O, MIAMI!!!

0

Nuestra ciudad es un abanico interminable de contrastes. Un universo alimentado por historias que se entrelazan, se contradicen y se retroalimentan a la vez. Miami crece en su oferta cultural sin renunciar a su tradicional y estereotipada industria de la diversión. Y esto tal vez explique esa extraña convivencia simultánea de cultura y frivolidad que se ve con tanta frecuencia. El mundo de la pintura y la escultura, gracias a su necesidad de exhibición, se presta casi naturalmente para crear espacios donde se mezcla un Ferrari y una pintura del francés Edgar Degas. Pero para disciplinas como la literatura en general, y la poesía en particular, las expectativas de expansión de sus horizontes son más limitadas. La poesía ha quedado históricamente atrapada en una prejuiciosa telaraña intelectual que durante décadas se ha consumido a sí misma. La idea de que la poesía es un género literario sofisticado, esencialmente metafórico, y que requiere de una capacidad especial de decodificación, es arcaica, miserable y equivocada. La poesía es una experiencia personal. Intima. Ezra Pound, T. S. Eliot, Walt Whitman o E. A. Poe, junto a los poetas beatniks, nos dejaron la enseñanza de que un poema siempre encierra una revelación para alguien que logra identificarse con él. La poesía está presente a diario en nuestras vidas. Y el contacto reconocido con ella nos hace más libres y más sabios. El verso de Eliot que inicia su obra cumbre The Waste Land (1922) reza: “Abril es el mes más cruel”. Pero aquí y ahora en Miami adquiere otro significado. Abril es el mes nacional de la poesía y la organización O, Miami se ha propuesto esparcir al género en todas las direcciones posibles con un estilo descontracturado, simple y de gran cobertura cuyo objetivo es lograr que los dos millones y medio de residentes de Miami-Dade se encuentren con un poema a lo largo de abril. El festival, que se celebra desde 2011 con una serie de lecturas, performances, conferencias y otros eventos dedicados fundamentalmente a la poesía, ha contado ya con personalidades variopintas como Anne Carson, W.S. Merwin, Thurston Moore, Richard Blanco, Tracy K. Smith, Raúl Zurita, Megan Amram, Kool Moe Doe y James Franco. Y ha sido especialmente creativo en su propósito de llevar la poesía a las calles. En su primer año, se han impreso poemas en los tags de las prendas en diferentes boutiques. La artista argentina Agustina Woodgate cosió haikus en la ropa, para que cuando la compraran, las personas encontraran los poemas. También colocaron versos del poeta alemán Rainer Maria Rilke en los clásicos aviones que llevan pancartas comerciales volando sobre las costas de South Beach. “La poesía siempre ha sido una cosa vital, del cuerpo, de la ciudad, del mundo, y se ha quedado enajenada en esa torre de marfil de la cual estamos tratando de sacarla”, señaló el poeta y traductor cubanoamericano José Villar-Portela, quien coordina el festival O, Miami junto al poeta estadounidense P. Scott Cunningham y a la cubanoamericana Yosie Crespo. Aunque esa misión, de que todo habitante de Miami-Dade entre en contacto con un poema sea algo quijotesca, el innovador modelo de distribución de la poesía que utiliza esta convocatoria no sólo resulta por demás creativo, sino que agrega un gran valor en la periferia de la literatura en sí. Miami recibe muy bien iniciativas de este estilo y si éstas resultan útiles para vincular más personas al universo literario, pues bienvenida sea. Bregar por una cultura literaria inclusiva después de décadas de arrogancia intelectual no sólo le hace bien a la cultura, sino fundamentalmente a esos potenciales lectores que aún no saben que lo son. Un completo calendario de las actividades está disponible en www.omiami.org/. A disfrutar de la poesía, sea propia o ajena. Comprender, sentir y respirar a través de la literatura es una experiencia única e irrepetible.

Hasta la próxima,

Alex Gasquet


Compartir.

Dejar un Comentario