MEDIO ORIENTE: PALESTINOS ANTE EL ARDUO DESAFIO DE LA UNIDAD

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La Autoridad Palestina y Hamás anunciaron sorpresivamente la próxima formación de un gobierno de unidad nacional. Las dos partes han estado enfrentadas desde que Hamás frustró un intento de golpe de Estado de la Autoridad Palestina siete años atrás. El acuerdo entre las facciones palestinas rivales motivó que Israel se retirara de las negociaciones de paz auspiciadas por Estados Unidos. Radiografía de una reconciliación inesperada.

Texto: Khaled Alashqar / Fotos: Mahmould Kassis / Ibrahim Daher

El intento de reconciliación entre las dos mayores fuerzas políticas de Palestina, Fatah, que controla Cisjordania, y Hamás, que gobierna la franja de Gaza, podría cambiar el equilibrio de Medio Oriente. La división, que también se expresa en el control de los dos territorios palestinos separados, supuso un revés para el desarrollo y los derechos humanos de sus poblaciones y debilitó su posición en la negociación política para poner fin a la ocupación de Israel. La ruptura se produjo en junio de 2007 cuando Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) tomó el control de Gaza en previsión de un golpe de Estado contra su administración y expulsó a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo gobierno encabeza Fatah.

Dos semanas después de que se anunciara la reconciliación, el 24 de abril, Ismail Haniya, el primer ministro del gobierno de Hamás, y el presidente de la ANP, Mahmud Abás, comenzaron a avanzar con cautela. El acuerdo requiere que Abás inicie las consultas para formar un nuevo gobierno de unidad nacional, que él presidirá, y tiene más de un mes para hacerlo. El pacto también determina la celebración de elecciones únicas en los dos territorios, seis meses después de la conformación del gobierno de unidad.

El acuerdo, inesperado, expuso la profunda crisis del gobierno de Hamás tras el bloqueo que Israel impuso a Gaza hace siete años y el reciente endurecimiento del control del ejército egipcio en la frontera palestino-egipcia. Las fuerzas de Egipto destruyeron los túneles que transportaban todo tipo de contrabando y que se habían convertido en una salvación para la economía de la franja de Gaza.

“Hamás es sincero en sus intenciones de reconciliación y ha sido explícito en su aceptación de todas las condiciones. Estamos dispuestos a formar un gobierno de unidad nacional de acuerdo con Fatah y los demás grupos palestinos”, declaró el líder del movimiento, Salah Bardawil. Para el gobierno de la ANP, asentado en la ciudad cisjordana de Ramalah, la reconciliación aparece cuando las negociaciones para alcanzar una solución de dos Estados con Israel se encuentra en un callejón sin salida, lo que llevó a la Autoridad Nacional Palestina a buscar un acercamiento con Hamás y asestarle así un golpe político importante a Israel.

Azzam al Ahmad, funcionario de Fatah a cargo de las negociaciones por la reconciliación, dijo que ya es hora de que termine la división palestina. Reiteró que su movimiento está cumpliendo con los acuerdos alcanzados con Hamás en El Cairo y luego en Doha, con el auspicio del emir de Qatar. “Debemos avanzar hacia la formación de un gobierno de unidad nacional”, indicó Ahmad. El gobierno de unidad tendrá tareas considerables por delante. “La primera es la preparación de las elecciones legislativas y presidenciales, y la segunda es abordar temas difíciles como el bloqueo impuesto a Gaza y la búsqueda de soluciones a la crisis en el puesto fronterizo de Rafah mediante el entendimiento con nuestros pares egipcios”, explicó Mustafá Barghouti, secretario general del partido Iniciativa Nacional Palestina y miembro del equipo que gestiona el apaciguamiento.

“El acuerdo, inesperado, expuso la profunda crisis del gobierno de Hamás tras el bloqueo que Israel impuso a Gaza hace siete años.”

 

El pueblo palestino espera que el pacto alivie el bloqueo y el cierre de fronteras impuesto a la franja de Gaza, y permita reabrir el paso fronterizo de Rafah con Egipto. Aunque es posible que Hamás no logre mejorar las relaciones con El Cairo de inmediato, debido a sus diferencias con el actual gobierno egipcio. “Egipto acogió con beneplácito la reconciliación palestina y se observan medidas para aliviar las restricciones en Rafah y facilitar el tránsito en general, pero esto no significa un cambio de la política egipcia hacia Hamás. Esto significa que Egipto continuará presionando a Hamás a menos que este proporcione señales de distanciamiento con la Hermandad Musulmana”, opinó Mekhemar Abu Se’da, profesor de ciencias políticas de la Universidad Al Azhar, en Gaza.

Mahmoud Abbas, Khaled Mashaal, Hamad bin Khalifa Al Thani

El presidente Mahmud Abás y el movimiento islamista rival que controla la franja de Gaza alcanzaron un acuerdo de unidad.

El gobierno israelí parece estar conmocionado por el inesperado acuerdo y sus repercusiones políticas, aunque hay indicios de inminentes sanciones contra la ANP. “Estamos intentando retomar las negociaciones con los palestinos. Cada vez que llegamos a ese punto, Mahmud Abás agrega una condición adicional que él sabe que Israel no puede aceptar. Así que en lugar de pasar a la paz con Israel, se desplaza hacia la paz con Hamás. Y tiene que elegir. ¿Quiere la paz con Hamás o la paz con Israel? No se pueden tener las dos cosas”, subrayó el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, en su reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, poco después de que se anunciara la reconciliación.

En el mismo sentido, Estados Unidos advirtió que si el gobierno de unidad palestino anunciado no se compromete a respetar la existencia de Israel puede afectar seriamente las negociaciones de paz. “Es difícil prever cómo Israel podría negociar con un gobierno que no cree en su derecho a existir”, invocó la portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki, acentuando que Estados Unidos está a la vez “decepcionado” e “inquieto” ante este anuncio.

Sin embargo, el presidente de la ANP Abás rechazó que el acuerdo con Hamás comprometa las negociaciones con Israel: “No hay incompatibilidad ninguna entre la reconciliación y las negociaciones con Israel. Estamos comprometidos con el logro de una paz justa basada en una solución con dos Estados, conforme a las resoluciones del derecho internacional”. Los diálogos mediados por Estados Unidos se han tambaleado por la construcción continua por parte de Israel de asentamientos en los territorios ocupados de Cisjordania. Estados Unidos e Israel han solicitado desde hace tiempo a Hamás que renuncie a la violencia, reconozca el derecho de Israel a existir y a cumplir los acuerdos preexistentes, pero sin pedir reciprocidad a Israel. Los pasos de potencias como Estados Unidos y la Unión Europea serán cruciales para apoyar o socavar el proceso de unidad.

Gaza pierde su salvavidas subterráneo

La frontera entre Egipto y la franja de Gaza solía bullir de actividad hasta hace pocos meses. Comerciantes hacían ingresar una serie de mercaderías egipcias, desde alimentos hasta materias primas, a través de cientos de túneles. Pero estas estructuras subterráneas, ubicadas a 40 kilómetros de la ciudad de Gaza, entre la palestina Rafah y el Sinaí en Egipto, han quedado en silencio. La situación se bloqueó tras la llegada de las fuerzas armadas al poder en Egipto. Hamás, que gobierna en Gaza, era aliado del derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi (junio 2012-julio 2013).

Calificando a los túneles como una amenaza a la seguridad, los militares egipcios lanzaron una campaña sistemática contra los conductos, destruyéndolos junto con las casas bajo las cuales habían sido construidos a su lado de la frontera. A los 1,7 millones de habitantes de Gaza, la clausura de los túneles les ha quitado un salvavidas. Miles de operadores de los túneles, así como comerciantes y trabajadores, se han visto muy perjudicados.

“Nunca antes enfrentamos esta clase de presión del ejército egipcio, y parece que las cosas van a empeorar”, sintetizó Abu Nabil, un habitante de la franja que se identificó apenas con su apodo por motivos de seguridad. El operaba un túnel del lado palestino desde 2007. Más del 90% de los pasajes, la mayoría de los cuales eran manejados por privados, fueron destruidos por las fuerzas armadas egipcias, lo que paralizó por completo el comercio que se efectuaba por esa vía. Nabil empleaba a 20 trabajadores en su túnel. Ellos transportaban mercaderías, suministros alimentarios, equipamiento electrónico y material para la construcción desde Egipto a Gaza. Ahora, unos 20 mil trabajadores que utilizaban los conductos subterráneos quedaron desocupados.

El área de los túneles se extiende por más de ocho kilómetros a lo largo de la frontera. Para las autoridades egipcias el comercio a través de los túneles era ilegal. “Los túneles se usaban para contrabandear insurgentes y grupos radicales que amenazan la seguridad nacional egipcia. Por eso debían ser destruidos”, alegó el coronel Ahmed Mohammad, portavoz militar de Egipto. El Cairo también destacó que las mercaderías ingresadas a Gaza a través de los túneles no tenían ningún sello legal, ni pagaban impuestos.

Sin embargo, en Gaza la historia es diferente. Allí, el gobierno de Hamás reconoce el comercio a través de estos pasajes subterráneos. Alaa Alrafati, ministro de Economía en la franja, reconoció que el cierre de los túneles hace perder 230 millones de dólares cada mes y asfixia a alrededor de mil fábricas y unidades industriales que dependían de las materias primas que llegaban a través de esos conductos. “Es necesario que las autoridades de Egipto y de Gaza lleguen a un entendimiento. El gobierno de Gaza está preparado para clausurar todos los túneles del lado palestino si se puede habilitar una ruta oficial alternativa con Egipto para abordar la necesidad que la franja tiene de productos comerciales y material para la construcción”, planteó Alrafati. Aseguró además que los líderes del gobierno de Hamás “están interesados en desarrollar relaciones con Egipto”.

Los túneles florecieron porque estaban libres de restricciones y representaban una manera de eludir el sitio israelí contra Gaza. Algunos estudios señalan que el comercio por estas vías representaba mil millones de dólares al año. Sameer Abu-Mdalla, decano de la Facultad de Economía en la Universidad Al Azhar, reveló que antes de 2006 había un total de 60 túneles, pero que tras el bloqueo impuesto por Israel en 2007 y con el cierre de los cruces de frontera, la cantidad se disparó a unos mil. Los pasadizos ayudaron a satisfacer el 60% de las necesidades de materias primas y otros productos en Gaza.

A su juicio, las autoridades de Hamás legitimaron el comercio a través de los túneles e introdujeron normas e impuestos. De ahí que el 15% del presupuesto del gobierno procediera de los túneles y otras fuentes relacionadas. Sin embargo, Abu-Mdalla también destacó algunos aspectos negativos: “Por ejemplo, los túneles no generaron desarrollo en Gaza, y condujeron al surgimiento de unos 800 millonarios que usaron los ingresos derivados de la operación de túneles para lavar dinero”.

Estas estructuras subterráneas fueron asimismo un conducto para que grupos insurgentes palestinos contrabandearan hacia Gaza armas que serían usadas contra Israel. Además, se presume que junto con ellas se hacía ingresar drogas ilegales a la pequeña y superpoblada franja palestina. Con el cierre de los túneles, los más perjudicados son los habitantes comunes de Gaza. Ya sea por la pobreza, el desempleo o el aislamiento, la medida empeoró drásticamente sus vidas

 

 

 


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