KEANU REEVES: UN HOMBRE DE ACCION

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Con Neo, el aclamado personaje de la trilogía de The Matrix, abrazó la fama internacional y el éxito cinematográfico mundial. A los 50 años de edad, alejado de los grandes estudios de filmación, Keanu Reeves disfruta de dirigir y producir sus propias películas. Nómade empedernido, pasó sus días entre casas de alquiler y el legendario hotel Chateau Marmont hasta 2003, cuando compró su primera casa en Hollywood. Se luce ahora en los cines en John Wick.

Texto: José López / Fotos: Jane Dewan / Phil Carr / Bob Berman / Mark Mahoney / Todd Currin

Reeves

A sus 50 años, el actor lamenta el olvido al que le han condenado muchas de las grandes firmas de la industria del cine.

Han pasado ya quince años del estreno mundial de The Matrix, la primera entrega de la trilogía de películas de los hermanos Andy y Lana Wachowski que cambió y marcó profundamente la historia del cine para siempre. Y también la historia personal de Keanu Charles Reeves (Beirut, 1964), quien continúa siendo una de las estrellas de Hollywood más interesantes y que ha sabido, además, desplegar sus talentos como director y productor. Point Break (1991), Dracula (1992), Speed (1994), The Devil´s Advocate (1997), Constantine (2005) y The Day the Earth Stood Still (2008) son algunos de los éxitos cinematográficos de los que formó parte.
Comedias, romances, películas de autor: el abanico por el que transitó es amplio, pero sin dudas el género preferido de Reeves es la acción. El último filme que lo ha llevado a la pantalla grande, el entretenido drama justamente de acción John Wick, lo encuentra en el papel de un asesino a sueldo retirado que busca venganza. Y, la verdad, es que Reeves parece que podría ser un asesino a sueldo. O tal vez sea que su último personaje es muy similar a Keanu Reeves. Como sea: Reeves, al hablar, se muestra como un niño que disfruta en profundidad de lo que hace.
ALMA MAGAZINE: Sus tres últimas películas, Man of Tai Chi, 47 Ronin y John Wick, conforman casi una trilogía sobre guerreros.
KEANU REEVES: Los personajes que encarné en cada una de esas películas tienen un pasado misterioso. Fueron verdaderamente personajes interesantes para representar. Pero debo decirle que la elección de ellos no fue intencional, solamente fue parte de este viaje de la actuación.
AM: Sin embargo, es llamativo que usted suele elegir personajes que internalizan sus luchas, que las expresan.
K.R.: He interpretado diferentes tipos de papeles a lo largo de mi carrera y he trabajado en diferentes géneros cinematográficos. Mi papel en 47 Ronin o en Henry’s Crime es completamente diferente a mi rol en Generation Um… Por cierto, ¿ha visto esa película? Me gusta mucho. De todos modos, entiendo a lo que se refiere.
AM: En su última película, John Wick, su personaje es un tipo duro, pero no es para nada invencible. Es capaz, aunque también es extremadamente vulnerable. ¿Esas características lo han atrapado?
K.R.: Sí, me gustan esos aspectos de él. Me encanta la emoción de su dolor, algo que mostramos en la escena de apertura del filme, y cómo ese dolor se convierte en una determinación para el personaje. Fue un papel divertido e interesante de interpretar. Para llegar a él, trabajamos con anticipación durante unos tres meses preparando el personaje, y seguimos aprendiendo sobre la marcha. Me atrae aprender. Me encanta cuando el personaje puede desarrollar… ¿cómo es que lo llama Harrison Ford? “La actuación física”. Me gusta cuando un personaje puede desarrollar su actuación física. Para la segunda entrega de The Matrix, me había entrenado con los mismos especialistas durante seis semanas, desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde.
AM: ¿Qué aspecto de John Wick lo ha cautivado particularmente?
K.R.: La mirada de los directores, Chad Stahelski y David Leitch. Todo el mundo tiene un pasado misterioso y conexiones entre sí. Todo está conectado entre sí y situado en éste, el mismo mundo. Los talismanes de oro, las líneas terrestres de pulsador, el vestuario; los directores han utilizado elementos modernos, futuristas y retros; ellos verdaderamente han logrado sintetizar todo esto a través de su lente tan particular. También ha llevado adelante un gran trabajo el director de fotografía, Jonathan Sela. Ellos han logrado una sinfonía imaginista compuesta de novelas gráficas, animé y cine.

“Siempre he intentado, cuando pude, no representar un molde, agregar algo fresco y original a cada personaje.”

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En John Wick, da vida a un asesino a sueldo retirado que vuelve otra vez a la acción para vengarse de quienes le quitaron todo.

AM: ¿Cómo fue la experiencia de trabajo junto a ellos, Chad Stahelski y David Leitch, los directores?
K.R.: Conocí a Chad en 1998 mientras filmaba la primera entrega de The Matrix. Luego se unió Dave en la segunda parte de la película. Los tres nos mantuvimos en contacto luego de esa experiencia. Posteriormente, Chad y Dave montaron una empresa de diseño, una compañía de dobles, donde también impartían clases. Con posterioridad, comenzaron a desarrollar algunas historias. Ellos tienen pasión por la creación de mundos y por la literatura, por la narración. Chad sabe realmente todo lo que hay que saber acerca del “viaje del héroe” en todas sus encarnaciones literarias y cinematográficas. Ellos saben desarrollar su oficio desde los aspectos físicos de la producción, pero también han sabido traer visiones de otras personas a la pantalla grande. Fue emocionante trabajar junto a ellos.
AM: Este año también ha rodado junto a Eli Roth en Knock Knock, que se estrenará el algún momento de 2015.
K.R.: Me gusta Eli Roth como cineasta, ha escrito un guión genial. El papel que hice fue verdaderamente fantástico. Ahora que estamos relacionando papeles: fue muy interesante pasar de John Wick, ese voluntarioso y determinado hombre, con mucha energía, al personaje que encarno en Knock Knock, donde interpreto a una víctima.
AM: A la hora de elegir las películas que filmará, ¿diría que se siente especialmente atraído por determinado género?
K.R.: Si estamos hablando de ciencia ficción o de filmes de acción, siempre he intentado, cuando pude, no representar un molde, agregar algo fresco y original a cada personaje, tener algún tipo de idea propia sobre él. Y creo que he tenido suerte en poder hacer ese tipo de películas tan singulares. Por ejemplo, en John Wick se ha creado una visión interesante desde donde se dispara la acción. No se trata sólo de la acción visceral. Usted puede creer lo que está viendo; no es sólo el sonido y la furia. Usted puede ver la fluidez, ya que no hay cortes. Me encanta cuando las películas de acción pueden mostrar mucho carácter. Me gusta cuando pueden entrar en mundos diferentes y encontrar algo nuevo para decir.
AM: ¿Qué relación encuentra entre eso que comenta con otras películas de acción realizadas en la actualidad?
K.R.: Creo que la mayoría de las películas de acción son solamente un espectáculo. Hay pocos escritores cinematográficos de la talla de un Derek Kolstad (N. del E.: escribió el filme John Wick); su obra me recuerda a Sam Shepard, una especie de cine negro, pero al mismo tiempo con grandes discursos.
AM: ¿Ha sido satisfactoria la experiencia como director en Man of Tai Chi, película que también ha protagonizado?
K.R.: Fue increíble. Me gustó mucho ejercer la dirección. Y al público también le ha gustado. Es genial cuando eso ocurre. Esa experiencia también me permitió colaborar como productor en John Wick.
AM: En los últimos tiempos no ha estado haciendo películas de grandes estudios sino filmes de corte independiente. ¿Se trata de una preferencia suya en este momento de su carrera?
K.R.: En realidad, no. La última película de estudio que hice fue 47 Ronin, en 2013, pero fue luego de mucho tiempo, probablemente desde que rodé The Day the Earth Stood Still, en 2008. Así que no he estado recibiendo muchas ofertas de los grandes estudios. Y la verdad es que no se trata de algo bueno para mí, pero las cosas son como son. Al margen de las experiencias positivas y negativas que uno tenga al participar en los filmes para públicos masivos, lo que más me gusta de trabajar en las grandes producciones son los recursos y los mundos que se pueden crear allí. Además, una gran cantidad de buenos cineastas se desempeñan en películas de los grandes estudios. Incluso cuando filmaba en películas de los estudios más a menudo, siempre realizaba a la par filmes independientes. Pero quiero seguir adelante, hacer las cosas y continuar contando historias. Pretendo ser capaz de llevar a cabo eso para ser bueno en lo que emprendo, sea como actor, director o productor.
AM: Como flamante director de cine, ¿qué le ha parecido el pasaje del fílmico al digital?

“Me encanta cuando las películas de acción pueden mostrar mucho carácter.”

K.R.: Hemos hecho algunas impresiones de la película de Man of Tai Chi, pero fue asesinada digitalmente. Si bien las cámaras digitales son cada vez mejores, los cineastas y estudiantes de cine no están recibiendo la oportunidad de trabajar con el fílmico, un material que es hermoso, extraordinario. Es genial ver una película con su impresión prístina en un proyector. He estado hablando con estudiantes de cine que me preguntan cómo pueden acceder a esa experiencia de trabajar con la película. A menudo, en las escuelas de cine se trabaja en Super-8, 16 milímetros, tal vez en 35 milímetros. Sería espectacular que algunos espacios cinematográficos puedan proteger esa experiencia.
AM: Este 2014 ha cumplido nada menos que 50 años. ¿Cómo diría que lo ha recibido el medio siglo?
K.R.: Se sintió como el final de un gran sueño. En tus 20 años tratas de activarte, en los 30 años efectivamente lo haces y en los 40 años logras ese sueño o no. Cuando llegas a los 50, algo más está sucediendo. Luego tendrás 90 y morirás. Sin embargo, no diría que atravieso la tan mentada crisis de la mediana edad. Simplemente estoy feliz de estar aquí. Festejé mis 50 años con mis amigos y en familia, con una botella de vino. Creo que los 40 fueron más difíciles. De hecho, fueron terribles. En esa época me daba mucho por pensar en la muerte, pero ahora disfruto el aquí y ahora. Siempre pensé que los 40 eran algo así como un suceso fisiológico parecido a la pubertad y que algo le pasa a tu mente, a tu conciencia y al resto de tu cuerpo. No obstante, debo decir que los recuerdos han comenzado a aflorar en mí. Ahora comienzo a decir: “Recuerdo que hice esto cuando tenía ocho” o “Esta persona fue mi primer amor”, y son esas conexiones las que te llevan a donde estás ahora, algo que de alguna manera no tiene nada que ver con la crisis de la edad mediana en absoluto.

“La mayoría de las películas de acción son solamente un espectáculo.”

AM: ¿Diría que se siente una estrella de cine?
K.R.: No. En mi caso, todo esto se trata solamente de un trabajo. Existen ocasiones en que estás en el mundo real y de repente entras a otro que no se parece en nada a ese mundo real, que es justamente este trabajo. Por eso únicamente intento trabajar para contar historias y hacer feliz a la gente que las vea.
AM: ¿Se fastidia cuando en los reportajes los periodistas le preguntan por The Matrix?
K.R.: No hay un día en mi vida que pase sin que alguien me recuerde mi participación en las películas de The Matrix. Y para mí es una alegría encontrarme con personas a las que esos filmes las influyeron de forma positiva. Fue un honor formar parte de ellas. Se trató de una de las mejores experiencias de mi vida. Son obras maravillosas. Los hermanos Wachowski son cineastas visionarios y hacen películas increíbles.
AM: ¿Hay algún personaje que siempre haya querido hacer y que tiene pendiente?
K.R.: Sí. Son dos. Batman y Wolverine. Por ahora, disfruto de ellos como espectador.

KEANU REEVES: UN HOMBRE DE ACCIONel enero 13, 2015 Calificado4.9de 5

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