Cambios radicales: Un nuevo Bartleby
por Gustavo Alvarez Núñez
Otra vez SOPA
por Alex Gasquet
por Felipe Real / Fotos: Thompson-Acosta
Las intrigas lograron que el personaje eclipsara a la persona de carne y hueso: apenas unos pocos conocen al extraño Dr. Gonzo, coprotagonista de la lisérgica novela Fear and Loathing in Las Vegas, y todavía muchos menos oyeron hablar de Oscar Zeta Acosta.
Con la pluma de Hunter Thompson, el Dr. Gonzo quedó plasmado para la posteridad como un “abogado samoano” que poseía “ciento cincuenta kilos de gargantuesco apetito por cuantas bebidas, drogas y actividades peligrosas se hayan inventado en este planeta”. Con el tiempo, sería interpretado por Benicio del Toro para acompañar a Johnny Deep en esa narcótica road-movie dirigida por el inglés Terry Gilliam que describía una delirante travesía por el desierto de Nevada.
Sin embargo, el doctor Gonzo no era samoano sino un feroz abogado chicano llamado Oscar Zeta Acosta y se dedicaba a hacer muchas cosas prohibidas, además de experimentar con sustancias ilegales. Incluso, algunas de ellas eran realmente transgresoras para la época, como por ejemplo, defender los derechos de los hispanos en Estados Unidos.
Oscar había nacido en El Paso, Texas, en 1935, y luego su familia se trasladó a las afueras de la ciudad californiana de Modesto, en el valle de San Joaquín, para que el padre pudiera trabajar en las fincas cercanas mientras los trabajadores estadounidenses iban a la II Guerra Mundial. Tras la adolescencia, ingresaría al Ejército y huiría pronto para estudiar por la noche en la San Francisco Law School.
Pese a sus aires rebeldes (o gracias a ellos), Acosta ingresó a la fiscalía de Oakland y se comenzó a vincular, paralelamente, con la corriente literaria del chicanismo. Inspirado en esos lineamientos, escribiría Autobiography of a Brown Buffalo y también The Revolt of the Cockroach People, dos piezas fundamentales para entender el “Brown Power”, heterogéneo movimiento que se expandió, rápidamente, por toda la costa oeste. A finales de la década del 60, California se había convertido en un nudo de tensiones: por entonces, después de años utopía hippie, Ronald Reagan asumía la gobernación para poner orden e irrumpirían en escena los Panteras Negras con sus proclamas.
En su estadía en los tribunales, Acosta litigó contra el rostro indecoroso de la Justicia hasta que, cansado de los maltratos que sufrían los ciudadanos latinos, renunció a su cargo para sumarse a la lucha por los Derechos Civiles. Con su carisma y ductilidad, organizaba, semana a semana, manifestaciones, convocatorias masivas, marchas de reclamo: eran pocas las veces que la policía no aguaba la fiesta y que no terminaban con una sinfonía de sirenas y disparos.
Tanto el periodismo como el FBI lo apodaron como “el Malcolm X chicano” y sin mosquearse él explicaba: “yo uso la ley al límite de sus confines. Quizá esté forjando una nueva ley”. Pero ese anhelo significaba que muchos y poderosos enemigos lo tendrían en la mira. Por eso, Hunter Thompson tuvo que inventar el seudónimo del Dr. Gonzo para narrar el desaforado viaje hacia Las Vegas sin develar la identidad de su acompañante. “La única razón para describir a ese activista chicano de cien kilos como un descontrolado samoano de ciento cincuenta fue para protegerlo del sistema de Justicia y la policía californianos, que querían su cabeza a cualquier precio”, diría luego el cronista.
Cierta mañana de 1974, Zeta Acosta salió con un bote de pesca y jamás regresó. Su cuerpo no se encontró y tampoco una explicación que disipara las sospechas. A ese misterio le siguió otro: con el tiempo, sus libros desparecieron de las tiendas y nunca fueron reeditados ni traducidos; un destino editorial diferente al de Fear and Loathing in Las Vegas, convertida en una novela de culto. Después de tantos años de olvido, es hora que Oscar Zeta Acosta deje de ser escondido tras el disfraz del Dr. Gonzo.
Notas relacionadas
De Corín Tellado al pop romántico
La vida color de rosaUn homenaje a J. G. Ballard
Defensas bajasLibros memorables
Las marcas ajenasLos nuevos medios
Fahrenheit 451Literatura policial
El mundo bajo sospechaObituarios
¿Un talibán del presente?Mitos y ficciones
La leyenda de EspartacoCalificar artículo