Pablo Iglesias: La amenaza del bipartidismo español

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Falta cada vez menos para las elecciones generales en España, y la vertiginosa aparición de Podemos –el desprendimiento político del movimiento de los indignados– hace temblar el bipartidismo. Pablo Iglesias es el activista que podría convertirse en el próximo presidente de España. ¿Quién mejor que su secretario general para explicar un fenómeno tan relevante? Propuestas y críticas de un líder en ciernes.

En mayo pasado, un nuevo partido político español llamado Podemos sorprendió a muchos cuando obtuvo 1,2 millones de votos y cinco escaños en las elecciones al Parlamento Europeo. El partido surgió del movimiento de “los indignados” que comenzó ocupando plazas en España hace cuatro años. Los indignados se manifestaron en contra de los recortes de austeridad, el aumento del desempleo y la clase política dirigente de España. Podemos se convirtió en partido oficial en marzo del año pasado, pero, según una encuesta reciente, un 22,5% de la población lo apoya, lo que lo ubica cerca del empate con las otras fuerzas políticas que compiten para ganar las próximas elecciones generales de España.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, es un profesor de ciencias políticas de 36 años de edad, activista de larga trayectoria, que fue elegido para el Parlamento Europeo el año pasado. Si Podemos triunfa en las elecciones nacionales de España a finales de este año, podría convertirse en el próximo presidente de España. ¿Quién es Pablo Iglesias? Mejor que lo cuente él: “Vengo de una familia muy comprometida políticamente. Tanto por parte de madre como por parte de padre. Mi abuelo paterno era un miembro del Partido Socialista (PSOE), combatió en la Guerra Civil española en el bando democrático. Estuvo mucho tiempo en la cárcel. Por parte de mi madre también eran obreros, vinculados al PSOE. Mis padres hicieron política en una situación de clandestinidad, durante la dictadura de Franco. Mi padre estuvo en la cárcel y, desde pequeño, entendí lo que significaba el compromiso político y comprendí que la política puede servir para mejorar la vida de la gente. Sin embargo, e independientemente de ese background que tengo, he entendido que estamos en un momento en el que hay mucha gente distinta que está por el cambio político. Soy de izquierdas, pero creo que el cambio político en España lo tenemos que construir con gente que viene de sitios muy diferentes, que tiene biografías muy distintas a la mía, y eso es realmente lo que preocupa a los adversarios. Que Podemos no es el instrumento político de la gente de izquierdas. Es el instrumento político de todos aquellos, vengan de donde vengan, que quieren un cambio en un sentido democratizador”.

ALMA MAGAZINE: ¿Qué es Podemos? ¿Cómo se formó y cómo logró alcanzar un enorme éxito electoral en unos pocos meses?

PABLO IGLESIAS: Probablemente Podemos sea la expresión del fracaso de las políticas de austeridad en España. Cuando se produjo el movimiento “15M” nosotros percibimos, al participar en ese movimiento, que se estaba produciendo una crisis orgánica en España. ¿Y qué quería decir que se producía una crisis orgánica? Que los consensos en torno al régimen político español estaban empezando a desaparecer y que se abría una oportunidad política. De alguna forma, la crisis económica, las políticas de austeridad habían producido una crisis política. Inicialmente eso no tuvo una traducción electoral. De hecho, las viejas elites políticas desafiaban al movimiento diciéndole: “¡Preséntense ustedes a las elecciones!”. Cuando apareció Podemos, dejaron de decirle a la gente que se presentará a las elecciones. Podemos es probablemente el resultado del fracaso de las políticas de austeridad y el resultado del fracaso de un modelo de gobernanza en nuestro país.

AM: Usted ha hablado de desafiar a la “casta” política. ¿Qué quiere decir con eso?

P.I.: La casta es esa clase que hace indistinguible los poderes económicos de los poderes políticos. La casta se expresa muy bien en lo que llamamos las puertas giratorias. Esas puertas que comunican el poder económico con el poder político, que hacen que un ministro termine en el Consejo de Administración de una gran empresa. La casta es la expresión de que los que mandan de verdad no se presentan a las elecciones, es la expresión de una corrupción estructural que hace que los representantes de una ciudadanía sean, en realidad, representantes de los poderes económicos y actúen contra los ciudadanos.

AM: ¿Incluye usted a las dos agrupaciones políticas principales, el Parido Popular y el Partido Socialista, en esta descripción de la corrupción?

P.I.: No todos los miembros de estos partidos, pero sí, probablemente, sus elites. Tanto en el Partido Popular (PP), como en el Partido Socialista (PSOE), algunos de sus ex presidentes y algunos de sus ex ministros, han terminado en consejos de administración de grandes empresas. Algunas de ellas han sido privatizadas por sus gobiernos. Digamos que el problema del PP y el PSOE es que en las cuestiones estratégicas, las cuestiones que tienen que ver con la economía, han defendido prácticamente lo mismo. De algún modo, nosotros entendemos que democracia significa poder elegir. Si lo que representaban el PP y el PSOE en nuestro país era lo mismo, poder elegir implicaba que existieran otras opciones.

AM: ¿Cuáles son los temas más importantes a abordar para Podemos?

P.I.: Es fundamental democratizar la economía y eso implica medidas muy específicas en nuestro país: habría que hacer una reforma fiscal para que las grandes fortunas paguen impuestos y que no toda la carga esté sobre la pequeña y mediana empresa y sobre los trabajadores. Hay que acabar con los desahucios, hay que acabar con el hecho de que las entidades financieras estén echando a familias de sus casas porque no pueden pagar y les obliguen a pagar incluso después de haber entregado su vivienda. Hay que apostar por fórmulas de transparencia. Hay que apostar por todo lo contrario a lo que han implicado las políticas de austeridad.

AM: ¿Puede explicar la ley española según la cual una persona debe seguir pagando la hipoteca de una casa de la que ha sido desalojada y los efectos que esta ley tiene sobre la gente en España?

P.I.: Eso quiere decir que, cuando una persona tiene una hipoteca y no puede pagar, no basta para saldar su deuda con el banco, con la entidad financiera, con que entregue la casa. Esto sería, además, una de las reivindicaciones más importantes del movimiento contra los desahucios en España, lo que se llamaría la “dación en pago”. Con la legislación española actual hay familias que, después de haber perdido su vivienda, tienen que seguir pagando de por vida una deuda absurda a los bancos; una deuda que tiene que ver con un momento de burbuja inmobiliaria que fue la clave fundamental para entender la crisis. Una de las medidas que nosotros aplicaríamos si gobernáramos sería la dación en pago, y acabar inmediatamente con los desahucios y la vergüenza que implica que haya familias a las que estén echando de sus casas sin alternativa habitacional por no poder pagar sus deudas.

AM: ¿Qué significa la deuda para España?

P.I.: La deuda en España, como en otros países europeos, significa una soga al cuello de los ciudadanos. Por eso nosotros hablamos de una restructuración ordenada y del pago de la deuda vinculado al crecimiento. Creo que los tres grandes problemas del sur europeo son: la deuda, la desigualdad y el desempleo. Y las políticas de austeridad no han servido para mejorar estos tres problemas sino, por el contrario, para empeorarlo. Nosotros decimos que democracia significa que cuando algo no funciona se puede hacer de otra manera, y las políticas de austeridad no han funcionado en nuestro país.

AM: Usted habla de austeridad, Podemos es un partido que está en contra de la austeridad, como Syriza. Ahora Alexis Tsipras, el líder de Syriza, acaba de convertirse en el primer ministro de Grecia. Usted fue a Grecia para felicitar a este partido. ¿Cuál es la importancia de la victoria de Syriza?

P.I.: La victoria de Syriza significa algo muy concreto y es que, después de mucho tiempo, los griegos tienen un presidente que es griego. Que no es un delegado del gobierno alemán, que no es un vicepresidente de la Troika, sino que es un presidente griego. Creo que el cambio político en Grecia puede significar que palabras como soberanía, como democracia, o como que un gobierno tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos, vuelvan a cobrar sentido. Las políticas de austeridad llevaron a Grecia a una situación terrible, a una situación en la que tres millones de griegos no tenían asistencia sanitaria. La victoria de Syriza puede hacer, por fin, que en Grecia pueda volverse a hablar de democracia. La situación de España es diferente, para nosotros es una gran noticia y apoyaremos a nuestros compañeros griegos.

AM: ¿Cómo hizo Podemos para pasar de ser un movimiento a un partido político? ¿Podría verse siguiendo los pasos de Alexis Tsipras y siendo el próximo presidente de España?

P.I.: Vamos a trabajar para ganar las elecciones. Sabemos que nadie hizo los deberes de los griegos y nadie podrá hacer los deberes de los españoles. Pero, para nosotros, es fundamental que en nuestro país se produzca un cambio político y, para eso, es necesario ganarle las elecciones al Partido Popular. Nos lo van a poner muy difícil, vamos a tener muchas dificultades, pero seguiremos trabajando humildemente en esa dirección.

AM: 1,2 millones de personas votaron por Podemos dos meses después de que se formase como partido político. Usted se convirtió en miembro del Parlamento Europeo. ¿Cómo lograron ese éxito inmediato?

P.I.: Nosotros dijimos que aquello tampoco era éxito. Es decir, la verdad es que es muy meritorio en tan pocos meses conseguir 1,2 millones de votos y cinco asientos en el parlamento. Pero no descorchamos botellas de champagne ni hicimos una fiesta. Dijimos que cinco eurodiputados no bastaban para acabar con los desahucios, no bastaban para solucionar el problema del desempleo ni para acabar con la corrupción, que para eso necesitábamos ganar. Y dijimos que Podemos no había nacido para tener un papel testimonial en las instituciones, sino para intentar cambiar nuestro país. Y que, a partir del día siguiente, tocaba trabajar para ganar las elecciones. Fue muy bonito lo que ocurrió en las elecciones europeas, aunque no fue suficiente. Tuvimos un resultado importante, pero no ganamos y nuestro objetivo es ganar las elecciones.

AM: Usted es profesor de ciencias políticas, incluso estudió en Estados Unidos por un tiempo. ¿Cuál ha sido el papel de los medios de comunicación en España en la cobertura de los movimientos de los que ha sido parte, desde el “15M” a los indignados?

P.I.: Siempre digo que la gente no milita en los partidos políticos, la gente milita en los medios de comunicación. Los productores de ideología, de argumentos, los que enseñan a pensar políticamente a la gente son los medios de comunicación. No creo que la gente sea militante del Partido Demócrata o del Partido Republicano. Creo que son militantes de la FOX, militantes de Democracy Now!, militantes de The New York Times. Y por eso los medios de comunicación son un espacio fundamental para el cambio político y para el cambio social. Creo que es algo preocupante, que a veces la mayoría de los medios de comunicación sean propiedades de multimillonarios; y que es muy importante que los medios de comunicación puedan estar también en manos de la sociedad civil y hacer un trabajo en los “media” que sirva para entender que la democracia tiene que estar también en la comunicación; que tener un canal de televisión, que tener un periódico, no puede ser solamente privilegio de los multimillonarios.

AM: ¿Qué le inspiró para llamar a su partido, a su movimiento, Podemos? ¿De dónde viene el nombre?

P.I.: Podemos, en sí mismo, en castellano, significaba algo muy importante para nosotros, porque los poderes decían constantemente: “No se puede”, “no se puede hacer una reforma fiscal para que paguen los ricos”, “no se puede acabar con los desahucios”, “no se puede acabar con la corrupción”, “no se puede hacer una política económica distinta”. Y nosotros queríamos contestar: “Claro que se puede”. Y eso implicaba decir: “Podemos”. Y, al mismo tiempo, los movimientos de hispanos en Estados Unidos en los años 70, mucho antes de que el presidente Obama usara el “Yes, we can”, dijeron que se puede, que cuando tienes la voluntad suficiente, la ilusión suficiente y la fuerza suficiente las cosas pueden cambiar. Y nos parecía que, en una situación como en la que estábamos en nuestro país, “Podemos” podía significar un nombre que señalara claramente la posibilidad de un cambio democrático.


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