QUENTIN TARANTINO: CINÉFILO

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Es muy fácil transformar una entrevista con Quentin Tarantino en la mejor lección de cine. En especial cuando el mismo encuentro sucede muy lejos de Hollywood, en Francia, más de 20 años después de haber recibido el premio máximo del Festival de Cannes por Pulp Fiction. Y nadie mejor que él para hablar del mundo del cine… lejos del mundo del cine. Encuentro con un cinéfilo de pura cepa.

Texto: Fabián W. Waintal / Fotos: Gentileza Romar Media

En la filmacion de la pelicula  Django Unchained.

En la filmacion de la pelicula Django Unchained.

El cine corre tanto por sus venas, que hasta el nombre Quentin se lo pusieron en homenaje al personaje de Burt Reynolds en la serie de televisión Gunsmoke, cuando nació el 27 de marzo de 1963 en Knoxville, Tennessee. Su padre, Tony Tarantino, era actor y músico amateur. Y su madre, Connie McHugh, apenas tenía 16 años cuando lo trajo al mundo. Quentin se crió con ella, porque sus progenitores se separaron antes de que él naciera. Así fue como se mudaron a Los Angeles cuando él tenía cuatro años y ahí tomó las primeras clases de actuación en la escuela Fleming Junior High School. Incluso dejó por completo la escuela pública para estudiar actuación en la compañía de teatro James Best de Toluca Lake. Pero después de dos años, volvió a abandonar todo por “aburrimiento”.

Empleado en un video club de Manhattan Beach, nació su inspiración por dirigir sus propias películas y como él mismo dijo: “No fui a ninguna escuela de cine, directamente fui al cine”. La primera película la dirigió en 1987 con el título My Best Friend’s Birthday (la escribió junto a su amigo Craig Hamann) pero durante la edición gran parte de ella se quemó en un laboratorio; y aprovechando su guión, volvió a filmarla como True Romance (el director fue Tony Scott).

Ahora bien, los festivales de cine resultaron el mejor bautismo de la fama. En el Festival de Sundance de 1992 ya había llamado la atención cuando presentó Reservoir Dogs. En aquel entonces, le ofrecieron dirigir otros éxitos seguros como Speed con Keanu Reeves y Sandra Bullock, además de la superproducción Men in Black con Will Smith. Pero Quentin las rechazó y prefirió tomarse un tiempo en Amsterdam para escribir el guión de un éxito grabado con su estilo: Pulp Fiction.

“Considero un lujo que la gente que admira mis películas espere una nueva.”

Como resultado, ganó aquel soñado premio de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, además de haber sido nominado al Oscar como Mejor Dirección, Mejor Película y Mejor Guión (sí, lo obtuvo sólo por esta categoría). Pero tuvieron que pasar 15 años para pisar otra vez el trono del Oscar, cuando volvió a ser nominado en las categorías Mejor Dirección y Mejor Guión por Inglourious Basterds. Y en 2013, finalmente triunfó como Mejor Guión Original por Django Unchained, aunque todavía tiene la deuda pendiente de llevarse el Oscar como Mejor Director.

Para los fanáticos del cine de Tarantino, tenemos buenas noticias. Para su próximo estreno sólo deberán esperar hasta fines de año. Su nueva entrega se llama The Hateful Eight y es un western que trae acción a raudales y grandes dosis de humor; cuenta con los protagónicos de Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh y Samuel L. Jackson.

ALMA MAGAZINE: ¿La fama en cierta forma genera más presión por mejorar con cada nueva película?

En las navidades estrena su octavo filme, The Hateful Eight, con un elenco encabezado por Kurt Russell y Samuel L. Jackson.

En las navidades estrena su octavo filme, The Hateful Eight, con un elenco encabezado por Kurt Russell y Samuel L. Jackson.

QUENTIN TARANTINO: La fama no es una presión que sienta porque para mí es algo que siempre debería existir. Quiero que la gente espere lo mejor de mí. Quiero que la gente tenga las mejores expectativas con mi próxima película. Cuando era joven, es lo que sentía con los directores que admiraba. Cada vez que Brian De Palma lanzaba una película, yo contaba los días desde dos semanas antes del estreno. La semana que estrenaron Scarface, para mí fue la semana de Scarface. Y después soñaba con Scarface. (Risas) Con cada estreno de De Palma, yo era el primero en la fila: iba el primer día y ni siquiera dejaba que nadie fuese conmigo. Tenía que verla solo. Recién la segunda vez, a la función de la medianoche, iba con mis amigos. Ese estilo de emociones es lo que mantiene vivo al cine. Es algo vital. Por eso no lo considero como una presión. Considero un lujo que la gente que admira mis películas espere una nueva. Lo horrible sería todo lo opuesto, que a nadie le importe si hago una película nueva.

AM: ¿Qué tan importante fue ganar la Palma de Oro en Cannes con Pulp Fiction más de 20 años atrás?

Q.T.: En relación con mi carrera, no sé qué tan importante pudo haber sido ganar la Palma de Oro en Cannes. Ni siquiera sé lo que significa, para decirle la verdad. Pero te da el prestigio de figurar entre los mejores directores del siglo. De todos los premios que gané, en relación con los laureles, es mi mejor logro. Entre todos los trofeos que tengo, es el que ocupa el lugar de honor en mi casa. Y me gustaría ganar otro más, algún día, antes de que apaguen la luz.

AM: Así como la gente colecciona DVDs, ¿es cierto que usted atesora películas originales en 35mm? ¿Tiene tiempo para volver a ver la misma película una y otra vez?

Q.T.: Nunca conté cuántas películas tengo, porque tampoco quise llevar mi obsesión hasta ese microscopio. Pero cuento con una colección bastante grande de películas de 35mm y todavía más grande con las versiones en 16mm. Y sí, las veo todo el tiempo. Siempre estoy viendo cine. Y lo bueno de haberme ido tan bien con el cine es que puedo darme el lujo de vivir una vida académica. Siento que estoy estudiando para mi profesorado en la Historia del Mundo del Cine. Y el día que muera, será el día en que me gradúe.

“Siento pena por ciertos directores cuando dicen que no vuelven a ver sus películas.”

Filmación de la película con Uma Thurman Kill Bill.

Filmacion de la película con Uma Thurman Kill Bill.

AM: Y para alguien que ve tanto cine, ¿también vuelve a ver sus propias películas con el paso del tiempo o las deja archivadas para siempre?

Q.T.: Ah, sí, claro. Siento pena por ciertos directores cuando dicen que no vuelven a ver sus películas, o que no pueden ver sus películas porque descubren errores y es demasiado doloroso. ¿Cómo pueden levantarse a la mañana? ¿Cómo pueden hacer algo que saben que es malo? No lo sé. Si fuera algo mío, si fuera doloroso ver mis películas, no haría otras. En cierto punto, renunciaría. Me dan pena. En cambio, yo veo mis películas todo el tiempo. Siempre estoy en casa mirando los canales de películas donde las muestran sin cortes. Y con sólo apretar un botón puedo ver películas seguidas por tres horas. Y cuando aparece una de mis películas, prendo el televisor y las miro a veces por un rato y otras, enteras. Hace un par de años que no veo Kill Bill. Volume 1. Miré el Volume 2 el año pasado. Tenía que verla. Y lo hice hasta el final, hasta el último nombre de los títulos. Me sentí muy gratificado.

AM: ¿En alguna de esas veces que volvió a ver sus películas, nunca se tentó con la posibilidad de editar o expandir Reservoir Dogs o Pulp Fiction?

Quentin Tarantino ganador del premio Oscar.

Quentin Tarantino ganador del premio Oscar.

Q.T.: La respuesta es “no”. Siempre bromeo que no hago versiones en DVD con el corte del director, porque el corte del director fue la versión original. El corte del director lo muestro en el cine, no en otra versión de DVD. Pero últimamente, hay algunas cosas que me interesaría hacer. Tengo Kill Bill. The Whole Bloody Affair que es completamente diferente a Volume 1 y Volume 2. Es algo que hice al mismo tiempo. Y también tengo 90 minutos de material de Django Unchained que nunca se vio y mi idea, francamente, sería hacer una versión de cuatro horas de Django… para mostrarla como una miniserie de cuatro capítulos en televisión por cable. Eso sí me gustaría hacer.

AM: ¿Cómo reacciona cuando otros lo copian o lo imitan? ¿Lo toma como un robo o como un homenaje?

Q.T.: Lo tomo absolutamente como un homenaje. Al principio, cuando veía películas basadas en Reservoir Dogs o Pulp Fiction, era demasiado tímido o me parecía demasiado presumido pensar que me habían copiado. Aunque supongo que también fue una época. Cuando las pinturas expresionistas empezaron a salir, no hubo un grupo de artistas que salió a decir: “Hagamos pinturas expresionistas”, era la atmósfera del momento. Yo sólo fui uno de los primeros que llegó a la puerta y me quedé con todos los beneficios. De la misma forma que Sergio Leone impulsó todo un género de películas de vaqueros, a lo mejor, yo también generé cierta influencia en un cine basado en crímenes.

“Mi estilo de cine a principios de los 90 fue una reacción a toda la opresión que sentimos en los 80.”

AM: ¿En qué momento de su vida decidió hacer un estilo de cine con los peores villanos?

Q.T.: En ese sentido, supongo que tengo cierta simpatía con el diablo. Aunque no es algo para nada consciente. Me gusta presentar ciertos personajes al público, mostrando el lado más violento que tienen, el lado más deplorable, para llegar hasta la raíz. Debe ser porque durante los diez años antes de hacer cine, en la década del 80 de Hollywood, había sido la época del cine más represivo desde los 60. Era como si Hollywood, liderado por Touchstone Pictures, tuviera un mantra donde cada película debía tener personajes queribles. Si la gente no los quería en un 100%, lo consideraban un fracaso y esas películas nunca veían la luz del día. Y si un personaje era el peor bastardo, siempre lo reformaban en los últimos quince minutos, como si aprendiese la lección. Y yo odiaba eso. Por eso mi estilo de cine a principios de los 90 fue una reacción a toda la opresión que sentimos en los 80. Y desde aquel entonces se convirtió en mi estilo, por la forma en que exploro los personajes.

AM: ¿El nombre italiano de Tarantino también tuvo cierta influencia latina en su estilo de cine?

Q.T.: No estoy tan seguro. Lo dudo, pero quién sabe. A lo mejor sí. Pero no creo: no me crié inmerso en la cultura italiana. No vengo del espíritu de familia de los Soprano. (Risas) No crecí en ese tipo de ámbito. Pero siempre me gustó el cine italiano. A lo mejor está en mi ADN. (Risas)

“De los directores de cine más excitantes del momento, Pedro Almodóvar es uno de los que está en mi lista.”

AM: ¿Qué piensa del cine actual y cómo imagina el futuro?

Director de cine, Quentin Tarantino.

Director de cine, Quentin Tarantino.

Q.T.: En el cine digital, lo bueno es que los jóvenes, incluso con un teléfono celular, tienen la posibilidad de filmar una historia interesante sin demasiada ayuda. Logran hacer una película que incluso puede llegar al círculo de los festivales. Es algo real y legítimo. En mi época, al menos necesitabas una cámara de 16mm para hacer algo así. Era como un monte Everest que muy pocos podían escalar. En cambio, en esta sociedad artística democrática, es probable que también se produzca mucha basura. Aunque a lo mejor aparece alguna flor donde pueda surgir algo bueno que en las viejas épocas jamás hubiera existido. Es lo único bueno que veo en el formato digital, porque realmente no puedo entender que un director de cine establecido se le ocurra filmar en ese formato, sería la muerte del cine. No lo entiendo. Para ver televisión, no salgo de casa.

AM: Y entre todos los directores hispanos, ¿tiene alguno preferido?

Q.T.: De vez en cuando trato de poner al cine en un microscopio para revisarlo. Y el otro día mandé una cadena de correos electrónicos entre un grupo de amigos, pidiendo una lista de los directores de cine más excitantes del momento. Yo escribí mi lista y fuimos intercambiando mensajes. Y el hecho de no ver a Pedro Almodóvar en la lista de nadie me hubiera parecido un misterio. Pero no lo fue, porque él estaba en mi lista.


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