MADAGASCAR: NO ES UNA ISLA MAS

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Es la cuarta isla más grande que existe en el mundo, situada en el océano Indico y sobre la costa del sudeste de Africa. Si algo caracteriza a Madagascar es la gran diversidad de su geografía: una meseta central muy extensa, bellos bosques tropicales, las altas y vistosas cadenas montañosas; todo esto se complementa con una innumerable fauna exótica. La antigua colonia francesa es un destino muy poco típico, pero con lugares que sorprenderán al viajero.

Texto: Romina Serra / Fotos: Jacques Rakotoson / Jean-Luc Rakotozafy / Joseph François Ratsiraka / Olivier Ratovonirina / Pierre Schulze / Vincent Mosa / Geraldine Randriambololona

Baobab

Madagascar posee una rica fauna y una gran cantidad de especies únicas que sólo se encuentran en esta maravillosa isla.

Para los viajeros que buscan un destino diferente en donde vacacionar, en el cual poder apreciar más de las maravillas de la naturaleza y contemplar espacios puros y completamente vírgenes, Madagascar es el lugar indicado. Se trata de una opción para tener en cuenta si su deseo es descansar y renovar energías, además es un sitio altamente recomendado para quienes viajan con familia y más aún con niños pequeños, puesto que estos últimos quedarán fascinados al pasear por un territorio que representa una película animada de su interés y, asimismo, podrán descubrir cientos de especies nuevas y diversas de animales, una fauna exótica y autóctona, parques nacionales y reservas naturales; y un paisaje repleto de arrecifes de corales, cráteres volcánicos y muchos pueblos con sus tradiciones.
Ubicada en el océano Indico, al oeste de Africa y al este de la India, Madagascar es la isla más grande del continente africano y, en proporción, una de las menos pobladas. Además, es un país que antaño estuvo conquistado por los franceses, de los que mantienen numerosas costumbres y, aunque su idioma es el malgache, todos en la isla hablan igualmente francés. En la actualidad se reconocen 18 etnias distintas en la isla. Para entrar a Madagascar no es obligatoria ni necesaria ninguna vacuna. Las grandes epidemias de Africa han sido erradicadas.

Antsiranana. Una de las ciudades más bonitas y quizás el mejor punto de partida para el resto de las bellezas malgaches. Situada al norte, una de sus mayores curiosidades es que hasta hace no muchos años su nombre era otro: Diego Suárez. Para la población malgache se trata de una de las ciudades más representativas del colonialismo francés. Por otro lado, el territorio que ocupa, su puerto y sus fondeaderos –un gran atractivo para los amantes de la naturaleza–, fueron posiciones muy codiciadas a fines del siglo XIX; tiempos en que Inglaterra y Francia luchaban por el poder de la isla, algo que recayó en los segundos. Todo no terminó aquí: en esta ciudad, los ingleses invadieron Madagascar durante la Segunda Guerra Mundial.

Antananarivo. Es la capital y también se la conoce como Tana. Antiguamente, el agua con la que contaban sus habitantes la obtenían mayormente de manantiales que se encontraban al pie de la colina, aunque los turistas que lleguen ahora podrán consumir agua que proviene desde el caudal del río Ikopa, el cual bordea la capital hacia el sur y el oeste. Antananarivo es una ciudad muy histórica y de los vestigios de ésta conserva dos fuertes que fueron construidos en las colinas al este y sudoeste, respectivamente. Incluida una anglicana y una catedral católica romana, existen alrededor de 50 iglesias en la urbe y sus suburbios, así como una mezquita musulmana. Además, alberga la Universidad de Madagascar y el Colegio Rural de Ambatobe. No pierda la oportunidad de pasear por sus calles empinadas y escalinatas. O visitar el Analakely con sus mercados callejeros, antiguos edificios coloniales y callejuelas que desembocan en las ruinas del Rova, el palacio de la reina, que el lugar más alto de Tana, desde el cual hay vistas de toda la ciudad.

Nosy Be. Los perfumes del Indico. La isla de los perfumes. Isla mayor. La bienaventurada. La perla del Indico… Todos estos y más nombres se le han dado a la mayor de las islas malgaches. Asentada al norte, once lagos volcánicos y reservas gigantescas de agua, más una densa vegetación y bosques, hacen de Nosy Be un imán para los turistas. Aún así, el lugar no ha perdido ni un ápice de sus encantos. La isla posee varias playas imprescindibles y la interesante reserva natural de Lokobe. Además, Nosy Be es una isla muy poblada, con lo cual el visitante encontrará ciudades como Hell-Ville, en la que sobresalen los coloridos mercados y su puerto. Entre las excursiones posibles, se puede navegar hasta alguna de las pequeñas islas vecinas o bien ascender a la cima del monte Passot, visitar los lagos sagrados o las destilerías del famoso ylang ylang local. Nosy Be es también un paraíso para los deportes acuáticos.

Scuba Diving, Great Barrier Reef : Cairns, Australia

El buceo, ir de compras, observación de aves y relajarse en un entorno natural: algunas pistas para conocer Madagascar.

Los zafimaniry. Aislados de todo y de todos, los zafimaniry siguen siendo garantes de las últimas tradiciones ancestrales traídas hace dos milenios de la lejana Indonesia por los primeros habitantes de Madagascar. Su modo de vida y su perseverancia, han sido reconocidos por la Unesco que los ha declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. A 50 kilómetros al sureste de la ciudad Betsileo de Ambositra, empieza el país zafimaniry, constituido por 52 poblados repartidos entre valles, montañas y selva. Hay que llegar a Betsileo de Ivato Centre, desde donde la pista de tierra lo llevará hasta la aldea de Amblandingana, a las puertas del país zafimaniry y punto de partida y llegada de la mayoría de quienes recorren a pie estos pueblos y montañas, refugio de los últimos animistas. Los zafimaniry no son ganaderos, tampoco agricultores, las condiciones en las que viven y la orografía caprichosa de su región aislada los ha convertido en ebanistas. Los zafimaniry se rigen por criterios naturales, su animismo se cimenta en el respeto por las fuerzas de la naturaleza y la devoción a los ancestros, verdaderas divinidades del universo espiritual zafimaniry.

Baobabs. En todo el mundo existen siete especies de baobabs (andasonia). Seis de ellas se encuentran en Madagascar. Para verlas hay que dirigirse a Morondava, al oeste de la isla, una tierra intensa y sufriente. Allí se pueden observar los baobabs amorosos, el baobab sagrado y sobre todo la célebre Avenida de los Baobabs, dieciocho kilómetros antes de llegar a Morondava, y donde el crepúsculo adquiere formas de sueños infantiles.

Parques nacionales. Más del 70% del país se considera parque natural, extensiones de selva virgen, reservas privadas y parques nacionales. Es por eso que Madagascar es el olimpo para los amantes del ecoturismo y la naturaleza. Por citar algunos de los más importantes parques nacionales, el de Isalo se halla ubicado en el sur, junto a la pequeña ciudad de Ranohira. Ocupa una extensión de 81.540 hectáreas. Creado en 1962, es el segundo más antiguo de la isla, y sin duda el más visitado porque depara un paisaje recubierto de cañones, gargantas, grutas, picos, barrancos y desfiladeros. En el de Montaña de Ambre pueden verse hasta siete especies de lémures y es un lugar ideal para la práctica del senderismo. Además, se encuentran 170 especies de palmas, bambúes, orquídeas y plantas medicinales. Otra joya natural es el parque nacional de los Tsingys de Bemaraha. Emplazado en el centro-oeste de la isla, los Tsingys son enormes llanuras de roca caliza, donde el fenómeno de la carstificación produce oquedades, simas, grietas y aristas.

Artesanías. Madagascar es un país con una artesanía viva y espectacular. La mejor marquetería se halla en la ciudad de Ambositra y en los poblados zafimaniry; también en la costa oeste. Asimismo, en el mercado de la Digue en Antananarivo están todas las variedades de artesanía del país: en madera, en rafia, en bambú, en cuerno de cebú, en piel de cocodrilo, conchas, amonitas, batiks llamados lamba, piedras semipreciosas e instrumentos musicales, entre otras.

Gastronomía. La cocina malgache es una de los aspectos de la cultura que más cautiva a los visitantes. Uno de los platos más típicos es la lasary voatabia, una deliciosa ensalada de puerros y tomate. Otro preferido es vary amin’anana, una sabrosa combinación de arroz, vegetales y carne de cuello de buey. También sobresalen el pato guisado con jengibre, la varenga –un alimento en base a carne–, y el laposy, cuyo aspecto es similar al de una sopa de vegetales. Si se pretende un momento dulce, es aconsejable probar el salady voankaso, suerte de ensalada de frutas. No hay que olvidar que Madagascar es una nación productora de cacao de alta calidad, disponiendo de dos importantes fábricas de chocolate.


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