INTERNET: LA GUERRA POR EL ACCESO A LA INFORMACION

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La Comisión Federal de Comunicaciones ha lanzado una propuesta que podría acabar con la neutralidad de la red. Ha sancionado un plan legislativo –que pretende establecer y convertir en norma antes de final de año– que abre la puerta a un cambio inmenso en las dinámicas que mueven internet. Su proyecto contempla, entre otras cuestiones, que los proveedores de servicios y contenidos –Youtube, Facebook y otros– puedan pagar a las operadoras de telecomunicaciones por tratar sus datos con prioridad.

Texto: Amy Goodman y Denis Moynihan (Democracy Now) / Fotos: Jason Cohen / Solange Blanco

El jueves 15 de mayo la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), el organismo encargado de dictar las normas de telecomunicaciones de Estados Unidos, dio luz verde a una polémica iniciativa que acerca la posibilidad de regular internet y cobrar por un acceso a la red prioritario y de más velocidad. La propuesta fue respaldada por tres votos a favor y dos en contra, con el apoyo de los demócratas de la comisión y el rechazo de los republicanos, que se oponen a toda regulación de la red. Con este paso del Congreso se pone en marcha el llamado “principio de neutralidad en la red”, el cual busca garantizar el acceso a internet de todos los proveedores de contenido, sin ofrecer canales prioritarios.

Sin embargo, no todo está garantizado y terminado. El plan ofrecido por el presidente del organismo, el demócrata Tom Wheeler, pasa ahora a un período de debates y réplicas y no se prevé que sea votado de manera definitiva hasta finales de año. Wheeler intentó rebajar la encendida controversia sobre la propuesta al reafirmar durante su intervención antes del voto que “hay una sola internet que debe ser rápida, robusta y abierta. Las perspectivas de un guardián que escoja vencedores y perdedores en internet es inaceptable. El objetivo de esta propuesta es impulsar a los proveedores de acceso a internet para que sigan mejorando el servicio en todo sentido”.

No obstante, el plan presentado señala que con tal de que un proveedor de servicios de internet no ralentice de manera interesada el acceso de los generadores de contenidos y consumidores, puede luego alcanzar acuerdos concretos con una compañía para facilitarle canales de mayor rapidez. Esto, por supuesto, ha levantado las protestas de los grandes proveedores de contenidos como YouTube, Netflix o Facebook, entre otros, que consideran que supone conceder un privilegio a los compañías de telecomunicaciones que controlan el acceso a internet como Verizon o Comcast para imponer una tarifa para aquellas que quieran un canal rápido y sin fallas.

En la misma senda, también las organizaciones de consumidores y de activismo civil han expresado su temor a que estos costes adicionales de acceso prioritario sean finalmente trasladados al consumidor final, que verá encarecer el precio de su navegación por internet. Craig Aaron, presidente del grupo Free Press, afirmó: “La norma será un desastre para las empresas emergentes y los usuarios cotidianos que no pueden permitirse estos peajes innecesarios. Estos usuarios serán empujados hacia las carreteras sucias de internet, mientras que las compañías de grandes recursos disfrutarán los beneficios de estas nuevas vías de alta velocidad”.

En abril pasado, un centenar de compañías de internet, entre ellas Google, Yahoo y Microsoft, firmaron una carta en la que expresaban su oposición a la propuesta de la FCC por considerar que crearía desventajas y dañaría la competencia. Los republicanos, por su parte, han argumentado que aplicar una regulación a la red supone frenar la inversión, aunque reconocen que los acuerdos de prioridad mediante pago son inevitables. El republicano Michael O’Rielly argumentó su voto en contra explicando: “Tengo serias preocupaciones porque se trata de una propuesta mal planteada que creará una dañina incertidumbre y encaminará a la FCC por una ladera resbaladiza de regulación”.

El blanco de la amenaza

Michael Powell es el hijo del tristemente célebre general Colin Powell quien conoce bien los asuntos de guerra; el mismo que el 5 de febrero de 2003 expuso ante la Asamblea General de Naciones Unidas los argumentos en defensa de la invasión a Irak, basándose en pruebas erróneas de la existencia de armas de destrucción masiva. Años después sigue reconociendo que ese discurso es como “una dolorosa mancha” en su trayectoria.

Por tal motivo resulta particularmente sorprendente que ahora su hijo presagie que el gobierno de Barack Obama enfrenta la amenaza de una “Tercera Guerra Mundial”. Es que Michael Powell es el presidente de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones (NCTA, por sus siglas en inglés), que constituye el principal grupo de presión de la industria de la televisión por cable, y es también el ex director de la FCC. Siguiendo las pautas militares heredadas de su familia, su actual blanco de amenaza y por ende destrucción es la neutralidad en la red y el campo de batalla es en Washington, dentro del cuartel general de la FCC.

El primer enfrentamiento se lleva a cabo entre dos sectores visiblemente identificados: por un lado están los mayores proveedores de servicios de internet, entre los que se encuentran compañías como Comcast, Time Warner Cable, AT&T y Verizon quienes aúnan fuerzas para terminar con la neutralidad de la red. En el otro bando están los millones de ciudadanos, junto a miles de organizaciones, otras compañías, artistas e inversores que intentan salvarla.

¿Por qué es tan importante la neutralidad de la red? Es el principio fundamental de que cualquier persona en la red puede acceder a cualquier otra, de que los usuarios pueden ingresar con la misma facilidad a un pequeño sitio web lanzado desde un garaje que a uno de los principales portales de internet como Google o Yahoo. La neutralidad en la red es el amparo contra la discriminación con el que cuenta internet. Y entonces, estos grandes proveedores de servicios de internet, ¿para qué querrán eliminar algo tan bueno? Por codicia. Los principales proveedores de servicios de internet ya obtienen inmensas ganancias y, por codicia, quieren eliminar esto que beneficia a todo el mundo. Es más, si se les permite crear una internet de varios niveles, en la que algunos proveedores de contenido paguen más para que sus páginas o sus aplicaciones web se carguen más rápido, podrían obtener ganancias extra.

“Una polémica iniciativa que acerca la posibilidad de regular internet y cobrar por un acceso a la red prioritario y de más velocidad.”

 

Recordemos que los usuarios ya pagan para acceder a la red. Ahora, compañías como Comcast pretenden cobrarles también a quienes se encuentran al otro lado de la conexión de internet, con lo que recaudarían miles de millones de dólares provenientes tanto de los usuarios como de los proveedores de contenido. Así las cosas, de eliminarse la neutralidad, los principales proveedores de contenido, ya consolidados y con vasto capital, pagarán por el privilegio de que sus contenidos sean accesibles a través de una “vía rápida”.

Los sitios web más pequeños y las nuevas aplicaciones no tendrán el mismo acceso, y quedarán atascados en los carriles de circulación más lenta. La era de los nuevos emprendimientos austeros impulsores de innovación llegará abruptamente a su fin. Ya no se fundarán compañías de alta tecnología en dormitorios de residencias estudiantiles. Llevará más tiempo cargar esos sitios que los ofrecidos por las grandes compañías.

La FCC es una típica agencia reguladora cooptada por las empresas a las que debería supuestamente regular, y cuyos funcionarios suelen alternarse entre la función pública y el trabajo para esas empresas. De hecho el actual director de la FCC –que fue nombrado por el presidente Obama–, antes de ocupar este cargo fue el presidente de la NCTA, sitio que hoy ocupa Powell, pero además fue quien encabezó el grupo de presión de la industria de las comunicaciones inalámbricas.

Sin investigar demasiado, cualquiera puede darse cuenta de que Wheeler y Powell intercambiaron posiciones el uno con el otro durante los últimos años. Lamentablemente, ambos llevan adelante la misma tarea: representar los intereses de las grandes empresas. Fue durante la dirección de Michael Powell que la FCC declaró a la industria de la banda ancha “servicio de información”, limitando así el alcance de las regulaciones en dicha industria. Asimismo, en su reciente discurso de apertura de la asamblea anual de la NCTA, Powell calificó esta medida como “un cambio hacia una normativa más laxa”. Sin embargo, su elevada retórica no pasa el test de la risa.

El servicio de banda ancha en Estados Unidos, en promedio, es de una calidad muy inferior a la de otros países, pero mucho más caro. En este marco, los activistas pretenden que la FCC vuelva a declarar a la banda ancha como servicio público, tal como lo es el servicio telefónico. Pues sino imaginemos lo que sucedería si a las compañías telefónicas se les permitiera reducir la calidad de nuestras llamadas porque no pagamos extra por un servicio de primera clase. O imaginemos lo que sucedería si el agua que sale de nuestros grifos fuera menos pura que el agua del vecino, porque ellos sí pagan extra por agua de mayor calidad. Estos servicios están regulados. Todo el mundo accede al mismo servicio, sin discriminación.

La vida de un luchador

Texto: Silvina Batallanez

Mientras el debate por el fin de la aplicación de la neutralidad de internet se enciende en Estados Unidos y despierta polémica en el resto del mundo, este 27 de junio se estrenará el documental The Internet’s Own Boy, que cuenta la historia del joven y destacado activista por una internet libre y abierta, el co-creador del RSS y co-fundador de Reddit, Aaron Swartz. El lanzamiento se llevará a cabo casi un año y medio después de la muerte de este “activista de la información”, una tarea que llevaba a cabo sin descanso y con fervor porque estaba absolutamente convencido de que el libre acceso a la información a través de internet es un derecho universal, algo que lo llevó a una dura batalla con la justicia estadounidense.

Swartz, de 26 años, se suicidó el 11 de enero de 2013 tras verse enfrentado a acusaciones por delitos graves presentados por un jurado federal, que incluían robo, fraude electrónico e informático. La acusación federal decía que Swartz, alumno de la Universidad de Harvard, había descargado millones de artículos y periódicos desde el archivo digital JSTOR a través de los servidores del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Aunque se declaró inocente de todos los cargos, se enfrentaba fatídicamente a una pena de 35 años en prisión y una multa de un millón de dólares.

El documental debutó en enero pasado en el Festival de Sundance con muy buenas críticas. La película fue financiada mediante crowdfunding en Kickstarter y será lanzada bajo licencia Creative Commons permitiendo que otros utilicen el trabajo en el espíritu de Swartz de contenido gratuito y libremente accesible. El director del documental es Brian Knappenberger y entre otros participan Tim Berners-Lee, Cory Doctorow y Peter Eckersley. En la introducción del tráiler se comenta: “La historia de Aaron llegó más allá de las comunidades en línea. Esta película es una historia personal acerca de lo que perdemos cuando hacemos oídos sordos sobre la tecnología y su relación con nuestras libertades civiles”.

Hecha la ley, hecha la trampa

Antes de mencionar las recientes normas, en enero pasado, un tribunal federal anuló la normativa de la FCC para una internet abierta, argumentando que si bien la FCC tiene la facultad de regular la web, sus normas no seguían ninguna lógica. Al declarar apropiadamente el servicio de internet como servicio público, la FCC puede regularlo, legal y sensatamente. Pero la población no está en condiciones de quedarse con los brazos cruzados, por eso casi dos millones de personas ya se han pronunciado a favor de la neutralidad en la red y están exhortando a la recategorización del servicio.

Ese es el acto que según Michael Powell provocaría la “Tercera Guerra Mundial”. Si bien él puede amenazar con iniciar una guerra a causa de ciertas políticas, debería tener cuidado con lo que desea ya que como director de la FCC, allá por 2003, lideró los esfuerzos que hubieran permitido una mayor concentración en los medios, lo que provocó una fuerte reacción pública. Finalmente, las normas permisivas que él propuso fueron derrotadas. El Congreso aprendió la lección tras las manifestaciones contra las leyes para la regulación de internet conocidas como SOPA (por sus siglas en inglés), Ley de Cese a la Piratería en Internet, y PIPA (por sus siglas en inglés), Ley de Protección de la Propiedad Intelectual. El clamor en su contra fue mundial e implacable.

Ahora, el centro de atención es la Comisión Federal de Comunicaciones. Tom Wheeler tiene la oportunidad de escuchar a millones de ciudadanos preocupados y corregir los errores del pasado o puede seguir las órdenes de Michael Powell y su ejército de presión. Si lo hace, en su trayectoria quedará también una mancha indeleble.

 

 

 

 


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