LA PRIMERA MUJER AL FRENTE DE CROACIA: KOLINDA GRABAR-KITAROVIC

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El 11 de enero pasado, Kolinda Grabar-Kitarović ganaba las elecciones y se proclamaba la primera presidenta en la historia de Croacia. Si bien veinte años atrás se firmaron los acuerdos de paz de Dayton, el fantasma de la violencia sectaria en los Balcanes sigue ensombreciendo la zona. Incluso considerándose un modelo a seguir y habiéndose integrado a la Unión Europea hace dos años, Croacia continúa sin resolver todos sus problemas. En esta entrevista, Grabar-Kitarović narra en primera persona su experiencia al frente del país.

Texto: Isabelle Kumar (Euronews) / Fotos: Gentileza Presidencia de Croacia

La conservadora Kolinda Grabar-Kitarović (Rijeka, 1968) es la primera mujer presidenta de Croacia. Fue elegida presidenta en enero de este 2015. Ganó por un 50,7% de los votos. Kitarović anteriormente fue ministra de Exteriores, embajadora en Estados Unidos y adjunta del secretario general de la OTAN. Con un ajustado resultado, fue una victoria sobre el criticado mandatario Ivo Josipović y con una grave crisis económica de fondo. “Hasta que la economía no mejore, nada cambiará. Necesitamos trabajo, pero sabemos cómo trabajan los políticos aquí. No hacen nada”, decía en esos días un habitante de Zagreb, la capital croata.

“Croacia será uno de los países más prósperos de la Unión Europea y del mundo”, es lo que prometió en su primer discurso a la nación la nueva presidenta del último llegado a la Unión. Un país con un 20% de paro y que lleva seis años en recesión. “Sin divisiones y hacia delante”, esos han sido los compases repetidos por esta ex diplomática de 47 años tras devolverle a los conservadores una presidencia que no tenían desde la proclamación de independencia en 1991. Todos los analistas coincidieron en que Josipović sufrió las consecuencias de la gestión de su primer ministro Zoran Milanović. Este último no ha podido frenar la caída económica y su agrupación (Partido Socialdemócrata) está complicada a la hora de mantener la mayoría parlamentaria en las próximas elecciones legislativas, previstas para finales de año.

ALMA MAGAZINE: A menudo escuchamos que en los Balcanes puede haber de nuevo una espiral de violencia étnica. ¿Cree que puede llegar ese momento?

KOLINDA GRABAR-KITAROVIĆ: Creo que no estamos en un punto tan violento, pero sí es verdad que hay inestabilidad. Desde el año 2000 hay cierto optimismo gracias a la Unión Europea. Ahora ese optimismo se tornó en desilusión. Hubo algunos incidentes en la región, sobre todo con los nuevos tratados que se realizaron acerca de las fronteras del este de Europa. Los conceptos de soberanía, integración territorial e independencia política se cuestionaron a lo largo de la zona del Mediterráneo, creando inestabilidad. Con Siria y Siria en conflicto, la inmigración ilegal, el paso de los que van a luchar a Siria o Irak con el grupo Estado islámico… Todo eso creó un ambiente de inseguridad en el sureste de Europa.

AM: Hace veinte años que los líderes de Bosnia, Serbia y Croacia firmaron los acuerdos de paz de Dayton, y como usted dice, parece que todo está en un punto muerto. ¿Cómo se puede romper este estancamiento?

K.C-K.: La Unión Europea y la OTAN enviaron mensajes firmes a la región. En primer lugar, la política que se llevase a cabo tenía que ser abierta. Hay que esforzarse en cumplir todos los criterios para la adhesión, para la aplicación de las reformas necesarias. Este progreso debe ser compensado por la Unión Europea y la OTAN. Por ejemplo, creo que es crucial para la zona que Montenegro reciba una petición para formar parte de la OTAN este año. Sería un punto positivo para Montenegro y para toda la región, mostrando así que el proceso continúa y que son necesarios esfuerzos para conseguir las metas.

AM: ¿Qué puede enseñar Croacia a los demás países de la región que se presentan como candidatos para formar parte de la Unión Europea en términos de reformas y estabilidad política? ¿Qué hicieron ustedes que no han hecho ellos?

K.C-K.: Primero me gustaría decir que todas las reformas, todas las que hacemos son en beneficio de nuestro país. El camino para la adhesión es tan importante como la propia adhesión. La adhesión es el objetivo.

AM: ¿Puede dar ejemplos concretos de cosas que deberían pasar y que no pasan?

K.C-K.: Me gustaría ver más esfuerzos en la prevención del crimen organizado, cooperación a nivel de seguridad, la lucha contra la corrupción, más libertad de prensa, de sistemas democráticos, de control de los servicios secretos y el uso de esos servicios de acuerdo con la ley.

AM: ¿Y mejorarán las relaciones con Serbia? Porque son tensas. Hablé hace unas semanas con el primer ministro Aleksandar Vučić que volvió a evocar la Operación Tormenta como una tragedia nacional para los serbios. Croacia llevó a cabo a principios de agosto dos días de conmemoraciones por el 20 aniversario de su victoria en la guerra por la independencia de la antigua Yugoslavia. ¿No es un poco chocante celebrar un día que fue un drama para los vecinos?

K.C-K.: Claro que no. Es un acontecimiento, una operación para liberar a los territorios que estaban ocupados de forma ilegal. Croacia fue atacada, fuimos agredidos y un tercio de nuestro territorio fue ocupado. Avanzamos con acciones legítimas que más tarde fueron aprobadas por el tribunal de La Haya.

AM: ¿Le preocupa eso?

K.C-K.: Claro que nos preocupa nuestra relación con Serbia, pero ellos tienen que aceptar los hechos. Todos podemos tener razón en nuestras opiniones, aunque no tengamos razón en nuestras acciones. En verdad, lo que hicimos fue defendernos y tomar el control de nuestro territorio. No podemos renunciar a nuestro patrimonio nacional –del que estamos orgullosos–. La celebración no estuvo dirigida contra nadie, simplemente celebramos lo que hemos hecho en Croacia.

Operación Tormenta en el retrovisor

Aunque el cargo de presidente en Croacia implica gran prestigio e influencia políticos, tiene un carácter más bien protocolario.

Aunque el cargo de presidente en Croacia implica gran prestigio e influencia políticos, tiene un carácter más bien protocolario.

Durante la mañana del 4 de agosto de 1995, el ejército croata pasa a la ofensiva por orden del presidente Franjo Tudjam. Se movilizan un millón de soldados y la artillería pesada entra en acción, bombardeando las principales ciudades bajo control serbio en la región de la Krajina; entre ellas, su capital, Knin, feudo de los separatistas serbios. Ha empezado la Operación Tormenta.

Apoyada por la Serbia de Slobodan Milošević, la Krajina había autoproclamado, cuatro años antes, primero su autonomía y luego su independencia, en 1991. Conocida bajo el nombre de la “República Serbia de Krajina”, esta entidad territorial, no reconocida por la comunidad internacional, llegó a ocupar hasta un tercio del suelo que hoy es Croacia.

En cuatro días solamente, las tropas croatas recuperan el control de la casi totalidad de la región. En Zagreb, el presidente Tudjman celebra una victoria que sus compatriotas ven como la liberación del régimen de Belgrado y el fin del sueño de Milošević de crear la “Gran Serbia”. Sin embargo, en esos cuatro días ocurrió de todo. Murieron entre 700 y 1.200 personas, se produjeron abusos y violaciones masivas, consideradas más tarde como crímenes de guerra. Y 250 mil personas tuvieron que huir de sus casas. Pueblos enteros fueron saqueados e incendiados. Los generales que organizaron la ofensiva serían acusados de haber encubierto o incitado a cometer esos crímenes.

Con la perspectiva que dan veinte años de historia, la Operación Tormenta es un incómodo episodio para la nación croata. Nela Pamukovic, del Centro de Mujeres Víctimas de la Guerra de Zagreb, ha advertido: “El Estado nunca se ha responsabilizado de lo sucedido. Nunca ha investigado los crímenes ni ha reconocido los hechos”. Dos décadas después, muy pocos refugiados serbios de la época han regresado a esta región. Antes de la guerra, la comunidad serbia representaba en torno al 12% de la población total de Croacia. Hoy, apenas llega al 4%.

AM: Usted habla de resolver conflictos. ¿Cuándo podrán volver a sus casas los serbios que sobrevivieron a la Operación Tormenta? Porque este es uno de los problemas.

K.C-K.: No fue una limpieza étnica. Es cierto que mucha población civil se fue a causa de la operación, pero nosotros les invitamos a regresar a sus casas. Desde que ocurrió hemos trabajado para que la gente volviese a sus hogares. Todo el mundo que quiere retornar tiene el derecho.

AM: Hablemos ahora del tema de la inmigración en Europa, el cual es un gran rompecabezas para el continente y de difícil gestión. ¿Qué opina Croacia acerca del sistema de cuotas que sugirió la Comisión Europea?

K.C-K.: Nuestra postura con respecto al problema de la inmigración y el asilo político es la de buscar el camino más coherente. Nosotros llevaremos a cabo esas medidas temporales de cuotas y trabajaremos con la Unión Europea, pero hay que tener cuidado con los mensajes que se envían. Claro que aceptamos gente, aunque no podemos animar a los inmigrantes ilegales a venir a la Unión Europea. También tenemos que abordar cuáles son las causas y qué peligros pueden conllevar.

AM: Cuando se unieron a la Unión Europea, combatir la corrupción era uno de los mayores conflictos, ¿lo sigue siendo? ¿Hasta qué punto Croacia está ahora más limpia de la corrupción?

K.C-K.: Hicimos muchos progresos, pero desgraciadamente es imposible erradicar completamente la corrupción de una sociedad. Estamos trabajando para combatirla y prevenirla, para desanimarlos; es decir, queremos educar a las personas a que algunas prácticas que eran socialmente aceptadas en el pasado, sean vistas como formas de corrupción.

AM: Un reciente informe de la firma Ernst & Young coloca a Croacia en primer lugar en cuanto al índice de percepción de la corrupción a nivel de negocios. Podrá decirme que después de que las leyes fueran promulgadas las cosas están cambiando, pero la gente no percibe lo mismo…

K.C-K.: Es verdad, pero lo que sí puedo acreditar es que los índices de percepción son algo similar a lo que ocurre con respecto a la violencia doméstica. Hoy se denuncian muchos más casos de violencia doméstica, aunque eso no significa que los números asciendan o que vayan en aumento de forma preocupante. Es lo mismo con la corrupción. Ahora las personas presentan más quejas y son mucho más sensibles a las prácticas corruptas, y creo que el elevado número de denuncias provoca esta imagen.

AM: Croacia tiene un pasado difícil con respecto a la corrupción, usted es consciente de ello. ¿Era usted la protegida del antiguo primer ministro Ivo Sanader?

K.C-K.: No me gusta esa palabra. Disculpe, pero yo no era su protegida, era su compañera.

AM: ¿Cuándo se dio cuenta de lo que estaba pasando?

K.C-K.: Me di cuenta al hacerse público. Cuando trabajaba con él no sabía todo lo que sé ahora. Hay juicios que aún no terminaron. Hay que esperar el resultado final porque como en cualquier proceso, Sanader está acusado de varios crímenes y no se puede hablar hasta que no se acabe. Hay que aguardar por el resultado final. Yo trabajé desde 1993 en su gabinete cuando era viceministro. Salí en 1997 y volví en 2003 para ir al Parlamento. Muy pronto tuvimos nuestras divergencias y no eran acerca de la corrupción, porque como le dije, nunca percibí nada, sino que teníamos una visión diferente en ciertos aspectos. No me gusta hablar del tema en público porque eran divergencias personales y espero que algún día pueda hablar con él directamente.

AM: Se comenta que le gustaría que Croacia forme parte de la moneda única en 2020, ¿es uno de sus objetivos?

K.C-K.: Dije eso al principio de mi mandato. Creo que Croacia se podría adherir a la zona euro y considero que sería interesante hacerlo lo antes posible. Espero que pase en 2020, aunque como usted sabe no es sólo un procedimiento técnico sino también político. Por ende, dependerá también de algunas decisiones políticas. Toda la economía está orientada hacia el euro y creo que cuanto más rápido se lleve a cabo la adhesión, mejor será para nuestra economía.

AM: ¿Qué es lo que más amenaza al crecimiento económico y la estabilidad de Croacia?

K.C-K.: La demografía, las tendencias demográficas negativas. Muchos jóvenes dejan Croacia y se van a otros mercados de la Unión Europea. La Comisión Europea estima que 200 mil personas van a salir de Croacia hasta 2019 y nosotros somos un país de casi 4,3 millones de habitantes.

AM: Y son los mejores y más brillantes los que tienden a irse…

K.C-K.: Se van los mejores y más brillantes. Los más jóvenes. Esta tendencia demográfica hace que la población activa sea cada vez más vieja. Si no conseguimos cambiar esta tendencia, va a haber más desempleados y pensionistas que número de trabajadores. ¿Quién los va a alimentar y garantizar las ayudas que reciben? Por eso la demografía es uno de nuestros mayores problemas.

AM: Por primera vez en la historia de Croacia hay una mujer al mando del Poder Ejecutivo. ¿Cómo se siente siendo la primera mujer presidenta de su país?

K.C-K.: Sinceramente nunca catalogué a las personas porque fuesen hombres o mujeres, o fuesen de una etnia o religión concreta. Veo cómo las personas hacen su trabajo, veo sus capacidades y valores profesionales.

AM: ¿No tiene ninguna importancia para usted?

K.C-K.: Desgraciadamente soy la excepción. Me encontré con situaciones misóginas y sexistas, pero me pasó tantas veces que me habitué. Al principio me entristeció y lo tomé como algo personal, aunque después me di cuenta de que si queremos cambiar comportamientos, tenemos que empezar por nosotros mismos. Uno de los puntos fuertes de mi agenda es luchar por la igualdad, no entre los hombres y las mujeres, sino por la igualdad entre todos. Deben ser vistos como individuos independientemente de lo que haya detrás.

AM: ¿Cuáles son sus modelos en política?

K.C-K.: Es difícil darle nombres, pero me gustaba mucho Margaret Thatcher. En la política actual me gusta mucho Angela Merkel, la canciller alemana. Pero no me asocio con modelos políticos. Observo todos los modelos e intento seguir valores, porque imitar un modelo es fácil, crear un modelo es más desafiante, es un camino difícil.

AM: ¿Cuál sería su consejo para las mujeres que están intentando romper con tradiciones, como usted hace?

K.C-K.: Muy simple, si consiguen hacerlo, háganlo. Todas pueden hacerlo, sólo tienen que confiar en ellas mismas. Es cierto que a veces es más difícil para nosotras que para los hombres, pero no hay que hacer caso a aquellos que dicen que no son capaces porque una mujer nunca estuvo en una posición como esa. Siempre hay una primera vez y por qué no ser la primera.


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