LOS SECRETOS DE AMSTERDAM

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La capital holandesa respira de los contrastes. De su intensa vida nocturna y su apasionante oferta cultural, del protagonismo de la realeza y una de las sociedades más abiertas del mundo. Aquí, todo lo imprescindible para recorrer y disfrutar una ciudad enérgica y cosmopolita, desde sus puntos más tradicionales a los rincones que irradian erotismo y controversia.

Texto: Camilo Abrantes / Fotos: Embajada Real de los Países Bajos / AFP

Centro de Amsterdam

Las fachadas del centro homenajean al barroco holandés del siglo XVII.

Curioso detalle. Al pisar Amsterdam, lo más difícil de encontrar no es un cuarto de hotel o la dirección de un museo. Recorriendo sus calles pueden reconocerse sudafricanos, ingleses, rusos, árabes, latinos o franceses, pero para dar con un holandés hay que forzar un poco la vista. La ciudad no supera los 750 mil habitantes y contabiliza más de 170 nacionalidades conviviendo en un manojo de cuadras, lo que hace de Amsterdam un auténtico sitio cosmopolita con las puertas abiertas a la diversidad y todo tipo de expresiones culturales. Atravesada por 165 canales y 1.281 puentes, la ciudad puede recorrerse en auto, tranvía, o –lo aconsejable– alquilando una de las 600 mil bicicletas que descansan contra faroles y barandillas. Y si de lejos ya se disfruta del cruce arquitectónico entre las fachadas del barroco holandés del siglo XVII y las construcciones más modernas, basta conocer algunas mínimas referencias para entrar en la intimidad de Amsterdam.

Sí o sí

• Cerca de la Estación Central de Amsterdam, en el encuentro de las calles Brouwers y Prinsengracht, puede avanzarse hacia el puente Lekkersluis y encontrar la primera gran vista panorámica de la ciudad. Un puente levadizo de hierro, un antiguo cañón y embarcaciones son los ingredientes de un paisaje típico del barrio Jordaan, con el Café Papeneiland, el más antiguo de Amsterdam. Unas pocas cuadras más adelante, sobre la Prinsengracht, puede visitarse la Anne Frank Huis, la casa de la joven que describió como nadie las aberraciones nazis, donde se pueden recorrer las habitaciones, ver El diario de Ana Frank original y un completo centro documental sobre el Holocausto.

• La historia de la humanidad continúa unos pasos más adelante, camino arriba por la calle Westerkerk, donde puede conocerse la tumba de Rembrandt y la casa donde vivió René Descartes. Antes, vale la pena detenerse frente a la Parroquia de la Iglesia Reformada de los Países Bajos, abierta hacia 1631. Usualmente utilizada para interpretar conciertos de cámara, completan el espectáculo visual sus imponentes arcos y columnas, la torre de 85 metros de altura y su campana de 7.500 kilos.

• El recreo puede hacerse en De Drie Fleschjes, una antigua taberna a mitad de cuadra en la Gravenstraat. Su espacio reducido no opaca su impresionante colección de licores y ginebras para degustar. Cerca de allí, donde termina la Nieuwendijk, se puede apreciar la Plaza del Dam, o Plaza Mayor de Amsterdam. Está rodeada por las fachadas del Palacio Real, el Monumento Nacional del Dam y el Museo de Cera.

• Al tomar la calle Koningsplein, cerca del canal Singel, nos topamos con el Bloemenmarkt, más conocido como Mercado de Flores, el lugar en el que los tradicionales tulipanes se extienden hasta donde alcanza la vista. Originalmente hasta allí acudían botes cargados de flores, lo que se convertía en una auténtica fiesta de colores.

Cuarenta museos

Puentes de Amsterdam

Amsterdam está atravesada por puentes y unos 165 canales.

Uno de los mayores orgullos de Amsterdam son sus 40 museos.

• Sobre la calle Paulus Potterstraat pueden divisarse, inconfundibles, dos cuerpos de edificios. Se trata del Museo Vincent Van Gogh, uno de los más importantes de la ciudad, que alberga 206 pinturas del artista, además de 500 dibujos y 700 cartas, entre los que se destaca el famosísimo cuadro Los girasoles. El edificio incluye las realizaciones de otros pintores y escultores del siglo XIX, contemporáneos a Van Gogh, como Paul Gauguin y Henri de Toulouse-Lautrec.

• Otro de los museos más importantes está dedicado al otro hijo prodigio de Holanda: Rembrandt. Con motivo del aniversario número 400 de su nacimiento, en La Casa de Rembrandt, el año pasado se sucedieron distintas celebraciones y conmemoraciones del artista. En el lugar donde vivió entre 1639 y 1658, hoy pueden verse 250 grabados originales. Allí creó su obra más prolífica, pero como además de artista era un obseso coleccionista, debió abandonar el estudio tras adquisiciones poco rentables y terminó en bancarrota luego de que uno de sus clientes se manifestara insatisfecho con la Ronda de Noche, uno de sus cuadros más famosos.

• El Rijksmuseum es otro de los ilustres museos de Amsterdam. Sus más de 5.000 pinturas, 30.000 piezas de arte aplicado y 17.000 objetos históricos exigen reservar un día completo para disfrutar de ese festín cultural.

Burbujas verdes

Netherlands, Amsterdam, Van Hallen hotel

En el Van Hallen Hotel se puede visitar una de las típicas tabernas holandesas.

• Entre los sitios más extravagantes de la ciudad, al tope de la lista podría ubicarse el primer bar gay de la historia. El lugar data de 1927, un siglo después de que la homosexualidad se despenalizara en Amsterdam a principios del siglo XIX. Por ello, la holandesa es también la capital gay de Europa. El bar incluye un sector de exhibiciones, con los detalles de su historia.

• Amsterdam es también conocida como una “ciudad de diamantes”. Desde que se introdujo al comercio de esas piedras preciosas en el siglo XVI, ha sido hogar de las piezas más bellas y costosas, como el famoso Cullinan, el más grande que se ha encontrado jamás, y el Koh-INoor, que fue pulido para las joyas de la Corona Británica en 1852. Después de la Segunda Guerra Mundial casi no quedó nada, con la desaparición de más de 2.000 talladores de diamantes judíos en los campos de concentración de Alemania y Polonia. Pero el comercio resurgió en las últimas décadas, con las nuevas generaciones de pulidores, y hoy los diamantes holandeses cautivan a los turistas en las demostraciones de tallado en sitios como el Amsterdam Diamond Center, Van Moppes Diamonds, Gassan Diamonds y Coster Diamonds.

• Otro de los paseos obligados tiene domicilio en Heineken, la que alguna vez fue la fábrica de cerveza más importante de Amsterdam. El edificio tiene 135 años e invita a recorrer los antiguos equipos utilizados en la elaboración de la malta, así como las últimas tecnologías de embotellamiento y destilación. Pero la experiencia no termina allí. Sobre una cinta transportadora se emula la experiencia de ser una botella de cerveza, pasando por cada etapa del proceso, desde que está vacía hasta que se encuentra lista para beber. Al pasar por los viejos silos donde se guardaba el trigo, es recomendable detenerse en el grosor de las paredes y apreciar el trabajo involucrado en la edificación de la fábrica.

En voz baja

Estatua de Anna Frank

Pueden visitarse la casa y estatua de Anna Frank, uno de los personajes ilustres de Holanda junto a Van Gogh y Rembrandt.

• Llega un momento en que Amsterdam, adentrándose por un boulevard hacia el centro de la ciudad, comienza a poblarse de estatuas eróticas y sex shops. Señal de que se ha cruzado la frontera hacia la Zona Roja. Allí las autoridades holandesas permiten ejercer la prostitución en forma legal y se ha convertido en toda una atracción turística merodear frente a las vidrieras, coloreadas por luces de neón y habitadas por mujeres tan pacientes como profesionales. La seguridad del paseo está garantizada por policías y agentes privados, y el ambiente dista de ser hostil.

• Pero la Zona Roja es tan sólo una de las alternativas nocturnas. La ciudad posee decenas de bares y pubs originales del siglo XVII donde se saborean cervezas y ginebras tradicionales. También pueden visitarse los famosos coffe shops, que en sus menús incluyen bebidas y repostería con marihuana o hachís como sus ingredientes. El consumo de hasta cinco gramos de esas sustancias está permitido, en tanto que el uso de las llamadas “drogas duras” está fuertemente penado por el gobierno de la ciudad.


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