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La legendaria filmación de Spartacus (1960) requirió una serie de esfuerzos comparables con los realizados por el mítico esclavo romano en su histórica rebelión.
Para comenzar, los productores de los estudios Universal debieron eliminar del mercado a todas las copias existentes de una vieja película italiana sobre el mismo personaje antes de comenzar a invertir los fondos requeridos por la gigantesca producción.
Luego, esos mismos productores enfrentaron la ira de Kirk Douglas, quien por entonces era una megaestrella y se le toleraban todos sus caprichos. Aparentemente, él se negaba a protagonizar el filme si no era dirigido por Stanley Kubrick, quien por entonces era un cineasta en ascenso. Pero ya le habían endilgado la merecida fama de ser más derrochón y tiránico que el emperador Julio César.
Sin embargo, la amistad entre ambos ególatras no duró mucho: en varias oportunidades, durante el accidentado y exigente rodaje, Douglas y Kubrick estuvieron a punto de pelearse como dos gladiadores a raíz de las demoras y malos tratos surgidos por el obsesivo perfeccionismo del director.
Uno de los contratiempos se debió a que Kubrick exigió la contratación de 8 mil extras. Entre ellos, muchos eran enanos, mancos o deformes que se resistían a las técnicas del director para dotar las batallas de mayor realismo. Finalmente, aceptaron colocarse prótesis o falsos torsos para simular con mayor autenticidad las mutilaciones ocurridas en el fragor de la guerra o en las arenas romanas. Asimismo, los mancos tuvieron que usar falsos brazos para fingir que eran desmembrados con mayor impacto.
En cierta ocasión, Kubrick pretendió realizar un "traveling" para mostrar los cadáveres dejados después de una sangrienta contienda. Con su consabido perfeccionismo, le dio a cada uno de los más de trescientos extras un cartel con un número e indicaciones para que tomaran la postura exacta con la cual él los había soñado. Una exageración que, a todas luces, complicó aún más la preparación de la escena.
Como si todo eso fuera poco, el guionista Dalton Trumbo fue perseguido por el senador Joseph McCarthy y sólo el fiero carácter de Douglas pudo salvarlo de la censura.
Pese a todo eso, llegó el día del estreno del consagratorio filme y el célebre actor, sin pelos en la lengua, declaró: "Hay personas que tienen talento y otras que son una mierda. Stanley Kubrick es una mierda con talento".
A casi 50 años de esas cariñosas palabras, dichas en plena avant premier, Universal Studios ha decidido relanzar la emblemática película en calidad Blu-ray para que el mensaje de Espartaco llegue a las nuevas generaciones.
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2010-09-02 17:43:56
mhpineiro
2010-08-27 22:51:12
carlos-opus
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