JOSE GONZALEZ: FUERZA SUAVE

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Caso emblemático de hijo de exiliados latinoamericanos por las dictaduras de los años 70, el guitarrista y cantante saltó a la fama con un tema que musicalizó una reconocida publicidad de unos televisores LCD en 2005. A fi n de mes sale su segundo álbum, In Our Nature, que confir- ma los hallazgos de un álbum debut que vendió 700 mil ejemplares en todo el mundo.

Texto: Hipólito Zurita / Fotos: AFP / Fredrik Egerstrand

Comercial de su tema, Heartbeats

González es sueco, hijo de padres argentinos. Sony usó en un comercial su tema, Heartbeats, y potenció la venta de su álbum debut.

José González, sueco de padres argentinos exiliados, se convirtió en una estrella de la escena internacional en los últimos tiempos. Con un estilo único para tocar la guitarra, González canta en un inglés nítido y emotivo. Después de su álbum debut Veneer (2003), que vendió 700 mil ejemplares a lo largo y ancho del universo, González comenzó a girar por todo el mundo, en escenarios muy diversos. Desde un recital en apoyo al Dalai Lama en su país natal a los programas de televisión que reclutan a los consagrados como The Tonight Show with Jay Leno y Later with Jools Holland en la BBC. Su single Heartbeats –una versión de The Knife, grupo sueco amigo– lo llevó al puesto tres del chart británico, justo después de la máxima difusión en el aviso de unos televisores LCD, en 2005. En los últimos meses viene adelantando –en una fatigosa gira mundial– temas de su fl amante segundo álbum, In Our Nature (que sale el martes 25), un mosaico introspectivo y bello como sólo González puede plasmar. Además, dura ¡33 minutos con 33 segundos!!! “Cuando salió Veneer en Suecia, las radios y la televisión pasaban J Almas SEPTIEMBRE 2007 mucho el tema Crosses. Y hace dos años Sony usó en su comercial Heartbeats, lo que generó que el álbum empezara a venderse muchísimo. Pero si me preguntas en dónde reside el éxito de un disco que salió hace casi cuatro años y que le empezó a ir muy bien recién el año pasado, no tengo idea. Es muy difícil saber qué es lo que le atrae a la gente de mi música.” La encarnación hispana de Nick Drake y Elliott Smith –dos mártires del indie rock– seguramente sabe que su música se incorporó al soundtrack de la vida posmoderna por la combinación de susurro y mantra. Una música que parece no molestar y que suena agradable, sí. Pero cuyo poder se esconde en esa voz afl autada y color sepia, que es acompañada por la incontinencia de las seis cuerdas de la guitarra, tocada con la fruición de un João Gilberto o de un Silvio Rodríguez.

ALMA MAGAZINE: ¿Te sientes más sueco o argentino?

JOSE GONZALEZ: En realidad mis padres vinieron exiliados hace muchos años a Suecia. He crecido aquí, así que me siento más de este lugar. Mis padres estaban en ese momento en la universidad, y mi padre militaba en los Montoneros, que eran peronistas. En ese punto, comparto la historia con muchos de los exiliados de las dictaduras que simultáneamente sucedían en toda Latinoamérica. Familias enteras y parejas jóvenes poblaban el barrio latino de la ciudad de Gotenburgo, donde mi familia llegó por gestiones de la embajada sueca. Una vez allí, y aunque en casa seguí hablando en español, la realidad sueca hizo las cosas diferentes.

AM: Estudiaste en la universidad además…

J.G.: Sí, Bioquímica y empecé a hacer mi doctorado cuando lancé Veneer. Hice cinco años y medio en la universidad. Estaba estudiando la aplicación de ADN en virus.

AM: ¿Aún conservas los discos que tus padres ponían cuando eras pequeño?

J.G.: Sí, los tengo en mi casa. Mi padre los dejó cuando volvió a la Argentina hace unos diez años y me los quedé. Igualmente, no soy de escucharlos. Soy más de la generación iPod. No soy como algunos amigos que tienen su colección de vinilos y podrían ir con ellos a todos lados. O anhelan volver a su casa para quedarse toda la tarde poniendo sus discos. Me gusta la música pero lo que más me atrae es hacerla, no escucharla. Siempre tuve la sensación de que como nunca consumí ese tipo de cosas, no sabría por dónde comenzar a la hora de comprarme un vinilo.

AM: No hace mucho tocaste en Mendoza, Argentina. ¿Cómo fue tocar en la ciudad de tu familia por primera vez?

J.G.: Muy lindo y raro al mismo tiempo porque en frente estaban todos mis familiares. Eso volvió todo muy extraño. Mi papá no me había visto nunca sobre un escenario. En realidad, sí lo hizo, pero fue antes de que yo sacara mi primer disco y me hiciera conocido, por decirlo de alguna manera. Otra cosa poco común fue estar con mi guitarra, un instrumento que está muy arraigado a las tradiciones argentinas, haciendo mis canciones melancólicas.

AM: Estuviste de gira presentando Veneer, tu álbum debut, durante cuatro años. ¿Por qué tanto tiempo?

J.G.: Fue decisión de Imperial Recordings, el sello discográfi co sueco por el que edito mis trabajos. El álbum salió primero en mi país, y dos años después en Europa y el resto del mundo. En ese período la tarea fue conseguir otros sellos que estuvieran interesados en distribuir mi CD, pero éstos, a su vez, tenían que manejar los mismos conceptos que Imperial Recordings: debía importarles la música por su valor artístico.

AM: Ganar el reconocimiento de la gente fue un proceso lento. ¿A qué crees que se debió?

J.G.: Al principio no entendía por qué en Suecia era un boom y en los otros países no generaba demasiada repercusión. Después comprendí lo que deseaba el label y que esa era la mejor manera de manejarme. La mayoría de los clubs donde toqué eran pequeños y eso genera otra relación con la gente. Tampoco es lo mismo si tu show es un lunes o cualquier otro día de la semana. Hay ciudades que tienen una escena cultural importante y allí están acostumbrados ir a escuchar un músico un lunes. Otras, no. Ese tipo de situaciones fueron las que pesaron.

AM: Y en los conciertos, ¿siempre estás tan sereno como se te ve?

J.G.: Suelo ser bastante aburrido. Me siento en la silla y toco las canciones. Algunas veces, si noto que la gente habla mucho, que el sonido es muy bajo y que nadie escucha, es casi seguro que pongo el piloto automático.

“Soy de la generación iPod. No soy como algunos amigos que tienen su colección de vinilos y podrían ir con ellos a todos lados.”

AM: ¿Qué haces durante las giras cuando no estás sobre un escenario?

J.G.: Siento que me volví un especialista en matar el tiempo cuando estoy de gira. Leo los diarios de la mayoría de los países que visito. Uso mi notebook para navegar en internet y ver películas. Casi no leo libros. Me cuesta concentrarme para seguir cada historia. En cambio, me gusta mucho caminar e intento conocer casi todas las ciudades a las que voy. Los shows en vivo me simpatizan porque me dan la posibilidad de conocer otros países.

AL NATURAL

Cantante Jose Gonzalez

Cantante Jose Gonzalez.

Uno de los highlights de los shows de González es el momento en que comparte su gusto por ciertas canciones, desnudándolas de un modo tal, que parecen ángeles caídos del paraíso. Por eso cuando en medio de su repertorio aparecen Love Will Tear Us Apart (de Joy Division, un clásico del post punk inglés), Hand On Your Heart (de la blonda australiana Kylie Minogue) o Teardrops (de Massive Attack), el público se enardece. Y justamente la versión de esta última, la de los padres del trip hop, forma parte de In Our Nature; un álbum que vuelve a estar montado en la delicadeza frondosa de su guitarra y el registro de una voz sugerente. Con la química intimista de la música folk como coartada.

AM: ¿Qué tiene tu música de folk?

J.G.: No me molesta que se le ponga esa etiqueta. Puede ser que tenga algo de folk, pero también han dicho otras cosas de mi obra. A mí me gusta hacer música. Que la llamen como quieran.

AM: En YouTube hay muchos videos de chicos que te imitan tocando Heartbeats, ¿los viste?

J.G.: Sí, y me parece gracioso. Cuando era joven, algo que me gustaba mucho era tratar de sacar canciones de otros artistas. En este caso el resultado es bastante cómico.

AM: ¿Cómo fue el proceso de composición para los temas de In Our Nature, tu nuevo álbum?

J.G.: El trabajo compositivo lo llevé a cabo cuando estuve en mi casa. Me gusta ponerme un horario para esa etapa del desarrollo del disco. Me cuesta componer cuando estoy de gira. El día no tiene la misma duración que una jornada normal. Así que en casa puedo realizar mi tarea con libertad y zambullirme en la creación.

“El mundo está lleno de tipos que no aprenden de sus errores, que repiten historias fracasadas. Falta humanidad en el mundo de hoy… Mientras estaba en el estudio grabando una canción como How Low, algunos creyeron que estaba dedicada a George W. Bush, pero nada que ver.”

AM: Una canción como How Low, el primer corte, ¿tiene un destinatario en particular? ¿Pensaste en una figura pública?

J.G.: Cuando la escribí, tenía muchas cosas diferentes en mente. Son de esas letras en que al principio no queda en claro a quién van dirigidas. Había pensando en personas como Rupert Murdoch, gente que acumula poder y dinero a destajo. Pero el mundo está lleno de tipos que no aprenden de sus errores, que repiten historias fracasadas. Falta humanidad en el mundo de hoy… Mientras estaba en el estudio grabándola, algunos creyeron que estaba dedicada a George W. Bush, pero nada que ver.

AM: ¿Las canciones son todas recientes?

J.G.: No. Algunos temas son de años anteriores y otros los terminé una semana antes de empezar a grabar. Es que todo el tiempo retoco y cambio mientras hago un álbum. Las ideas que uno tenía originalmente se van destilando. Muchas veces no sabes en qué pueden terminar.

AM: ¿Existió el momento en que quedaste satisfecho con un disco como In Our Nature?

J.G.: Esta vez quería que no quedara perfecto. Busqué que se percibiera como una grabación limpia, más directa. Me gustan los errores porque hacen todo mucho más humano.


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