MARIO VARGAS LLOSA: EL POPULISMO ES LA NEGACION DE LA DEMOCRACIA

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Supuestamente Mario Vargas Llosa asistió a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, para presentar su obra de ensayos La Tentación de lo Imposible, para participar como cuentista en la pieza teatral La Verdad de las Mentiras y para anunciar la salida, en el 2006, de su próxima novela: Las Travesuras de la Niña Mala. Pero el invitado de honor de una feria dedicada al Perú no pudo contener sus demonios, ni tampoco se lo permitieron los periodistas, y habló de política y el futuro de América Latina de cara a las elecciones en varios de nuestros países. Poco después de la fragorosa polémica que levantó, recibió a ALMA MAGAZINE.

Texto: Héctor Velarde Fotos: H.V/Feria de Guadalajara/AP/AFP

México todavía recuerda aquella frase célebre de Vargas Llosa: “La dictadura perfecta” refiriéndose al gobierno del PRI, en plena campaña electoral, que fue usada hasta el hartazgo por la oposición y que culminó con el triunfo de Vicente Fox, luego de 70 años de gobierno priista. En Guadalajara una y otra vez trataron de soltarle la lengua para que pusiera nombre y apellido al candidato populista, pero el escritor sólo se limitó a decir: “No he venido a dar lecciones a los mexicanos. Si hubiera una dictadura en México, como la había cuando el PRI estaba en el poder, no tendría ningún inconveniente en darles lecciones a los mexicanos. Les diría: ‘Combatan la dictadura, es lo peor. Ahora sólo me queda exhortarlos a no equivocarse en el 2006. No voten por el populismo. Aprendan del pasado”. Muchos entendían que se estaba refiriendo a López Obrador, ex alcalde del D. F. y candidato con posibilidades de llegar a la presidencia. Y le respondieron con dureza. Resignado, el escritor aceptó las críticas mexicanas, casi abucheos: “A mí siempre me terminan pifiando”.

PERU CONFERENCIA MARIO VARGAS LLOSA

De izquierda a derecha, los escritores Carmen Aristegui, Claudio Magris, Mario Vargas Llosa y Denise Dresser en diálogos literarios: sobre realidad y literatura, en la 19 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

AM: ¿Qué elegir en América Latina? En México, por ejemplo, las opciones son Roberto Madrazo, Felipe Calderón y López Obrador…

MARIO VARGAS LLOSA: Lo que dije fue que hemos tenido experiencias muy dolorosas en el pasado: dictaduras, populismos, y sabemos lo que significan. Pronto México y Perú tendrán la oportunidad de elegir gobernantes. Aprovechemos la experiencia del pasado y no caigamos en los mismos errores. Uno de los errores es creer en el populismo. Aceptar la demagogia sabiendo que es la negación de la verdad y la realidad. Tratemos de usar la experiencia, la razón, lo que exista, porque a veces no existe lo mejor, sino lo menos malo. Eso es lo que he dicho. Y cité el caso de Venezuela, que es muy dramático, porque ahí hay una política populista de un gobierno democrático que yo creo es perjudicial para Venezuela. Creo que fue una elección claramente equivocada del electorado venezolano.

AM: ¿Existe el peligro de una elección también equivocada de los mexicanos?

V.LL.: Sería terrible para México retroceder lo que se ha alcanzado. El populismo es algo muy reconocible, no se necesita ser un científico social. Es utilizar la demagogia en vez de la racionalidad, para abordar una política económica. La peor forma del populismo es el caudillismo: creer que existen salvadores, figuras providenciales que gracias a su intuición iluminada van a resolver los problemas de un país. Eso no existe. Lo que salva a un país son ciertas políticas que ponen en práctica ciertos equipos. Ellos tienen al frente un líder que contagia entusiasmo, que tiene una visión muy clara de lo que hay que hacer, pero sobre todo de lo que no hay que hacer. El populismo es la negación de la democracia. Hay una democracia en México, unos populistas y unos menos populistas, pues tengo la esperanza de que los mexicanos elijan al menos populista. Afortunadamente en  México no hay una dictadura. Se puede tener un gobierno imperfecto, pero es un gobierno que ha nacido de elecciones legítimas. No hubo el desarrollo económico que debería haber habido. No se han cerrado las brechas sociales y económicas, y eso justifica muchas críticas.

CHAVEZ DESESTABILIZADOR

AM: Usted aseguró que Hugo Chávez es el gran desestabilizador de la región. ¿Sobre qué se basa su acusación?

V.LL.: Nosotros, los peruanos, tenemos muchísimos indicios. Naturalmente nadie ha fotografiado a Humala recibiendo dinero directamente de Chávez, pero esa es una historia que tiene una larga cola. Es sabido que los hermanos Humala (líderes de un movimiento cívico-militar de tendencia nacionalista-indigenista en el Perú) han ido muchísimas veces a Venezuela. Las vinculaciones que tienen con el gobierno de Chávez datan de bastante tiempo y son parte de sus conexiones en pro de su proyecto bolivariano.

AM: ¿En todo caso, ¿la decisión depende de los electores?

V.LL.: Me parece una demostración del subdesarrollo político de muchos peruanos, que pueden quedar seducidos por la demagogia del caudillo, que tiene todas las características del caudillo racista, fascista, que predica el autoritarismo militar. Líder de un partido que ha publicado listas de gente para fusilar en la plaza de armas. Entre las que figuran algunos delincuentes, y también gente honorabilísima. Ojalá que no se repita en el mes de abril lo que ocurrió en el año 1990, cuando ganó Fujimori.

AM: ¿Por qué hasta ahora la democracia no ha terminado de echar raíces en nuestros países?

V.LL.: El caso de España es un caso fascinante. Lo he vivido muy de cerca. Hace muchísimos años que vivo, por lo menos parte del tiempo, en España. Y he visto la fantástica evolución que ha tenido: de ser un  país subdesarrollado, atrasado, pobre, con una larga dictadura, pasó a ser un país moderno, democrático, próspero. Siempre digo que el caso de España es una de las historias felices. Ese desarrollo benefició a la gran mayoría de españoles. Ahora es un país de clase media. Este ejemplo deberíamos tenerlo presente los latinoamericanos, porque la verdad es que muchos de nuestros defectos y algunas de nuestras virtudes nos vienen de España. Ahí está la prueba de que esos obstáculos no son insuperables. Es un ejemplo que hay que tener presente y creo que es bueno recordarlo a treinta años de la muerte de Franco.

“Los inmigrantes están aquí porque los países huéspedes los necesitan. Ni Estados Unidos, ni Francia, ni España, ni Alemania, ni Suiza, ni Inglaterra podrían mantener los altísimos niveles de vida que tienen sin una mano de obra nueva, fresca, que les garantice esos niveles de vida. Los inmigrantes no son imbéciles. Son gente pobre, muchas veces ignorantes, pero imbéciles no son. Van donde saben que hay un espacio para ellos”.

AM: ¿Cuál es su opinión respecto de la presencia de Fujimori en Chile?

V.LL.: Tengo que hacer una crítica a las autoridades chilenas y mexicanas. No entiendo por qué no fue detenido al llegar a Santiago. Chile es un suscriptor de acuerdos internacionales como los de la Interpol. Fujimori  es un prófugo de la justicia y está perseguido internacionalmente. Que entrara y fuera recibido como un personaje importante, que pasara por el salón VIP del aeropuerto y se hospedara en un hotel de lujo, y que sólo luego del escándalo que suscitó este ingreso fuera detenido, es algo que resulta sorprendente. Como también es sorprendente que pasara por Tijuana, que hiciera una escala en México, sin ser estorbado en lo más mínimo. Ahora está detenido y deben decidir sobre su extradición. Tengo la esperanza de que las autoridades judiciales chilenas, considerando los 22 procesos que tiene abiertos por abusos contra los derechos humanos, crímenes, torturas, desapariciones forzosas, y tráficos de muy diversas índoles en agravio del Estado, permitan que sea extraditado y vaya a responder ante la justicia. En el Perú, donde desgraciadamente hemos tenido muchos gobernantes felones, Fujimori ha batido todos los records. Sus crímenes no son menores que los de Pinochet.

SENSATEZ CON LOS INMIGRANTES

AM: Hemos visto cómo en Francia y Bélgica miles de jóvenes de origen musulmán tomaron las calles y provocaron un verdadero caos. ¿Estamos viviendo un choque de civilizaciones?

V.LL.: Hay aparentemente 5 o 6 millones de franceses, de primera o segunda generación, de origen norafricano. La mayoría de ellos musulmanes, que siendo ciudadanos franceses, no están integrados. Francia es una democracia, eso nadie lo pone en duda, pero al mismo tiempo es una sociedad muy rígida en la que la movilidad social y económica es muy escasa. Hay otros elementos, el problema religioso, que es un irritante y en determinadas circunstancias es la mecha que enciende la pólvora. Yo diría que básicamente el problema es de marginación y de exclusión. Francia se ha quedado algo anticuada.

El escribidor y sus fantasmas

VARGASLLOSALa fama y el prestigio de Mario Vargas Llosa tienen poca competencia dentro de la literatura latinoamericana. El colombiano Gabriel García Márquez y otros pocos elegidos pueden sentarse sin complejos a su lado. Pero su fama no está sólo sustentada en el prodigio de su pluma, sino también en sus declaraciones y habituales polémicas con escritores, políticos, intelectuales y hasta jefes de estado. Y a veces, es por estas cosas más reconocido que por su obra. No ha llegado al extremo de un Jorge Luis Borges, del que muchos ignoraron sus mejores cuentos, como El Aleph, pero estaban al tanto de todos sus exabruptos periodísticos, pero hace esfuerzos por lograrlo. Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en Arequipa. Es un hombre andino. Pasó su infancia entre Bolivia y Perú. Su padre, quien lo abandonó al nacer, reapareció cuando él tenía 10 años. A partir de entonces hasta que se casó con su tía política, Julia Urquidi, en 1955 (de allí nació La Tía Julia y el Escribidor), pasó los años más difíciles de su vida. Desde 1959 vive en Madrid, París, Barcelona y Londres, y sólo pasa algunas temporadas en Lima (Chávez le devolvió gentilezas calificándolo como “ex peruano”). La fama le llegó tras ganar el premio Biblioteca Breve, de Barcelona, con su novela La Ciudad y los Perros (1963), donde cuenta sus experiencias en el colegio militar Leoncio Prado, en donde su padre lo metió para que se “haga hombre” y corrija los errores de la educación que según él había recibido de su familia materna. La novela y el premio lo encumbraron como una de las figuras centrales de “El boom de la literatura latinoamericana”, también integrado por Gabriel García Márquez, el mexicano Carlos Fuentes y el argentino Julio Cortázar. El Boom coincidió con el triunfo de la Revolución Cubana, lo que llevó a todos estos escritores a convertirse en portavoces de Fidel Castro en el mundo, incluyendo al propio Vargas Llosa. Hasta que estalló el caso del poeta disidente cubano Heberto Padilla, encarcelado y humillado públicamente por el régimen castrista. El caso dividió las aguas entre los intelectuales, y marcó el alejamiento definitivo de Vargas Llosa de la causa cubana. Y no sólo renegó del socialismo- comunismo que primaba en la cultura, sino que ingresó a las filas del liberalismo militante. Durante esos años escribió La Casa Verde (1966), y Conversación en La Catedral (1969), que trata sobre los oscuros años de la dictadura de Manuel A. Odría. En 1967 publica su relato Los Cachorros. Sus siguientes obras fueron Pantaleón y las Visitadoras (1973), llevada al cine dos veces y La Tía Julia y el Escribidor (1977), también llevada al cine y protagonizada por Keanu Reeves. Entre 1974 y 1990 vivió nuevamente en su país, y publicó numerosas novelas como Historia de Mayta, (1984), Lituma en los Andes (1993), ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986), El Hablador (1987) y Elogio de la Madrastra (1988). En 1987, el entonces presidente del Perú, Alan García Pérez, intentó nacionalizar el sistema bancario peruano, lo que provocó el escribidor y sus fantasmas masivas protestas lideradas por Vargas Llosa. Esto lo llevó a ser candidato presidencial de una alianza de partidos de derecha. Pese a ser el favorito para ganar las elecciones, fue derrotado por un desconocido comerciante peruano-japonés: Alberto Fujimori. De esta derrota, su ego saldría duramente vapuleado y además escribiría El Pez en el Agua (1993). La obra del escritor peruano crece notablemente en la década de los 90, hasta que publica en 2000 la que sería su novela más exitosa, La Fiesta del Chivo, inspirada en la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, en la República Dominicana, que pronto será estrenada en cine con Isabella Rossellini como protagonista. Con excepción del Premio Nobel, ha ganado los principales premios literarios: el Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias (1986), el Planeta (1993) y el Cervantes (1994). Esgrimista político, también sabe armar revuelos literarios. El 12 de febrero de 1976, durante el estreno de una película con guión propio (La Odisea de los Andes), en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, le dio un puñetazo a Gabriel García Márquez, hasta ese momento su amigo y vecino en Barcelona. Gabo cayó al suelo ante el asombro de todos. Las razones de esta pelea estelar no se conocen, pero habrían sido más personales que políticas. Los murmullos literarios aseguran que tratándose de dos confesos seductores, alguna falda no habría sido ajena al pugilato. Cosas del realismo mágico.

AM: La inmigración es un fenómeno común de todas las naciones desarrolladas. ¿Cómo lidiar con él?

V.LL: Esos inmigrantes no están allí porque no tengan más remedio. Eso no es verdad, es una parte de la historia. Se fueron de países que no pueden ofrecerles trabajo, condiciones de vida decentes. El primero de los derechos que debería reconocer la humanidad es el derecho a no morirse de hambre. De poder salir adelante donde sea. Y si uno no lo puede hacer en su país, entonces lo hará en otros países. Ellos están aquí porque los países huéspedes los necesitan. Ni Estados Unidos, ni Francia, ni España, ni Alemania, ni Suiza, ni Inglaterra podrían mantener los altísimos niveles de vida que tienen sin una mano de obra nueva, fresca, que les garantice esos niveles de vida. Los inmigrantes no son imbéciles. Son gente pobre, muchas veces ignorantes, pero imbéciles no son. Van donde saben que hay un espacio para ellos. Y lo hay porque se les necesita. Los países deberían tener políticas sensatas para poder asimilar a esos inmigrantes, y convertirlos en ciudadanos de hecho y de derecho.

AM: Algunos no quieren asimilarse.

V.LL.: Muchas veces la religión juega un papel fundamental. Y eso es un problema que debe ser encarado y resuelto con responsabilidad y sensatez. No es fácil. Ustedes han seguido lo que ha ocurrido en un país como Holanda, donde hubo un asesinato a un director  de cine (Theo Van Gogh) que tenía como razón de ser un fanatismo de tipo religioso, lo que provocó un verdadero escándalo nacional, porque Holanda es uno de los países que más esfuerzos ha hecho para poder integrar a los inmigrantes.

“España abrió sus fronteras y ha practicado el libre comercio, tanto los conservadores como los socialistas. Ojalá nuestras economías fueran como la española, una verdadera locomotora. Ahora, si abren las fronteras y dejan que las multinacionales impongan su propia ley –porque hay gobiernos corruptos que pueden ser comprados–, entonces claro que el país se perjudica. Pero eso no tiene nada que ver con el libre comercio”.

LIBRE COMERCIO VS. PREJUICIOS

AM: ¿Están dadas las condiciones para el libre comercio entre el agricultor latinoamericano y las grandes compañías internacionales?

ENTREVISTAMARIOVARGASLLOSA

Un visitante escucha el audiolibro de Mario Vargas Llosa, durante la 19 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

V.LL.: El libre comercio es bueno para todos, y sobre todo para los pobres. Hay un enorme prejuicio ideológico contra eso. Un prejuicio que ha creado por desgracia el populismo: si yo abro las fronteras comerciales a las grandes trasnacionales –palabras malditas, por supuesto– para operar en un país, los pobres van a ser más pobres y los ricos más ricos. Eso es lo que hacemos los latinoamericanos desde siempre. Y así nos va. España abrió sus fronteras y ha practicado el libre comercio, tanto los conservadores como los socialistas. Ojalá nuestras economías fueran como la española, una verdadera locomotora. Ahora, si abren las fronteras y dejan que las multinacionales  impongan su propia ley –porque hay gobiernos corruptos que pueden ser comprados–, entonces claro que el país se perjudica. Pero eso no tiene nada que ver con el libre comercio. Tiene que ver con gobiernos corruptos que hacen políticas corruptas. Creo que mientras más comercio haya hay más posibilidades que un país pase de la pobreza a la prosperidad, como España, Irlanda o Nueva Zelanda.

AM: Cambiando de tema, ¿cómo ve la literatura latinoamericana actual?

V.LL.: Mire, yo no sigo la literatura latinoamericana día a día. No porque no tenga interés, sino porque no hay tiempo para leer todo. Mis lecturas están determinadas por mi trabajo, a medida que me voy haciendo más viejo leo más a los muertos que a los vivos, y releo a  autores que me entusiasmaron. Pero yo creo que la literatura latinoamericana está en buen pie. Sin el menor chauvinismo, creo que lo está porque hay una literatura que se renueva, muy diversa, que además no solamente es una literatura en prosa, sino también en poesía. Quizás uno de los géneros que anda menos bien sea el de la crítica.

AM: ¿Por qué dice eso?

V.LL.: La crítica fue muy importante. Siempre recuerdo el año 1966 cuando fui a Uruguay y me impresionó ese pequeño país por la crítica literaria de tan alto nivel que tenía. Daba gusto leer en los periódicos uruguayos las reseñas de Angel Rama y Rodríguez Monegal. Al mismo tiempo que escribían poesía, novela, hacían crítica literaria y trataban de orientar al público. Le daban a la literatura solidez, consistencia. En una época eso ocurrió en toda América Latina. Yo soy un gran admirador de Alfonso Reyes. Una buena parte de su obra es una  obra crítica que iba dirigida al lector común y corriente. También está Pedro Enríquez Ureña, ese extraordinario dominicano, gran humanista, que dedicó buena parte de su vida a ese esfuerzo por llegar al gran público. Eso se ha perdido hoy en día. No porque no haya reseñas, sino porque no existen esos críticos a los que los lectores sigan y crean. Los leemos la mayor parte de las veces con indiferencia. Es un fenómeno más internacional que latinoamericano.

AM: En Barcelona presentó el espectáculo La Verdad de las Mentiras, en la que usted participa como contador de cuentos, junto a la actriz Aitana Sánchez Gijón. ¿Es un intento de regresar a los orígenes de la literatura, como ya lo hizo en El Hablador?

V.LL.: Tiene razón. A mí me ha fascinado siempre el contador de cuentos,  el contador ambulante, que es la forma primera de la literatura. La literatura no nace como una literatura escrita, sino oral. Contar historias es una de las actividades más antiguas de la humanidad. Siempre me ha fascinado esa necesidad de todos los seres humanos, de todas las culturas y civilizaciones, de vivir de mentiras, no solamente de verdades, sino también vivir los sueños, las fantasías que se transforman en historia. Ese es el tema efectivamente de una novela que escribí (El Hablador), porque descubrí que unos misioneros lingüistas, en una comunidad indígena muy pequeña y aislada de la amazonia, fueron testigos de la llegada de un hablador, de un contador de historias. A ellos les escuché contar cómo el hablador había contado durante toda una noche ante un pueblo en trance una historia en la que mezclaba recuerdos personales, anécdotas de sus viajes, al mismo tiempo que mitos, que probablemente eran el patrimonio más antiguo de esa comunidad. Me fascinó esa historia.


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