PATTI SMITH: LA MADRINA DEL PUNK

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En la última Feria del Libro de Miami –la mayor de Estados Unidos– fue recibida con aullidos de entusiasmo, y la despedida incluyó la ovación del público puesto en pie. Cantante, artista plástica y escritora, a los 69 años lanzó un nuevo libro, M Train, en el que invita a un viaje que fluye entre los sueños y la realidad. Además, incluye el recuerdo de Fred Sonic Smith, el músico con el que se casó y que falleció en 1994. Encuentro con la madrina del punk, Patti Smith.

Texto: Goodreads / Fotos: Jayson Walls / Kelly Franklin

Patti Smith.

Patti Smith.

Ahí está el retrato icónico, andrógino y fresco, en la portada de su álbum debut, Horses. Hay una foto con Robert Mapplethorpe en una escalera de incendios, ellos dos increíblemente atléticos, salvajes, hermosos. Hay más fotos de ella, sosteniendo una cámara, arrullando a una paloma o trenzando su pelo canoso. Las imágenes de la célebre música, escritora y artista Patti Smith (Chicago, 1946) son casi tan poderosas como su trabajo, que incluye su best-seller Just Kids, ese libro de memorias que cuenta la historia de su relación con el fotógrafo Mapplethorpe cuando ambos eran jóvenes y ambiciosos en la ciudad de Nueva York de los años 60 y 70, una época llena de peligro y posibilidades.

M Train es el nuevo libro de Smith, cuya foto de portada en blanco y negro, con ella sentada en su café favorito de Nueva York (Ino), probablemente se unirá a los otros retratos icónicos. En el interior, hay fotos de su autoría, tomadas en las peregrinaciones que realizó a lugares sagrados artísticos, como la casa de Frida Kahlo en México o la tumba del poeta francés Arthur Rimbaud. Historias de viajes que se entrelazan con los pensamientos de Smith sobre el amor, la pérdida y el arte, así como con recuerdos de su marido, el guitarrista de MC5 Fred Sonic Smith.

ALMA MAGAZINE: Este nuevo libro suyo es un conjunto de hermosas “divagaciones”. Hay una gran cantidad de episodios inesperadamente dramáticos, que tienen resoluciones acertadas para cosas que al principio parecían no tener mucho potencial dramático, como una mesa y una silla en su café preferido. ¿La estructura de M Train se dio a medida que usted lo escribía, o era algo que ya tenía en mente?

“Nunca pensé escribir sobre lo que luego terminé escribiendo. Nunca imaginé que iba a terminar escribiendo sobre Fred.”

PATTI SMITH: Cayó en su lugar, al igual que la vida, que a veces también cae en su lugar. El libro Just Kids era tan estructurado que tuve que pensar en él durante muchos años, incluso antes de escribirlo, para asegurarme de que sonara lo más verídico y cronológico posible. Con este libro, en cambio, no tenía idea de lo que iba a escribir. Empezó con un sueño… Al comienzo de M Train pensé poner esta frase: “No es tan fácil escribir sobre nada”, y empecé a jugar un poco con la idea de ver lo que pasaría si escribía sobre nada. Después las cosas fueron apareciendo. Nunca pensé escribir sobre lo que luego terminé escribiendo. Nunca imaginé que iba a terminar escribiendo sobre Fred. Nunca imaginé, tampoco, que iba a comprar un pequeño bungalow en Rockaway. Nunca imaginé que las cosas que pasaron iban a pasar. Pero ésa es la forma de la vida. Al terminar el libro aprendí que la vida es como la canción Old Man River. Sólo se trata de seguir andando… Y en términos de cosas a resolver, las cosas a veces se resuelven solas. Algunas cosas siguen siendo un misterio, pero algunas otras simplemente se resuelven. A veces la vida es maravillosamente simétrica.

AM: ¿Cómo fue escribir sobre Fred y volver a examinar el tiempo que estuvieron juntos?

P.S.: Nunca pensé que iba a escribir sobre él y sobre ese período de nuestras vidas, porque nuestra vida como marido y mujer, como madre y padre, fue algo muy privado. Pero eso salió… seguía saliendo. Y me puse a pensar que a Fred le hubiera gustado que escribiera algunas historias sobre él. Nos reíamos con mis hijos, lo imaginamos diciendo: “Vamos, ¡si escribiste un libro entero sobre Robert!”. Pero imaginamos que lo decía con humor, de una manera muy dulce. Sentí como que en realidad fue un alivio escribir sobre Fred. A veces fue difícil, yo siempre fui muy respetuosa con respecto a su vida, porque él era muy reservado, pero también fue un alivio poder hablar de él, compartir algo de Fred con el lector.

AM: ¿Qué diferencias hubo entre este libro y el que escribió sobre Robert Mapplethorpe?

P.S.: Bueno, Robert me pidió que escribiera un libro sobre él antes de morir. Robert realmente quería que yo escribiera un libro contando nuestra historia. Y me tomó mucho tiempo hacerlo, aunque le prometí que lo iba a hacer, y al fin salí airosa de esa misión. Fred y yo nunca hablamos de escribir un libro sobre nosotros, pero lo conocí bien y sé que este libro no le hubiera disgustado. No escribí nada que sintiera que lo comprometía a él en algún modo. No tenía ninguna agenda en absoluto con respecto al libro, pero en un momento empecé a escribir sobre Fred. Y luego, al final del libro, tuve uno de los sueños más lindos que he tenido con él, y si había alguna duda o preocupaciones, el sueño las aplacó, porque él apareció en mi sueño con una hermosa sonrisa, y sentí que estaba todo okay.

AM: En el libro narra varias peregrinaciones. ¿Los viajes son algo importante en su vida?

P.S.: No creo que sean importantes, los viajes son simplemente parte de mi vida, me gusta mucho viajar. Siempre lo he hecho. Cuando era muy joven, viajé a Europa, me fui a París con mi hermana, y visité todas las tumbas de mis escritores favoritos, me fui a la casa donde me dijeron que había vivido Jean Genet… Es una buena manera, para mí, de conectar con los artistas y poetas como personas. Sylvia Plath, por ejemplo, era una niña, pero también era madre, tenía una mente brillante y, obviamente, algo problemática. La conocemos a través de su trabajo, de sus poemas, pero ir a visitar su tumba es una suerte de reconocimiento, de homenaje. Es algo que siempre he hecho.

AM: ¿Siente que los objetos con los que ellos interactuaron son sagrados?

P.S.: Esos objetos son, en cierta forma, las esperanzas, los sueños, las creencias y el espíritu de las personas que los tenían. Hermann Hesse invirtió horas, cientos de horas, delante de su máquina de escribir para realizar su obra maestra, El juego de los abalorios. Es hermoso mirar esa máquina, así como es hermoso mirar la guitarra de Hank Williams o el escritorio de Charles Dickens. Me parece algo maravilloso. Porque esas personas no son sólo artistas que están muertos. Cuando fui a ver el estudio del pintor Brice Marden, me quedé horas mirando sus pinceles, los pigmentos que había fabricado, el mortero con que había macerado esos pigmentos. El trabajo, la imaginación y la energía creativa se canalizaron en esas cosas. Es lo mismo que la gente siente cuando va y mira las reliquias de un santo, los hábitos de San Francisco de Asís, por ejemplo. Quedarse fascinado ante la quijada de un santo, ante un trozo del vestido de Santa Teresa… No es fetichista, es una conexión. Una hermosa conexión.

AM: Cuando no había reliquias, usted parecía crearlas, como cuando atesoró las piedras de la ciudad en la Guayana Francesa, en donde alguna vez estuvo la prisión en la que Genet escribió Diario de un ladrón.

P.S.: Es parte de lo mismo. No eran más que piedras sucias, pero el lugar en el que estaban había sido muy importante en la vida de Genet. Esas piedras probablemente habían sido pisoteadas por los presos que Genet admiraba. Y también el hecho de ir a buscar esas piedras, sabiendo que era un viaje bastante agotador, les da a las piedras una cualidad especial. Yo he invertido mucho tiempo y energía en esas piedritas, que no tienen ningún valor en particular, así como tampoco lo tienen las vestiduras de San Francisco de Asís. Son cosas sin valor monetario, pero que sin embargo tienen otro tipo de valor, un valor que sale del amor, la energía, el trabajo y el sudor que han sido puestos en ellas.

AM: Sus peregrinaciones pueden leerse como búsquedas de pruebas, de pistas. ¿Considera que su amor por los policiales está relacionado con eso?

P.S.: Creo que a veces mis fotografías son la evidencia de que he estado en un lugar determinado. No me gustan las películas de crímenes aterradores o de asesinos seriales, pero sí me gusta entrar en las mentes de los detectives en su intento de destrenzar todas las pistas y pruebas que tienen y averiguar quién es el asesino. Es parecido al proceso de la escritura, en donde hay que ir descartando cosas para llegar a la última frase.

 Una leyenda del punk. “No es tan fácil escribir sobre nada”, avisa Patti Smith en el arranque de su nuevo libro, M Train.


Una leyenda del punk. “No es tan fácil escribir sobre nada”, avisa Patti Smith en el arranque de su nuevo libro, M Train.

AM: Sus héroes han determinado muchos de los viajes que ha hecho y muchos caminos artísticos por los que ha viajado. ¿Cómo se siente ahora ser una suerte de heroína para muchísima gente?

P.S.: ¡No me lo puedo imaginar! De verdad, no puedo. Pero si a cierta gente le pasa con las cosas que yo he hecho y con los lugares en lo que he estado lo mismo que me pasó a mí con otras personas, entonces me parece que está bien. Es parte de la diversión de la vida. Soy una persona responsable, que hace las cosas que se supone que debe hacer. Soy responsable con mi familia, soy una gran trabajadora, pero tal vez sea algo excéntrica… Me gusta dejarme llevar. Mañana me pueden venir ganas de ir a Zurich, a visitar la tumba de James Joyce, y después ir a Berlín, a saludar a algunas de las estatuas de ángeles que me gustan tanto y a tomarme algo en el restaurante Pasternak… Me gusta hacer cosas por el estilo.

AM: Usted dice en el libro: “Estos son los tiempos modernos, pero no estamos atrapados en ellos. Podemos ir adonde queramos, en comunión con los ángeles”. ¿Cuánto usted siente que vive en los tiempos modernos y cuánto siente que vive en la ausencia de tiempo? ¿Y por qué creé que eso es atractivo para usted?

P.S.: Vivo en el tiempo real mucho menos que en mi propio tiempo. Vivo en el tiempo real cuando es absolutamente necesario. Cuando estoy tocando, por ejemplo, vivo en el tiempo real, porque mi misión ahí es comunicarme directamente con la gente. Hablando con usted, estoy en tiempo real. Toda mi atención se centra en hablar con usted. Si mi hijo o mi hija me necesitan, me focalizo completamente en el momento que estamos viviendo. Pero cuando estoy en mi propio tiempo, mi mente tiende a vagar por el futuro, o por la antigüedad, o por la época en que tenía 11 años, o por el tiempo paralelo. Me gusta el tiempo paralelo, también.

AM: ¿Qué sería el tiempo paralelo?

P.S.: ¿Cómo explicarlo?… Es como soñar despierto. Cuando uno está en su propio tiempo, pero no está realmente pensando en su pasado ni en su futuro ni en nada. Estoy en un mundo paralelo, como en Matrix. En una realidad alternativa.

AM: ¿A quién está leyendo ahora?

P.S.: Ahora estoy por empezar a leer un libro llamado Nabokov in America. Ultimamente estuve con mi libro, siguiendo la edición, así que no he estado leyendo mucho porque estaba mentalmente exhausta. Un libro que leí hace poco es The Blind Contessa’s New Machine. Nunca había oído hablar de Carey Wallace, me encontré con su libro en un aeropuerto, y es exquisito. Otro libro que leí hace poco es Le Corbusier: The Architect on the Beach. Es impresionante. Trata sobre cómo la playa y las formas de la naturaleza influyeron en Le Corbusier. Tiene algunas fotos muy buenas de él. Suelo leer tres o cuatro libros al mismo tiempo, al menos que realmente esté obsesionada con uno solo.

AM: ¿Qué libros la han marcado en su vida?

P.S.: No sabría responder esa pregunta. Hay libros a los que vuelvo una y otra vez. El juego de los abalorios ha sido realmente un libro importante en mi vida, que leí y releí. Me gustan los escritores japoneses. Haruki Murakami, Ryūnosuke Akutagawa… Akutagawa tiene esa historia larga, que es más como una novella en partes, que se llama Spinning Gears. Me encanta ese libro porque habla sobre el proceso de escritura y el proceso de su locura particular, con el que me identifiqué mucho. No estoy loca, creo, pero puedo entender exactamente de dónde viene la locura y por qué razones. Pero me gustan todo tipo de libros. Ando con ganas de releer Pinocchio y Alice in Wonderland.

AM: ¿De dónde viene su coraje? ¿Hubo momentos en los que sintió miedo? ¿Cómo lo superó?

P.S.: No sé si tengo coraje. Lo tenía cuando era joven. No estoy diciendo que ahora no lo tenga en absoluto, pero se manifiesta de maneras diferentes. En vez de decir que tengo coraje diría que amo la vida. Sufrí un montón en mi vida, sobre todo a través de la pérdida de seres queridos, aunque me encanta la vida y quiero seguir viviendo. En el peor momento de mi vida, tenía dos hijos pequeños que cuidar, así que no tuve más remedio que seguir adelante. No diría que eso es coraje. Soy más bien una sobreviviente.

Traducción: Florencia Brandolini


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