MEXICO CREA MIGRANTES DE PRIMERA Y DE SEGUNDA

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Mientras en su reciente visita al país el papa Francisco advirtió que “México no debe ser paso de tráfico de muerte de migrantes” y pidió que la sociedad se una para generar oportunidades, diversos activistas y organizaciones sociales denuncian el trato a miles de centroamericanos que deben sortear toda clase de riesgos por el territorio de este país en su tránsito hacia Estados Unidos. Según un informe, en 2015 México deportó 150 mil inmigrantes.

Texto: Emilio Godoy / Fotos: Gentileza Médicos Sin Fronteras México

La concesión de visas humanitarias por parte del gobierno de México para los cubanos varados en Costa Rica se contradice con el trato a miles de centroamericanos que deben sortear toda clase de riesgos por el territorio de este país en su tránsito hacia Estados Unidos, denuncian organizaciones sociales y activistas. Si bien los defensores de los derechos de los migrantes achacan la responsabilidad mayor a Estados Unidos, por lo que denominan como privilegios en el trato a los ciudadanos cubanos, acusan a México de fomentar esas disparidades.

Washington “promueve la migración irregular de cubanos. Es el de la doble moral y México responde a sus intereses. Es el quiebre en el manejo de los flujos migratorios ordenados y seguros”, aseguró el activista Danilo Rivera desde Ciudad de Guatemala. “México no es coherente en entenderse como país de origen de emigrantes”, sostuvo el coordinador del Programa de Gestión e Incidencia del no gubernamental Instituto Centroamericano de Estudios Sociales y Desarrollo, cuya sede está en Guatemala.

Sueño trunco. Correr todo tipos de riesgos es parte de la odisea que día a día emprenden cientos de migrantes centroamericanos.

Sueño trunco. Correr todo tipos de riesgos es parte de la odisea que día a día emprenden cientos de migrantes centroamericanos.

Esa institución pertenece a la Red Regional de Organizaciones Civiles para las Migraciones, un colectivo que analiza ese tipo de asuntos e interactúa con los gobiernos respecto a las políticas migratorias. La estadounidense Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, otorga a los ciudadanos de la isla que pisen su territorio una visa de residencia. La hasta entonces poco conocida ruta desde Ecuador a Estados Unidos para los migrantes cubanos adquirió notoriedad internacional en noviembre, cuando casi 8 mil ciudadanos de la isla quedaron atrapados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua, luego de que el gobierno de Managua bloqueara su acceso al país.

Ante esa coyuntura, los defensores planean exigir a México una respuesta para su conducta dual hacia la migración.

La crisis encontró una salida cuando los gobiernos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y México acordaron el traslado legal de un grupo inicial de 180 migrantes, sorteando por avión el territorio nicaragüense, en un plan piloto que se concretó en la noche del 12 de enero y que benefició a 139 hombres y 41 mujeres. Al día siguiente el grupo llegó al sureño estado mexicano de Chiapas, en la frontera con Guatemala. Con las visas humanitarias especiales concedidas por el gubernamental Instituto Nacional de Migración (INM), los cubanos pudieron atravesar por su cuenta el país, sin ser molestados por autoridades migratorias.

Desechos de países empobrecidos

Tras el éxito del operativo de prueba, el miércoles 20 de enero, durante un nuevo encuentro en Guatemala, los cuatro gobiernos involucrados decidieron emprender una segunda parte del plan, a partir del 4 de febrero, con dos operativos aéreos similares, hasta solventar la crisis. Las visas humanitarias están incluidas en la Ley Nacional de Migración aprobada en 2011, tienen vigencia de 72 horas a 30 días y se otorgan cuando se acredite que la persona beneficiaria es víctima de catástrofe natural, se encuentra en peligro en su país natal o requiere de cuidados de salud especiales.

En 2015, el gobierno de México deportó aproximadamente 150 mil inmigrantes indocumentados de El Salvador, Guatemala y Honduras, un 44% más en comparación con el año anterior. Según un comunicado del Pew Research Center, los indocumentados del sur del continente que acceden a Estados Unidos lo hacen en su mayoría a través del territorio mexicano, a pesar de que éste ha incrementado su seguridad. Del 1 de octubre de 2015 al 31 de enero de 2016, 24.616 familias y 20.455 niños no acompañados, en su mayoría de América Central, fueron detenidos en la frontera suroeste de Estados Unidos, cifra que duplicó al resultado de 2014.

Los especialistas recordaron que las detenciones de los infantes no acompañados se elevó a niveles récord en 2014, luego disminuyó un 42% en 2015, y a pesar de que para el año actual ha vuelto a subir el porcentaje de niños que viajan solos, es muy pronto para comparar este 2016 con años anteriores. Por otro lado, entre 1965 a 2015, más de 16 millones de mexicanos emigraron a Estados Unidos, lo que hace de dicha migración la más masiva en la historia. A su vez, sólo en noviembre de 2015 las autoridades mexicanas detuvieron a 73.710 guatemaltecos, 53.648 hondureños, 31.997 salvadoreños y 1.427 nicaragüenses. Paralelamente, deportaron a 64.844 guatemaltecos, 47.779 hondureños, 27.481 salvadoreños y 1.188 nicaragüenses.

Migrantes mexicanos en EE.UU.

Miles de mexicanos también emigran a Estados Unidos en forma irregular. Las autoridades mexicanas critican duramente los vejámenes a los que son sometidos sus ciudadanos en esta condición en el vecino país, mientras persigue a los migrantes centroamericanos de manera similar, denuncian los activistas humanitarios. El Centro de Estudios sobre Migración de Nueva York (CMS, en inglés) indicó en un informe difundido el miércoles 20 de enero que el número de inmigrantes indocumentados cayó en Estados Unidos en 2014, para situarse en 10,9 millones, frente a los 12 millones de 2008. De los inmigrantes en situación irregular, seis millones proceden de México, pero el director ejecutivo del CMS, Donald Kerwin, resaltó que en los últimos dos años 600 mil mexicanos en esa situación abandonaron Estados Unidos. De hecho, el saldo migratorio mexicano es cero, por el equilibrio entre los que emigran y retornan.

Cada año unas 500 mil personas se internan por la frontera sur mexicana para cruzar el país e ingresar a Estados Unidos por la frontera terrestre de 3.185 kilómetros de longitud que divide a los dos países, según cifras de organizaciones a favor de los derechos de los inmigrantes y de especialistas. “Los migrantes centroamericanos no importan a nadie, son el desecho de países empobrecidos, agobiados por la violencia”, aseguró el sacerdote católico Pedro Pantoja. “Detrás del manejo de los cubanos hay negociaciones políticas, un estado de servidumbre con Estados Unidos. Para los cubanos, todo a favor; para los centroamericanos, nada”, denunció este director del Belén Posada del Migrante, situada en Saltillo, capital del noroccidental y fronterizo estado de Coahuila. El cura criticó también la desigual respuesta de los gobiernos centroamericanos, solidarios con la situación de los migrantes cubanos, mientras son “tan insensibles, lejanos y utilitaristas” con aquellos de la propia área.

A lo largo de su travesía por territorio mexicano, los migrantes se exponen a secuestros, extorsiones, abusos físicos y robos a manos de policías, funcionarios y bandas delictivas del tráfico de personas. Durante la década actual, defensores de migrantes han demandado a México la entrega de visas humanitarias para minimizar esos riesgos. Además, la Relatoría sobre los Derechos de los Migrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió la concesión de esos documentos, en un informe en agosto pasado.

“Hemos pedido detener las deportaciones. México debe avanzar en la protección de los migrantes en tránsito con la utilización de salvoconductos para no pasar por zonas de riesgo y evitar grupos criminales. Pero Estados Unidos no quiere que la frontera norte se convierta en la zona de impacto”, señaló Rivera. Los activistas achacan al Plan Integral Frontera Sur, aplicado desde agosto de 2014 por el gobierno mexicano con ayuda del de Estados Unidos, la ofensiva contra los extranjeros irregulares. Ese plan incluye la instalación de 12 bases navales en los ríos de la zona y tres cordones de seguridad al norte del límite fronterizo. Hasta ahora, Estados Unidos ha entregado 15 millones de dólares en equipos y asistencia y se prevé el desembolso de 75 millones adicionales.

Difícilmente, el flujo de cubanos sin visados por América Central y México con destino a Estados Unidos se detenga, aunque desde diciembre el gobierno de Ecuador volvió a exigir carta de invitación y otros requisitos para entrar al país, después que en 2014 les había dado libre acceso. En septiembre, el gobierno costarricense reveló que habían detenido a 12 mil cubanos indocumentados en los 12 meses previos. Ante esa coyuntura, los defensores planean exigir a México una respuesta para su conducta dual hacia la migración. “No nos vamos a quedar quietos. Vamos a pedirle cuentas al INM”, adelantó Pantoja, quien integra el Consejo Ciudadano de ese organismo gubernamental, conformado por representantes de la sociedad civil y la academia.


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