MICHAEL ERIC DYSON: LA PRESIDENCIA NEGRA

0

Mientras la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos continúa su feroz interna, analizamos el legado del presidente Barack Obama como el primer mandatario afroestadounidense. El profesor de la Universidad de Georgetown Michael Eric Dyson publicó un libro titulado The Black Presidency: Barack Obama and the Politics of Race in America (La presidencia negra: Barack Obama y la política racial en Estados Unidos). A partir de las protestas en Ferguson por la matanza en la iglesia de Charleston, Carolina del Sur, y la polémica por la detención del profesor de Harvard Henry Louis Gates, Dyson explora cómo el presidente Obama cambió el modo de hablar sobre asuntos raciales en los últimos siete años.

Texto: Ammy Goodman y José González (Democracy Now!) Fotos: Matthew Bronson / Arthur Pollard

ALMA MAGAZINE: ¿Por qué escribió The Black Presidency?

MICHAEL ERIC DYSON: En principio, quería reflexionar sobre cómo el racismo se ha utilizado en contra del presidente Barack Obama y cómo él lo ha empleado, también cómo él lo ha evitado y cómo la obstrucción ha sido lanzada racialmente pero no de manera articulada. Creo que muchas veces su vacilación y su postergación cuando se trataba del discurso racial, dañaron al país en formas que eran ciertamente no intencionadas, pero sin embargo muy importantes a tener en cuenta. Además, me interesó analizar su presidencia dentro de un panorama más amplio, si se quiere, tanto de la resistencia que enfrentó como la orden de silencio autoimpuesta sobre el racismo que sin duda se observó durante la mayor parte de su paso por la Casa Blanca; asimismo, estudiar la evolución de Obama en relación al discurso racial y las lecciones que dejó el Gates-gate, que fue algo como: “No decir nada sobre el racismo, ya que la gente se enoja mucho cuando lo dices”.

AM: El Gates-gate implicó el arresto en su propia casa de Cambridge del profesor afroestadounidense de la Universidad de Harvard Henry Louis Gates por un policía blanco. ¿Usted cree que el presidente cometió un error en la forma en que trató el tema?

M.E.D: Correcto. Igualmente, la lección que él aprendió fue que si tú hablas sobre el racismo, esto se convierte rápidamente en algo muy radiactivo. Pero, de nuevo, ¿cómo eso se distingue de alguna otra cosa que el presidente dice? El obstáculo que él enfrentó en el Congreso fue de tal naturaleza que si él decía izquierda, ellos decían derecha; si él decía mojado, ellos decían seco. Lo que él dijese era rechazado inmediatamente.

Dyson es un pensador brillante, un comunicador hábil y una de las voces más importantes sobre asuntos vinculados con la raza.

Dyson es un pensador brillante, un comunicador hábil y una de las voces más importantes sobre asuntos vinculados con la raza.

AM: Uno de las cuestiones más fascinantes a lo largo de su libro es la batalla que se ha producido entre los líderes de la comunidad negra –en términos de cómo exponer adecuadamente las críticas o preguntas acerca de las principales políticas de Obama– y las increíbles luchas que se han dado entre los intelectuales y la población afroestadounidense que tienen una perspectiva diferente. ¿Podría hablar de eso?

M.E.D.: Sí, es un problema enorme. En primer lugar, el 54% de los republicanos ni siquiera cree que Obama sea cristiano como él dice. Ellos piensan que es un musulmán. Ellos no creen en el aborto, pero lo quieren borrar de forma retroactiva desde el nacimiento. Por tanto, estamos frente a un tipo de consternación u obstrucción muy sintomática, y por otro lado, el presidente hizo ciertos comentarios en algunas conferencias sobre los afroestadounidenses que dan pie para varias reflexiones. Va a Morehouse College y le indica a los estudiantes que se gradúan que no deben tener ninguna excusa. No creo que ellos lo hicieran, porque en realidad se están graduando. Pero él expresa: “Mira, no se puede hablar de racismo como una excusa. Que no haya excusas. Y nadie quiere escuchar eso”. Pero fue a Barnard College y no le señaló a las mujeres predominantemente blancas: “Hey, nadie quiere escuchar acerca de su sexismo. Cállense”. De hecho, él fue empático con ellas. Así que está la percepción de que Obama, mientras era maltratado por el ala derecha y algunos racistas de extrema derecha, se fue corriendo de lugar y le fue adosando a la población negra todos aquellos cuestionamientos que él estaba recibiendo.

“La lección que él aprendió fue que si tú hablas sobre el racismo, esto se convierte rápidamente en algo muy radiactivo.”

AM: Pero usted también menciona que gran parte de sus conferencias brindadas a la comunidad afroestadounidense han sido sobre el lugar en la sociedad de los hombres de raza negra y el fracaso de la comunidad para hacer frente a los problemas de esos hombres…

M.E.D.: Claro. Es irónico y un poco paradójico porque después de Ferguson y la decisión del jurado, e incluso antes, el presidente Obama decía: “Mira, algunos negros han cometidos crímenes y esto debe tenerse en cuenta”. Pero la gente pensaba que era sordo. Así que Obama estaba en una situación difícil, probablemente no se hacía cargo de su propio dolor como un hombre negro que fue abandonado por su padre. Por supuesto, él no es el primero. Escuchemos a la mayoría de los artistas de hip hop, muchos de estos jóvenes han sido abandonados por sus padres. Uno de ellos, Jay-Z, dijo: “Ninguno de mis profesores pudieron acercarse a mí, y mi mamá no pudo golpearme lo suficientemente duro para que coincida con el dolor de la ausencia de mi padre”. Sin embargo, la embestida pública del presidente contra estas personas vulnerables desde el púlpito, no se vio demasiado bien entre la comunidad afroestadounidense que era sensible ante este tipo de circunstancias por el hecho de que vienen a reforzar viejos estereotipos.

AM: ¿Cuál es la evolución a través de estos años del presidente Obama frente a los estereotipos?

M.E.D.: Creo que definitivamente ha evolucionado. Ahora bien, él siempre creyó en privado que estas cosas eran problemáticas y horribles. Usted puede mirar algunas de las cosas que hizo cuando ingresó en el Senado, para saber que el hombre era sensible y entendía sobre algunos de estos cambios. Pero a medida que asumía mayores responsabilidades, había también una reticencia enorme, por razones obvias. Aunque ese autoimpuesto secreto de sumario, por decirlo de una manera, sobre todo cuando se trabaja en la Casa Blanca, tuvo algunas consecuencias destructivas, o al menos perjudiciales. No obstante, él ha evolucionado: no sólo ha visto la necesidad de apuntar con el dedo ciertas cuestiones cuando dio conferencias a las comunidades afroestadounidenses, sino que también buscó tener empatía con ellos, para entender su difícil situación. Obama a menudo ha dicho: “No soy el presidente negro de Estados Unidos”. Pero usted es el presidente de los estadounidenses negros. Así que eso significa que somos ciudadanos del Estado, así que merecemos igual protección ante la ley. Y creo que Obama porta con ese mensaje.

AM: Para el libro, usted le realizó una entrevista al presidente Obama. ¿Dónde fue?

M.E.D.: Fue en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Yo nunca había estado allí antes. Fue una delicia. Después de nuestra entrevista, Obama me llevó a conocer el poderoso busto de Martin Luther King Jr. allí instalado y noté que él estaba bastante orgulloso de ello. Creo que el busto de Winston Churchill abandonó ese espacio, y entró el del Dr. King. Sí, fue una transición de símbolos poderosos.

AM: ¿Cuándo Obama lo puso allí?

M.E.D.: Lo puso justo cuando ocupó el Despacho Oval en 2009. Que él lo haga fue algo extraordinario. En lo personal, Obama es un hombre cordial, afable y carismático. No hay dudas de eso. Incluso cuando no estás de acuerdo con sus políticas y dialogas con él, creo que la impresión que trasluce es la de un hombre muy decente y honorable. Y luego, cuando comparas esto con algunas de las críticas justas que se han hecho de él y las tareas que él ha tenido que llevar a cabo como resultado de estar en el Despacho Oval, es tal vez un poco chocante ver cómo el color gris le ha ganado lugar al color negro de su cabello. Algo que habla de la clase de compromiso y desgaste que implica su tarea en la Casa Blanca; de la lucha cotidiana con los problemas que ha confrontado.

AM: Su entrevista fue durante la primera parte de su presidencia.

M.E.D.: Sí, en ese momento él era optimista sobre estas cosas. Después de eso, he ido a la Casa Blanca en varias ocasiones más. Y en una reunión notable, que Jonathan Alter menciona en su libro, lo enfrenté a Obama acerca de sus creencias sobre tomar medidas dirigidas o políticas universales para las personas afroestadounidenses. Según él, una marea creciente levanta todos los barcos. Si bien él no estaría de acuerdo con esta caracterización, esa es la idea. Por eso yo le manifesté: “Bueno, creo que esto tiene que estar dirigido”. William Julius Wilson, el gran sociólogo y un referente en las creencias de Obama, ha dicho: “Usted tiene que ser específico y dirigido”. Por eso he tratado de correrlo a Obama sobre ese asunto, aduciendo que cuando usted va a la sala de emergencia, no consigue la medicina. Pero si usted tiene cáncer, obtiene la quimioterapia. Si usted tiene diabetes, obtiene la insulina. Si usted tiene una resaca, obtiene una aspirina. Así que le dije: “La medicina funciona mejor, al igual que las políticas públicas, cuando están dirigidas”.

AM: Más acá en el tiempo, en junio pasado, el presidente Obama le dio una entrevista a Marc Maron para su podcast WTF. Se grabó sólo dos días después de los asesinatos de Charleston. Allí el presidente usó la N-word (N de nigger). ¿Cuál es su reflexión?

M.E.D.: Sí, fue provocador. No es la primera vez que el presidente Obama utiliza la N-word, pero es la primera vez que la usó públicamente mientras ha sido presidente. Creo que fue especialmente valiente. Y creo que él sabía que iba a poner los pelos de punta a varios, aunque también buscaba hacerles entender a ciertas personas que sólo porque usted no va por ahí lanzando la N-word no quiere decir que sea correcto y que lo que está haciendo es aceptable y está bien. En verdad, el racismo no sólo implica una especie de prejuicio personal, sino que hay un elemento estructural que debe ser debatido y resuelto. Y la insistencia de Obama de que aún no nos hemos sanado a nosotros mismos del racismo, fue un recordatorio digno para la nación.

AM: Usted escribió en la revista The New Republic que Hillary Clinton podría hacer más por las personas de raza negra que el presidente Obama.

M.E.D.: Sí, en términos en cómo opera Estados Unidos, Hillary Clinton no dejará a su gente abandonada. Ella podría poner por delante las políticas públicas, si es que ella va a satisfacer los intereses de las poblaciones negras. A diferencia de Obama, ella cuenta con el simbolismo de ser, en caso de que triunfe, la primera mujer presidente. Entonces, ¿qué tiene que hacer? En principio, ella no tiene la capacidad de su marido para entrar y fascinar a las masas negras. Ahora bien, como argumento en mi libro, pese a que Clinton fue tan encantador como alquimista racial, también fue débil y desechable cuando hizo esos comentarios raciales muy cuestionados en Carolina del Sur la primera vez que Hillary estaba en carrera, cuando dijo sobre Jesse Jackson: “Bueno, Jesse Jackson ganó Carolina del Sur dos veces”. En otras palabras, eso es el voto negro, los negros obtienen el apoyo aquí, pero eso no quiere decir que vas a ser presidente. Por tanto, Hillary Clinton no tiene otro recurso, si ella quiere contar con el apoyo de los afroestadounidenses, que ofrecer políticas públicas creíbles que se ocupen de sus intereses. Creo que se entendió que no estoy sugiriendo que ella tiene más interés o más conocimiento racial que Obama. Estoy sugiriendo, ante la forma en que Estados Unidos opera a partir del privilegio blanco, que ella tiene la capacidad de hacerlo público sin que tenga que responder por ello.

AM: ¿Qué es lo que más le ha sorprendido al escribir The Black Presidency?

M.E.D.: En el libro dejo en claro que existe una gran cantidad de políticas con la que no estoy de acuerdo. Algunos de los más famosos críticos de Obama, incluyendo a mi querido amigo y mentor, el profesor Cornel West, cuyas críticas son legítimas aunque otras son ilegítimas y amargas, me han llevado a pensar que él es mucho más humilde que varios de sus críticos. He encontrado, paradójicamente, que la humildad de Obama es mucho más compleja y con conexión a tierra que muchos de los otros críticos que le han agredido. Eso no quiere decir que las críticas no sean legítimas. En ese sentido, descubrí que él está muy impresionado, de la manera correcta, con el poder del Despacho Oval, incluso en su intento de encontrar un equilibrio entre su comunidad histórica y su tribu y la sociedad en general a la que debe servir. A pesar de mis críticas, a veces constantes y feroces sobre él, como ser humano, creo que es un hombre extraordinariamente decente.

AM: ¿Qué le gustaría verlo hacer en estos últimos meses en el cargo?

M.E.D.: Que se libere, que diga la verdad. En el último discurso de la Unión, podría haber mencionado la lucha de Black Lives Matter. Si el presidente los ha alabado ante asociaciones internacionales de jefes de policía. Si los ha llevado a la Casa Blanca y ha hablado con ellos. Si bien él no tiene que estar de acuerdo con todo lo que hacen –yo tampoco–, no está mal apoyar y querer a estos jóvenes y animarles. Lo que ellos dicen hace una diferencia y eso es importante. Es que este tipo de cosas –que dan fuertes señales– fortalece las políticas públicas.

Traducción: Florencia Brandolini


Compartir.

Dejar un Comentario