IGGY POP: LOS CINCO MUSICOS QUE CAMBIARON MI VIDA

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El agua y el aceite. La sal y el azúcar. El yin y el yang. Eso es, eso define a Iggy Pop (Míchigan, 1947), el mandamás al frente de los ruidosos e irrompibles The Stooges, el solista que puede versionar clásicos de la chanson française. Mientras muchos hombres a su edad bajan los decibeles y se retiran al sosiego de una vida familiar, el autor de The Passenger continúa dando batalla arriba y abajo de los escenarios.
Como otro inoxidable artista del mundo del rock, el canadiense Neil Young –que combina discos de folk pastoral con álbumes esculpidos en rock’n’roll–, el saltarín Iggy también gusta de ir de un lado a otro de la paleta sonora. Esta vez regresa con sus Stooges –su primera etapa fue de 1967 a 1975–, influencia vital para lo que fue el inicio del punk rock, el de los Ramones y los Sex Pistols. Luego de grabar The Weirdness (2007) y entregar una serie de conciertos incendiarios, se produjo la muerte de Ron Asheton. De modo que movieron algunas fichas, convocaron al guitarrista James Williamson, quien grabó en el mítico Raw Power (1973). Con ese personal acaban de registrar las canciones de Ready To Die, el disco que llegó a las tiendas este último 30 de abril.
Un trabajo producido por el propio Williamson –entre Miami y los Fantasy Studios de San Francisco– que nos brinda una nueva dosis de poder crudo y sin estribillos. El siempre hirsuto Iggy señaló: “Mi motivación en hacer cualquier disco con el grupo en este punto no es más personal. Es sólo una jodida cosa irracional que una jodida banda hace cuando se hace vieja: hacen jodidos discos. Ellos no sólo van y holgazanean en el escenario para hacer un fajo de jodido dinero”.
Este 2013 también nos entregará un testimonio cinematográfico que dará que hablar. Lust for Life es el título de la película que contará la amistad entre David Bowie e Iggy en los años 70 cuando ambos vivían en el Berlín occidental, una época en la que la música experimental despegaba definitivamente. En cuanto a la larga vida de Iggy Pop and The Stooges, estos animales de escenario harán de las suyas a partir de junio, rodando por el mundo entero. La cita con el público estadounidense será el sábado 8 de junio en el festival Ink-N-Iron, en Long Beach, California.
Aquí los cinco músicos que le cambiaron la vida.

Chuck Berry
Adoraba a Chuck Berry porque sus letras eran muy agudas. Tenían imágenes con detalles perfectos como “she is again standing over by the record machine, she’s looking like a model on the cover of a magazine”. Esa facilidad por ser tan específico le aportaba mucho a las situaciones sobre las que él cantaba.

James Brown
James Brown nunca fue sólo una voz. Era todo el paquete. Pero el impacto de esa voz me dio esperanza, porque se presentaba simple y no andaba con vueltas. Y estaba ese grito. Era como una voz interior. Sonaba como la declaración de derechos de un hombre primitivo: “Estoy vivo y puedo hacer cosas”.

Bo Diddley
La música de Bo Diddley es monumental. Es profundamente conmovedora. Tiene la fuerza sugerente y sexual de Africa. La gente escucha sus grabaciones y piensa: “Ah, si uno hace bom-bobom, bom-bobom, logra el ritmo de Diddley”. Pero no es tan fácil. Tocaba cosas sencillísimas pero con una autoridad increíble.

Bob Dylan
Bob Dylan siempre ha sido importante para mí por dos razones: la atmósfera particular de sus discos y la manera en la que interpretaba eso que él veía. Años más tarde, en sus memorias Chronicles, él se refirió a esto último: la dificultad de ser un observador cuando uno es observado por los otros.

Jim Morrison
Vi a Jim Morrison y los Doors por primera vez en 1967. Morrison era el frontman que todos queríamos ser. Era creativo y desafiante, sabías que no se iba a limitar a cantar sus canciones, sino que en sus shows iba a pasar algo, y nunca sabías el qué, y esa sensación era maravillosa.


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