PIA CAMIL: EL VALOR DEL INTERCAMBIO

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Inspirada en el sistema de trueque empleado por los indígenas norteamericanos como en el comercio ambulante que asola las calles en la Ciudad de México, la joven Pia Camil inauguró una instalación interactiva en el New Museum de Nueva York. En esta inusual muestra bautizada A Pot for a Latch, la artista convocó a cien personas a canjear algún objeto significativo para ellos, para que fuera parte de la exposición. Así, la galería del lobby del museo se transformó en un mercado en el cual el valor monetario de los objetos fue suplantado por el valor simbólico que encierra la historia de cada uno de ellos. La exposición estará abierta hasta el 17 de abril.

Texto: Florencia Rolón / Fotos: Gentileza New Museum de Nueva York

A Pot for a Latch es su primera exposición individual en Nueva York. Camil vive y trabaja en su ciudad natal, Ciudad de México.

A Pot for a Latch es su primera exposición individual en Nueva York. Camil vive y trabaja en su ciudad natal, Ciudad de México.

En la galería del lobby del New Museum de Nueva York se vive en estos días una curiosa situación. La artista Pia Camil (Ciudad de México, 1980) ha invitado al público a que lleve piezas que tengan un auténtico valor personal y estético, con el fin de recuperar así el espíritu del potlatch, una celebración de las poblaciones nativas de la costa noroeste de Estados Unidos durante la que se intercambiaban regalos, como una manera de redistribuir la riqueza.

La instalación fue bautizada A Pot for a Latch, y estará abierta hasta el 17 de abril. La mayoría de los días, los visitantes sólo podrán recorrer la “tienda”; si alguien quiere participar en el trueque tendrá que ir los domingos 6 y 20 de marzo o 3 de abril, entre las 2 y 4 de la tarde. Se trata del mismo espacio en el que la reconocida artista portuguesa Leonor Antunes (Lisboa, 1972) presentó, este pasado verano, su proyecto I Stand Like A Mirror Before You, que al igual que a Camil, le supuso su estreno en solitario en esta ciudad.

El rol del público. Como en algunas de sus últimas piezas, el elemento participativo es fundamental en A Pot for a Latch.

El rol del público. Como en algunas de sus últimas piezas, el elemento participativo es fundamental en A Pot for a Latch.

La obra está constituida por estantes, líneas y formas geométricas que conforman un dibujo volumétrico dentro del museo, y fue creada específicamente para esta ocasión. La instalación está inspirada también en el comercio ambulante que invade las calles en la Ciudad de México. Pero en lugar de ofrecer a la venta desde piratería hasta uñas postizas, A Pot for a Latch –construida con materiales similares a los que emplea el comercio informal para levantar sus tiendas efímeras–, brinda objetos en trueque.

De este modo, la artista profundiza en su empeño por transformar en arte las imágenes de ruina que genera un sistema económico fallido en la capital mexicana. Camil ya ha experimentado este tipo de apuesta artística. El año pasado

“Lo que importa es que sea una experiencia, que el público pueda participar y sentirse parte de la pieza”, indicó la artista.

“Lo que importa es que sea una experiencia, que el público pueda participar y sentirse parte de la pieza”, indicó la artista.

realizó otro proyecto especial, en esa oportunidad para la Frieze Art Fair, en Nueva York. Allí reinterpretó el trabajo del artista brasileño Hélio Oiticica, quien exploraba la relación entre el arte y el cuerpo en los años 60 a través de su serie de “pinturas habitables”, Parangolé. Camil llevó este proyecto un paso más adelante: ella regaló 800 piezas de arte usable con la esperanza de iluminar las conductas del espectador y explorar las dinámicas sociales en el contexto de la feria de arte.

Si la artista mexicana antes ha utilizado lotes de telas con defectos de producción o dañados por el paso del tiempo para producir cortinas, ponchos o kimonos inspirados en los anuncios espectaculares abandonados; con A Pot for a Latch usa las mismas estructuras del comercio informal para quitarle valor monetario a las cosas y llamar la atención sobre su historia y significado personal.

“Quise hacer un comentario sobre el mercado y la economía informales, es un discurso que llevo haciendo durante varios años, como crítica al capitalismo”, explicó Camil. De los seis paneles de tres por tres metros cuelgan los objetos llevados por el público, desde peluches hasta trajes de baño o mechones de pelo. La artista incluyó algunos objetos como pelucas o partes de maniquíes, comunes en este tipo de economías. “Para mí es importante empezar a abrir nuevas plataformas donde podamos tener experiencias diversas del arte que no necesariamente estén enfocadas en el valor monetario de la pieza. Pareciera que nuestra experiencia con el arte contemporáneo está ligada al valor de la pieza”, expresó.

La estetización del fracaso

La producción de Camil abarca pintura, escultura, textiles, instalaciones y performances, y se inspira tanto en el paisaje urbano de la ciudad de México, donde ella continúa trabajando, como en la historia del modernismo. Sus obras, además, exponen tanto los problemas latentes en una sociedad hiperconsumista como las posibilidades de las “ruinas urbanas” mediante lo que la artista llama “la estetización del fracaso”.

Sus últimas exposiciones en galerías comerciales le han supuesto estrenos individuales en Estados Unidos, México y Francia.

Sus últimas exposiciones en galerías comerciales le han supuesto estrenos individuales en Estados Unidos, México y Francia.

En este plano, el New Museum resaltó dos proyectos de Camil: Espectaculares (en el que viene trabajando desde 2012), donde pega cortinas inspiradas en anuncios comerciales desechados de la capital mexicana, y Entrecortinas: Abre, jala, corre, en el que incorpora esculturas de cerámica e invita al espectador a cambiar sus puntos de observación.

Recientemente, Camil participó en la exposición colectiva United States of Latin America, llevada a cabo en el Museum of Contemporary Art Detroit (MOCAD), donde más de una treintena de artistas emergentes latinoamericanos, muchos de los cuales expusieron por primera vez en Estados Unidos, fueron seleccionados por los comisarios de esta muestra, el mexicano Pablo León de la Barra y el costarricense Jens Hoffmann. Obras de Camil se encuentran en prestigiosas colecciones privadas como la Fundación Jumex (Ciudad de México), la Colección Patricia Phelps de Cisneros (Nueva York / Caracas) y la Kadist Art Foundation (París / San Francisco), entre otras.

Como si todo esto no fuera poco, y a la par de su incursión en el museo neoyorquino, hasta el 13 de marzo en el Contemporary Arts Center de Cincinnati –el colosal edificio diseñado por la arquitecta Zaha Hadid–, Camil continuará presentando Skins, otra muestra más de su colorida y crítica producción.

A Pot for a Latch se exhibe hasta el 16 de abril en New Museum, 235 Bowery, Nueva York.

www.newmuseum.org/


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