OLEODUCTO DAKOTA ACCESS: LA LUCHA DE LOS PUEBLOS SIOUX

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Un tribunal ordenó suspender la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte mientras estudia una petición de la tribu sioux de Standing Rock que busca frenar la obra. Se trata de un tema crucial para el destino del planeta. Se trata del cambio climático y de los derechos de los pueblos originarios frente al poder de las grandes empresas y los gobiernos. Manifestantes y periodistas arrestados, perros y guardias de seguridad sanguinarios, gigantescas excavadoras… Crónica de una acción revulsiva.

Texto: Amy Goodman y Denis Moynihan (Democracy Now!) / Fotos: Sam Randle / Erin Drutman

El Missouri es el río más largo de América del Norte. Durante miles de años ha provisto a los habitantes originarios de la zona del agua necesaria para la vida. Al día de hoy, millones de personas dependen del río Missouri para acceder a agua potable no contaminada. Pero actualmente se está construyendo un oleoducto, el Dakota Access Pipeline, que amenaza la salud del río. A fin de impedir la construcción del oleoducto se ha gestado un movimiento, encabezado por los pueblos originarios que han vivido a orillas del río Missouri desde tiempos inmemoriales.

Los guardias de seguridad del oleoducto atacaron a los protectores, en su mayoría nativos americanos, con perros y gas pimienta.

Así, integrantes de los pueblos Dakota y Lakota de la reserva sioux de Standing Rock instalaron un campamento en la confluencia de los ríos Missouri y Cannonball, a unos 80 kilómetros al sur de Bismarck, en Dakota del Norte. Han declarado que se consideran “protectores, no manifestantes” y así se llaman a sí mismos. Semanas atrás, cuando intentaban frenar el trabajo de enormes excavadoras en un cementerio ancestral, los guardias de seguridad del oleoducto atacaron a los protectores, en su mayoría nativos americanos, con perros y gas pimienta mientras que estos se resistían a la construcción del oleoducto de 3.800 millones de dólares en su lucha por el agua pura, la protección de sus tierras sagradas y el fin de la economía basada en los combustibles fósiles.

Protectores de la tierra

Las imágenes de los arrestos mezcladas con sorprendentes videos que daban cuenta de la represión incendiaron las redes sociales.

Las imágenes de los arrestos mezcladas con sorprendentes videos que daban cuenta de la represión incendiaron las redes sociales.

Los sioux de Standing Rock instalaron el primer campamento de resistencia en el mes de abril y lo llamaron Piedra Sagrada. En este momento, hay cuatro campamentos con más de mil personas acampando, la mayoría de ellas pertenecientes a pueblos originarios de Estados Unidos y Canadá. “El agua es vida” es la consigna de esta lucha pacífica contra el oleoducto que se construye para el transporte de crudo desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, hasta Illinois.

Ese sábado 3 de septiembre fue un hermoso día de sol. Junto a Laura Gottesdiener y John Hamilton, del programa Democracy Now!, pasamos la mañana filmando entrevistas. Por la tarde, varias delegaciones realizaron una marcha desde el campamento hasta el lugar donde se proyecta que pasará el oleoducto, con el objetivo de colocar allí las banderas de sus respectivas tribus. Al llegar, se vieron sorprendidos por las enormes excavadoras, que realizaban movimientos de tierra incluso durante el fin de semana largo del Día del Trabajador.

“El agua es vida” es la consigna de esta lucha pacífica contra el oleoducto que se construye para el transporte de crudo.

Cientos de personas, en su mayoría nativos americanos, se congregaron en la entrada del predio, pidiendo a gritos que detuvieran la destrucción. Un grupo de mujeres comenzó a agitar el cerco de la propiedad, que cayó sin mayor esfuerzo. Los protectores de la tierra comenzaron a inundar el lugar. Varios hombres jóvenes llegaron desde el campamento a caballo.

Las excavadoras se retiraron, pero los guardias de seguridad intentaron detener a los protectores soltando al menos media docena de perros feroces que mordieron a la gente y a los caballos. Uno de los perros tenía el hocico cubierto de sangre. Sin dudar, la persona que dirigía al perro continuó incitándolo a avanzar contra la multitud. Los guardias rociaron con gas pimienta a los manifestantes, los golpearon y los empujaron. Finalmente, los violentos guardias del Dakota Access se vieron obligados a retroceder.

Este tramo del oleoducto atraviesa sitios arqueológicos, entre ellos, los cementerios Lakota y Dakota. La tribu había proporcionado la ubicación de los lugares en un escrito presentado ante la justicia el día anterior a la manifestación en procura de que se detuviera provisoriamente la construcción hasta que se llevara a cabo una completa investigación de los mismos. Con la ubicación de esos sitios en mano, el personal del oleoducto Dakota Acces arrasó literalmente con ellos.

El jefe de la tribu sioux de Standing Rock, Dave Archambault, afirmó: “Usaron a los perros como armas mortales. Todo esto fue premeditado. Sabían que algo iba a pasar cuando se abalanzaron sobre 25 kilómetros de tierras intactas para destruir nuestros sitios sagrados. Sabían que algo iba a pasar y por eso estaban preparados. Contrataron a una compañía de seguridad con perros guardianes y luego fueron y esperaron. Y sucedió. Cuando vimos lo que estaba pasando ya era demasiado tarde. Habían destrozado todo. Profanaron nuestras tumbas ancestrales. Simplemente destruyeron nuestros sitios de oración”.

En el campamento, conversamos con Winona LaDuke, una líder ojibwe de la reserva white earth del norte de Minnesota. Recientemente capitaneó una campaña que tuvo éxito a la hora de impedir la construcción de otro oleoducto (Sandpiper) que amenazaba territorios de su pueblo. LaDuke realizó comentarios acerca del apoyo del gobernador de Dakota del Norte, Jack Dalrymple, a la represión de las manifestaciones en Standing Rock: “Usted no es George Wallace y esto no es Alabama. Estamos en 2016 y no tratarán a los indígenas como lo han hecho durante los últimos cientos de años. Estamos hartos”.

La justicia hace justicia

Al cierre de esta edición, un tribunal de apelaciones detuvo oficialmente la construcción del oleoducto y sostuvo que el fallo le otorga a esta corte más tiempo para expedirse respecto a la solicitud de medidas cautelares que detengan la construcción presentada por la tribu sioux de Standing Rock por temor a que las obras pudieran destrozar cementerios y otros sitios sagrados.

La petición de medidas cautelares fue entablada por la tribu luego de que un tribunal de menor jerarquía se expidiera contra otra demanda de medidas cautelares presentada el viernes 16 de septiembre. Este último fallo torna obligatoria la detención de la construcción a lo largo de la franja de 64 kilómetros, interrupción que el gobierno del presidente Barack Obama había solicitado a Dakota Access efectuar de manera voluntaria.

Por otra parte, un juez federal de Bismarck dejó sin efecto provisoriamente medidas cautelares contra el jefe sioux de Standing Rock, David Archambault, y otros líderes tribales. Las medidas cautelares se emitieron en el marco de una demanda SLAPP –una solicitud estratégica contra la participación de la población– entablada en agosto por Dakota Access contra referentes de la tribu por su participación en manifestaciones de protesta.

Derechos y soberanía

La batalla contra el oleoducto Dakota Access se libra como una renovada afirmación de los derechos y la soberanía de los pueblos originarios, como una lucha para proteger el agua, pero sobre todo, como parte de la lucha mundial contra el cambio climático y para romper con nuestra dependencia de los combustibles fósiles. En Piedra Sagrada, Guerrero Rojo y otros campamentos instalados en la confluencia de los ríos Missouri y Cannonball, los protectores han llegado para quedarse y son cada día más.

Periodismo entre rejas

El jueves 8 de septiembre se emitió una orden de arresto bajo la carátula “Dakota del Norte contra Amy Goodman”. La acusación remite al delito de violación de propiedad. En realidad, ¿qué delito se cometió? Ejercer el periodismo. La periodista Amy Goodman (del programa de Democracy Now!) fue a la reserva sioux de Standing Rock para dar cobertura a la creciente oposición que enfrenta el oleoducto Dakota Access.

El equipo de Democracy Now! estaba ahí y pudo filmar la violencia de los guardias. Cuando hizo pública la filmación del incidente, ésta se difundió rápidamente y fue vista más de trece millones de veces solamente en Facebook. CNN, CBS, MSNBC y muchos otros medios de comunicación de todo el mundo emitieron sus imágenes, en las que se podía observar a uno de los perros con el hocico cubierto de sangre.

Cinco días después del ataque, Dakota del Norte emitió la orden de arresto. La agente especial de la Oficina de Investigación Penal de Dakota del Norte, Lindsey Wohl, se refirió al video de Democracy Now! en una declaración jurada. En el escrito afirmó: “En el video se puede observar a Amy Goodman identificándose a sí misma y preguntando a los manifestantes acerca de su participación en la protesta”. Sí. Precisamente de eso se trata desarrollar la labor periodística amparada por la Constitución.

Delphine Halgand, la directora para Estados Unidos de la organización internacional de defensa de la libertad de prensa Reporteros Sin Fronteras, manifestó: “Presentar cargos por violación de propiedad contra una periodista que está dando cobertura a un importante tema ambiental de significativo interés para la población constituye una amenaza directa a la libertad de prensa y resulta totalmente inaceptable en el país de la Primera Enmienda”.

La orden de arresto fue emitida el mismo día en que el gobernador de Dakota del Norte, Jack Dalrymple, convocó a la Guardia Nacional, anticipándose a un fallo judicial que se produciría el día siguiente. El viernes, el juez se expidió contra la tribu y permitió que prosiguiera la construcción del oleoducto. Quince minutos después, en una medida sin precedentes, el Departamento de Justicia, el del Interior y el ejército emitieron conjuntamente una carta en la que anunciaron que se negaría la autorización para la construcción del oleoducto en tierras controladas por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército hasta que se realicen “consultas formales de gobierno a gobierno” con las tribus afectadas en relación con “la protección de tierras tribales, recursos y derechos establecidos en tratados”.

Hasta el momento, no se han presentado cargos contra ninguno de los guardias de seguridad involucrados, a pesar de que en el video se puede contemplar claramente que agreden a los manifestantes con perros y gas pimienta. Actualmente, la Junta de Investigación y Seguridad Privadas de Dakota del Norte investiga el uso de la fuerza y de perros de ataque por parte de los guardias de seguridad del oleoducto. Mientras tanto, el equipo de Democracy Now! le hará frente a esta acusación penal. La libertad de prensa resulta primordial para el funcionamiento de una sociedad democrática. Autoridades de Dakota del Norte: amordacen a los perros, no a los periodistas.


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