LA RUTA DE OKAVANGO: VIDA DE SAFARIS

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Safaris asombrosos, safaris ideales, safaris distintos. La ruta del Okavango nunca deja indiferente a nadie: es uno de esos destinos en los que la excepcional belleza de sus paisajes y la fuerza de los elementos hacen de este rumbo un viaje increíble. Además, la posibilidad de realizar un gran número de actividades como vuelos escénicos, saltos en paracaídas, puentismo, rafting, montar en elefante y más aventuras, harán de esta travesía una auténtica experiencia.

Texto: Jorge Saldaña / Fotos: Hans Benjamin / Joseph Kaapama / Sanet Van Der Merwe / Tiaan Willemse / Sarah Kobald / Stephan Uchi / Oliver Van Dyk

La ruta del Okavango es un destino en el que el particular encanto de los paisajes y la conjunción de varios elementos hacen que resulte un viaje soberbio, con una abundante fauna y culturas con profundas y firmes raíces. Destellantes lagos de sal, extensas planicies tapizadas por arbustos, escasa presencia humana, la vida salvaje, las tribus precursoras de la sostenibilidad y de la ecología y, en contraste con tanta aridez y desierto, las Cataratas Victoria y el río perdido: el delta del Okavango, que inunda planicies y pozas antes de desaparecer por las arenas del Kalahari. Tres países –Namibia, Botusana y Zimbabue– y mil encantos.

Windhoek. Paisaje marcado por la erosión de sus ríos secos, que han dejado el horizonte de meseta salpicado de infinidad de colinas. La zona recoge como ninguna otra la mezcla de las etnias tradicionales con la influencia de las colonias de alemanes e ingleses, en un mosaico lleno de colorido. Su nombre significa “el rincón del viento”. Centro administrativo de Namibia, es una ciudad bulliciosa durante el día, llena de mercados y gente de mil procedencias. Está rodeada por el macizo de Auas al sur y el macizo de Eros al este, que parecen proteger esta urbe ordenada, que mantiene su espíritu alemán a pesar de que pasó a depender de Sudáfrica en 1915.

Namibia

Inconmensurable. La ruta se inicia en la capital de Namibia, Windhoek, para luego descubrir el increíble desierto del Namib.

Desierto del Namib. El extenso y estrecho, entre 50 y 140 kilómetros, desierto costero se extiende por toda la línea litoral, intercalándose con franjas de dunas, lechos de ríos secos y cañones muy erosionados. La formación del desierto del Namib es algo peculiar. El río Orange, frontera natural con Sudáfrica, transporta la arena del desierto del Kalahari al mar. La corriente marina distribuye esta arena a lo largo de la costa donde los vientos dominantes hacia el interior transportan el sedimento que se deposita y acumula formando estas espectaculares dunas.

Himba. Kaokoland, una inmensa y casi despoblada región en el extremo septentrional de Namibia, es la morada de una de las tribus más interesantes y mejor conservadas del continente africano: la de los himba, de tradición familiar y ganadera. En la cultura himba la imagen y el aspecto físico son, luego del ganado, lo más importante en sus vidas. El adorno más valioso es el Ohumba, una concha de mar que consiguen por intercambio con las vecinas tribus de Damaraland. Su peinado no sólo tiene una función estética, realzando las líneas alargadas de la cabeza, sino que además sirve para expresar la posición social. Pero lo que realmente hace diferente a las himbas del resto de las tribus del sur de Africa es el color rojizo de su piel. El jefe de cada tribu es asimismo su líder espiritual. Se permite la poligamia; sin embargo, el máximo de tiempo que un hombre puede pasar con la misma esposa sin atender a otra es dos noches. El asesinato de una mujer conlleva un pago mayor al del asesinato de un hombre.

Parque Nacional Etosha. Este parque en Namibia es uno de los más interesantes de toda Africa. Se extiende en más de 22 mil km² en los que es fácil ver a los animales deambular en libertad debido a su paisaje de llanuras inmensas salpicadas de acacias y bosques de mopane. Ocupando gran parte de su territorio está Pan, que con sus 5 mil km² es una enorme depresión de arcilla blanca que suele estar seca durante largos períodos, aunque se llena cuando las lluvias son abundantes. Sus aguas salinas producen el crecimiento de un alga que atrae a numerosas colonias de flamencos. Pueden verse más de 100 especies de mamíferos, 340 clases de aves y 16 de reptiles, sobre todo en la época seca, cuando se concentran alrededor de las lagunas para buscar agua. Sobresale la numerosa población de leones, los guepardos, los elefantes y los rinocerontes negros. Tiene tres zonas de alojamiento: Okaukuejo en el oeste, Halali en el centro y Namutoni en el este. Todos ellos ofrecen acomodaciones básicas pero limpias pues pertenecen al gobierno.

Walvis Bay. Zona de humedales en Namibia. Se extiende en 45 mil hectáreas y en ella se encuentra una salina que alberga hasta 60 mil aves. Hay una ruta a pie de unos tres kilómetros y un recorrido para hacer en todoterreno que va desde Lovers Hill hasta Sandwich Boundary. Asimismo, en los alrededores se puede disfrutar de actividades tan sorprendentes como mini cruceros para contemplar a los delfines y las colonias de focas. Es ideal recorrer las dunas en motos de 4 ruedas o sobrevolar las dunas para descubrir los barcos encallados en la costa con una avioneta.

Delta del Okavango. Nace en Angola en una zona bastante lluviosa. Después de un recorrido de unos mil kilómetros desemboca en Botsuana. Lo incomparable de otras desembocaduras es que el río termina en una zona desértica (desierto de Kalahari), en vez de finalizar en el mar. El delta cubre una superficie de 15 mil km² y 22 mil km² en su máximo crecimiento. Tiene una gran variedad en fauna, en especial la única población de leones nadadores; éstos se ven forzados a entrar en el agua, que durante las crecidas llega a cubrir el 70% de su territorio, para cazar antílopes e impalas.

La Costa de los Esqueletos. Se localiza en Namibia, donde la llegada de la corriente fría de Bengala produce densas nieblas oceánicas la mayor parte del año. La característica básica de esta costa reside en el hecho de que el desierto del Namib llega hasta el océano Atlántico Sur. Los vientos soplan desde el interior del continente hacia el mar, con lo que cae muy poca lluvia, y el clima es completamente inhóspito. Por otro lado, hay un constante y fuerte oleaje en las playas. La costa ha sido objeto de numerosos documentales sobre vida salvaje, en particular sobre la adaptación a la aridez extrema. Muchas de las plantas e insectos del sistema de dunas de arena dependen de la humedad de las espesas nieblas marítimas que engolfan la costa, y de los detritos comestibles traídos desde el interior por el viento.

Botswana

Un periplo destinado a aquellos viajeros que buscan contrastes, disfrutando de grandes paisajes, vida étnica, fauna y naturaleza.

Parque Nacional de Chobe. Chobe, en Botsuana, es conocido por ser uno de los mejores lugares de safari para avistar animales. Aparte de los elefantes e hipopótamos, se pueden ver manadas de búfalos y cebras desplazándose por su hábitat natural, especies únicas como el antílope puku o la gran diversidad de aves como el búho pescador, una especie muy valorada entre los observadores de aves. Hay que saber que donde haya búfalos, es probable toparse no muy lejos con leones. Entonces es una buena oportunidad de conocerlos holgazaneando y bostezando en la sombra, despertándose al anochecer cuando las temperaturas son menos calurosas. Otras fieras que se mueven de noche son las hienas y los leopardos que aprovechan la oscuridad para ir de caza; en cambio, los guepardos suelen desplazarse e ir de caza de día. El águila pescadora es muy común en esta zona y goza de unos inconfundibles chillidos que pueden llegar a ser tan salvajes como el rugido de un león.

Cataratas Victoria. Fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1989. Son un impresionante salto de agua en el río Zambece y están ubicadas en la frontera entre Zambia y Zimbabue. En lengua kokolo las cataratas se llaman Mosi-oa-Tunya (el humo que ruge o el humo que truena). Miden 1,7 kilómetros de ancho y 108 metros de altura, y tienen un caudal de medio millón de litros de agua por segundo. En la época de lluvia (de marzo a mayo) el caudal puede ser 10 veces superior, llegando a los 5 millones de litros por segundo; mientras que en la estación seca puede disminuir hasta un 4% de esta cantidad máxima. Lo extraordinario de las Cataratas Victoria es el estrecho y raro acantilado o abismo en el que cae el agua, formado por años y años de erosión. Es obligación ser parte de los bañistas de la Piscina del Diablo y asomarse al borde de ese abismo de más de cien metros de profundidad. Sólo se encuentra habilitada al público entre los meses de septiembre a diciembre, cuando el caudal del agua disminuye lo suficiente para evitar riesgos innecesarios.


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