperanzas y les menciona que requieren de un milagro para que se salve, hasta que un día Anna tiene una experiencia cercana con la muerte y su destino da un giro inesperado. El resto del elenco de esta cinta lo conforman Queen Latifah, John Carroll Lynch y Martin Henderson.

ALMA MAGAZINE: Un filme como Miracles from Heaven es un paso adelante en otra dirección. ¿Está cansada de sus personajes de acción y se encuentra en una etapa de búsqueda de otro tipo de interpretaciones?

JENNIFER GARNER: Lo que ocurre es que como actriz no quiero ser considerada un héroe de acción toda mi vida ni tampoco una actriz de comedia. He disfrutado mucho de todos mis papeles, aunque necesito variarlos para que este oficio siga generándome desafíos.

AM: ¿Alguna vez pensó que llegaría tan lejos en Hollywood?

J.G.: Nunca, ni por un momento. Podía imaginarme trabajando en teatro, pero no protagonizando tantas grandes películas.

AM: ¿Cómo ha sido para usted ser madre y mantener su carrera actoral a flote?

J.G.: La verdad es que ha sido el paraíso. Después de terminar la serie Alias tuve a mi primera hija y reconozco que me asusté al quedarme sin trabajo, pero aprendí a disfrutar de mi tiempo. Por suerte luego se hizo todo mucho más fácil, para mí es muy importante llenarme profesional y afectivamente; no podría vivir sin mi profesión y tampoco sin mis hijos, son dos mundos que se complementan en mi vida.

AM: Finalmente encontró un equilibrio…

La actriz luce más contenta, tranquila y sin el peso de los comentarios que surgieron ante la noticia de la separación.

La actriz luce más contenta, tranquila y sin el peso de los comentarios que surgieron ante la noticia de la separación.

J.G.: Todo se fue dando de una manera progresiva. Cuando estaba embarazada de mi primera hija, estaba segura de que iba a trabajar menos, aunque podía llevarla al estudio conmigo. Cuando ella nació, cambió mi punto de vista tal como dicen: “Nunca se sabe hasta que te llega el momento”. Todos mis hijos son mi prioridad. Sin embargo, estoy en una posición privilegiada porque puedo tener tiempo libre y estar con ellos. Tengo la suerte de trabajar lo suficiente como para poder pagar las cuentas y mantener mi cerebro en su lugar, rodeada de un ámbito de creatividad. No tengo que estar trabajando todo el tiempo y eso, para una madre, es una bendición.

AM: En ese sentido se puede decir, entonces, que la maternidad le cambió la forma de pensar profesionalmente.

J.G.: Sí, definitivamente. Creo que me volvió más selectiva y el cambio fue bueno. Me parece que es importante que haya algo más valioso que una carrera profesional. No importa lo que sea. Ni la carrera que sea. Es bueno, especialmente en el mundo en que hoy vivimos.

“No deseo una vida diferente, pero sí leyes que protejan la intimidad de mis hijas.”

AM: Usted tiene tres hijos y viene de una familia en la que eran tres hermanas, ¿se siente influida por el modo en el que fue criada?

J.G.: Sí y de una manera muy positiva, Mis hermanas y yo debíamos llevar el mismo corte de cabello, nada de maquillaje ni pendientes. Dábamos una perfecta imagen de niñas buenas. Ahora todas, aunque somos más liberales, tratamos de educar a nuestros hijos con la misma simplicidad que teníamos en mi casa. Es muy importante que mis hijos vean que no todo el mundo tiene la vida que ellos ven en Los Angeles. Que no es el reflejo del resto del mundo. Quiero que crezcan con los valores del sur que yo tuve.

AM: ¿Podría recordar cómo fueron sus comienzos? Desde los años que buscó seguir los pasos de su padre al hecho de perseguir su propio sueño…

J.G.: Estaba estudiando química cuando me di cuenta de que pasaba mucho tiempo en el teatro y se me ocurrió cambiar de clase. Tampoco era muy buena en química como yo pensaba. Entonces empecé a estudiar actuación. Cuando comencé mi nueva carrera comprendí que también implicaba estudiar, porque había que saber sobre historia del arte, geografía… Pero igual me entusiasmó el riesgo y durante el verano –sólo porque quería actuar– terminé trabajando gratis en el teatro o por 100 dólares a la semana.

AM: ¿Quiere decir que al final dejó los estudios para dedicarse todo el tiempo a la actuación?

J.G.: Claro. En la escuela había trabajado en tantas producciones de teatro que tenía un currículum bastante completo. Contaba con mucha más experiencia de la que podían pedirme. De repente, fui a una audición en Nueva York en la que conseguí trabajo y terminé quedándome en esa ciudad para seguir un camino mucho más directo.

AM: Allí finalmente pudo retomar lo que le gustaba desde niña.

Garner comienza a acostumbrarse cada día más a su nueva vida de soltera. Atrás quedaron los rumores y especulaciones.

Garner comienza a acostumbrarse cada día más a su nueva vida de soltera. Atrás quedaron los rumores y especulaciones.

J.G.: Exacto, es lo que solía hacer cuando empecé a actuar en mi pequeña ciudad. Participaba en todas las producciones que se hacían, como Hansel and Gretel y Annie, o en cualquier otra en que me dejaran trabajar. Y no necesariamente como protagonista. Me sentía feliz con sólo tener un pequeño papel, aunque estuviera atrás. De niña, en verdad yo era bailarina de danza clásica. Mi profesora de ballet, Natalie Denton, era a la vez mi maestra de matemáticas en la escuela y como tenía una academia de ballet en la ciudad, también manejaba el teatro comunitario. Y allí se me ocurrió que igualmente podía ser bueno cantar y con el tiempo, un paso siguió al otro, hasta que entré en la universidad y estudié teatro. Y aquí estoy.

AM: Sin embargo, su actual vida es muy distinta… ¿Qué tan normal son sus días sin poder ir a un lugar donde no la reconozcan ni la observen todo el tiempo?

J.G.: No tengo ningún tipo de problemas en ese sentido. Me pone feliz cuando la gente se me acerca a decirme que aprecia mi trabajo, es lo mejor que me puede pasar en el día. Lo único malo de ser famoso en el mundo de hoy es la clase de abuso que existe de parte de ciertos fotógrafos, pero es demasiado aburrido hablar de ellos. No vivo pensando en la fama ni dejo que me afecte. En esta vida nada está garantizado, así que mejor no mirar atrás, se trata de ser feliz y disfrutar de lo que tenemos.

AM: ¿Hay momentos en que decide quedarse en su casa sólo porque sabe que al salir no tendrá la misma privacidad que desea?

J.G.: Sí, absolutamente. Por desgracia, cualquier fotógrafo puede perseguirme… Pero no quiero ponerme en víctima. Es más, no pretendo ni busco quejarme, porque nuestra vida es demasiado buena y hay cosas mucho peores, por eso no quiero prestarle atención a ese único problema. Es parte de nuestro mundo actual y no vale la pena gastar tinta en ellos.

AM: ¿Esto fue lo que la llevó a liderar campañas por la privacidad de los menores?

J.G.: En parte, sí. No deseo una vida diferente, pero sí leyes que protejan la intimidad de mis hijas. En realidad, nadie quiere mis fotos. Quieren a mis hijos y eso me resulta repugnante. Busco que ellos tengan una vida normal. Les encanta ir al supermercado, por ejemplo; pero, si hay muchos paparazzis, tengo que dejar que los acompañe otra persona, y eso no es justo.

AM: ¿Qué es lo que más extraña de una vida corriente?

J.G.: Sólo eso, es la única queja que tengo. Tengo una vida soñada, sería injusto que me lamente.

AM: ¿Le gustaría hacer algo en especial sin que la reconozcan para nada?

J.G.: Seguro, me encantaría salir a caminar o ir simplemente hasta el buzón del correo. Pero es lo que me toca. A veces la única salida es irme a otro país, sólo así se puede disfrutar de cierta privacidad. Pero, repito, es la vida que me tocó.

AM: Una edad como los 40 suele ser problemática para las mujeres. ¿Usted ya aceptó esta nueva etapa?

J.G.: No sé, en realidad creo que debe ser más difícil para los hombres. En mi caso no fue ningún problema. Realmente me encanta mi vida, me siento con suerte. Mi madre es una persona saludable, mis hijos están seguros y felices. Por eso debe ser que no tengo problemas con la edad que tengo. El único cambio que noté es que tuve que mantener más distancia para leer la etiqueta de una botella, el primer día que cumplí 40. (Risas)

AM: De hecho, las alfombras rojas continúan siendo su especialidad. ¿Cómo se prepara para esas ocasiones?

J.G.: Suele ser una jornada muy larga. Es agotador, pero me divierte y me hace bien. La estilista Rachel Zoe y mi peluquero, Adir Abergel, forman mi pequeña familia esos días. Yo sólo me pongo en sus manos, ellos se encargan de todo. Es un placer confiar en ellos. Y lo mejor de todo es que comparto todo ese tiempo con mis hijas y lo pasan genial.

AM: ¿Aprovecha esos eventos para hacer negocios?

J.G.: Jamás. Lo mejor, en realidad, viene tras la alfombra roja. Es genial ir a los Golden Globes, por ejemplo, y conversar con Kate Winslet sobre qué hace ella con sus hijos cuando tiene rodaje. Son eventos a los que voy a divertirme y a pasar buenos momentos con colegas que tal vez no veo durante todo el año.

AM: Con una carrera y tres hijos, ¿es de prestarle atención a su look?

J.G.: Me gusta vestirme de manera informal y sin pensar mucho en qué es lo que saco del armario. Cuando estoy en casa, no presto atención a lo que me pongo. No entiendo cómo las madres de la escuela de mis hijas pueden ir siempre impecables. Yo no puedo hacerle un hueco a nada más en mi vida.

AM: ¿Qué cosas ha aprendido de sus estilistas?

J.G.: Me enseñaron que deje que mi cabello seque naturalmente, que es lo que hago todos los días, es bueno para él… Pero no siempre va a quedar bien. Usar la secadora y la plancha para rizos realmente hace una diferencia. Aunque para ser honesta, ni siquiera sé dónde está la secadora de cabello en mi casa.

AM: ¿Qué elementos de cosmética podemos encontrar en su bolso personal?

J.G.: Siempre tengo en cuenta que se pueden hacer muchas cosas con un solo producto, por eso en mi bolso nunca puede faltar un bálsamo para labios de color rosa o coral; puedes aplicarlo en las mejillas con tu pulgar y dar un efecto natural y sonrojado, en los labios y hasta sobre los párpados.

AM: Si tuviera que dar un consejo sobre belleza, ¿cuál sería?

J.G.: Mi tip número uno de belleza es usar protector solar. Tengo botellitas por toda la casa para que los niños nunca salgan sin protección sobre la piel. En verdad, a nadie le gusta usar bloqueador, así que opto por fórmulas en spray para poder aplicarlo rápido. Cuando era muy pequeña nadie pensaba que el sol pudiese ser un problema. Nos poníamos aceite para la piel y nos tumbábamos al sol a broncearnos. Sin embargo, ahora después de cepillarme los dientes y lavarme la cara, me pongo protección solar. Necesito que el factor de protección esté en mi crema hidratante y en mi maquillaje.


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