LA REGION DE APULIA: EL TALON DE ITALIA

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Apulia es una región al sureste de Italia, envuelta entre los mares Jónico y Adriático. Una tierra llena de historia y tradiciones, con maravillas naturales y arquitectónicas, amistosa hospitalidad y mágica atmósfera. La región es fértil y rica, y se caracteriza por extensas áreas de bosques, olivares y viñedos, como por unas encantadoras ciudades bañadas por el sol y las costas brillantes. Además, posee una fuerte raigambre gastronómica, basada tanto en las influencias marinas como las continentales.

 

Texto: Ulises Parigi / Fotos: Antonella Biagini / Ugo Masciadri / Cristina Ambroggio / Pino Brianzi / Luca Colombo / Anna Andreoli / Paolo Marchegiano

Italia es un pais fascinante

A lo largo de la costa podemos ver grandes acantilados y pequeños pueblos pesqueros bañados por el mar Adriático.

Italia es un país fascinante, una “bota” llena de secretos, arte, cultura e historia. Transitando su territorio de norte a sur, en su punto más meridional se acurruca una de las regiones más desconocidas: la Puglia o Apulia, el tacón de esta bota tan emblemática, un rincón poco explotado por el turismo y que guarda para sus visitantes un suculento repertorio de paisajes, música y arquitectura. Se trata de una península bañada por dos mares, el Jónico y el Adriático, una región que se divide en seis provincias: Foggia, Barletta-Andria-Trani, Brindisi, Lecce (y el Salento), Tarento y Bari, su capital. Apulia es conocida también como Mezzogiorno (mediodía), por su increíble atmósfera: la paz de sus campiñas y la tranquilidad de su gente dotan a la región de un ambiente particular, con una vida cotidiana que se desarrolla lentamente, que se detiene en cada momento para apreciar la belleza del instante, de ese sol intenso que ralentiza una cultura única, y que empapa sus más preciados tesoros.

Bari. La capital de la región es una hermosa ciudad que ha vivido una gran metamorfosis en la última década. Las calles del casco antiguo, el Bari Vecchia, se han convertido en el centro de su vida nocturna. El nuevo mobiliario urbano, los locales flamantes, las rutas turísticas y las casas transformadas en entrañables Bed & Breakfast dispensan a Bari un aire distinto, innovador y con proyección. Con 320 mil habitantes, es uno de los faros económicos del sur del país. Actualmente, está constituida por tres partes: Bari Vecchia, sobre un pequeño promontorio que da al mar; el pueblo del siglo XIX, conocido como Borgo Murattiano, corazón económico y sede de los teatros y del Palazzo municipal; y finalmente la ciudad moderna, con los barrios residenciales.

Tarento la ciudad de los dos mares

Apulia nos brinda numerosas grutas descubiertas recientemente (siglo XIX y XX), como las Grotte di Castellana, cerca de Bari.

Con sus calles sinuosas de piedra, la ciudad vieja invita a pasear sin rumbo por todos sus recovecos, gozando de las fachadas de los edificios medievales reformados, y de las iglesias renacentistas y barrocas. No se sorprenda si en alguna plaza una ama de casa pone a secar las orecchiette (una pasta con forma de orejitas) recién hechas a mano, que venden a los turistas a muy buen precio. El visitante se puede detener en un punto panorámico como lo es el teatro Margherita, inaugurado en 1910 y un ícono de la ciudad, donde se han organizado exposiciones e instalaciones de artistas contemporáneos. Este corredor al costado del agua regala vistas únicas: las calles del centro, los tejados de sus casas, el resplandeciente mar y la Basílica de San Nicola. En el paseo marítimo Nazario Sauro, entre los edificios de los años 30, se alza el Palazzo della Provincia, que alberga la pinacoteca provincial Corrado Gianquinto, dedicada al artista de Apulia que del 1753 al 1762 fue pintor en la corte de España, donde pintó el palacio de Aranjuez, el Escorial y el Buen Retiro.

La influencia griega salpica la costa salentina

La influencia griega salpica la península salentina, con las ciudades blancas de Ostuni, Cisternino y Locorotondo.

Tarento. La ciudad de los dos mares es la segunda urbe más grande de Apulia. Se extiende entre dos mares, el Piccolo y el Grande, sobre una isla unida a la ciudad por un puente de piedra y otro giratorio. Sobre la isla donde surgía la Tarento griega y romana, el Borgo Antico o zona antigua esconde los monumentos más importantes; y está atravesado por Via Cattedrale, donde se pueden observar numerosos edificios no siempre en buen estado y callejuelas estrechas, que dejarán entrever cómo era la ciudad hace unos años, un lugar de pescadores y comercio frenético. Después del puente giratorio, sobre el canal navegable, se halla el Castillo aragonés, construido en 1492. En la plaza del castillo se alza el Palazzo di Città, sede del municipio del Borgo Antico, y el área arqueológica que alberga las columnas dóricas del antiguo templo de Poseidón, el único resto antiguo ajeno al desarrollo de la ciudad. La parte nueva es accesible a través del puente giratorio, que fue inaugurado en 1887, y proporciona el acceso de los barcos al canal navegable. A sólo dos manzanas está situado el MArTA, o Museo Arqueológico Nacional de Tarento, con una amplia colección de la época griega y romana.

La costa del golfo de Tarento, un arco de 140 kilómetros, es un abanico de naturalezas diferentes y bonitas: zonas ásperas y salvajes, rocas precipitándose hacia el mar, larguísimas playas de arena muy fina que se funden con el azul intenso del mar y el verde de la vegetación mediterránea, con tramos completamente aislados y otros reanimados por agraciadas poblaciones marinas. Valles amplios y zonas rocosas componen el paisaje tierra adentro, interrumpido por aldeas antiguas y por grutas naturales con los signos de pretéritos asentamientos rupestres. Muchas fincas han sido reestructuradas y alojan importantes empresas agrícolas y vinícolas.

Apulia nos brinda numerosas grutas descubiertas recientemente

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Matera es una ciudad realmente impresionante, construida en las rocas de la ladera.

Lecce. La capital del barroco es una ciudad sorprendente, donde los festones y las columnas salomónicas de los edificios restaurados recientemente para ser transformados en hoteles o Bed & Breakfast de lujo conviven con las fachadas que exhiben el paso de los años, con ángeles adheridos y las volutas corroídas por el tiempo y que otorgan un carácter único a esta “Florencia del sur”. El centro histórico se encuentra entre sus imponentes murallas, y son muchos los que caminan sin rumbo por las calles de la ciudad salentina disfrutando de sus olores, y siempre con la vista alzada, asombrados por las impresionantes figuras barrocas.

La Porta Rudiae era uno de los ingresos de la ciudad y continúa siendo espectacular, con dos columnas salomónicas realmente majestuosas. Su interior no se queda atrás, con un púlpito construido con piedra leccese. Otro enclave fundamental es Via Libertini, una calle llena de edificios e iglesias barrocas, desde el conservatorio a la iglesia de Santa Anna. La Piazza del Duomo es imponente y armoniosa, con una puerta monumental, y rodeada por hermosos edificios barrocos. De espaldas al Duomo, la Via Palmieri brinda varias delicias del siglo XVIII, tiendas de arte y artesanías. En Via Umberto se alza la Basílica de Santa Croce, obra maestra del barroco leccese. Mientras que la Piazza Sant’Oronzo es el centro de la ciudad, con restos romanos y edificios nobiliarios, que en su tiempo fueron tiendas y cafés de lujo para los aristócratas de principios del siglo XX, donde podían pedir los tradicionales dulces de almendras. Buena parte de la plaza está ocupada por el Anfiteatro Romano, descubierto a principios del siglo XX.

El Castel del Monte se mantiene en pie

Los castillos medievales son otro de los tesoros de la región. El más famoso es Castel del Monte, que se mantiene en pie.

Brindisi. Distinguida como la Puerta de Oriente desde la antigüedad. El litoral es bajo y arenoso a lo largo de toda la costa, gracias al clima suave que favorece la prolongación de las vacaciones hasta los meses otoñales. Preciosas localidades turísticas, junto con una de las principales áreas naturales de la región y un importante centro termal, componen la oferta turística de su franja costera, en la que no faltan importantes huellas de épocas lejanas.

Tarantela. Marca el ritmo de los festivales populares. Se trata de una música que tiene su origen en la ola de pánico surgida entre el siglo XV y XVI cerca de Tarento, donde según la leyenda, una mujer fue picada por una tarántula y para eliminar el veneno de su cuerpo debía sudar. Movidos por la histeria o superstición, los habitantes de la zona comenzaron a bailar frenéticamente en pares, en círculo, al ritmo rápido de la mandolina.

Sabores. Apulia es, ante todo, el enorme huerto de Italia. Su situación meridional, su clima cálido y su sol omnipresente provocan que mientras en el norte aún arrecien los fríos de fin de invierno, en esta región ya sea época de cosechas. El calor intenso obliga a cubrir los viñedos con telones para retrasar la maduración de la uva, pero permite exportar tomates y cítricos al resto de Europa septentrional durante todo el año. En cada centímetro cuadrado de su tierra crecen olivares centenarios de troncos gruesos y retorcidos, que ofrecen aceitunas grandes como ciruelas y un aceite denso y perfumado, de color verde intenso, célebre en todo el mundo.

Vinedo olivares y productos de mar

Viñedos, olivares y productos del mar. La región de Apulia nos brinda numerosas y exquisitas propuestas culinarias.

Por otro lado, la cocina de Apulia sabe cómo satisfacer a todo tipo de paladares. Son tres sus puntos fuertes: trigo duro, verduras y aceite, que junto con la carne y el pescado dan color a sus platos originales, capaces de mantener sabores inconfundibles. La mesa se va llenando de mil variedades de antipastos basados en verduras que son el sueño del vegetariano: tomates secos en aceite, ajíes de todos los colores, puré de habas, achicoria saltada, ensalada de rúcula, garbanzos con alcaparras y olivas, seguidas por la pasta local –orecchiette, generalmente acompañada de zuchini o brócoli– y algún pescado, para cerrar la comida con cremas delicadas o increíbles cerezas frescas. Esa profusión de platos habla de remotas influencias griegas en la gastronomía –y hasta árabes– que los mismos apulieses reconocen con el orgullo de quien se sabe hijo de una tierra tan antigua como la historia del mundo.


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