JOHNNY DEPP: SOY UN CHICO A LA ANTIGUA

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Las revistas y los rankings lo consideran uno de los hombres más atractivos del mundo. Atrás quedó el muchacho que a los 20 años, desesperado por trabajar en el cine, intentaba ingresar en un mundo que le era extraño. Johnny Depp es un actor de prestigio sólido, que construyó su carrera eligiendo cuidadosamente los roles que deseaba interpretar. A los 40 años, sosegado y maduro, es un hombre que mira crecer a sus hijos y que sueña envejecer en el porsche de su casa, satisfecho por haber podido cumplir todos sus sueños.

Texto: Santiago Craig / Megan Medrano Fotos: AFP

JOHNNY DEPP pelicula Charly y la fabrica de chocolate.

Una escena de la película Charly y la fábrica de chocolate, del director Tim Burton (2005).

Los gitanos no tienen patria. Viajan por el mundo y vinculan el destino con las líneas de la mano. Se mueven con gracia en territorios oscuros y su fama está asociada a los desbordes y la magia. Aunque en repetidas ocasiones ha comentado su triple linaje cherokee, irlandés y alemán, Johnny Depp tiene mucho de gitano. Para comenzar, no es un hombre que suela quedarse quieto: vive la mitad del año en los Estados Unidos y la otra, en Francia. Además las manos han sido decisivas en la configuración de su destino, ya que debutó en el cine escapando de las garras terroríficas de Freddy Kruger en el film Nightmare on Elm Street, del año 1984; y en 1990 las manos hechas de tijeras de Edward Scissorhands comenzaron a establecer una de las alianzas más importantes de su carrera actoral: su amistad incondicional con el genial director Tim Burton. De ese encuentro tal vez derive otra de las similitudes que Johnny tiene con los gitanos: su vínculo con la oscuridad y los excesos, con las historias tenebrosas al borde de las fogatas y con esa facilidad para transformarse en personajes absolutamente disímiles entre sí, tan cercanos al ilusionismo. Johnny ha logrado ser alguien que parece estar siempre en otro lado, o al menos, en un lugar que escapa a las categorías rígidas. Es que, según dice, no puede estar quieto. Tal vez sea eso lo que, ya lejos de los hoteles destruidos, el alcohol y las drogas, hace que siga siendo el mismo rebelde glacial.

AM: ¿En algún momento de tu vida quisiste aislarte de la fama, y mudarte lejos de Hollywood?

Johnny Depp Los piratas del Caribe.

Johnny Depp fue nominado al Oscar como Mejor Actor Principal por la película de 2004, Los piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra.

JOHNNY DEPP: No puedo quedarme en un solo lugar. De chico, con mi familia éramos nómades, parecíamos gitanos mudándonos de un lugar al otro, todo el tiempo. Es algo que se incorporó en mi forma de ser. Por eso no puedo quedarme en un mismo lugar demasiado tiempo. Esencialmente, dividimos el año viviendo seis meses en Los Angeles y otros seis meses en Francia. Y para nosotros funciona.

AM: ¿Pero las mudanzas no tienen nada que ver con tus ganas de alejarte de Hollywood y la fama?

J.D.: En cierta forma egoísta, me gusta mantener distancia con Hollywood y las expectativas sociales, porque no soy bueno en ese tipo de juegos. Me siento cómodo a la distancia, porque no tengo presiones ni responsabilidades por saber quién es el mejor de la semana o quién dejó de serlo la semana anterior. No sé nada de eso y me gusta seguir así.

“Me siento cómodo a la distancia con Hollywood porque no tengo presiones ni responsabilidades por saber quién es el mejor de la semana o quién dejó de serlo la semana anterior. No sé nada de eso y me gusta seguir así”.

UN HOMBRE DE FAMILIA

JOHNNY DEPP Y VANESSA.

Junto a su bella esposa, Vanessa Paradis. Padres de dos hijos, Johnny y Vanessa permanecen juntos aún cuando estén filmando en sitios lejanos.

Ahora, a los 40 años, Johnny Depp es el reposado y feliz padre de dos hijos, Lily, de seis años y Jack, de tres, y el amante esposo de la cantante y actriz Vanessa Paradis. Y aunque en su mirada chispeante, responsable tal vez de haber sido nombrado por las revistas People, Empires’s y otras tantas como una de las personas más sexies de la Tierra, aún refulgen los restos de una vida agitada; su actitud en el set de filmación de las dos secuelas de Los piratas del Caribe, en Bahamas, es la de alguien que al fin ha encontrado la paz. De hecho, no hace mucho dijo: “Todo lo que hice antes del 27 de mayo de 1999 fue una ilusión; existir sin vivir. El nacimiento de mi hija me dio la vida”. Y esa vida nueva va con él a todas partes.

AM: ¿Alguna vez tuviste que elegir entre quedarte con tu familia o alejarte para filmar una película soñada a lugares tan distantes como Bahamas?

J.D.: Ellos están aquí conmigo.

AM: ¿Todo el tiempo?

J.D.: Sí. Lo máximo que estuve alejado de mi mujer y mis hijos habrán sido cuatro o cinco semanas. Y me volví loco. Nadie debería hacerlo. Yo no puedo. Por eso los llevo a la filmación cuando resulta humanamente posible. Y si Vanessa está filmando y yo no trabajo, entonces yo soy el que viaja para acompañarla. Necesito tenerla cerca.

AM: ¿Cómo disfrutaste del tiempo libre con tu familia, en un lugar paradisíaco como Bahamas?

J.D.: Hicimos todo lo divertido que se te pueda ocurrir. Con los chicos corrimos por la playa, salimos a nadar o navegamos en bote. Les encanta. Pero tampoco hubo algo exótico como nadar entre delfines, y menos entre tiburones.

AM: ¿Tus hijos obtienen todo lo que le piden al padre?

J.D.: No, no, no. Tenemos mucho cuidado con ese tipo de cosas.

AM: ¿Se parecen a algunos de los modelos de la historia de Willy Wonka? ¿El goloso, el arrogante inteligente, la obsesiva con los premios o el humilde y centrado Charlie?

J.D: Creo que mis hijos se parecen más a la personalidad de Charlie, sí (se golpea la cabeza). Toco madera, porque por suerte los chicos son bastante balanceados, con los pies sobre la tierra, para nada monstruosos.

AM: Y en tu caso, ¿cómo eras de niño?

J.D.: Por lo que sé, me gustaría decir que era como Charlie, pero creo que no era así. Mi madre dice que yo era un demonio, no era molesto o precoz, pero era curioso y me gustaba hacer bromas pesadas. Básicamente era bastante bueno en ponerla nerviosa, la molestaba bastante seguido.

AM: ¿Qué futuro soñabas en aquel entonces?

J.D.: Yo quería ser guitarrista de rock. Nada más. Pero reconoce que ha contado con la invaluable ayuda de un amigo particular.

EN LA TIERRA DE LOS SUEÑOS

ACTOR J DEPP.

Alejado de los excesos de antaño, Johnny Depp se dedica a cuidar a su familia y a elegir minuciosamente los guiones que recibe.

Y eso fue, por un tiempo. Luego de dejar la escuela a los 15 años, formó parte de un grupo llamado The Kids y todavía hoy tiene su propia banda que apenas lleva la letra P como nombre. Con ellos grabó el tema musical Sands, incluido en el CD de la banda musical de la película Once Upon a Time in Mexico. Además es amigo de los miembros del grupo Oasis y ha participado tocando la guitarra en algunos de sus discos. Entonces, misión cumplida: Johnny logró ser lo que quería desde niño. Y no sólo eso. Por momentos, parece como si en realidad se hubiera dedicado a encarnar a todos esos personajes que cualquiera hubiera soñado ser en la infancia. Una infancia oscura, inteligente, mucho más cercana a la realidad que a un mundo edulcorado y blando. Fue pirata loco y detective opiómano, jardinero dark con manos afiladas, cazador de fantasmas sin cabeza y creador de niños que vuelan, siempre niños, hacia la Tierra de Nunca Jamás. Porque si hay algo que puede decirse de Johnny Depp es que tiene una virtud inconmensurable: nunca es uno solo. Es a la vez sexy y depresivo, al mismo tiempo niño y culto, fuerte y desgarbado, ídolo juvenil y actor serio. Aunque con esto último no está tan de acuerdo, ya que sostiene que “la seriedad, en el cine, es un concepto sobrevalorado”, y que él no es ni serio ni divertido, que es un actor.

AM: ¿Cómo es que Nicolas Cage te ayudó en tu carrera exactamente?

J.D.: En los tiempos en que yo estaba desesperado por conseguir trabajo, cuando tenía 20 años, Nic Cage fue la persona que me propuso que viera a su representante para probar con la actuación. Y en aquel entonces estaba tan ansioso por un trabajo que pude haber elegido cualquier oficio.

AM: ¿Y nunca filmaron alguna película juntos?

Maravillosa Neverland JOHNNY DEPP.

Una escena de la maravillosa Neverland, de Marc Forster (2005), protagonizada por Depp y Kate Winslet.

J.D.: No, nunca trabajamos juntos. Con la recomendación de su amigo, Johnny Depp terminó por drenar su desesperación en el cine, en 1984, con la película A Nightmare on Elm Street, y no mucho después llamó la atención cuando reemplazó a Jeff Yagher, en la serie de televisión 21 Jump Street. Así empezó. El típico comienzo para un actor no tan típico. En cuanto pudo empezó a elegir sus películas poniendo la calidad por encima de las grandes sumas de dinero. Eso siempre en términos relativos, claro. Ya ganaba suficiente dinero con la serie de televisión 21 Jump Street, cuando en 1987 le pagaban 45.000 dólares por episodio. Y para cuando filmó la primera película de Piratas del Caribe estaba cobrando 10 millones de dólares. El dinero fue creciendo, pero con la premisa personal de elegir los roles, como encarnó a personajes clásicos como Ed Wood (1994) o Donnie Brasco (1997) y como, casi sin proponérselo, logró dos nominaciones al premio Oscar como Mejor Actor por el personaje del Capitán Jack Sparrow en Piratas del Caribe (2003), y como el autor de Peter Pan, Sir James Matthew Barrie, en Finding Neverland (2004). JOHNNY Y TIM

AM: Después de haber sido nominado al Oscar durante dos años seguidos, ¿te gustaría que te nominaran otra vez? ¿La tercera es la vencida?

J.D.: No es algo en lo que pienso todos los días. Trato de no pensar en esos temas. Me siento muy halagado y honrado de que me hayan nominado al Oscar dos veces. Fue totalmente inesperado y shockeante. Eso, para mí, ya es bastante. Las nominaciones fueron suficientes. No quiero tener que pararme frente a toda esa gente para decir: “Gracias”. ¿Sabes lo que quiero decir? Me c… de miedo (riéndose). Me da pánico. Sería lindo, pero no lo necesito.

AM: ¿Tampoco te molesta que un director como Tim Burton jamás haya sido premiado con el Oscar?

pelicula Brasco AL PACINO JOHNNY DEPP.

Junto a Al Pacino y compañeros de elenco en la película Brasco de 1996.

J.D.: De nuevo, en cierta forma es chocante porque Tim Burton es único y brillante, se merece toda clase de nominaciones y premios, pero al mismo tiempo, igual que para mí, lo importante es el trabajo, la necesidad de hacer algo y continuar en la dirección que uno sigue. No creo que Tim haya pensado jamás en ganar el Oscar.

AM: ¿Cómo es filmar con Tim Burton?

J.D.: Un ejemplo: cuando empezamos a filmar Chocolate Factory, Tim me comentó que iba a filmar una película animada, Corpse Bride, y me dio el guión para que le diera mi opinión. Me pareció brillante. Pero yo no tenía idea de que él quería filmarla simultáneamente con la otra. Literalmente, dejábamos el estudio de Chocolate Factory para ir al estudio de grabación y animación. Es increíble la energía que tiene Tim. Fue muy extraño despertarme como Willy Wonka, para irme a dormir con el otro personaje de Victor. Pero vale la pena. Todo lo que haga con Tim es lo mejor. Siempre. Y Johnny no bromea. Desde que filmó Edward Scissorhands junto con Burton, ambos se convirtieron en uno de esos dúos actor-director destinados a entrar en la historia del cine. Algo así como De Niro con Scorsese o Jean Pierre Leaud con Truffaut, pero entre tinieblas. Al film de 1990 siguieron Ed Wood en 1994; Sleepy Hollow, en 1999; Charlie and the Chocolate Factory; y The Bride Corpse, ambas en 2005. “Puede pedirme cualquier cosa. Si quiere que en su próxima película tenga relaciones sexuales con un oso hormiguero, lo haría”, ha dicho Depp, en una muestra de amor más que incondicional hacia su socio y amigo.

“Lo máximo que estuve alejado de mi mujer y mis hijos habrán sido cuatro o cinco semanas. Y me volví loco. Nadie debería hacerlo. Yo no puedo. Por eso los llevo a la filmación. Y si Vanessa está filmando y yo no trabajo, entonces yo soy el que viaja para acompañarla. Necesito tenerla cerca”.

EL FILO DE LAS PALABRAS

La leyenda del Jinete sin cabeza.

La leyenda del Jinete sin cabeza, de 1999, fue una de las grandes alianzas creativas entre Johnny Depp y el director Tim. Burton.

Johnny no tiene vueltas al momento de decir lo que piensa, sea bueno o malo. De hecho, poco tiempo atrás unas declaraciones suyas a la revista alemana Stern fueron consideradas por algunos como antiamericanas. “Lo que dije es que comparado con Europa, Estados Unidos es un país muy joven y que aún sigue creciendo. Amo mi país y es por eso que a veces hablo de manera crítica. Estoy eternamente agradecido a mi patria”, se rectificó Johnny, luego del escándalo causado por sus declaraciones. En aquella ocasión había dicho que “América es tonta; es como un cachorro tonto con grandes dientes que puede morderte y lastimarte, es agresiva”, y entre los más patriotas eso sonó a traición. La rebeldía y la frontalidad son características que, por lo general, son bienvenidas en todo actor joven. Pero como se ve, pueden ser un arma de doble filo: sirven para lograr contratos y tapas de revistas, pero hay una línea que al parecer, nadie puede atravesar. A lo largo de su carrera, Depp fue acusado de vender drogas en su propio club, The Viper Room, cuando en 1993 River Phoenix murió en la puerta debido a una sobredosis. Al año siguiente, Johnny fue arrestado por destrozar la habitación de un hotel en Nueva York, y en 1999 lo arrestaron en Londres por una pelea con un paparazzi fuera de un restaurante. Pero esos días pasaron. Como también quedaron atrás sus amoríos tormentosos con Winona Ryder, Jennifer Grey y Kate Moss. Ahora es un hombre de familia que se acuesta a las diez de la noche y se levanta al amanecer. Está cada vez más cerca de la definición que alguna vez dio de sí mismo: “Soy un chico a la antigua. Quiero ser un anciano sentado en el porche, con una cerveza apoyada en mi estómago, mirando el río”.


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