MAITENA: SER MUJER ES UNA PESADILLA

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El mundo de las mujeres puede ser tormentoso, pero también muy divertido bajo la atenta pluma de Maitena. Una de las pocas humoristas latinoamericanas con proyección internacional, la dibujante argentina ha publicado sus comics en decenas de países de América, Europa y Asia con una convicción a cuestas: no todas las mujeres son iguales, pero a todas les pasan las mismas cosas. Y qué mejor que la risa para conjurar el alivio frente a las culpas, los celos, la balanza, los hombres o la celulitis. En esta charla con ALMA MAGAZINE, distendida, ácida, Maitena sazona con humor los dramas femeninos.

Texto: Fernando Amdan / Fotos: Archivo ALMA MAGAZINE

Ni el más azul de los príncipes –está comprobado– ha logrado descifrar el mundo de las mujeres. Tal vez ni ellas mismas lo hayan logrado, y probablemente allí radique un primer intento de explicación de por qué no abundan mujeres humoristas en América latina. Maitena, a secas, como se la conoce en gran parte del mundo, viene a derribar ése y otros mitos. La dibujante argentina no sólo se animó al humor hace ya muchos años, sino que también lo ha hecho sobre el cotidiano universo femenino. Y para ello tiene una teoría: no todas las mujeres son iguales, pero a todas les pasan las mismas cosas. “Una de las cosas que más me divierten de las conversaciones entre mujeres es que puedan estar hablando de un divorcio contencioso, o de un cáncer de mama, y decir ‘qué lindos esos zapatos’ en el mismo segundo, y después volver al cáncer de mama”, comenta risueña Maitena Burundarena, su nombre completo, luego de recibir en su casa de Buenos Aires a ALMA MAGAZINE. Es, ante todo, una gran observadora, y ha logrado captar con mucho humor la esencia de lo femenino en sus comics. “Es muy espontánea y directa. Maitena no aspira a convertirse en el espejo de la realidad”, escribió Quino, el célebre dibujante creador de Mafalda, al prologar el primer libro de la humorista. “Al contrario: lo que hace es agarrar la realidad, con espejo y todo, y arrojárnosla a la cabeza”.

ALMA MAGAZINE: ¿Qué significa empezar a publicar en otros países, fuera de la Argentina?

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Escritora Maitena.

MAITENA: Mi postura es medio curiosa: no me importa (risas). Me encanta, me gusta, lo disfruto, pero no lo busqué y no me interesa sostenerlo. Siempre dije que dentro del mundo occidental no me llama la atención que se identifiquen con mis comics, porque yo creo que las mujeres, tanto una holandesa como una argentina, son bastante parecidas. A lo mejor no viven igual, pero les pasan las mismas cosas, eso es seguro.

AM: ¿Acaso las mujeres latinas son iguales a las europeas y las estadounidenses?

M.: Percibo algunas diferencias. En Argentina tenemos un manejo de la ironía mucho más marcado que en otros países y también hay algo del alma latina en eso de hablar en voz alta sobre lo que en general se habla en voz baja, que no es tan común en otros lugares, sobre todo en algunos países europeos. También tenemos un acercamiento bastante popular al psicoanálisis, que no se da en otras partes del mundo, y que hace que hagamos humor con un alto grado de autocrítica.

AM: Detrás de cada dibujo parecen esconderse, a su vez, pequeñas teorías según las cuales cada perfil de mujer, ante determinadas situaciones, funciona de una determinada manera…

Maitena tapa Francia

Tapa de su libro publicado en Francia.

M.: El mundo de la historieta, del comic, es así. Es la cabeza de una persona contando sus ideas sobre el mundo. Por eso los dibujantes somos muy amados u odiados, porque en nuestro trabajo se revela muy claramente nuestro sistema de pensamiento. Está el que se identifica y el que te odia. Siento un fenómeno muy raro, y es que la gente me trata como si me conociera. Hay una cuestión de complicidad, un respeto y un entendimiento muy claro hacia mi esquema de pensamiento.

AM: ¿En cada país toman cosas que ya publicó, o hace cosas nuevas para cada lugar?

M.: No hago cosas nuevas para nadie. A partir de aparecer todos los domingos en El País Semanal, de Madrid, a mí me empieza a conocer el resto del mundo, que piensa que soy española. Además, en muchos de esos países se publica mi historieta con la versión española, de “tú”.

AM: Pero entonces sí hay una adaptación. Una mínima traducción, al menos…

M.: Sí. Lo más difícil es el “vos” y el “tú”, el “vos tenés” y el “tú tienes”, esa es la diferencia más grande. Después las pequeñas palabras: “braga” o “bombachita”…

AM: Y fuera de las palabras, ¿hay un filtro que deje afuera material, algo que no les pase a mujeres de otros países?

M.: No sucede eso, porque yo hablo de relaciones humanas. Hay muy pocas páginas de Mujeres alteradas que no se pudieron publicar porque son un fenómeno de actualidad. Después, los libros salen con todas sus tiras, no adapto nada. Sí reconozco que mi manera de ver a las mujeres es diferente de la de una mujer estadounidense, por ejemplo, pero para los editores no tiene relevancia.

MAITENA DE EXPORTACION

Con las compilaciones de los cinco tomos de Mujeres alteradas, distribuidos en toda América latina, llegaron los éxitos. Desde la última página de la revista femenina Para Ti, Maitena pasó a publicar en el diario La Nación, ambos títulos de Argentina. Sus personajes aparecen todos los días con el título Superadas, trabajo del que ya se publicaron dos tomos de Curvas peligrosas, sus últimos libros. Tardó poco en cruzar el Atlántico. Desde 1999 sus comics aparecen en El País Semanal de Madrid el diario Le Figaro de Francia y la versión italiana en La Stampa, de Turín, además de una decena de medios latinoamericanos. Desde hace poco, la obra de Maitena ha sido traducida al alemán, portugués, francés, griego, holandés, e incluso al coreano, para el mercado asiático. En Estados Unidos, los hispanos pueden encontrarla en la edición mexicana de la revista Marie-Claire y en algunos de sus libros publicados.

DE ESO NO SE HABLA

Maitena tapa USA

Tapa de su libro publicado en Estados Unidos.

AM: Da la sensación de que detrás de sus comics hay una suerte de comité de amigas al cual somete algunos temas…

M.: Sí, hay un par de amigas con las que después de salir una noche a comer, y de copas, siempre a la mañana siguiente, si logro acordarme de las últimas dos o tres horas de conversación, tengo un yacimiento de opiniones y de cosas dichas. Nada mejor que sentarse con amigas y hablar de esas cosas que nos gustan a las mujeres. De ocho temas juntos al mismo tiempo, y volver para atrás, y volver para adelante, y mezclar lo superficial y lo profundo. Esas cosas tremendas que tenemos las mujeres, que sólo se da en vivo y en directo.

AM: La forma de abordar los temas, ¿es desde una observación distante, o más bien desde su identificación personal con muchos de ellos?

M.: No tengo distancia con mi trabajo, y sí tengo distancia con el tema. Hablo de cualquier cosa, pero necesito atravesar el dolor. Si hablo de la separación, o de la infidelidad, y es una experiencia que acabo de vivir, en el momento en que lo estoy viviendo no puedo escribir con humor. En ese momento sufro, lloro y la paso mal, como todo el mundo. Un tiempo después, con cierta distancia, puedo escribir sobre eso. Pero cuando escribo cuento todo. Soy muy sincera, digo lo que pienso, digo lo que siento. Creo que en mi trabajo se nota eso, hay honestidad.

AM: ¿Y hay límites?

M.: Hablo de cualquier cosa pero tengo un límite que es el dolor del otro. Pero el dolor verdadero, el dolor profundo. También hablo mucho del cuerpo, y el cuerpo da dolor. Estar gorda y sentirse fea es doloroso y es triste para la persona que lo está padeciendo. No me metería con el aborto, porque no se puede hacer humor con eso. Puedo hablar de lo que opino como persona. Tampoco puedo hacer humor con los desaparecidos, ni sobre la fertilización asistida. Son cosas muy dolorosas y muy densas.

AM: ¿Cree que el día en que las mujeres puedan hablar abiertamente todo lo que se dice en voz baja, su forma de hacer humor va a tener fecha de caducidad?

Maitena tapa Holanda

Tapa de su libro publicado en Holanda.

M.: (Risas) Ojalá envejezcan cosas de mi trabajo y que en algún momento lo miren y digan: “Ah, ¿te acordás cuando no se hablaba del orgasmo? ¿Te acordás cuando había frígidas?”.

AM: La familia es un blanco recurrente en sus tiras…

M.: Me encanta hablar mal de la familia. Pero claro, eso desde la señora está visto con mucho miedo. Tengo una familia, y soy la más familiera del mundo. De hecho, me casé tantas veces… (risas) ¡Siempre aposté a la familia! Pero reconozco que la familia como núcleo primero de una persona es una cosa muy siniestra, muy llena de mandatos, prejuicios, un peso muy grande sobre cada persona. También me gusta hablar mal de las madres.

AM: ¿Su madre la lee?

M.: Sí, pero no entiende lo que digo (risas). Y cuando lo entiende se enoja, se ofende. “Ay, nena, ¿¡cómo hablás así de las madres?!”. Le digo: “Mamá, sos la madre más insufrible que conozco; siempre te estás quejando”.

AM: ¿Algún hombre la consultó, como una conocedora de lo femenino?

M.: Sí… (risas). Lo que pasa es que me lo tomo en broma. Siempre trato de explicar que estoy haciendo humor. Después hay veces en que la cosa se torna demasiado en serio, cosas que no la pueden responder ni Freud ni Lacan, ¡y me las preguntan a mí! “¿Qué quiere la mujer?”. ¡Y no sé! (risas)

TEST MINIMO

–¿Qué no soporta de los otros? –Cuando uno no soporta algo del otro es porque es un defecto de uno.

–¿Qué necesita que soporten de usted? –Que soporten todo lo no linda que soy en casa. –Los años trajeron… –(Risas) Los años trajeron buenas cosas. Hay un deterioro del envase, indudable, pero viene acompañado de mucha sabiduría y lucidez.

–¿Una fantasía aún no cumplida? –No conozco la nieve. –Ser mujer es… –Una pesadilla.

CURVAS PELIGROSAS

Maitena tapa Corea

Tapa de su libro publicado en Corea.

AM: ¿Dónde piensa que está el efecto de comicidad en su humor?

M.: Hace muchos años ya que dejé de buscar el chiste, eso que técnicamente es lo que hace reír. Si yo estoy hablando de un tema, y se me ocurre uno que es divertido, me encanta. Pero no por hacer que algo sea más gracioso arruino una buena idea. Intento aportarle comicidad por los gestos, las situaciones, por dónde están las mujeres, por cómo están hablando, lo que tienen puesto. Pero no fuerzo el humor. Hace ya muchos años que no hago humor para hacer reír.

AM: ¿Pero en algún momento sí le resultó gracioso su trabajo?

M.: Algunas cosas sí. Hace poco me senté a leer Mujeres alteradas, y hacía mucho que no lo leía. La verdad que me reí mucho. Es un trabajo muy fresco, muy divertido. Pero ya Curvas peligrosas, mis dos últimos libros, no son tan graciosos. Son mucho más reflexivos, mucho más profundos, más poéticos también. Pero no son graciosos.

AM: ¿Y se imagina abandonando el dibujo para expresarse?

M.: Perfectamente. Voy a terminar escribiendo solamente. Porque estoy cansada de dibujar. Son miles de horas…

AM: ¿Tolera más a un machista o a una feminista?

M.: Me aburren los dos soberanamente. De todas maneras, yo soy feminista, no me gusta decir lo contrario. El feminismo es el movimiento político más importante del último siglo. Si no fuera por el feminismo, estaríamos todas planchando. Pero no me interesa la mujer sobresaliendo especialmente.

AM: Por la forma de definir a las mujeres, cuesta pensar un espacio para el instinto maternal y el famoso sexto sentido femenino… ¿Cree en esas cosas?

M.: No me gusta esa visión, me parece peligrosa, que te aleja de los hombres en vez de acercarte. Creo que está bueno el encuentro, no seguir abriendo la brecha de lo que nos separa.

Humorista Maitena

Humorista Maitena.

AM: Entonces su trabajo pasa a ser un alivio en medio de la guerra de los sexos…

M.: (Risas) Mi trabajo es visto por mucha gente con mucho prejuicio. Pero después, cuando lo conocen, es super conciliador. El que leyó mis libros sabe que de lo que peor hablo es de las mujeres… Lo mío no es hablar mal de los hombres. A mí me encantaría ser hombre para tener una esposa que cocine bien, que tenga la casa preciosa, que salga a trabajar y gane mucho dinero…

AM: En el fondo es una machista… M.: Si fuera hombre sería machista, sí, pero también gay, porque me gustan los hombres… (risas).


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