SED EN EL PAIS EN QUE EL AGUA ES PARTE DE SU NOMBRE: NICARAGUA

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Es el segundo país más pobre de América Latina y uno de los 10 más vulnerables del mundo al cambio climático. Por si fuera poco, enfrenta a El Niño, un fenómeno meteorológico que amenaza su seguridad alimentaria. Además, Nicaragua carece de sistemas de riego, lo que provoca serios trastornos en la agricultura y la ganadería, base de su economía, cuando las lluvias son deficitarias.

Texto: José Adán Silva / Fotos: Mabel Sánchez / Angel Chamorro / Miguel Angel Garrote

Nicaragua, el país centroamericano con más fuentes de agua dulce de la región y donde el líquido es incluso parte de su nombre, sufre una de sus peores crisis del recurso en sus últimos 50 años, en un problema alimentado por la variabilidad climática y agudizado por la deforestación y la degradación de los suelos. María Esther González, habitante de Managua, la capital nicaragüense, sufre la escasez en carne propia. Ella vive en un barrio pobre del Distrito I, donde el servicio de agua potable llega menos de dos horas al día.

El desvelo crónico es parte de la rutina de esta jefa de hogar en sus últimos cuatro años: todos los días entre las 11 de la noche y las tres de la madrugada, debe estar alerta por si el servicio de agua emana de los grifos. En un lapso de dos horas o menos debe llenar varios recipientes del líquido, lavar ropa y asear la pequeña vivienda, antes que el suministro se vuelva a cortar. “Desde hace cuatro años debo estar vigilando las madrugadas para lograr agarrar lo necesario para el día a día”, reveló González.

Nicaragua sufre una de sus peores crisis del recurso en sus últimos 50 años.

En ocasiones el agua desaparece hasta tres días seguidos y las autoridades estatales de la Empresa Nicaragüense Acueductos y Alcantarillados (Enacal) deben entonces paliar el problema con la distribución mediante camiones cisterna a muchos barrios de la capital. Managua, donde el agua también está en su nombre, con una población de algo más de 1,6 millones de habitantes, es quizá donde más se percibe la falta de agua porque las protestas de barrios enteros en las calles saltan a menudo a los medios de comunicación.

Pero la ausencia del servicio se extiende por todo el país y amenaza el nivel de vida de sus 6,1 millones de habitantes, sobre todo los que habitan en zonas rurales. Arístides Alvarez, miembro de la red no gubernamental Comités de Agua Potable y Saneamiento, explicó que en las zonas rurales del centro y occidente del país miles de familias sufren la escasez porque se abastecen de pozos y ríos que se han secado.

El activista comunitario señaló, por ejemplo, que en algunas comunidades del departamento de Chinandega, a 140 kilómetros al noroeste de Managua, se secaron tres ríos que abastecían al menos a 1.300 familias rurales, en la temporada seca, que abarca de noviembre a mayo. “Ahora la gente tiene que caminar largas distancias para buscar agua y los que tienen recursos compran a finqueros privados que tienen pozos en sus propiedades. Lo malo aquí es que no todos pueden comprar agua y comida al mismo tiempo”, detalló.

Miles de personas han marchado por la localidad de Juigalpa en contra de la construcción del Gran Canal Interoceánico.

Miles de personas han marchado por la localidad de Juigalpa en contra de la construcción del Gran Canal Interoceánico.

Según Alvarez, las familias rurales esperan con desesperación que caigan las lluvias de la temporada húmeda de Nicaragua, que se inicia en mayo y concluye a finales de octubre. Pero durante estos últimos meses han sido pocas y esporádicas las precipitaciones. Ruth Selma Herrera, ex presidenta ejecutiva de Enacal, destacó otro problema que afecta el acceso de la población al agua: la baja inversión en el sector y la mala administración pública del recurso. “Se necesitan al menos 150 millones de dólares para modernizar la red de distribución, porque las tuberías están obsoletas y las pérdidas por esa vía son altísimas”, manifestó. Los vaticinios sobre la mejora en el futuro inmediato del problema de escasez no son alentadores.

El Niño amenaza

Según las proyecciones de mediados de junio del Centro de Predicciones Climáticas, una agencia del Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos, la probabilidad de que el fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) afecte al país y la región centroamericana alcanza nada menos que el 90%.

La alerta de una nueva sequía preocupó a la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, por la situación alimentaria y nutricional de la población del llamado Corredor Seco de Nicaragua, que cubre 33 de los 153 municipios del país y comprende los departamentos de León y Chinandega (noroeste), Estelí, Madriz, Matagalpa y Nueva Segovia (norte).

El temor, expresado en un informe de coyuntura económica 2015 presentado en abril, es que en esa zona de más de un millón de habitantes vuelva a disminuir el consumo y producción de alimentos por pérdidas de granos básicos y muerte de ganado debido a la sequía, como ocurrió ya en 2014. El año pasado el gobierno tuvo que enviar alimentos, medicina y agua con carácter de urgencia a la zona, tras ser afectada por la sequía que generó El Niño, que cíclicamente afecta a las costas del Pacífico y de otras regiones de Nicaragua, con gran declinación de las precipitaciones durante la estación húmeda, según ilustra el no gubernamental Centro Humboldt, especializado en la gestión ambiental. En los últimos 28 años, las siete veces que apareció El Niño trajo sequía.

La preocupación de la organización privada fue compartida por la delegación local del Banco Mundial. Luis Constantino, representante de esa entidad financiera en Nicaragua, informó al diario La Prensa que ante esa situación, actualmente discuten con el gobierno un plan estratégico de atención para la zona seca del país. “Nos enfocamos en programas de manejo del agua. Estamos proponiendo una conferencia (con especialistas) para que se discutan las opciones del Corredor Seco, principalmente cómo asegurar que las alcaldías tengan agua suficiente para abastecer a la población, pero también se pueden aprovechar las oportunidades de riego para la agricultura y la ganadería”, dijo al periódico local.

Jaime Incer Barquero, científico nicaragüense y asesor de la presidencia en temas ambientales, indicó que el cambio climático en Nicaragua se expresa con las incidencias del fenómeno de El Niño y La Niña, asociados con sequías e inundaciones, respectivamente. Este país cuenta con los dos mayores lagos de América Central, el lago de Xolotlán, con 1.052 kilómetros cuadrados, y el lago de Cocibolca, con 8.138 kilómetros cuadrados. Posee además 26 lagunas, más de 100 ríos, cuatro embalses y cinco de las 19 cuencas centroamericanas más grandes.

En medio de este panorama, el presidente Daniel Ortega anunció que su gobierno buscará fondos para desarrollar sistemas de riego en el campo: “Hay que multiplicar todos nuestros esfuerzos del Estado nicaragüense y la comunidad internacional para que podamos bañar a Nicaragua con sistemas de riego y ya no tengamos que enfrentar estas enormes dificultades que tenemos cuando falta el agua”. Nicaragua carece de sistemas de riego, lo que provoca serias dificultades en la agricultura y la ganadería, base de su economía, cuando las lluvias son deficitarias.

“La sequía se ha convertido en una amenaza mayor para la estabilidad en las capacidades productivas de países como Nicaragua. El reto que tenemos es llevarle el riego a los pequeños y medianos productores”, reconoció el mandatario. La severa sequía del año pasado provocó la pérdida de gran parte de la siembra agrícola, así como la muerte de alrededor de 2.500 reses.

Los pronósticos de los servicios meteorológicos apuntan que este año será menos lluvioso que 2014 en la franja del Pacífico centroamericano, pese a las abundantes lluvias que cayeron en otras partes de la región en la primera quincena de junio. Ortega señaló que el país cuenta con “muchas fuentes de agua para desarrollar sistema de riego, pero que la instalación cuesta caro”. Según datos oficiales de 2012, sólo el 36% de la población rural nicaragüense tiene acceso a agua potable, mientras que el resto se abastece de pozos de agua subterránea, ríos o lagos

Degradación de los suelos

Sin embargo, diversas organizaciones especializadas subrayan que la degradación de los suelos nicaragüenses alcanza un nivel 10 veces superior al máximo establecido técnicamente como permisible o tolerable para que mantengan su productividad, lo que ya afecta a las fuentes de agua y lo seguirá haciendo. El Centro Internacional de Agricultura Agraria (CIAT) diagnosticó que Nicaragua degrada su tierra “a un ritmo irreversible”, al convertir suelos con potencial forestal a pastos para ganadería extensiva.

El nivel máximo de tolerancia de pérdida de suelo en el país es de cuatro toneladas (degradadas por malas prácticas agrícolas y ganaderas) por hectárea por año. Pero la pérdida es de 40 toneladas anuales, reveló el investigador del CIAT, Carlos Zelaya, durante unas jornadas ambientales en Managua desarrolladas a fines de mayo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) confirmó la magnitud del problema. “En Nicaragua la degradación de los suelos marcha en el 30% y en la zona de occidente llega al 35%”, aseguró el facilitador de Seguridad Alimentaria de la FAO en Nicaragua, Luis Mejía. El ambientalista Incer Barquero sentenció que si no se revierte esa práctica, “en menos de 50 años dejaremos de llamarnos Nicaragua y el agua será un recuerdo”.

Canal interoceánico amenaza la naturaleza del país

Texto: José Adán Silva

La comunidad científica de Nicaragua se debate entre buenas y malas noticias en torno a la construcción de un nuevo canal interoceánico, un proyecto tres veces más grande que el canal de Panamá: el hallazgo de nuevas especies o vestigios arqueológicos y el mejor conocimiento de los ecosistemas, contra la gran amenaza al ambiente del país. Tanto lo ya conocido como lo nuevo descubierto en la naturaleza, está en peligro por la gigantesca obra llamada a partir en dos el territorio nicaragüense.

Informes preliminares de la empresa británica Environmental Resources Management (ERM) develaron la existencia de nuevas especies en el trazado del canal, que hasta ahora se desconocían. La investigación la encargó la concesionaria de la vía, la firma china Hong Kong Nicaragua Canal Development (HKND Group). Su estudio “Gran Canal de Nicaragua” encontró, entre otros hallazgos, dos nuevas especies de anfibios en la cuenca del río Punta Gorda, en la costa del sur del mar Caribe nicaragüense.

Además, se reveló la existencia de 213 sitios arqueológicos hasta ahora desconocidos, y se actualizó el estado ambiental de la ruta elegida para el canal. El objetivo del estudio fue documentar las principales comunidades biológicas a lo largo de la ruta y áreas adyacentes, señalar las especies y los hábitats que requieren medidas específicas de conservación “para identificar las oportunidades para prevenir, mitigar y/o compensar los impactos que el proyecto pueda tener”.

Las obras del canal fueron inauguradas en diciembre de 2014 y su objetivo es unir el océano Pacífico y el mar Caribe, con una vía bidireccional de 278 kilómetros de longitud, hasta 520 metros de ancho y una profundidad de hasta 30 metros. Atravesaría 105 kilómetros del lago Cocibolca y estaría listo a finales de 2019, a un costo superior a los 50 mil millones de dólares.

Por otro lado, una comisión de expertos, encabezada por el Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales), analizó los estudios de impacto ambiental y social (EIAS) durante junio. Realizados por la compañía británica ERM y presentados ante la Comisión del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua el 31 de mayo, habían sido iniciados dos años atrás. Al cierre de esta edición, estaban culminando la revisión. Y se espera que los EIAS sean expuestos para una consulta pública, programada para inicios de julio. Con sus 8.624 kilómetros cuadrados, este cuerpo lacustre es la segunda mayor fuente de agua dulce de América Latina, detrás del venezolano lago de Maracaibo.


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