¿QUIEN ES ESE CHICO? ARCA, EL COPRODUCTOR DE BJÖRK

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“No soy religiosa, pero debo haber ganado algún buen karma en algún momento, porque así como una cosa se alejó de mí, Alejandro (Ghersi, alias Arca) vino. (Con una sonrisa, esboza una lágrima) No quiero presumir, pero me llegan muchas peticiones para trabajar con músicos y la mayor parte del tiempo digo: ‘Me siento halagada, aunque no es justo’. Sin embargo, él se acercó a mí hace casi dos años, y la sincronización fue perfecta. Acababa de escribir como un millón de canciones y había hecho muchos arreglos de cuerda, y el tema era tan difícil que quería alejarme de ellas. Entonces él vino de visita a Islandia, y lo pasamos de maravilla. Alejandro es la persona más generosa y divertida que jamás haya conocido”, son las palabras que la cantante islandesa Björk le dedicó en una entrevista al portal Pitchfork al músico y productor venezolano Arca, quien coprodujo su flamante álbum Vulnicura.
¿Quién es este joven latinoamericano que se esconde bajo el seudónimo de Arca? Radicado desde 2007 en Brooklyn, llegó a Nueva York para estudiar en el Clive Davis Institute of Recorded Music. Había terminado la escuela secundaria en su Caracas natal, y aún mostraba su música bajo el nombre de Nuuro. Es más, previo a su aterrizaje en Estados Unidos, el muy joven Alejandro Ghersi participó en el compilado Dance Venezuela vol. 1 de Gozadera Records (la disquera de sus compatriotas Los Amigos Invisibles). Desde entonces ha ido generando su particular sonido, que le ha ganado adeptos y el hecho de entrometerse en las grandes ligas. Recientemente trabajó no sólo con Björk, sino también con Kanye West y FKA Twigs.
Unos meses atrás, el portal web español Playground saludó con beneplácito la edición de su primer álbum, Xen: “El año pasado se coló en la producción de un total de cinco cortes del Yeezus de Kanye West, y en la presente temporada ha sido una pieza fundamental para concebir la arquitectura de LP1, el álbum de debut de FKA Twigs –a la que ya ayudó, también en 2013, en la totalidad de su segundo EP–. La presencia de Arca en dos de los discos que mejor expresan el diálogo entre el pop de intención masiva y la vanguardia electrónica menos caprichosa han acabado por investir al venezolano Alejandro Ghersi de un aura de artista definitorio del momento, de francotirador de la experimentación. Su manera de entender el sonido está en las antípodas de lo comercial, de lo genérico, de lo que funciona: lo que hace es, por el contrario, una especie de magma inestable de pulsaciones y resplandores, de esbozos melódicos y difuminado de texturas”.
Lo bueno es que la oleada de músicos venezolanos por el mundo no se detiene. Según el crítico musical Yumber Vera Rojas (que colabora semanalmente con el periódico español El País), hay varios nombres a tener en cuenta: “El productor mejor posicionado de Venezuela, en las lides modernas internacionales, se llama Héctor Castillo. Pero, a diferencia de Arca, está a medio camino entre el rol técnico y el de la producción, además de que fue músico de dos de las bandas fundamentales del rock venezolano: Sentimiento Muerto y Dermis Tatú. Si bien fue productor de Fuerza natural de Gustavo Cerati o del primero de Brazilian Girls, trabajó en el área técnica de discos de David Bowie, Lou Reed, Suzanne Vega, Rufus Wainwright y Philip Glass, e incluso Björk le encargó la mezcla de unos temas que grabó para una de las obras de su ex. Los otros artistas venezolanos que se introdujeron en el circuito global son Miguel Toro, Aérea Negrot y DJ Trujillo (todos ellos están en Berlín), Phran, Rafael Garnica, Cardopusher y Sunny Graves (están establecidos en Barcelona), y La Vida Bohème (se instalaron en el DF mexicano)”.
Un país como Venezuela, que tiene su amado triunvirato en las voces y la leyenda de Simón Díaz, Oscar D’ León y Vytas Brenner, puede jactarse de que está exportando nuevos sonidos para un siglo XXI aún en sus albores.
Que nos sea leve


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