PEDRO ALMODÓVAR: HABLE CON ÉL

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Julieta es su último trabajo, con el que, como le lleva pasando toda la vida, no ha dejado indiferente ni a la crítica ni al público. Y se estrena en Estados Unidos a fines de diciembre. En 2000, gracias a Todo sobre mi madre, se alzó con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Pedro Almodóvar tiene ahora la posibilidad de repetir, ya que finalmente Julieta ha sido seleccionada para representar a su país en la gran fiesta del cine de Hollywood. Hablamos con el director manchego de cine y sobre lo que le queda por hacer a estas alturas de su trayectoria.

Texto: Fabián W. Waintal / Fotos: Romar Media

ALMA MAGAZINE: ¿Usted se da cuenta de lo importante que es para la gente y el cine?

La nueva cinta de Almodóvar ha sido seleccionada por la Academia para representar a España en la 89 edición de los Oscar.

La nueva cinta de Almodóvar ha sido seleccionada por la Academia para representar a España en la 89 edición de los Oscar.

PEDRO ALMODOVAR: No. Trato de no pensar en ello, de no tenerlo presente. Cuando me levanto, no miro al espejo y pienso: “Mira, estás viendo a un icono”. No sirve para nada. Creo que me siento más libre sin la presión ni la responsabilidad de lo que he hecho en el pasado. Cada vez que escribo un guión siento la misma inseguridad de siempre, también la misma pasión de siempre y por eso continúo.

AM: ¿Presiones?

P.A.: Presiones las mías, las que yo me impongo, que son muchas. En el momento de escribir y del rodaje no existe ni el mercado ni el espectador. Tras terminar la película, sí siento esa presión de un modo muy agobiante. Cuando la veo, empiezo a tener mucho miedo y una inseguridad enorme. Me pregunto: “¿Esperarán esto o esperarán lo contrario? ¿Le interesará a alguien?”.

“Cada vez que escribo un guión siento la misma inseguridad de siempre, y también la misma pasión de siempre.”

AM: ¿Lee las críticas?

P.A.: Pocas. Una mala crítica de alguien, que a lo mejor no tiene importancia, acaba hiriéndome. Así que trato de no leerlas y apenas pregunto qué tal ha sido acogida a mi hermano Agustín o a mi equipo.

AM: ¿Y le afecta la gente que le abuchea en un festival o le insulta en las redes?

P.A.: Lo de abuchear a mí me parece terrible. Pero vivimos en un mundo donde el exabrupto forma parte de nuestras vidas. Las redes sociales están llenas de gente que se libera insultando, que sería el equivalente en internet a abuchear. Supongo que eso debe de ser liberador para el que lo hace. Yo no estoy de acuerdo con ello, incluso si no te gusta la película.

AM: ¿Cómo reacciona cuando vuelve a ver alguno de sus filmes?

P.A.: Cuando los veo es por casualidad… Si en algún lugar ponen una película mía, me quedo viéndola como media hora y, por lo general, me siento orgulloso de haberla hecho. Hace poco, en París, pusieron algunas secuencias de mis filmes: una escena de La Ley del deseo, con Eusebio Poncela y Carmen Maura, y otra de Tacones lejanos, con Marisa Paredes y Victoria Abril, y me sentí más allá de felicidad. Muy, muy emocionado. Encontré tan impresionantes a los actores que me puse a pensar si de verdad les había comunicado hasta qué punto estoy agradecido por su trabajo.

AM: Mucha gente no se da cuenta de que ha contado su vida a través de las películas.

P.A.: Es bueno que no se den cuenta. Muchos me preguntan, por ejemplo, por qué hablo tanto de mi madre y nada de mi padre. Sin embargo, él está presente en muchas películas a través de otros personajes construidos con recuerdos suyos muy específicos. Mi vida se proyecta en lo que escribo de un modo inconsciente. Por eso no he escrito mi autobiografía ni quiero escribirla ni quiero que nadie la escriba.

“Mi vida se proyecta en lo que escribo de un modo inconsciente.”

AM: ¿Es más fácil esconder una historia de su vida adjudicándosela a un personaje femenino?

P.A.: Sí, claro, hay veces que soy yo el que está detrás del personaje femenino, pero el espectador no puede saberlo, tendría que desvelárselo.

AM: ¿Y no va a desvelarlo nunca?

P.A.: No, para nada. Me aburre la idea.

El melodrama no tiene fin

 Un director moderno. El MoMA ha programado una retrospectiva del cineasta desde el 29 de noviembre al 17 de diciembre.


Un director moderno. El MoMA ha programado una retrospectiva del cineasta desde el 29 de noviembre al 17 de diciembre.

En el humilde municipio de Calzada de Calatrava, Ciudad Real, Pedro Almodóvar nació el 25 de septiembre de 1949. Pero tal vez renació en 1968 en el momento que llegó a Madrid, la ciudad que más muestran sus películas. Es ahí donde sobrevivió vendiendo cosas usadas en el legendario mercadillo El Rastro. Tampoco pudo estudiar cine aunque hubiese querido, no solo porque no tenía suficiente dinero, sino porque la dictadura del general Francisco Franco había cerrado las escuelas de cine. Será por eso que también el cine de Almodóvar tiene su propia escuela, una escuela que empezó con la primera cámara Super 8 que compró ahorrando mientras trabajaba en una compañía de teléfonos.

Y con la ayuda de algunos amigos, el joven Almodóvar filmó sus primeros cortometrajes que se hicieron famosos por desafiar la censura franquista. Más tarde, fue parte del espíritu provocador de la movida madrileña, ese movimiento contracultural que lo tuvo como uno de sus grandes activistas. Tiempos en que rodó su primera película, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), que había filmado en 16mm y tuvieron que transformarla a 35mm para estrenar en las salas de cine.

A través de sus veinte películas, con él empezaron los actores españoles más célebres –Antonio Banderas, Penélope Cruz, y Javier Bardem–, exportando a Hollywood un estilo de cine con acento muy español y el mejor condimento de Pedro Almodóvar, un realizador que se niega a cruzar esa misma frontera. “Es maravilloso ver que la gente con la que he trabajado crece y crece en otros lugares”, comenta el director manchego.

Con el estilo melodramático que tanto lo caracteriza, junto con los contrastes de colores y la música que marca el compás de la historia, en Julieta Almodóvar cuenta la historia de una mujer que al enterarse de cómo le va la vida a su hija, de la que no sabe nada desde hace tres años, decide escribir sobre su heredera durante el viaje en un tren, desde el día en que conoció a su padre. El drama, protagonizado por las españolas Emma Suárez y Adriana Ugarte –que comparten el mismo personaje de Julieta en las distintas etapas de su vida–, está basado en tres relatos (Destino, Pronto y Silencio) de la Nobel de Literatura canadiense Alice Munro.

AM: ¿Se plantea trabajar en Hollywood o con estrellas de la meca del cine en alguna de sus películas?

P.A.: Hay muchos actores estadounidenses con los que me gustaría trabajar, pero no sé si tengo el suficiente conocimiento de la lengua y, sobre todo, de la cultura de Estados Unidos. En algún momento, tal vez, acabe haciéndolo si la historia pide ser dicha en inglés y ocurre aquí. Sin embargo, hasta ahora me da mucha más seguridad trabajar en español y en mi país.

AM: ¿Qué hay del rumor de que la protagonista de Julieta iba a ser una estrella de Hollywood?

P.A.: Es como decir: “Yo he podido acostarme con” o “Estuve a punto de”. (Risas) Pero, bueno, se lo voy a decir. La estrella de Hollywood en que pensé era Meryl Streep, estuvimos hablando bastante y ella estaba de acuerdo. Yo soñaba con trabajar con ella y esta era una película muy apropiada. Habría sido una historia distinta de la que he hecho en España. Sin embargo, en el último momento me invadió la inseguridad.

“No he escrito mi autobiografía ni quiero escribirla ni quiero que nadie la escriba.”

AM: ¿Es cierto que Julieta se iba a llamar Silencio y usted tuvo que cambiar el título porque había otra película que se denomina igual?

P.A.: Sí, la última película de Martin Scorsese se llama Silence. La empezamos a rodar al mismo tiempo. La suya no estaba lista en el momento del estreno en España de Julieta (N. del E.: 8 de abril pasado) porque es una película de época, una novela japonesa maravillosa que habla de los jesuitas en el siglo XVII tratando de evangelizar a los japoneses y el silencio del que habla es el silencio de Dios. Entonces Silence es fundamental en la película de Scorsese. Para mí, era un título muy esencial pero, después de terminar de rodarla, me dijeron que no lo iba a poder utilizar en algunos mercados como en Estados Unidos, por ejemplo. Después quisieron ponerle Almodóvar Silence, aunque yo no estaba seguro y una película que tiene diferentes nombres en diversos mercados no me pareció una buena idea. La verdad es que a mí me hubiera encantado ponerle ese título.

Almodóvar al MoMA

DIrector de cine español.

DIrector de cine español.

Desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) hasta la reciente Julieta, pasando por las ganadoras del Oscar Todo sobre mi madre (1999) y Hable con ella (2002), y otras memorables, como La mala educación (2004), la filmografía completa de Pedro Almodóvar será exhibida en The Museum of Modern Art (MoMA). La retrospectiva del director manchego es parte de la programación de otoño del espacio, que ya anteriormente había dedicado ciclos a otros cineastas. En 2009 repasó la carrera de Tim Burton, y en julio de este año dedicó un homenaje al cineasta experimental Bruce Conner, entre otros realizadores que han tenido su sitio en el museo neoyorquino.

El ciclo de Almodóvar comenzó el 29 de noviembre y se extenderá hasta el 17 de diciembre. El propio cineasta participará en sesiones de preguntas y respuestas con la audiencia, y además se confirmó la presencia de Rossy de Palma, una de sus actrices fetiche, quien también interactuará con el público tras la proyección de Kika (1993). “El trabajo de Almodóvar contribuyó a la creación de un nuevo orden cultural y social. A través de su productora, El Deseo, ha hecho algunas de las películas más influyentes a nivel mundial de las últimas tres décadas”, indicó Rajundra Roy, curador de la retrospectiva. Y añadió: “Su obra desafía los géneros, mezcla teatralidad, melodrama y humor, para explorar temas de transgresión, deseo e identidad. Almodóvar ha construido un universo colorido habitado por personajes originales, identidades sexuales y de género fluidas y mujeres complejas y singulares. Su cine celebra a todos los seres”.

AM: ¿Por qué eligió a Adriana Ugarte y Emma Suárez como protagonistas?

P.A.: Para esta película necesitaba rostros nuevos y llamaron a Adriana (Ugarte). La verdad es que hicieron el casting cuatro o cinco actrices, no muchas más. Adriana, sin saber nada de la historia ni del personaje, fue la que hizo la prueba del modo más intuitivo, más natural. A Emma (Suárez) ya la conocía. Fue la primera también que hizo el casting y ya no necesitamos más pruebas. A mí me gustó mucho. Cuando tienes que escoger a alguien que no conoces, empiezas a ver a los personajes a través de los actores y eso te da mucha información. Es así como el papel empieza a tomar cuerpo y añades cosas que no pensabas. Nos sirve más a los directores como información que para elegir al actor.

AM: ¿Qué relación personal tiene con los actores después de terminar una película?

P.A.: A algunos les sigo viendo y de algunos te distancias. En general, tengo muy buena relación. Hay algún caso que no, pero bueno…

AM: ¿Y qué piensa cuando luego esos actores se van a trabajar a Hollywood?

P.A.: Es maravilloso ver que la gente con la que he trabajado crece y crece en otros lugares. En ese aspecto, los siento como parte de mi familia y como si yo fuera la madre y el padre. Me encanta ver que entran en el cine estadounidense y se convierten en lo que son.

“Lo que aun tengo pendiente es seguir haciendo una película cada dos años con la que me identifique.”

AM: ¿Les llama por teléfono o le pasa como en Julieta, que les ve por la calle y empieza de nuevo la relación?

El 21 de diciembre llega a las salas de cine estadounidenses Julieta, su última película, un regreso con mayúsculas.

El 21 de diciembre llega a las salas de cine estadounidenses Julieta, su última película, un regreso con mayúsculas.

P.A.: No. Les llamo por teléfono en sus cumpleaños y en las celebraciones navideñas. Si viven en Madrid, es más fácil. Por ejemplo, Antonio (Banderas) no vive aquí y nos llamamos para ver cómo estamos. Si se está divorciando, le pregunto: “¿Cómo lo llevas?”.

AM: ¿El tatuaje del corazón con las iniciales AJ que aparece en la película no es igual al que tenía Melanie Griffith con el nombre de Antonio Banderas. Se parece demasiado…

P.A.: Ese corazón ya sabes que no existe. El de Antonio digo. (Risas)

AM: Pero el tatuaje de Melanie le inspiró el de la película.

P.A.: Las personas que aman locamente hacen esas cosas. Bueno, Melanie lo hizo, ¿cómo no lo va a hacer el personaje de la película?

AM: ¿Usted tiene algún tatuaje?

P.A.: No.

AM: ¿En este momento de su vida siente que ha sido capaz de cumplir con todos sus deseos personales y profesionales?

P.A.: Creo que es imposible cumplir todos los deseos y no es una cuestión de dinero. Lo que sí conseguí es seguir siendo muy independiente, completamente libre a la hora de decidir qué película hago y cómo la hago. Eso es un privilegio. Lo que aun tengo pendiente es seguir haciendo una película cada dos años con la que me identifique y sin que la sienta como algo extraño. Y a nivel personal, nuestra naturaleza es muy imperfecta. Yo puedo desear algo que mi cuerpo ya no me lo permite. Pero los deseos son buenos, te mantienen vivo y a mí, me mantienen activo.


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