SARA JESSICA PARKER: EL SEXO Y LA SERENIDAD

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Sarah Jessica Parker tuvo un enorme cambio en su vida a partir de Sex and The City, la serie de HBO que cambió el modo de ver el sexo y las relaciones en la TV. Con la serie fuera de la pantalla, Sarah se enfrentó a un dilema: seguir los pasos de su personaje, Carrie Bradshaw, la protagonista del show, o tomar aire y elegir con cuidado cómo volver a ser ella misma, para abordar otros personajes. Luego de estrenar The family Stone, del director Thomas Bezucha, el desafío parece haberse desvanecido.

Texto: Valentina Tossi Megan Medrano Fotos: AP y AFP

ELENCO SEX AND THE CITY

Las cuatro amigas protagonistas de la exitosa serie de HBO, Sex and The City.

Frente al Tennis Court, detrás del puente que sobrevuela la piscina del Hotel Ritz Carlton en Pasadena (California), rodeada de palmeras y un lago transparente, Sarah Jessica Parker espera. Luego de protagonizar la película The family Stone, que entre comedia y drama reseña la última Navidad en familia de Sybil Stone (Diane Keaton) desde que le diagnosticaron un cáncer terminal, más la incorporación de Meredith Morton (el personaje de Sarah) a un núcleo familiar bohemio y ajeno, Sarah reflexiona. ¿Hay vida luego de haber protagonizado Sex and The City, la serie que más profundo ha indagado en el sexo y las relaciones humanas en la historia de la TV? ¿Qué hay después del adiós de la, a un tiempo, reflexiva y frívola Carrie Bradshaw, la dueña de los monólogos más entretenidos y reveladores de la pantalla? Sarah Jessica Parker ya no es Carrie Bradshaw, la que buscaba a su Mr. Right, la que teñía las columnas con sus impresiones femeninas sobre asuntos mundanos y de habitaciones generosas; la que junto a Samantha, Charlotte y Miranda se daba el lujo de tener una vida chic en la ciudad más chic del planeta. Sarah es Sarah, vuelve a ser ella misma, una actriz que debutó a los ocho años, al encarnar a Annie, la huérfana más famosa del mundo. Pero sabe que tarde o temprano le van a preguntar sobre la serie de HBO que ganó 8 premios Golden Globe y otra treintena de reconocimientos unánimes. Y a poco de estrenar The family Stone, vuelve al gran tema. Suspira, paciente, y se alista para responder.

ALMA MAGAZINE: ¿Fue incómodo volver al cine después de haber dejado Hollywood durante cinco años por la serie de TV Sex and The City?

SARAH JESSICA PARKER: No noté ningún cambio radical con la excepción de los actores jóvenes que no conozco. Pero da miedo, porque durante muchísimo tiempo estuve con la misma gente, feliz. Y fue una decisión dura dejarlo todo. Es como estar en la escuela secundaria. Me sentí la nueva alumna de la clase, donde todos los demás ya se conocían. Se les notaba la confianza desde los ensayos.

AM: ¿Piensa mantener en cine el estilo del personaje Carrie Bradshaw o le gustaría evitar el encasillamiento?

S.J.P.: Me encantó interpretar a Carrie Bradshaw y viví momentos increíbles con ella. Tampoco la abandoné, pero dejé de apreciarla. Y quise terminar la serie para trabajar en algo diferente. Extrañaba los desafíos de sentirme aterrorizada por trabajar con gente nueva. Cuando terminé esta película, les contaba a mis amigos que no paraba de tomarme la temperatura, todo el tiempo. Hacía mucho que no aprendía algo nuevo. Venía sintiéndome cómoda con lo que estaba haciendo en Sex and The City. Está bien, pero quiero seguir aprendiendo.

AM: ¿Alguna vez le tocó filmar una película en la que al momento de hacerla se encontró que nada tenía que ver con lo que le habían prometido?

S.J.P.: No me pasó que me pidieran hacer algo que no sabía de antemano o que se suponía que iba a pasar. Ni siquiera me desnudé.

AM: ¿Nunca?

S.J.P.: Nunca hice desnudos, y en mis contratos establezco que no lo hago. Incluso especifico que tampoco quiero que pongan una persona doble para mi cuerpo, como sucede con otras actrices.

AM: ¿Pero haciendo Sex and The City no se cruzó alguna vez con directores que pensaron que se iba a desnudar sin problemas?

S.J.P.: Una vez sí. Estaba filmando una película y doce horas antes de que tuviéramos que filmar la escena donde se suponía que yo iba a estar desnuda, todos se enteraron de que no lo iba a hacer. Y al final le buscamos una vuelta a la escena. Es algo en lo que no me siento cómoda. Pero muchas veces estuve en películas en las que me pidieron que hiciera cosas donde no me sentí cómoda, pero tiene más que ver con la actuación, sobre las elecciones de hacer un personaje de una forma determinada, cuestionando la forma en que lo pide el director. Esa sí que es una situación bastante común, y te digo que los resultados de la falta de confianza en el director son mucho peores, en lo personal, que pedirme que haga un desnudo.

“Me encantó interpretar a Carrie Bradshaw y viví momentos increíbles con ella. Dejé de apreciarla. Y quise terminar la serie para trabajar en algo diferente. Extrañaba los desafíos de sentirme aterrorizada por trabajar con gente nueva”.

SARAH Y LA TV

Sex and the city Carrie

Lejos de su personaje, Carrie Bradshaw, Sarah Jessica

AM: ¿Y le han cortado de alguna película escenas que le encantaban y que la gente se perdió de ver?

S.J.P.: Me pasó muchas veces cuando filmé películas que nada tuvieron que ver con el guión que me habían dado cuando me la propusieron. Esa es una situación muy tramposa, porque no es lo que una se comprometió a hacer. Lleva tiempo y años de experiencia entender que a veces esas cosas pueden remediarse. Hay que ser inteligente y aclarar los pensamientos. Hay que tratar de ayudar. Lo triste es que a veces acepté un guión porque me llegaba la historia, y la filmación terminó siendo demasiado pobre. Pero es algo que está fuera de control. Te pueden dar el mejor guión del mundo y las cosas pueden terminar terribles aunque la gente responda bien a la película. La gran ironía es que durante la filmación una es miserable, aun cuando la película pudo terminar financiera o críticamente exitosa. Por supuesto es mejor no hablar de títulos de películas ni de actores, para no herir a nadie.

AM: ¿Hay una Sarah Jessica Parker diferente, antes y después de Sex and The City?

S.J.P.: A esta altura de mi carrera jamás hubiera imaginado que me iba a pasar algo así. Sex and The City cambió todo tipo de cosas. Incluso en cine me llegan mejores oportunidades. La gente también reacciona increíblemente cuando camino por la calle. Amo ese tipo de trabajo. Hay muchas cosas que son difíciles de articular, que cambian cuando estás en televisión y la gente te ve. No sabía ni entendía ese mundo.

AM: ¿En serio no entendía antes el mundo de la televisión?

S.J.P.: Para nada. No tenía idea de semejante impacto que tiene la televisión. Es difícil de explicar el cambio. Al haber hecho cine por tanto tiempo, y tener un marido también actor, pasé por momentos en que la gente me reconoce, claro, pero la televisión cambió dramáticamente nuestras vidas, la forma en que vivimos.

AM: ¿Cuál es el lado malo y cuál el bueno?

S.J.P.: En el lado bueno hay mucho. Pude trabajar en algo que amo y con la gente viéndome y respondiendo. Cuanto más trabajé en el show, más aprendí como productora y más quería producir. Me preocupaba menos sobre el dinero y las hipotecas y sentía que podía ayudar más a otras personas. También me regalaban esos maravillosos vestidos, zapatos, carteras. Pude hacer trabajos en los que me sentí bien, y no me refiero a mí, sino al programa, al show en general. Lo único malo es que a veces estaba de muy mal humor, por tanto cansancio, y no podía ser demasiado amable. Y me cuesta mucho caerle bien a la gente que me para en la calle. Tampoco sugiero que sea el problema más grande del mundo, porque entiendo que hay personas que trabajan muy duro, que no llegan a fin de mes con los sueldos. Hay vidas mucho más difíciles y, ciertamente, no es la mía. Por eso me encanta decir que el lado malo es que suena ridículo compararme con el mundo real.

AM: ¿En qué se diferencia usted de Carrie Bradshaw?

S.J.P.: Muchísimo. Mi personaje, Carrie, tuvo una vida con mucho más color que la mía. Cuando era soltera no salí con tantos hombres como ella, hasta que me casé con Matthew (Broderick). Y aunque conozco mucha gente y vivo en una ciudad muy social, no tengo el tipo de conversaciones que ella tiene.

AM: ¿La gente que la ve por la calle no se le acerca con temas sexuales a raíz de la serie de TV?

S.J.P.: Sí. Carrie, en Sex and The City, sabe escuchar porque escribe desde su punto de vista. Y el show está escrito desde sus ojos, con todos sus latidos. Nació para ser el alma. Y la gente que se me cruza se siente cómoda en contarme cosas muy íntimas. Cosas de las que nadie puede imaginar que un extraño te va a decir, y que tampoco tengo ganas de escuchar. La gente tiende a ser bastante agresiva, sin ser hostil. Especialmente cuando tengo enfrente a un borracho de un parque o en el subte. Dicen cosas de las que se arrepentirían si estuvieran sobrios a la luz del día.

AM: Cuentan que su esposo, Matthew Broderick, maldijo el día en que le ofrecieron hacer Sex and The City porque dice que ahora usted sermonea a la gente.

S.J.P.: Sí. Pero eso tiene que ver con los que se comportan mal, no con quienes me reconocen. Los sermoneo sobre el mal comportamiento en general. Una persona hace poco atacó a Matthew porque no era de un equipo deportivo determinado. Y yo me hice cargo. Matthew ni se dio cuenta porque tenía puestos los auriculares y estaba escuchando la radio. Estábamos en el estadio de los Yankees y este tipo recién nos había puesto al hijo en la falda para sacar una foto. Ni siquiera pidió sacar la foto. La sacó directamente. Y al tiempo se dio cuenta de que Matthew no era fanático de los Yankees y dijo: “Nunca debí haber sacado esa foto. Debería sacar el rollo y destruirlo”. Le contesté que estaba bien, recordándole que nosotros nunca le habíamos pedido que sacara la foto pero que lo invitaba a hacer lo que quisiera con el rollo. Le dije que vivíamos en un país libre, donde cada uno puede simpatizar por quien quiera. Pero lo que más me molestó es que me contestara: “Tengo suerte porque mi padre me crió para ser un fanático de los Yankees y su padre apenas si pudo criarlo a él (por Matthew) para ser una estrella de cine”. Y me enloquecí, porque no conoce para nada a mi esposo. Matthew es un actor de los que siempre trabajaron duro, que tuvo éxito por casualidad. Nació y se crió en Nueva York, yendo al estadio de los Yankees y pudo ser simpatizante de quien quisiera. Nadie puede criticarlo así. Su padre lo crió para que fuera un buen profesional.

AM: ¿Siempre reacciona así con quienes le piden autógrafos?

S.J.P.: Por suerte no, pero eso fue exactamente lo que le dije. En ese sentido me parezco bastante a mi personaje de televisión, porque ella, Carrie, tampoco se hubiese quedado sentada.

“Trato de no ser demasiado demostrativa físicamente con la gente que no conozco. También me molesta cuando alguien se me tira encima, especialmente cuando es un europeo que está a punto de besarme en las dos mejillas. Es lindo, muy elegante, pero trato de evitarlo”.

UN ESTILO ESTETICO

Actriz Sara Jessica Parker

La actriz fue el rostro de la prestigiosa marca Gap.

Sarah Jessica Parker nunca fue de esas actrices que se sumergen en escándalos amorosos casi por deporte. Sin embargo, ha tenido algunas relaciones públicas. Antes de casarse con Matthew Broderick –con quien tuvo a su primer niño– fue pareja de John Fitzgerald Kennedy Jr., Nicolas Cage y de Robert Downey Jr. Ella se defiende: “No fueron noviazgos tan públicos, porque no soy de la clase de persona que le gusta ir a fiestas o estrenos. Y aunque hayan sido públicos, fueron relaciones mucho más tranquilas de lo que hayan parecido. Y así como compartí con esos hombres una buena compañía, también compartí el deseo por mantener la privacidad y siempre lo respeté”. Tanto respeta su privacidad, que su boda con Broderick fue un secreto. “No queríamos que hubiera extraños en la ceremonia. Los dos venimos de familias pequeñas y queríamos que la boda fuera solamente para ellos. No sentimos que fuera apropiado invitar a fotógrafos y a la prensa”. Pero además de ser una actriz reconocida y una mujer hogareña, que prefiere reunirse con amigos en su casa a pasearse por cocktails exclusivos, impuso un estilo estético que siguieron mujeres de todo el mundo. Gracias a la serie, y un millonario contrato con Gap para transformarse en su rostro visible, Sarah Jessica Parker se convirtió en un ícono femenino.

AM: ¿Siente la presión de vestirse siempre bien cuando sale de casa?

S.J.P.: Ahora que también tengo que llevar a mi hijo a la escuela, yo tampoco me fijo mucho en la ropa. Generalmente es a la mañana, y a menos que tenga suficiente tiempo como para salir sin apuro, solamente me fijo en lo que mi hijo quiere que me ponga. Y tiene sentimientos muy marcados en ese sentido. J. Wilke me dice literalmente que me saque un vestido si no le gusta. O me pide que use pantalones, sin mostrar nada de piel. “Te veo una parte del ombligo”, me dice. Además está obsesionado con The Beatles y quiere que todos nos vistamos como ellos. Se fascina por una etapa muy particular de The Beatles que es la menos interesante, la era del Submarino Amarillo. Quiere los colores, con flores y rayas verticales y cortes de pelo muy extraños.

AM: ¿Cómo surgió semejante fanatismo?

S.J.P.: Hace un par de meses le mostré la película Yellow Submarine y fue suficiente para que él se conecte inmediatamente con The Beatles. Ahora se sabe cada canción de cada CD. Sarah se parece al personaje de Sex and The City, con la informalidad del café en vaso de papel, pero muy bien vestida con un exclusivo vestido Chanel rosa. “En la película (The family Stone) tuve un peinado completamente diferente. Con el pelo recogido, estaba bastante incómoda. Me encanta recostarme entre escena y escena. Pero por respeto a la peluquera, no quería arruinarme el peinado. De todas formas es un estilo que me gusta, porque a medida que crezco me doy cuenta de la utilidad del cabello recogido”.

AM: ¿El peinado tuvo que ver con la elaboración del personaje?

S.J.P.: Yo la imaginé como una persona bastante complicada, muy incómoda en su propio cuerpo. El éxito lo tenía en el negocio y por eso piensa que esa misma temática puede utilizarla con otros seres humanos, aunque en la realidad no pueda darlos vuelta como números. No podía moverme naturalmente, como cualquiera, y es una forma difícil de conocer gente. Por eso el peinado me ayudó bastante.

AM: Una de las incomodidades que muestra la película es el saludo con abrazos. ¿Le gusta o también le incomoda?

S.J.P.: Yo trato de no ser demasiado demostrativa físicamente con la gente que no conozco. También me molesta cuando alguien se me tira encima, especialmente cuando es un europeo que está a punto de besarme en las dos mejillas. Es lindo y muy elegante, pero trato de evitarlo.

AM: ¿Le molesta saludar con un abrazo o un beso, pero no la incomoda filmar una escena de amor en el cine?

Sara J. Parker y esposo

Junto a su esposo, el actor Matthew Broderick.

S.J.P.: Yo disfruto las escenas de amor. Te da cierta legalidad. Y no hablo en el sentido vulgar. Pero voy al trabajo feliz, sabiendo que por contrato estoy obligada a besar otra persona. Es algo increíble tener una vida completamente diferente durante el día.

AM: ¿Su marido no siente celos con ese tipo de escenas?

S.J.P.: No, porque no es mi intención hacer algo a escondidas. Nunca lo siento así, como tampoco lo veo con él. Jamás le diría que me siento incómoda si besa a alguien en el cine. Es parte de la historia.

AM: The family Stone también toca algo más privado como el planteo de la muerte. ¿Piensa en ese tema a menudo?

S.J.P.: La película también trata sobre la madurez y lo que significa ser una madre que tiene que dejar a sus hijos, no solamente por la muerte, sino para dejarlos manejar sus propias vidas. En aquel momento en que ya no la necesitan de la misma forma… Es maravilloso saber que criaste una persona independiente, pero no puedo imaginar lo doloroso que puede resultar un paso semejante.


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