PEGGY LEVITT: LOS NUEVOS DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN

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En un mundo cada día más multicultural, es indispensable el debate sobre educación e inmigración. Desde su lugar en la academia, la profesora y socióloga Peggy Levitt viene llevando a cabo investigaciones en torno a tan candente tema. Sus trabajos se sitúan en Estados Unidos y estudian las comunidades dominicana, brasileña, irlandesa y diferentes grupos asiáticos. En esta entrevista, Levitt nos propone una mirada panorámica, a partir de su trabajo de campo y de las investigaciones de colegas estadounidenses, sobre los debates de la segunda generación de inmigrantes y los cambios de perspectiva que se producen al ofrecer una mirada transnacional.

Texto: blog.tiching.com / Fotos: Chrissie Russell / Nick Branch

Peggy Levitt es profesora de Sociología en el Wellesley College e investigadora en el Weatherhead Center for International Affairs y en el Hauser Center for Nonprofit Organizations en Harvard University, donde co-dirige el Transnational Studies Initiative Program. Actualmente es profesora invitada en el departamento de Antropología Cultural de la Universidad Vrije en Amsterdam. Entre sus libros se destacan: Artifacts and Allegiances: How Museums Put the Nation and the World on Display (UC Press, 2015), Religion on the Edge (OU Press, 2012), God Needs No Passport: Immigrants and the Changing American Religious Landscape (New Press, 2007) y The Transnational Studies Reader (Routledge, 2007).

ALMA MAGAZINE: Vivimos en un mundo cada vez más multicultural. ¿Cree que los profesores están preparados para afrontar esta realidad en las aulas?

PEGGY LEVITT: El contexto socioeconómico y demográfico de la sociedad va cambiando y, por tanto, aparecen nuevas oportunidades pero también nuevos desafíos para los docentes. En cualquier caso, si no están suficientemente preparados, en la mayoría de los ocasiones no es por falta de voluntad.

AM: ¿Cómo deben afrontar este nuevo desafío?

Levitt analiza los retos que supone el multiculturalismo en las aulas y brinda propuestas para afrontar esta nueva realidad.

Levitt analiza los retos que supone el multiculturalismo en las aulas y brinda propuestas para afrontar esta nueva realidad.

P.L: Es importante reflexionar sobre cuáles son las herramientas pedagógicas más efectivas para aplicar en una clase multicultural. Es decir, en aulas con alumnos que vienen de distintos países y que, por ende, cuentan con identidades y experiencias distintas.

AM: ¿Cuáles cree que son las habilidades y/o capacidades básicas que un profesor debe tener para poder afrontar con éxito este nuevo contexto?

P.L.: Curiosidad. Si el profesor no es curioso sobre el pasado y las experiencias de cada uno de sus alumnos, está perdiendo una muy buena oportunidad para ayudarles y para aprender de la variedad que se concentra en su clase. También es necesario contar con capacidades y valores cosmopolitas.

AM: ¿A qué se refiere?

P.L.: Hablamos, por ejemplo, del interés, de la capacidad de abrirse a algo distinto, de hacer buenas preguntas y escuchar las respuestas, de ser capaz de crear puentes entre alumnos y experiencias diferentes, y de saber crear un ambiente en el aula en el que todos los estudiantes se sientan acogidos.

AM: ¿Qué ventajas destacaría de una clase multicultural?

P.L.: Debemos tener en cuenta que el mundo es así, multicultural, y hemos de aprender a vivir esta realidad. Este es nuestro desafío en el 2016 y tengo la sensación de que estamos fracasando. En algunos países más que en otros, ya que en algunos casos no están acostumbrados a esta realidad. El mundo es cada vez más móvil y las experiencias migratorias, ya sean voluntarias o forzadas, son cada vez más comunes. Por tanto, hay que aprender a enfrentarnos a ello y saber aprovecharlo.

AM: ¿Puede la educación revertir el fracaso que ha mencionado de algunos países?

P.L.: Evidentemente. Los niños no nacen con prejuicios, los aprenden de sus familias, vecinos, en los colegios… Por eso debemos enseñarles desde pequeños que la norma es vivir en una sociedad multicultural donde respetamos a todas las culturas.

AM: Entonces, la educación tiene un papel clave.

P.L.: Es muy importante. Si la educación que les damos en la escuela consigue hacer ver a los niños que no es normal que la gente viva segregada ni que exista la desigualdad, habremos dado un paso muy importante y valioso.

AM: ¿Cree que los sistemas educativos actuales están preparados para transmitir estos valores?

P.L.: Pienso que no. Deberíamos revisar cómo organizamos los planes de estudios. Hemos de replantearnos desde cero las asignaturas que estamos enseñando y preguntarnos si éste es el sistema educativo más adecuado en la actualidad.

AM: ¿Cuáles son las habilidades y/o capacidades que debe tener un ciudadano global?

P.L.: Tener pensamiento crítico, mente abierta, estar dispuesto a encontrar y conocer al otro, preguntar, escuchar y compartir. Es importante, además, que estas capacidades las transmitan los docentes dentro del aula con su propio ejemplo.

AM: ¿Cómo cree que sería una integración eficaz de inmigrantes dentro de un aula?

P.L.: Tiene varias etapas. En primer lugar debemos ayudarles a subir su nivel académico, para que puedan superar las exigencias de su curso escolar. Una vez conseguido este objetivo, el profesor puede aprovechar que estos alumnos enseñen a los demás aspectos de sus culturas que el resto de estudiantes desconocen.

“Los niños no nacen con prejuicios, los aprenden de sus familias, vecinos, en los colegios”

AM: ¿Cómo pueden aprovecharlo?

P.L.: Un ejemplo. No hay mejor manera de estudiar México que a través de la experiencia de los niños originarios de este país. Ellos pueden mostrar al resto de alumnos su comida tradicional, su música, sus padres pueden explicar su experiencia migratoria…

AM: Interesante…

P.L.: Debemos tener en cuenta que son embajadores de su país en el resto del mundo y que conocen a la perfección sus lugares de origen. Por eso, no les resultará complicado convertirse en maestros y compartir sus vivencias con los compañeros de aula.

AM: ¿Qué papel juegan los padres de los inmigrantes de segunda generación en su educación?

P.L.: Generalmente dan mucha importancia a la educación de sus hijos, ya que ellos nunca estudiaron en el país de origen o en el de recepción. Pero al mismo tiempo este hecho es un obstáculo, ya que no pueden guiar a sus hijos en su camino hacia la universidad.

AM: ¿Cómo solventarlo?

P.L.: El sistema educativo nacional debe apoyar a estos niños para motivarles y guiarles. Por ejemplo, yo trabajo en un programa especial para niñas que forman parte de la segunda generación de familias inmigrantes, pero que son la primera generación que va a la universidad. Necesitan mentores que las sigan, animen y ayuden.

AM: ¿Cuáles son los retos que se deberán afrontar en el medio y largo plazo en materia de educación e inmigración?

P.L.: La educación es un factor básico respecto a cómo una nación se concibe a sí misma. Que un país conste o no en los libros de historia, tiene un peso enorme. Por tanto, hay que pensar cuál es la historia que queremos contar, cómo queremos contarla y con qué tipo de información. Estamos en un mundo global que necesita tanto ciudadanos globales como nacionales. Además, hemos estado hablando de las instituciones educativas formales, pero también debemos tener en cuenta otras instituciones culturales, como pueden ser los museos. Este tipo de instituciones también son educativas y ayudan a crear ciudadanos globales, si bien pienso que no estamos explotando todavía suficientemente bien las posibilidades de conocimiento que nos ofrecen este tipo de entidades.

Televisión, museos y educación

La televisión vive una nueva era dorada y sus programas más aclamados son exhibidos en los museos de Estados Unidos, que muestran en sus prestigiosos espacios la cultura popular con la esperanza de atraer visitantes más jóvenes y diversos. En Washington, la National Portrait Gallery alberga los retratos de todos los grandes líderes del país: George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y… ¿Francis Underwood?

Underwood, el malicioso presidente de ficción de la serie de Netflix House of Cards, encarnado por el actor ganador del Oscar Kevin Spacey, aparece sentado con las piernas cruzadas en su escritorio, en la Despecho Oval, por supuesto. La obra hizo su debut semana atrás y será exhibida hasta octubre. ¿Por qué un museo cuenta con un personaje ficticio de televisión? “No sólo refleja el impacto de la cultura contemporánea popular en la historia de Estados Unidos, sino que también ejemplifica la tradición de bellas artes de los actores retratados en sus papeles”, explicó la directora de la National Portrait Gallery, Kim Sajet.

Otro museo ubicado en Washington, el National Museum of American History, brindó una similar explicación cuando agregó objetos icónicos de la serie de televisión de culto Breaking Bad a sus colecciones en noviembre pasado. El traje protector amarillo y el sombrero negro utilizados por Walter White, un tímido profesor de química que se convierte en un jefe del narcotráfico, no serán mostrados al público hasta una exhibición sobre cultura estadounidense planeada para 2018. El año pasado hubo dos muestras de Mad Men en el Museum of the Moving Image de Nueva York que coincidieron con los episodios finales del aclamado programa sobre un narcisista ejecutivo publicitario en la década de 1960.

Peggy Levitt, socióloga en el Wellesley College en Massachusetts, manifestó que las exhibiciones de cultura popular se están extendiendo a medida que los museos comprenden la necesidad de cambiar sus prácticas para llegar a “audiencias nuevas, más jóvenes y más diversas. Hay un creciente reconocimiento en este país de que la gente dentro de los museos no luce como la gente afuera de ellos”. Un estudio de 2010 de la American Association of Museums mostró que los estadounidenses blancos son el 69% de la población, pero constituyen el 79% de los visitantes de los museos. En cuanto a afroestadounidenses e hispanos, el estudio predijo que en 25 años serían el 46% de la población estadounidense, pero sólo el 9% de los visitantes.

“Los museos tienen que cambiar lo que hacen y llegar a audiencias más diversas si quieren sobrevivir y crecer en el siglo XXI”, indicó Levitt, quien explicó que algunos de los establecimientos están cambiando sus muestras, que son ahora más coloridas o comprenden textos descriptivos más breves para ampliar su público. “Es otro tiempo, eso significa poner en exhibición grafitis, personajes de libros de cómics o al presidente Underwood. No veo ninguna amenaza en esto, la Mona Lisa no se irá a ninguna parte”, advirtió Levitt.


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