LA ODISEA DE SER MIGRANTE: EUROPA

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Miles de personas huyen de la pobreza y la guerra en Africa, y se dirigen a las costas italianas y griegas para luego desplazarse a diversos países del viejo continente en busca de un sueño escurridizo. Pese a que muchos pierden la vida en el intento, la corriente migratoria no cesa. La situación de los migrantes en Europa exige una solución duradera, es una reflexión que atraviesa los planteos de los distintos activistas. Un viaje al centro de una herida que no deja de supurar.

Texto: A. D. McKenzie / Silvia Giannelli / Francesca Dziadek / Fotos: David Blume / Jon Gruen

Organizaciones de derechos humanos exigen una solución duradera a la crisis migratoria en Europa, sobre todo tras el desmantelamiento de los campamentos de refugiados en las ciudades francesas de París y Calais. En uno de los últimos incidentes, el 11 de junio se produjeron tensos enfrentamientos en la capital francesa cuando las fuerzas de seguridad desalojaron a migrantes del parque Bois Dormoy, ubicado en el distrito 18 de París. Posteriormente, los activistas impidieron el ingreso de la policía a un antiguo cuartel, donde otros inmigrantes se albergaban temporalmente.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional, presente como observadora durante la operación, considera que el Estado debe hacer más para encontrar soluciones de vivienda a los migrantes que duermen en la calle y en los parques públicos. “El Estado puede desalojar a la gente por diversos motivos, pero los migrantes también tienen derechos. Si el Estado informara a la gente, explicara la normativa y ofreciera refugios dignos, entonces estaría bien. Pero este no es el caso. No está brindando albergues suficientes a los migrantes y solicitantes de asilo”, sostuvo Stephan Oberreit, director general de Amnistía Internacional Francia.

Algunos de los inmigrantes del parque Bois Dormoy ya habían sido desalojados de un campamento improvisado bajo un paso elevado del metro, donde su situación era cada vez más insalubre. Otros proceden de un segundo campamento desalojado en el norte de París, donde vivían aproximadamente 350 migrantes, en su mayoría de Sudán, pero también de Egipto, Eritrea, Somalia y otros países, según las autoridades. Además, los funcionarios habían expulsado a unas 140 personas de dos campamentos improvisados en Calais, en el norte del país, donde residen más de 2 mil migrantes en condiciones difíciles en 10 asentamientos de tiendas de campaña.

En los incidentes del día 11 en el Bois Dormoy, funcionarios de la ciudad ofrecieron inicialmente unas 60 plazas en refugios estatales, pero con el tiempo y tras las negociaciones ese número se elevó para dar cabida a más personas. No obstante, las organizaciones de derechos humanos temen que muchos migrantes sigan sin hogar. “Las autoridades francesas simplemente no pueden seguir trasladando a estos migrantes y solicitantes de asilo de un lado para el otro sin buscar alternativas viables. El Estado tiene el deber de garantizar soluciones de alojamiento duraderas para aquellos que busquen asilo”, afirmó Marco Perolini, investigador de Amnistía Internacional sobre la discriminación en Europa.

Otras organizaciones, como el Grupo de Información y Apoyo a los Inmigrantes, manifestaron que también brindan asistencia jurídica a los afectados, y que sus abogados representan a los solicitantes de asilo ante los tribunales. Entretanto, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, declaró que le gustaría abrir un “centro de bienvenida” para los migrantes que estén en tránsito a otros países, o que finalmente decidan pedir asilo en Francia. “Nos enfrentamos a un gran aumento en el número (de inmigrantes) y tenemos que abrir algún tipo de centro de bienvenida. Una cosa es segura, no pueden dormir en las calles”, resaltó.

Un centro de este tipo solo sería para estancias temporales, pero Amnistía Internacional asegura que son necesarias y urgentes soluciones más permanentes. En junio, la Comisión Europea, la rama ejecutiva de la Unión Europea (UE), llamó a sus 28 Estados miembros a apoyar su propuesta para reubicar a 40 mil migrantes, a medida que los barcos que los trasladan desde sus países de origen, de donde huyen de la pobreza y la guerra, siguen llegando a las costas italianas y griegas.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 100 mil inmigrantes cruzaron el mar Mediterráneo hacia las costas europeas desde que comenzó el año, y aproximadamente 1.800 murieron en la peligrosa travesía. Miles de personas ingresaron a Francia, a menudo en el intento de llegar a Gran Bretaña y otros países. Sin embargo, París y Londres son contrarias a recibir las cuotas de migrantes que propone la UE, y la cantidad de personas que serían reubicadas en territorio francés equivale apenas a una “gota en el océano. No podemos seguir buscando soluciones temporales”, advirtió Oberreit, de Amnistía Internacional. “Las personas deben ser capaces de tener un proceso adecuado de su situación con el fin de acceder a la condición de refugiados, y los migrantes deben tener algún tipo de refugio para que no tengan que estar en la calle y pasando hambre”, exhortó el activista.

La situación en Italia

Según la ONU, más de 100 mil inmigrantes cruzaron el mar Mediterráneo hacia las costas europeas desde comienzos de año.

Según la ONU, más de 100 mil inmigrantes cruzaron el mar Mediterráneo hacia las costas europeas desde comienzos de año.

En la actualidad, la vigilancia en el Mediterráneo se realiza con la Operación Tritón, a cargo de Frontex, la agencia de seguridad fronteriza de la UE cuyo objetivo es disuadir el ingreso de los inmigrantes. La Operación Tritón reemplazó a la Operación Mare Nostrum, que fue una iniciativa italiana de búsqueda y rescate. En una cumbre europea extraordinaria sobre la crisis de los refugiados celebrada el 23 de abril, los líderes de la UE acordaron triplicar los fondos para las maniobras de rescate en el Mediterráneo, lo cual dista mucho de ser la “solución europea” al problema migratorio.

“Por supuesto, mayor capacidad, más barcos y detección precoz por vía aérea aumentan la posibilidad de salvar a más personas. Pero incluso con los mejores esfuerzos, si se pone a la gente en los barcos y se los envía al mar sin equipos de seguridad, sin agua suficiente, entonces nadie podrá garantizar que se los encuentre a tiempo y que los servicios de rescate salven a todos, porque eso sería simplemente una mentira”, señaló la portavoz de Frontex en la ciudad italiana de Catania, Ewa Moncure.

Mientras los líderes de la UE continúan discutiendo posibles bloqueos navales en las aguas territoriales libias y los estados del sur de Europa procuran iniciar un debate sobre cuotas de refugiados compartidas entre todos los Estados miembros, a las autoridades locales y los ciudadanos italianos de Sicilia les queda la tarea de los primeros auxilios y las operaciones de recepción de los inmigrantes.

Augusta, una ciudad de unos 40 mil habitantes, es una de las principales bases de la marina italiana en Sicilia y sirvió como cuartel general de la operación Mare Nostrum, hasta que finalizó en octubre de 2014. Entre abril y octubre del año pasado, la ciudad también alojó un centro de emergencia para menores de edad sin acompañantes, lo que aumentó la inquietud y las quejas de unas 2 mil personas que firmaron una petición para trasladar el centro a otro lugar y proponer bloqueos navales en los puertos de salida.

“Son de carne y hueso, como nosotros. No podemos dejar que se ahoguen, así nomás”, opinó Alfonso, dueño de un puesto de pescado.

“Esta petición sugirió que se exonere de la asignación de migrantes a aquellos municipios que ya sufren de insolvencia económica y altos niveles de desempleo, como es el caso de Augusta. La lógica detrás de esto es que no se le puede pedir a alguien que tiene dificultades para ofrecer servicios adecuados a sus ciudadanos que también se encargue de la recepción de migrantes”, explicó Pietro Forestiere, portavoz del partido de derecha Fratelli d’Italia y uno de los propulsores de la petición.

El centro de emergencia de Augusta cerró finalmente en octubre, pero su ejemplo podría extenderse fácilmente a toda la región, que padece los niveles más altos de pobreza y la segunda mayor tasa de desempleo en toda Italia. Sin embargo, y a pesar de las voces que piden medidas contra la inmigración, es muy común que la gente de Augusta simpatice con los inmigrantes, sobre todo cuando se trata de los refugiados.

“Son de carne y hueso, como nosotros. No podemos dejar que se ahoguen, así nomás. Huyen de la guerra y la pobreza. Si no podemos evitar que entren, una vez que se acercan a la costa, tenemos que ayudarlos”, opinó Alfonso, dueño de un puesto de pescado en el mercado local. La mayoría de los ciudadanos en Sicilia no parecen temerle al arribo de más inmigrantes. El problema, más bien, es la sensación de estar solos en el manejo de la situación, como señaló un cliente en el mercado. “Este es un puerto, siempre hemos estado acostumbrados a ver extranjeros en la vuelta. El impacto en nuestra vida diaria es bastante limitado. Sin embargo, hay que hacer algo, no tanto por nosotros sino más bien para ayudarlos, y no podemos hacerlo por nuestra cuenta. Este es un problema europeo, si no mundial, y Europa debe actuar”, recalcó.

La vida de los refugiados en Alemania

Con el fin de que se oiga su voz en el debate sobre la migración en Europa, los solicitantes de asilo de Alemania recorrieron el país en autobús durante un mes con el lema de protesta “¡no se puede desalojar a un movimiento!”. “Queríamos llevar un mensaje de solidaridad a todos los rincones de Alemania, para conocer a otros refugiados y decirles que no tengan miedo, que tomen sus vidas en sus propias manos y, sobre todo, que no son delincuentes”, rememoró la activista sudanesa Napuli Görlich, tras un mes de viaje.

Napuli, el activista Turgay Ulu, un periodista turco que fue torturado y sufrió la cárcel durante 15 años, y el periodista gambiano Muhammed Lamin Jadama, se reunieron el 1 de abril frente al Punto de Información para refugiados de Berlín, que fue víctima de uno de varios ataques incendiarios este año, incluido uno contra una casa de asilados en Tröglitz, en el estado oriental de Sajonia. El Punto de Información era una base de solidaridad social en el corazón de la plaza berlinesa de Oranienplatz, también conocida como O’Platz, que tiene una importancia simbólica como el bastión central del movimiento de solicitantes de asilo en todo el país.

“Ese fue un momento muy triste para nosotros. Este tipo de ataques brutales nos golpean donde más duele, en nuestro sentido de vulnerabilidad, precariedad e invisibilidad”, admitió Napuli. Una de las personalidades más conocidas del movimiento de refugiados alemán, Napuli nació en Sudán y estudió en las universidades de Ahfad y Cavendish en Kampala. La activista sufrió torturas y persecución por dirigir una organización de derechos humanos en su país, tras lo cual huyó a Alemania.

Desde el principio se vinculó al “campamento de protesta” en O’Platz, que se convirtió en su casa y la de 40 activistas más en octubre de 2012. Allí instalaron tiendas de campaña tras realizar una marcha de 600 kilómetros desde el centro de recepción de refugiados en Wurzburgo, Baviera. Finalmente, el consejo de distrito local ordenó el desalojo del campamento en abril de 2014. El movimiento de refugiados alemán comenzó tras el suicidio de un joven iraní solicitante de asilo, Mohammad Rahsepar, que se ahorcó en su habitación en el centro de recepción de Wurzburgo, el 29 de enero de 2012.

En su marcha a Berlín, los manifestantes se detuvieron en otros centros de detención, sensibilizándose sobre las condiciones inhumanas de aislamiento que padecen los refugiados e invitándolos a unirse a la marcha por la libertad hacia la capital alemana. Desde entonces, el movimiento exige la abolición de la política de residencia forzada de Alemania, que les niega la libertad de movimiento a los solicitantes de asilo. También demandan el cese de las deportaciones, el derecho a la educación, la posibilidad de trabajar legalmente y el acceso a la atención médica de emergencia, cosas que los solicitantes de asilo no tienen.

La conocida activista estadounidense Angela Davis se solidarizó con la causa y se acercó a los refugiados: “El movimiento de refugiados es el movimiento del siglo XXI”, dijo Davis, en referencia a la difícil situación de los migrantes en todo el mundo. El problema es que el trámite para solicitar asilo en Alemania tiene un plazo de espera excesivo. La ONU informó en 2014 que el país tiene actualmente el mayor número de solicitudes de asilo desde la guerra de Bosnia en 1992. Se calcula que hay 200 mil solicitudes de asilo pendientes y se prevé que superen las 300 mil a fines de este año.

El bloguero Bahar reconoció que su sueño de una vida mejor, de libertad y riqueza, se evaporó cuando llegó a Europa, donde pronto se dio cuenta de que la libertad y los derechos humanos no son para todos: “En las dictaduras, los jóvenes sufren la represión sistemática por una simple crítica al régimen. Ante la falta de trabajo y de libertad de expresión, recurren a la emigración legal o ilegal tras el señuelo de los medios de comunicación extranjeros con sus eslóganes vacíos de justicia y libertad”. Hoy en día, “el colonialismo, que nació en Berlín en 1884, se aplica con el fomento de las guerras y la venta de armas”, continuó Bahar, que da seminarios en la berlinesa Universidad Humboldt.

Mientras tanto, el movimiento de refugiados parece haber logrado algunos avances, aunque limitados. El sistema de residencia forzada, por ejemplo, fue levantado en varios estados federales, y el senado de Berlín acaba de anunciar que para 2017 construirá alojamiento para 7.2000 refugiados en 36 localidades de la capital, a un costo de 150 millones de euros.


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