LA GUERRA CONTRA GAZA: NI VENCEDORES NI VENCIDOS

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Mientras la ONU y las organizaciones de derechos humanos han caracterizado los ataques israelíes contra objetivos civiles durante los enfrentamientos en la Franja de Gaza como violaciones de las leyes de la guerra, la postura del gobierno de Estados Unidos sugiere escasa o nula preocupación frente a tamaña situación. Sin embargo, parecería que no hay vencedores ni vencidos en Gaza, ahora que comienzan a posarse el polvo y la pólvora tras la guerra que comenzó el 8 de julio.

Texto: Thalif Deen / Fotos: Alona Sand / Dan Fink

Un fuego que no cesa

Ataques a objetivos civiles. Según analistas, Israel viola normas de guerra en Gaza y Estados Unidos mira para otro lado.

Israel, a pesar de su fuerza militar de alta tecnología y los llamados “bombardeos de precisión milimétrica”, no logró su objetivo final: aniquilar al movimiento armado palestino Hamás. En cambio, en su mayoría mató a civiles, mediante la destrucción de viviendas, escuelas, hospitales, universidades y refugios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos actos podrían ser considerados crímenes de guerra sujetos a la investigación de la Corte Penal Internacional en La Haya.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó la cifra de muertos y la magnitud de la destrucción de “estremecedoras”. Según la información preliminar, en el conflicto murieron aproximadamente 2 mil palestinos, casi el 75% civiles, incluidos 459 niños y niñas. “Murieron más niños en este conflicto de Gaza que en las dos crisis anteriores juntas”, declaró en conferencia de prensa de la ONU el martes 12 de agosto, en referencia a las guerras que enfrentaron a israelíes y palestinos en 2008-2009 y 2012. En contraste, Israel tuvo un saldo de 64 soldados y tres civiles muertos, según datos de las fuerzas militares israelíes.
“¿Cuál ha sido el valor político de esta lucha? Israel se encuentra aislado y la mayor parte del mundo está disgustado por la carnicería de la guerra, mientras la simpatía por la causa palestina está en su punto más alto”, apuntó Vijay Prashad, profesor de Estudios Internacionales en Trinity College, una universidad de Estados Unidos. “El resultado en el plano político es todavía poco claro. Todo depende de cómo se comporte la dirigencia palestina”, señaló Prashad, un analista político de Medio Oriente y autor del libro Arab Spring, Libyan Winter (Primavera árabe, invierno libio).

El futuro de la infancia de Gaza bajo fuego
Texto: Khaled Alashqar

“Mi hijo quedó ciego y perdió la capacidad de hablar, su papá murió y sus tres hermanos están gravemente heridos. Todavía no le contamos que se quedó sin su padre”, relató la madre de Mohamad Badran, de 7 años. Mohamad está en el hospital para recibir tratamiento por las heridas graves que le causaron los bombardeos de Israel sobre Gaza. “La única manera que tengo de comunicarme con él es abrazándolo”, añadió la madre.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señaló en un comunicado que los bombardeos aéreos y los proyectiles israelíes tuvieron un “costo devastado entre los más pequeños y vulnerables de Gaza”, ya que causaron la muerte de al menos 459 niños y niñas, y heridas graves a 2.744 más. La mitad de los 1,8 millones de habitantes de la Franja de Gaza tienen menos de 18 años. Algunos de los niños sufrieron lesiones graves que no se pueden tratar en Gaza porque el bloqueo israelí limitó severamente la infraestructura y las capacidades médicas de la zona.
Según Unicef, cerca de 400 mil niños y niñas exhiben síntomas de problemas psicológicos, como estrés, depresión, pesadillas y el hecho de aferrarse a sus padres. Monika Awad, portavoz de Unicef en Jerusalén, aclaró que la agencia internacional “y sus asociados locales están implementando programas de apoyo psicosocial en las escuelas de Gaza donde se albergan las familias de refugiados. Tenemos la responsabilidad moral de proteger el derecho de los niños a vivir con seguridad y dignidad, de conformidad con la carta de las Naciones Unidas para los derechos de la infancia”.
Sin embargo, las severas consecuencias psicológicas que los ataques israelíes generaron en niños y niñas, como la pérdida del habla, son algunos de los retos más grandes que enfrentan los psicoterapeutas. “Los niños nunca empiezan las guerras, pero caen muertos, mutilados, traumatizados y se quedan sin hogar, aterrorizados y con cicatrices permanentes”, destacó un comunicado de prensa de Save the Children, una ONG defensora de los derechos de la infancia. “Israel atacó deliberadamente a las instituciones educativas y el sector de la educación en general. Una gran proporción de los muertos y heridos son niños y colegiales. Atacaron a muchas escuelas y jardines de infantes”, advirtió Ziad Thabet, subsecretario del Ministerio de Educación de Gaza.
En la desastrosa situación actual en la Franja, parece que la guerra no quemó únicamente a los cuerpos de los niños de Gaza, sino también su futuro educativo y sanitario.
H.L.D. Mahindapala, un especialista político con sede en Melbourne, sostuvo que “Israel perdió el monopolio del poder del que gozaba en la región para imponer sus condiciones. La respuesta palestina a través de túneles primitivos demostró que es una fuerza a tener en cuenta. Por ejemplo, Israel boicoteó las negociaciones en Egipto y Hamás lo obligó a retomarlas con el disparo de cohetes y la amenaza a su seguridad. Israel quedó desconcertado y derrotado por la red de túneles”.
Esa ingeniosa red se construyó en un principio como forma de defensa para superar el embargo que Israel impuso al tráfico de productos de Gaza. Después se convirtió en el mejor mecanismo defensivo y ofensivo que Israel no pudo desmantelar, aunque la declaró “misión cumplida”. “Su construcción fue una falla de inteligencia por parte de Israel. No creo que nuestra inteligencia supiera cuántos túneles se excavaron, su ubicación ni cuántos fueron planificados para el ataque”, reconoció Meir Sheerit, otrora miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa del parlamento israelí, en declaraciones al periódico Wall Street Journal.
Según Ban, más de 300 mil personas siguen refugiadas en escuelas administradas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), en centros de enseñanza públicos y privados, y en otras instalaciones públicas o en casas de familia. Las viviendas de al menos 100 mil personas sufrieron una destrucción total o severa. En cuanto al informe presentado por fuentes militares israelíes, Hamás lanzó 3.488 ataques con cohetes y morteros hacia Israel desde el inicio del conflicto el 8 de julio, frente a los 4.929 ataques militares israelíes, principalmente con armas proporcionadas por Estados Unidos, contra objetivos en Gaza.
“Si el recuento de los cadáveres y la destrucción de las armas son los principales criterios para la victoria, Israel es el claro ganador en la última confrontación con Hamás”, argumentó Ronen Bergman, analista político y militar del periódico israelí Yediot Aharonot, en un artículo de opinión que apareció en The New York Times el domingo 10 de agosto. “Pero el recuento de los cadáveres no es el criterio más importante para decidir quién debe declararse vencedor. Mucho más importante es la comparación de los objetivos de cada parte antes del combate y lo que han logrado. Visto así, ganó Hamás”, resumió. “Hamás también realizó una campaña urbana contra las fuerzas terrestres israelíes, infligió al menos cinco veces más bajas que en el último conflicto y utilizó con éxito los túneles para penetrar en el territorio enemigo y sembrar el miedo y la desmoralización”, subrayó Bergman, que está escribiendo una historia del Mossad, el servicio de inteligencia de Israel.
El veredicto final dependerá en gran medida del resultado de un acuerdo tras las conversaciones de paz en Egipto que se llevaban a cabo al cierre de esta edición. Prashad aseguró que la guerra contra Gaza fue “asimétrica y desproporcionada”. La ONU confirmó que la infraestructura de Gaza está totalmente destruida, lo que incluye a hospitales, escuelas, empresas, la red de energía y el almacenamiento de alimentos. “Es una catástrofe humanitaria. Así que en este nivel, Israel ganó. Hizo la vida inhabitable para los palestinos. Israel asegura que su objetivo era la destrucción de Hamás, pero resulta que destruyó a Gaza una vez más“, comentó Prashad. Para el analista indio, sería un gesto importante que ambas partes se comprometan con la Corte Penal Internacional y que respalden plenamente una investigación sobre la naturaleza de la guerra.
“Los estrategas militares deben darse cuenta de que no es sólo Israel quien se enfrenta a la derrota, sino también su mayor aliado, Estados Unidos. Si Israel fracasa, Estados Unidos se hundirá con él. Las presiones militares, económicas, políticas y diplomáticas de Israel pueden evitar el tsunami árabe por un tiempo, pero no por mucho. Estados Unidos e Israel están los dos en decadencia y la forma en que propongan gestionar las nuevas realidades sin provocar un holocausto nuclear es el gran interrogante. La izquierda israelí es demasiado minúscula y débil en comparación con la derecha, y la cuestión principal no es cómo vivirán los palestinos en los territorios ocupados, sino cómo hará Israel para vivir rodeado de un mar de árabes”, vaticinó Mahindapala.

El papel de Estados Unidos
A pesar de la virulencia de Israel, la administración del presidente estadounidense Barack Obama se apresuró a entregarle 225 millones de dólares en municiones y repuestos como ayuda de emergencia en los últimos días para reforzar la defensa israelí. “En julio, a medida que se intensificaba el conflicto de Gaza, la Casa Blanca dio una inequívoca luz verde para que Israel masacrara a los palestinos”, afirmó Norman Solomon, cofundador y coordinador de RootsAction.org, un grupo activista de Estados Unidos con 450 mil miembros. “La relación bilateral de ambos países combina la tragedia y la farsa de forma macabra. Los dos naturalizaron la matanza cotidiana de la población civil en Gaza como algo meramente incidental a los intereses geopolíticos de ambas potencias militares”, indicó Solomon.

“El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó la cifra de muertos y la magnitud de la destrucción de ‘estremecedoras'”.

Antes de los atentados en Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, el erudito Eqbal Ahmad expresó una verdad que es más convincente y crucial que nunca: una superpotencia no puede fomentar el terror en un lugar y esperar desalentar el terrorismo en otro lado. Eso no funcionará en este mundo empequeñecido. Ahmad falleció, pero sus palabras siguen vivas. “Sus palabras son verdaderas y condenan el papel de Estados Unidos como facilitador de la matanza colectiva perpetrada por Israel”, afirmó Solomon.


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