NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2007: BRINDIS Y VIAJES

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Se acerca la hora de elegir un destino para pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Si bien el universo es inconmensurable, todo está al alcance de nuestra voluntad: ciudades de México, Tailandia, Egipto, Costa Rica, Francia, Bahamas, Brasil o Japón son buenas opciones para pasar unas vacaciones llenas de tranquilidad y placer.

El final de año se avecina. Siempre es necesario tener un momento de quiebre, de reflexión, de descanso y placer para dar inicio al nuevo año con ánimo y energías renovadas. No hace falta ir muy lejos para encontrar el lugar perfecto y celebrar como corresponde. “Todo es posible en Navidad”, repiten siempre en los trillados filmes que suelen televisarse para estas fechas. Por eso será cuestión de creer, dejarse llevar por la imaginación y empezar a hacer cálculos. Opciones hay muchas tanto fuera como dentro del país. Lo importante es saber elegir y tener expectativas adecuadas al destino elegido a la hora de planificar los festejos de Navidad y Año Nuevo.

BahamasEleuthera, Bahamas Un hilo blanco aflora sobre el azul mar Caribe. Eleuthera es una de las 24 islas que pertenecen a Bahamas y tal vez sea uno de los últimos parajes que –con paradisíacas playas y coquetos hoteles– continúa conservando el encanto genuino del espíritu antillano, pese a que, desde la Florida, se arriba en pocos minutos de vuelo. El declive profundo de su lecho marino y sus numerosos naufragios históricos la convierten en una tentación permanente para los aficionados al buceo. El carácter alegre y desinteresado de sus pobladores ayuda a comunicarse y a encontrar compañía en las habituales fiestas. Un interesante programa del gobierno, denominado People to People, permite que los turistas vayan a cenar a la casa de los bahamenses para adentrarse en sus costumbres y comidas caseras, donde abundan los pescados, los cangrejos asados y los moluscos. La religión forma parte de la vida: sus ritos son muy pintorescos y concurridos.

Bahamas atardecerEn diciembre se festeja por partida doble: el 26 es San Esteban y en las primeras horas del día comienza el Junkanoo, suerte de desfile carnavalesco realizado para conmemorar algunos de los pocos días de libertad que tenían los antiguos esclavos. Los bailes y las marchas finalizan de madrugada. Un clásico de la isla son las bebidas de frutas, con y sin alcohol, que se sirven con mucho hielo cuando el sol tropical empieza a caer. La mayoría elige beber agua de coco mezclada con leche y gin o Kalik, la cerveza local. Otra opción es ir al mercado popular, simpático reino de vendedores y mujeres que ofrecen artesanías locales, entre las que se destacan las de paja. Tanto el 24 como el 31, se puede buscar un restaurante elegante para degustar langostas rojas, una de las especialidades de la isla. Cada noche de fiesta, los músicos se aprestan a tocar con sus instrumentos típicos –donde se aprecia la clara influencia africana– distintos estilos: calipso caribeño, salsa y goombay, ritmo bahamense. Si todo sale bien, podrá finalizar la noche en buena compañía, caminando descalzo por la playa y esperando el amanecer. Una buena forma de empezar el año.

Egypte, Alexandrie, le souk Atarine : quartier des antiquairesAlejandría, Egipto Su nombre resuena a exotismo, a aventuras sobre la boca del río Nilo. Pensar que hasta esas orillas llegó Alejandro Magno y que por centurias los viajeros admiraron su famoso faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Allí se erguía la mítica biblioteca, pretérita meca del saber universal. Lejos de las mareas de turistas de Luxor, sus numerosas ruinas pueden recorrerse de forma apacible y con intimidad, como si uno fuese un explorador decimonónico. Cada año de sus yacimientos arqueológicos siguen surgiendo piezas de un pasado remoto. En sus grandes avenidas y minúsculas calles, el caminante se topa con fragmentos de historia y grandes obras de la arquitectura árabe. Su zoco (mercado) es el reino del misterio y la fascinación, y sus cafés recuerdan al mítico bar de Rick en Casablanca. Desde su puerto sobre el mar Mediterráneo salen y llegan numerosos barcos, entre ellos, grandes cruceros. Dicen los marinos que pasar las fiestas en alta mar es una experiencia única; mejor aún si es a bordo de esos lujosos y placenteros navíos. Aunque los festejos más populares son el Ramadán y el año nuevo islámico, Alejandría se prepara para recibir 2008 como sólo una ciudad con 3 mil años de historia puede hacerlo. Los hoteles y restaurantes organizan agasajos comparables a las bodas de un sultán, marcados por el lujo asiático y la pompa faraónica. Pese a las diferencias religiosas, los programas están llenos de alegría, bailes sensuales y gran calidez. Es el lugar indicado para familiarizarse con el sabor de los peces del Nilo y de las wara annab (hojas de parra rellenas). Para el postre, los kumafa (tallarines horneados con azúcar, miel y nueces) son la opción; en cuanto al brindis, abundarán las copas de ersoos, licor de fuerte sabor, y de yasoon, similar al anís.

TahitiTahití, Polinesia Francesa Un paraíso perdido acariciado por las brisas del océano Pacífico sur. La isla más grande de la Polinesia Francesa es un reducto lejano, habitado por sólo 170 mil personas, de amabilidad legendaria. Hasta aquí llegó el pintor francés Paul Gauguin en 1890 y registró con sus pinturas el colorido de las vestimentas, la belleza de las mujeres y la fragilidad de la cultura nativa, vinculada con la naturaleza. Las sonrisas y la dulzura son una constante entre los tahitianos y no un gesto impostado para los turistas. La capital, Papeete, es la única verdadera ciudad de la región y un clima afable reina en sus calles donde se encuentran edificios inspirados en las estéticas normandas y polinesias. En diciembre, el clima festivo envuelve todo el archipiélago: se inaugura una importante muestra sobre la obra de Gauguin en el Paseo Marítimo de Papeete. Luego, entre el 17 y 20, se realiza en las islas de Marquesas un emocionante festival en el que intervienen todas las manifestaciones artísticas locales: desde músicos, bailarines y poetas hasta escultores, tatuadores y peinadores. El clima tropical y la falta de nieve no impiden celebrar la Navidad y el Año Nuevo con todos los ritos de rigor: los Santa Claus de piel cobriza caminan por las calles con tiendas y los shows de fuegos artificiales iluminan esas noches mágicas, donde el regalo más celebrado son los accesorios y anillos decorados con perlas negras, especialidad de la joyería local. El lugar fantástico para celebrar son los apart hotel, ubicados a orillas del mar. Iluminados por antorchas, que ofrecen cenas como sólo los chefs franceses pueden hacerlo y espectáculos musicales tradicionales interpretados con toere (tambores) y vivo (especie de flauta nasal). Serán dos noches que recordarán por mucho tiempo.

MeridaMérida, México Diciembre es el momento ideal para descubrir el encanto y la generosidad del pueblo mexicano. Siendo una ciudad que combina una moderna infraestructura turística y un rico pasado histórico, es habitual que turistas de todo el globo arriben para contagiarse de esa alegría y energía. Europea e indígena, Mérida es el punto de partida para recorrer la siempre soleada Península de Yucatán. Sólo un trecho la separa de Playa del Carmen y otro de las ruinas de Chichén Itzá, gran ciudadela maya. Los festejos comienzan el 16 con una bella tradición mexicana llamada “las Posadas”, conformada por una pequeña actuación sobre las penurias del padre y la madre de Jesús cuya moraleja es una poética invitación a fomentar la hospitalidad. Según el rito, los dueños representan a los “hosteleros” y los invitados, a los “peregrinos”. De esa forma, éstos piden ingresar al hogar con una especie de villancico. Después que los anfitriones autorizan el ingreso a los invitados, comienza la fiesta. Uno de los puntos más divertidos, cuando los niños intentan atrapar las frutas y dulces guardados en el interior de una piñata. Muchos turistas compran estas auténticas artesanías hechas en papel maché y se las llevan a sus hogares como recuerdo. La bebida preferida es el Ponche con Piquete, hecho con frutas, canela y aguardiente. Otra opción es probar el Poc Chuc, carne de cerdo asado, marinadas en jugo de naranja y acompañadas de cebolla y salsas. Luego de tanto comer y beber, seguramente necesitará una sopa de Lima –caldo de pollo con jugo de lima–, vital para evitar complicaciones. En las semanas previas a la Navidad hay que visitar las 650 manzanas del área comercial, una de los más grandes de México. Así que no habrá excusas si de comprar obsequios se trata, aunque en Mérida los regalos no se reparten la noche del 24, sino el 6 de enero.

COSTA RICA TOURISM MANUEL ANTONIOLiberia, Costa Rica La apetecible localidad de Liberia, destacada como la “ciudad blanca” por sus casas pintadas con cal, es el corazón turístico de la región de la soleada Guanacaste, Costa Rica. Y funciona como la puerta para frecuentar diferentes playas tropicales como Tamarindo, Flamingo, Brasilito –tierra de surfi stas– y los Parques Nacionales de Palo Verde, Santa Rosa y Guanacaste, visitados por aquellos interesados en descubrir su variada fauna avícola. Para la época de las fiestas, una multitud de paseantes sale a recorrer los mercados de artesanías –realizadas con maderas, piedras y caracolas marinas– y se suman a los numerosos eventos populares, procesiones y celebraciones religiosas que ganan las calles, en emotivas manifestaciones de fe, combinadas sincréticamente por las creencias nativas. Las cenas se realizan en una apasionada atmósfera de cordialidad y fraternidad. Una curiosidad: en Guanacaste los regalos no se suelen abrir en la noche de Navidad sino el 31 de diciembre. Un ejercicio de paciencia que es matizado por grandes bellezas naturales.

Winter Scene in Vail Village. Colorado. USA.Vail, EE. UU. & Courchevel, Francia Rincón montañoso ubicado a 160 kms de Denver, Vail supo ser el territorio de los indios Utha. Ahora se ha convertido en uno de los epicentros de los deportes invernales estadounidenses. En diciembre, la villa de montaña se encuentra en su mejor momento y todos los servicios funcionan en plenitud. El recorrido comienza temprano: el primer sábado del mes arranca la primera tanda de espectáculos musicales del Snow Daze. Vail cuenta con vistosos servicios hoteleros –son famosos sus spa– e interesantes galerías de arte. A la hora de celebrar es aconsejable pedir nuestra bebida favorita en algunos de los bares ubicados en las cimas de las montañas, dejarla enfriar en la nieve y luego brindar. Para ambas noches, los restaurantes con excelentes propuestas son Sweet Brasil –cuyas fi estas son memorables–, Cucina Rustica –pese a su nombre, seduce a los paladares exigentes– y Campo di Fiori, dedicado a especialidades italianas.

CourchevelPor otra parte, si los niños quieren conocer el hogar de Santa Claus, la clave está en viajar en familia a Courchevel, situado en un encantador valle en la región de Saboya, Francia. Esta aldea de montaña, conformada por chalets y hoteles, se ubica en un entorno boscoso, rodeado de bellos paisajes nevados. Además, es uno de los centros vacacionales más exclusivos de los Alpes y una de las superfi cies para esquiar más grandes del mundo. Las pistas están escalonadas entre 1.100 y 1.850 metros, y cuentan con un equipamiento de última generación. La más famosa es Trois Vallées. Las ofertas hoteleras son acordes a las exigencias de los visitantes de un reducto tan particular. Como es de esperar, las tiendas y boutiques están a la altura de las circunstancias. A su vez, varios establecimientos y hoteles ofrecen cenas especiales de acuerdo a diferentes propuestas temáticas y estéticas. Quizá la más característica es la “cena alpina” –sólo apta para esquiadores avezados–, inspirada en aquellas reuniones que los viejos montañeses organizaban para celebrar y divertirse. De los 60 locales gastronómicos, el más sofi sticado es Le Tremplin; mientras que en La Fromagerie dicen ofrecer las mejores fondues y quesos del mundo. Una de las recetas locales más celebradas son los “tartiflette” al cangrejo de río, un manjar que sólo puede degustarse en este rincón de los Alpes franceses.

Playa TailandiaBangkok, Tailandia La puerta de ingreso al sudeste asiático es Bangkok, la preciosa capital de Tailandia. El primer encuentro con ella es emocionante: posee un alma propia, inigualable. Sin perder la paz y la sensibilidad, una multitud vistosa da vida a las calles, donde están a la venta productos artesanales, comestibles y diversos souvenirs. El resultado es una gran cantidad de espectáculos visuales y aromáticos que convierten a la ciudad en una maquinaria mucho más entretenida que las de América del Norte o Europa. Apodada “la ciudad de los ángeles”, sus modernos rascacielos, grandes centros comerciales y lujosísimos hoteles remiten al estilo de vida occidental. El 95% de las personas son budistas. El pueblo mantiene a sus monjes porque son el alma de su sociedad. Por lo cual, la Navidad no es masivamente festejada, pero en los hoteles y restaurantes siempre se realizan banquetes especiales inspirados en la típica Tai- Food para los turistas. En cambio, para la noche del 31 –aunque la mayoría festeja el Año Nuevo de acuerdo al calendario chino, en abril– la ciudad organiza un festejo masivo y los hoteles no pierden la oportunidad de presentar shows musicales y grandes eventos gastronómicos. Si sale a caminar por las calles el 31, los transeúntes seguramente lo saludarán con un “sawatdii pimaï”, con la amabilidad que caracteriza a su gente.

TokioTokio, Japón La vieja capital del imperio nipón luce tan esplendorosa como siempre. Clásica y moderna, sus imponentes rascacielos y sus empresas de alta tecnología contrastan con sus milenarias tradiciones y el orden de sus principales arterias. Aunque la Navidad no se festeja masivamente, Tokio convierte a esta fecha en un momento adecuado para vivir experiencias enriquecedoras. Para comprar regalos hay un punto neurálgico: Shibuya 109, gran centro comercial frecuentado por los jóvenes. Al barrio de Harajuku llegan las interesadas en visitar las tiendas de moda y decoración. Otra opción es recorrer Ginza, uno de los distritos más chic del mundo, que es comparado por los japoneses con la Quinta Avenida neoyorquina. Pero en la Nochebuena, los occidentales de diferentes nacionalidades que trabajan en la metrópoli se reúnen en restaurantes, convirtiendo esos lugares en una variopinta torre de Babel. Generalmente se les pide a los comensales menos vergonzosos que canten villancicos en su propio idioma. Por su ubicación en el globo terráqueo, Tokio es una de las primeras grandes capitales en comenzar el año. A diferencia de la Navidad, el Año Nuevo se festeja con desenfreno: grandes cenas en las que no faltan los platillos locales (basados en peces de aguas dulces) son rematadas con imponentes espectáculos de fuegos artificiales dignos de los asiáticos. Después de todo, con los chinos, los japoneses fueron los pioneros de la pirotecnia.

Noronha, Renata VictorFernando de Noronha, Brasil El archipiélago brasileño volcánico, ubicado en el estado de Pernambuco –a 545 kms de Recife, su capital–, es comparado con las Antillas o las Galápagos. La Unesco declaró a este conjunto Patrimonio de la Humanidad debido a su gran diversidad biológica, que evolucionó de forma aislada durante milenios. De 21 islas que lo componen, sólo una está habitada; el resto conforma el Parque Nacional Marino y está prohibida la presencia humana. Los turistas que llegan a Noronha no buscan centros nocturnos ni grandes hoteles, ya que están interesados en entrar en contacto con el hábitat natural. La temperatura promedio es de 28ºC. Los viajeros suelen dar largas caminatas por las playas desiertas, pasear en barcas artesanales y practicar buceo, principalmente en los parajes de Atol das Rocas y Abrolhos. En general se hospedan en pequeñas pero confortables posadas y logran involucrarse con la cultura del lugar, acercándose a las leyendas y costumbres de los pescadores. Nada es tan maravilloso como pasear en pequeñas barcas y sentir la compañía de los delfines y las tortugas marinas. Las navidades transcurren sin grandes estridencias, con austeridad. Para cenar, abundan los mariscos y las ensaladas de pescados; los postres de frutas con cremas heladas son una tentación para grandes y chicos. Quienes llegan a Fernando de Noronha para Año Nuevo, comprenden algo muy importante: que el tiempo es también una convención humana y nada cambia cuando termina el calendario. El filósofo Tomás Moro creó el concepto de “utopía” –una sociedad perfecta, sin tensiones y en armonía con su entorno– tras conocer los relatos del marino Américo Vespucio sobre este archipiélago. Seguro que será más fácil llegar en los numerosos vuelos a Noronha que construir un mundo utópico.

Las Vegas Strip view from Mandalay BayLas Vegas Nada mejor que pasar las fiestas navideñas en el centro del desierto del Mojave, más precisamente en la “ciudad del pecado”. Concebida como un oasis de entretenimiento y emociones, Las Vegas es una ciudad pequeña pero vibrante; sosegada aunque pulsante. Recorrerla es como pasear por un parque de diversiones para adultos. Al caminar por su calle principal, Strip, los transeúntes se topan con diversas sorpresas: una pirámide de vidrio negro, réplica de la Esfi nge, un castillo de colores, un volcán que hace erupción cada media hora, una réplica de Nueva York, de Venecia y de la Torre Eiffel. En Las Vegas todo es exagerado y grandilocuente, y para diciembre la ciudad se vuelve barroca y explosiva. Muchos novios aprovechan su visita a la ciudad para casarse en la famosa Little White Wedding Chapel, donde contrajeron matrimonio varias celebridades, entre ellas Bruce Willis y Demi Moore; o Britney Spears y un compañero de copas. Cuando cae el sol, no todo es juego. Un mundo de posibilidades se abre: espectáculos artísticos, eventos deportivos, shows de músicos consagrados, bares, clubes nocturnos, teatro de vodevil. Sin embargo, toda la energía está reservada para la noche de Año Nuevo, cuando Las Vegas prepara una fi esta mundialmente famosa: miles de personas ocupan la Strip para admirar los fuegos artifi ciales que estallan sobre los hoteles mientras todos alzan sus copas y gritan de emoción. Los casinos, colmados de gente, se lucen con imbatibles espectáculos. Los bares, clubes y centros de entretenimiento revelan su brillo. Pero la experiencia más extraordinaria es concurrir al Caesar Palace, y recibir el año en medio de una escenografía que remite a la estética del viejo imperio romano. Es recomendable conseguir una lista con todas las fi estas que habrá en la ciudad para no perderse nada de lo que ocurra esa jornada. Si Las Vegas es la ciudad que nunca duerme, esa frase se cumple en la noche del 31.


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