MCCAIN Y EL VOTO HISPANO: EN BUSCA DEL VOTO PERDIDO

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Pese a que el apoyo hispano logró darle el empujón final a George W. Bush para lograr la presidencia en 2004, en la actualidad el panorama ha cambiado. Temas espinosos como la inmigración ilegal, la educación, la guerra en Irak, la economía y el sistema de salud han alejado al votante latino del Partido Republicano. John McCain está al tanto de esto, y busca por todos los modos acercarse a la primera minoría. ¿Una misión imposible?

Texto: Carolina Kohan / Fotos: AFP

Mantengan esa fe! ¡Mantengan el coraje! Sigan unidos, seamos fuertes. No debemos ceder. Levántense. ¡Somos norteamericanos y nunca nos rendiremos!” El candidato republicano a la presidencia, John McCain, dice esto con énfasis, frente a una multitud que lo aclama. No sorprende. Es uno más de sus avisos de campaña. La novedad es que, en este caso, sus palabras van acompañadas por subtítulos en español. El mismo idioma que usa luego una voz en off que habla del “presidente que todos en Estados Unidos estábamos esperando”. Se trata del primer spot televisivo de McCain en español, y tiene un objetivo claro: seducir al codiciado electorado hispano, que seguramente tendrá un peso clave en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre. El anuncio titulado “624787” (el número oficial del soldado McCain en la guerra de Vietnam), pone de relieve su experiencia como militar y recuerda que no sólo actuó en ese conflicto bélico, sino que fue prisionero de guerra en el país asiático durante más de cinco años, luego de que fuera derribado su avión A-4 Skyhawk por un misil tierra-aire soviético en octubre de 1967. Una de sus principales credenciales a la hora de presentarse como el mejor aspirante para ocupar la Casa Blanca. “¿Qué es lo que un presidente debe pensar de nosotros, de Estados Unidos?”, se pregunta la voz en off de un locutor, en español, mientras se muestran imágenes del senador por Arizona. “Que el país merece ser protegido, que la libertad no tiene precio, que nuestra gente es honorable, que nuestro futuro es próspero, libre y prometedor”, continúa. “¿Y qué debemos creer nosotros acerca de este presidente? ¿Qué piensa, dónde ha estado? ¿Cuenta con la experiencia?” Enseguida se muestra, en blanco y negro, a un joven soldado estadounidense en una cama de hospital. Se trata nada menos que del propio McCain, allá por fines de los años 60. Otra vez el diálogo es con subtítulos en español. -¿Cuál es su rango?, pregunta un periodista, del que sólo se ve un pequeño cuaderno. -Teniente-comandante de la Marina. -¿Y su número de oficial? -624787, responde el joven McCain herido de guerra en Vietnam. Vuelve la voz en off, en español: “John McCain, el presidente que todos en Estados Unidos estábamos esperando”; y otra vez las imágenes actuales de un acto de campaña. El aviso, de un minuto de duración, comenzó a emitirse el 31 de marzo en Nuevo México, un estado vecino de Arizona donde los hispanos representan la tercera parte del electorado, y donde gobierna el hispano (demócrata) Bill Richardson, quien dio recientemente su apoyo al precandidato de su partido Barack Obama. En rigor, es el mismo anuncio que ya se había difundido en inglés, pero ahora adaptado al público hispano. Un detalle: el candidato no habla en español en ningún momento. La iniciativa tiene una razón fuerte. Los latinos tendrán un papel crucial en las elecciones presidenciales, especialmente en estados del sudoeste como Nuevo México, Arizona, Colorado, Nevada y la controvertida Florida, en los que ganó en 2004 el actual presidente George W. Bush, quien obtuvo aquel año más de 40% del voto hispano, un récord para su partido. Con cerca de 45 millones de personas –casi un 15% de la población estadounidense–, la comunidad latina es la primera minoría en el país y, aunque menos de la mitad fi gura en los registros de electores (muchos no alcanzaron todavía edad para votar o no poseen los documentos necesarios), tiene un peso electoral cada vez más decisivo. Este año signifi cará cerca del 9% del padrón. Lo saben todos los candidatos, tanto McCain como los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, que al cierre de esta edición aún peleaban voto a voto para ver quién de los dos llegará a la contienda de noviembre. ¿A quién votan los hispanos? La respuesta no es sencilla. No todos son fieles a un partido determinado. Al contrario, se trata de una comunidad altamente heterogénea, con diferentes intereses y necesidades. Aunque históricamente se asoció el voto latino al Partido Demócrata, los republicanos cuentan con las simpatías de un gran número de hispanos, como quedó demostrado en la última elección presidencial. Según varios analistas, los hispanos coinciden con el Partido que hoy gobierna en temas como su política hacia Cuba y su vínculo con la religión, entre otros. Sin embargo, las duras políticas republicanas sobre inmigración, especialmente en los últimos tres años, han jugado en contra de las aspiraciones del partido a captar votos hispanos. De hecho, un estudio del prestigioso Pew Hispanic Center mostró que en las elecciones legislativas de 2006, los republicanos perdieron parte del terreno ganado dos años antes por Bush en la minoría más importante del país. Según el trabajo realizado a fines de 2007 por el centro Pew Hispanic, un 57% de los hispanos registrados para votar se definen como demócratas, o afirman que votarán a ese partido. En cambio, el 23% vota al Partido Republicano. Es decir, existe hoy una brecha de 34 puntos porcentuales entre ambos partidos, mientras en julio de 2006 esa diferencia era de 21 puntos. La investigación del centro Pew señala que una gran mayoría de los hispanos considera que el Partido Demócrata muestra más preocupación que el Republicano por los latinos, y hace “un mejor trabajo” en la delicada cuestión de la inmigración ilegal. Pero una minoría dijo que no ven diferencias entre las actitudes de ambos partidos en este asunto. Por otra parte, un 41% de los consultados piensa que las políticas de la administración Bush resultaron negativas para los hispanos, contra un 16% que las considera beneficiosas. El estudio coincide con otros analistas en que el tema de inmigración, de todos modos, no es el más importante para los votantes hispanos que ya resolvieron el tema de su ciudadanía y por eso están habilitados para votar. La educación, la guerra en Irak, la economía y el sistema de salud son cuestiones que aparecen antes en la lista de prioridades. “Debemos distinguir qué temas le importan a la comunidad latina de los que preocupan a los votantes latinos. Que no son los mismos”, señaló recientemente Harry Pachon, del Instituto de Políticas Tomás Rivera, en una entrevista con la cadena CNN. Además, es importante tener en cuenta que la comunidad hispana en Estados Unidos no puede considerarse como un bloque homogéneo. Los inmigrantes latinos han llegado de más de una decena de países, en diferentes oleadas y por diversos motivos. Por ejemplo, los cubanos exiliados, radicados básicamente en el estado de Florida, pueden verse más representados por el Partido Republicano, debido a sus políticas hacia el régimen de Fidel (y ahora Raúl) Castro. Pero tal vez un votante de origen puertorriqueño o mexicano que vive en Washington o Chicago, puede simpatizar más con el partido Demócrata. La afinidad con un partido o con otro varía también, claro, de acuerdo con la edad. El trabajo del centro Pew, realizado en base a entrevistas a 2 mil integrantes de la comunidad hispana, explica que la importancia de este grupo de votantes se basa en que están “ubicados estratégicamente en el mapa electoral de 2008”. Esto es, constituyen un porcentaje importante del electorado en cuatro de los seis estados en los que el presidente Bush ganó por márgenes de apenas 5 puntos porcentuales en 2004: Nuevo México (donde los hispanos representan el 37% del electorado), Florida (14%), Nevada (12%) y Colorado (12%). Expertos y funcionarios estiman que otra vez estos cuatro distritos serán escenario de una disputa muy reñida en las presidenciales.

Con cerca de 45 millones de personas –casi un 15% de la población estadounidense–, la comunidad latina es la primera minoría en el país y, aunque menos de la mitad figura en los registros de electores, tiene un peso electoral cada vez más decisivo. Este año signifi cará cerca del 9% del padrón.

Republicano John McCain

Republicano John McCain.

UNA MISION COMPLICADA Si bien McCain se ha mostrado contrario a las leyes más duras sobre inmigración y otras propuestas presentadas por sus propios colegas republicanos, no será empresa fácil para este senador de 71 años seducir a los votantes latinos. De hecho, cuando comenzaron las elecciones primarias de su partido, muchos dudaban de que este ex combatiente de Vietnam lograra ganar las simpatías generales, dado que es visto por muchos como un “rebelde” dentro del partido gobernante. Aunque ha apoyado con fervor la guerra en Irak, es un hombre religioso y se opone al aborto. A la vez defiende los derechos de los homosexuales y propicia un mayor control en la portación de armas. También rechazó los recortes de impuestos aplicados en 2001 y 2003, durante el primer mandato de Bush, que según McCain favorecieron a los ricos en detrimento de las clases medias. Más aun: McCain respaldó en el Senado proyectos de reforma que habrían regularizado a la gran mayoría de los estimados 12 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos y que quedaron bloqueados en el Congreso en 2006 y 2007 por la oposición de los republicanos más radicales. Esta posición podría permitirle recuperar en las elecciones parte de los votos hispanos perdidos por su partido, y así tratar de poner en jaque a Obama o Clinton en los estados clave del sudoeste del país. Sin embargo, en las últimas semanas, sobre todo luego de haber ganado la interna republicana, el senador ha comenzado a mostrar un discurso más acorde con las líneas duras de su partido. La razón parece estar clara. Muchos analistas y ciudadanos comunes vaticinan que es muy probable que los demócratas regresen a la Casa Blanca, tras ocho años de un gobierno republicano que ha dejado al país envuelto en una guerra cuyo final no se avizora, y en medio de una crisis económica que se encamina hacia una recesión (según admitió en abril el propio presidente de la Reserva Federal, Ben Bernake). Las encuestas más favorables a los republicanos muestran a McCain unos pocos puntos por debajo de Obama, si él fuera el candidato demócrata; y en un virtual empate con Clinton, si fuera ella la nominada. Ante este panorama, el aspirante republicano ha moderado sus posturas críticas a su propio partido, con el objetivo de asegurarse el voto de sus correligionarios. Y aquí es donde enfrenta la tarea más ardua: encontrar el delicado equilibrio que le permita alcanzar este fin, pero sin “ahuyentar” a los potenciales votantes que tal vez se sientan representados por sus posturas más “liberales”, y que podrían inclinar su voto hacia un lado o hacia otro. Entre ellos figura una porción importante de los hispanos. “En general, McCain tiene el mejor nombre republicano dentro de la comunidad latina y va a tratar de utilizar esa imagen”, señaló Daniel Restrepo, experto del Center for American Progress, cercano a los demócratas, en una entrevista con la agencia France Presse. Aunque subrayó que el candidato republicano enfrentará un “juego peligroso”, al intentar convencer a los hispanos de que apoyó la reforma migratoria y, al mismo tiempo, a los conservadores de que “no firmaría el proyecto que él mismo respaldó”. Pese a todo, el veterano de Vietnam que aspira a convertirse en el presidente de mayor edad en la historia del país cuenta con una carta a favor entre los cubanos que viven en Florida. McCain vivió varios años en la ciudad de Jacksonville, y considera ese territorio casi como su propio pueblo. Así se ha mantenido vinculado siempre a los problemas del exilio cubano, al que ha prometido proteger y ayudar al máximo si llega a la presidencia. “No va a ser fácil que el senador McCain compre ideas como la del diálogo con Raúl Castro o la negociación con el régimen”, señaló recientemente a la prensa una de sus principales asesoras en esta materia. Como sea, está claro que el candidato republicano buscará seducir a todos los grupos de votantes que puedan llegar indecisos al 4 de noviembre. Los hispanos son sólo parte de la población a la que apunta McCain. Habrá que ver si el nuevo spot televisivo en español es suficiente para convencer a los hispanos de que realmente él es, como reza su aviso, “el presidente que todos en Estados Unidos estábamos esperando”.


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1 comentario

  1. Si es un alivio que haya gandao OBAMA, pero es preocupante que no figure en su propuesta el tema del cambio climatico, por lo menos parece que este tema no esta en agenda, y eso es gravisimo. El mundo requiere acciones comunes y un gran liderazgo de las potencias para evitar un colapso de los ecosistemas, hecho que se producira en caso no se tomen acciones ya

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