SOPHIA LOREN: PRIMA DONNA

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A los 71 años, Sophia Loren conserva la gracia, el encanto y el glamour que la consagraron como una de las grandes divas del cine internacional. Consagrada en las pantallas de todo el mundo por sus papeles junto a Marcello Mastroianni y sus trabajos con Vittorio De Sica, hoy espera por aquel papel con el que realmente pueda entusiasmarse. Y mientras los rumores la indican como la próxima portada del famoso calendario Pirelli 2007, Sophia Loren recibe homenajes en todo el mundo y promociona su propia colección de joyas de lujo. Una entrevista exclusiva con una de las pocas y verdaderas leyendas de la pantalla grande, con brillo y luz propia.

TEXTO: Valentina Tossi / Melody Medrano / FOTOS: AFP/AP

La actriz Sofia Loren en una escena del filme de 1957 Boy On A Dolphin

La actriz en una escena del filme de 1957, Boy On A Dolphin.

Las dos grandes ventajas que tuve en mi vida son haber nacido sabia y en la pobreza”. Aunque no parezca salida de la boca de una leyenda, esta es una de las premisas que Sophia Loren lleva como un estandarte, como un amuleto. Nacida el 20 de septiembre de 1934 en Pozzuoli, cerca de Nápoles, Sophia fue la hija ilegítima de Romilda Villani y Riccardo Scicolone (su verdadero apellido). La pequeña era tan delgada y diminuta que la llamaban “la estaca”. Durante la Segunda Guerra Mundial, el pequeño pueblo donde vivía con su madre y su hermana fue blanco de bombardeos, por lo que muchas veces debieron abandonar su hogar para esconderse en refugios, y hasta huir temporalmente hacia Nápoles porque su pueblo había sido evacuado. Enamorada del cine desde temprano, Sophia visitaba con frecuencia el Teatro Sachino, el único sitio en Pozzuoli donde podía disfrutar de las películas de Hollywood. Sophia soñaba con Tyrone Power, Clark Gable, Rita Hayworth, Frank Sinatra y Gene Kelly. Tímida por naturaleza, a los once años su pasión por el cine terminó por decidirla: iba a ser una actriz como esas que la fascinaban desde las pantallas. Durante la adolescencia, su asombrosa belleza la llevó a trabajar como modelo. Participó en varios concursos de belleza, y su destino se torció para siempre: conoció al productor de cine Carlo Ponti, una veintena de años mayor que ella, quien sería su descubridor y, más tarde, su esposo. Con el nombre Sophia Lázaro, Sophia Loren tuvo sus primeras incursiones en la soñada pantalla grande: como extra en la película americana Quo Vadis? y luego con un personaje menor en la primera película de Federico Fellini, Luci del Varietá. Su carrera fue meteórica, apoyada en su inquietante estampa y una personalidad avasallante. Filmó, entre una lista enorme de películas, ocho películas con Vittorio de Sica y más de una decena con el popular Marcello Mastroianni. En Hollywood la compararon con las grandes estrellas de la época, Marilyn Monroe, Jane Fonda y Brigitte Bardot, con las que competía por el cetro de la mujer más bella del mundo. Su talento interpretativo también fue reconocido: en 1962 recibió un Oscar por la película Dos mujeres, de Vittorio de Sica. Su última aparición en cine fue en el filme del 2004, Peperoni ripieni e pesci in faccia, pero su vigencia sigue intacta. Y eso se ve a simple vista. En el salón principal del hotel Four Seasons de Beverly Hills, Sophia Loren le da un último retoque a su maquillaje y, mientras se peina, pide “un altimo” para comenzar la entrevista. Su aspecto impecable contrasta con su sencillez y humildad: limpia ella misma una gota de leche que su hijo Carlo Ponti Jr. derramara, sin intención, sobre un sillón. “¡Guarda!”, advierte con su acento italiano, y saluda con un beso antes de beberse un café expresso. Rodeada de muebles distinguidos, Loren está envuelta en el brillo de su propia colección de joyas Damiani, en la que un collar puede llevar más de 1.000 diamantes y costar más de 400 mil dólares.

ALMA MAGAZINE: ¿Cuándo se la volverá a ver en cine?

Edoardo Ponti junto a su madre Sofia Loren

Junto a uno de sus hijos, Edoardo Ponti, director de cine, como su padre Carlo.

SOPHIA LOREN: Todavía estoy esperando una oportunidad que valga la pena. Pero me parece increíble que la nueva generación de chicos todavía sepa quién es Sophia Loren. Es algo maravilloso.

AM: ¿Preferiría volver a filmar en Hollywood o en Europa?

S.L.: Si los norteamericanos me dieran una historia que realmente me gustara, no me importaría la nacionalidad. Pero me identifico mucho más con un director europeo, porque soy europea y allá escriben historias para actrices como yo. He trabajado en España, Alemania y Austria, además de Italia. No pretendo filmar historias americanas para que me quieran en Hollywood. Me parece que necesito un rol que me muestre tal cual soy como buena europea.

AM: ¿Qué factor toma en cuenta para aceptar una película?

“Si te parece que soy bella, no pienso hacerte cambiar de parecer. El ser bella no está mal, pero además de ser bella, hay que saber brillar”.

S.L.: Cuando leo un guión, enseguida sé si quiero hacerla o no. Normalmente, si tiene sentido y si me parece que al leerla puede llegar a ser el mejor trabajo de mi vida.

AM: ¿Qué les recomendaría a las actrices extranjeras que sueñan con llegar a Hollywood?

S.L.: Es muy difícil para una actriz extranjera habituarse a la mentalidad americana, es muy fría. Para venir hay que estar muy tranquila y fijarse en todo, acercarse y mantenerse bien al tanto de todo lo que sucede.

AM: ¿Sigue la entrega de los Oscar todos los años?

Sofia Loren Visits Her Home Town

A poco de cumplir 72 años, la diva asegura que haber nacido pobre y sabia fueron sus dos grandes dones.

S.L.: Siempre, con un gran entusiasmo. Es una jornada excitante, maravillosa, hermosa. Me encanta la noche del Oscar. La última vez que había ido a la entrega fue en 1991, cuando me dieron un Oscar honorario, porque cuando lo gané en 1962 no había ido. Greer Garson lo había aceptado por mí. Yo siempre trabajé por el placer de trabajar, nunca por los premios.

AM: ¿Participa de la votación para los ganadores del Oscar?

S.L.: Sí, sí. Veo las películas en DVD que me envían a Génova y también le pregunto a mi hijo, que ve bastante cine.

AM: Su esposo, Carlo Ponti, fue nominado al Oscar como creador de la película Doctor Zhivago, que terminó ganando cinco estatuillas aquella temporada. ¿Cómo lo describiría para la nueva generación que quizá no lo conoce?

S.L.: Carlo Ponti ha sido un hombre que ha dejado muchísimo en la historia del cine en una manera original, probando siempre algo nuevo. Su historia de amor con Carlo Ponti es casi una novela de amor. Se casaron en 1957, aunque el matrimonio no fue reconocido porque él no había conseguido divorciarse de su primera esposa. En un país con fuertes costumbres religiosas y tradiciones como Italia, fue un escándalo cuando la ley señaló a Ponti como bígamo, y le anularon el casamiento con Sophia en 1962. Recién en 1966 la pareja pudo obtener el reconocimiento legal y tuvieron dos hijos.

SABER BRILLAR

“El sex-appeal es un 50% de lo que tienes y el otro 50% es lo que la gente cree que tienes”, sostiene la diva. Cuesta creerle al verla sonreír con ese rostro felino que fue su sello histórico. Sophia Loren tiene sus secretos de belleza, esos que, dice, la ayudaron a conservarse saludable y fuerte. “Amor a la vida, los espaguetis, y un baño de vez en cuando en aceite de oliva”, enumera entre risas, mientras asegura que así podría vivir unos 30 años más. El próximo año, según confirmó el agente de la actriz, Sophia Loren será la portada del famoso calendario Pirelli 2007. La controversia surgió pero pronto fue acallada: Loren lucirá un lujoso vestido negro diseñado por Giorgio Armani y no será retratada desnuda, como es costumbre del calendario. La actriz, que sólo hizo un desnudo en su vida –de la cintura para arriba– en la película Dos noches con Cleopatra, protagonizará así una de las publicaciones más famosas del mundo, y romperá con la costumbre de mostrar sólo cuerpos desnudos.

AM: ¿Se anima a describir a Sophia Loren?

S.L.: Cuando hago algo, trato de hacerlo lo mejor posible. Soy una persona que ama su tierra, amo la vida que tengo, amo mi familia. En verdad, siempre afronté la vida con humildad y la fama jamás me cambió.

AM: ¿Qué es lo mejor de llamarse Sophia Loren?

S.L.: Que la gente me ame y me aprecie cada día más.

Marcello Mastroianni y Sophia Loren

Marcello Mastroianni y Sophia Loren, un año antes de la muerte del actor, que fuera su gran socio en las pantallas.

AM: ¿Le gusta que la recuerden como uno de los símbolos sexuales más importantes de la historia del cine?

S.L.: Una es como es. Yo nací con el cuerpo que tengo y siempre hice las cosas sin pensarlo demasiado. Si después la gente me admira por lo que hice, lo respeto. Por supuesto me hace feliz.

AM: ¿Y se da cuenta de que todavía conserva la misma belleza de siempre?

S.L.: Si te parece que soy bella, no pienso hacerte cambiar de parecer. El ser bella no está mal, pero además de ser bella, hay que saber brillar. Y es ese brillo del que habla es lo que rodea a la actriz que actualmente tiene su propia colección de joyas, creada por los mismos joyeros que diseñaron la alianza de bodas de Jennifer Aniston y Brad Pitt.

AM: ¿Cómo nace su pasión por las joyas?

S.L.: Desde antes de ser famosa, cuando nadie me conocía, siempre me gustó todo lo que brilla. Nada hace a una mujer más bella que la convicción de ser bella. Y nada mejor que una joya para darle todavía más importancia.

AM: ¿ Tiene alguna piedra preciosa preferida?

S.L.: Los diamantes son mis favoritos, pero también me encantan las esmeraldas y los rubíes. Cuando se trata de piedras preciosas soy muy democrática, me gustan todas. Como decía Simone de Beauvoir: una bella joya es el toque final para transformar a una mujer en un ídolo. Me gusta que las joyas hagan sentir más hermosa a una mujer. Es un buen momento vanidoso para cualquiera. Cuando se regala una joya, también resulta muy importante porque marca un evento. El momento brilla y perdura.

“Me identifico mucho más con un director europeo, porque soy europea y allá escriben historias para actrices como yo. No pretendo filmar historias americanas para que me quieran en Hollywood. Me parece que necesito un rol que me muestre tal cual soy”.

AM: ¿Estuvo involucrada en todo el proceso de creación de la colección o sólo dio su nombre?

S.L.: Primero hablamos con la gente de Damiani sobre el tipo de joyas que me gustaban. Hacía bastante tiempo que queríamos hacer algo juntos, me parecieron bastante serios. Y me pone contenta que una colección de joyas lleve mi nombre. Fuimos trabajando de a poco hasta que logramos lo que realmente quería.

AM: ¿Qué más le queda por hacer a esta altura de su vida?

S.L.: De todo, recién estoy empezando en mi vida. Más cine, mejor que el que hice. Siento como si recién estuviera empezando. Siempre me acerco a la vida con un gran sentido de optimismo y me voy a dormir pensando que a la mañana siguiente habrá algo nuevo para mí.


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